David Barbero
-Vamos a situarnos. Esta tarde he acudido al teatro en Pabellón 6 de Bilbao para ver de nuevo la obra ‘Lovesong’ como había prometido justo el día que vi su estreno en el teatro Arriaga hace unas semanas. Dejé constancia de ese compromiso en este mismo espacio. Ahora ratifico su cumplimiento ante las dudas expresadas por algunas.
El motivo de esta repetición está en mi convencimiento de que las distancias en el teatro entre el escenario y el espectador son fundamentales. En Pabellón 6, casi no existen. Eso hace que la comunicación no sólo sea más cercana sino diferente. Se perciben otro tipo de matices y de emociones.
Hay otras dos razones. En el cambio aludido, se produce una variación en las dimensiones del escenario. No es un detalle pequeño cuando el número y las dimensiones de los muebles y el atrezo es considerable. También influye que en el teatro Arriaga ví el estreno. Es decir la primera representación. Ahora han pasado varias semanas y un montón de representaciones. Esto repercute en la serenidad de la interpretación, la complicidad entre los miembros del elenco y el aporte de nuevos matices.
Todos esos matices han llevado a que esta tarde haya visto casi una nueva obra. He colocado un ‘casi’. No quiero exagerar. Si tuviera que elegir, me quedaría seguramente con la de hoy. Por el conjunto de cambios en la visión y en las sensaciones. Pero no tengo que elegir, así que no excluyo a ninguna.
Hay un aspecto que no sé cómo explicarlo y determinar sus causas. Me han llegado los personajes, su evolución, la expresión sus limitaciones, quizá contradicciones, su incomunicación, sus vacíos vitales, las insatisfacciones. En el estreno, me llegaron más los aspectos formales, los movimientos, los contactos sutiles entre los intérpretes que encarnan el mismo personaje con diferentes edades.
Ha sido una interesante experiencia. Esta doble visión me ha resultado muy útil. Deseaba sólo dejar constancia también de ello. Sobre la adaptación y dirección escénica de Sandra Maturana mantengo lo que entonces señalé. Lo mismo sucede con las interpretaciones de Itziar Lazkano, Felipe Loza, Itxaso Sánchez y Kepa Alesso. Sin olvidarme de abundante vestuario de Betitxe Saitua.
Una conclusión positiva que me ha dado la sensación de haber sido compartida y generalizada en todas las representaciones. Los aplausos finales, hoy, que ha sido la última función por ahora, así como el día del estreno, han sido prolongados y emotivos. Hay que interpretarlos como símbolo de satisfacción y reconocimiento.
Esta entrada se escribio el lunes, 12 enero 12 2026 a las 0:08 am. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.