Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 12 Diciembre 2008 - 10:38 am
Categoría: Teatro

 

            -Fijaos qué idea tan innovadora para el teatro. Cuando entran los espectadores,  no existe la diferencia entre el escenario y el patio de butacas. Todo es una unidad. El suelo está cubierto con trozos de cartón. El público, al entrar, tiene que colocarse como puede o como quiere. Puede estar de pie. Pasear. Sentarse. Poco a poco van saliendo las actrices. Salen riéndose. Es una  risa  contagiosa. Se ríen. Se ríen. Se ríen  de todo. Espontáneamente el público  se contagia y se ríe también. Van descubriendo que  los trozos de cartón, por  detrás, tienen escritas frases alusivas a  distintas cuestiones de la actualidad y a problemas que existen. Y las actrices siguen riendo. De modo contagioso. El público también. Se parten de risa. Y el público también. Se ríen  de las cuestiones que aparecen en los cartones. Se ríen. Se ríen. De todo. De ellas mismas. De ellos mismos. Se ríen.

            -Bueno sí. Esta bien. Pero….

            -Es es la última obra de La Ribot. ¿No?

            -No sé si es la última. Hace tantas cosas.

            -Pero dura cinco horas.

            -En otros sitios, ha durado hasta ocho horas.

            -Más mérito todavía.

            -El público puede salir y entrar. Ir tomar un vino. Echar un  cigarro. Y vuelve a contagiarse  de la risa y de las cuestiones que se plantean.

            -Cuando vuelven, las actrices están allí todavía riéndose.

            -Te decía que,  en cinco horas, no es fácil crear un tempo dramático.

            -Todo lo contrario. Lo curioso del caso está en esas cinco horas y en el tempo largo  de la representación.

            -No sé si eso se adapta a las condiciones de la sociedad actual.

            -Es el público quien tiene que adaptarse al espectáculo.

            -¡Eso es el arte!

            -No sé. Igual tienes razón. Pero a mí me parece que quizá eso,  concentrado en hora y media…

            -No. De ninguna manera. Eso sería otra cosa.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 10 Diciembre 2008 - 12:42 pm
Categoría: Teatro

 

(Tras leer el comentario dialogado de ayer en este blog)

 

Vaya David, esto todavía es más duro que lo que llegamos a hablar aquí!

 

En la Fundición sólo ves cosas interesante de analizar?, nada que te prenda como espectador, sin análisis?

Nada que te lleve a “ese lugar” que no es una función teatral sino una experiencia?

 

Si que me parece que tu critica está un poco pegado al esquema planteamiento , nudo, desenlace…  Yo creo que ya no es eso lo que se le pide a una pieza…Además, te recuerdo que acaban marchándose al desierto, tiene un final según guión…

Entiendo que no te interese la pieza, que la voz en off te parezca un recurso antiguo (yo no estoy de acuerdo) , pero en cuanto al desarrollo, yo lo percibo como una propuesta como tantas que NO se ajustan al esquema que mencionas: que son circulares, repetitivas, hacen elipses, juegan como en el cine, cortando planos, etc. En fin, que está más cerca de una “road movie”. Y los personajes se ajustan a ese tipo de trabajo, perdedores, hundidos, inadaptados, pero que sueñan con un futuro.

Además, tacos que me incordian aparte, la pieza tiene un espíritu que conecta con la gente joven, quiero decir, con otra sensibilidad urbana de otra edad, que no es la mía y que me gusta por la creatividad de las historias y es ritmo narrativo de cada cuento, y que me parece que consigue actualizar el texto teatral en “los tiempos”.

 

Evidentemente no es el Artaud del 2008, ni mucho menos, pero creo que renueva estilos. No crea escuela, fijo, pero está próximo a una tendencia urbanita-dura, con una dosis de poesía interesante.

Creo que crece, y no me importa ver su crecimiento. No creo, como espectadora, que me utiliza para ello, sino que me ofrece compartir su trayectoria. Me gusta su evolución. Lo próximo irá en otra línea. Me crea curiosidad. Vamos, que no tengo la misma sensación que viendo cómo Resines en el cine me ha dado unos primeros años actorales bochornosos, hasta que ha aprendido un poco, por poner un ejemplo.

 

En fin, que la cosa daría para más, pero tengo que cortar.

 

Muchos saludos,

Laura

 

Esta ‘cosa’ dialogada.

 

Entro con ilusión en esta ‘cosa’ dialogada de opiniones entre tú y  yo. Estoy seguro de que la sangre no llegará al río, ni a la ría que está más cerca, sino que, al menos yo, puedo aprender y conocer nuevos criterios o maneras de ver el teatro. 

 

-Comencemos por lo que yo  creo que es el planteamiento. Cuando alguien critica  un montaje de teatro estándar, clásico o no, de esos de texto, por poner un ejemplo, nadie entiende que está en contra del teatro en general ni de ese tipo de teatro. Simplemente, se critica un montaje concreto. Creo que  con el teatro  experimental (Utilizo esta palabra para entendernos. Si te parece mejor otra, la acepto.) no sucede siempre lo mismo. Cuando se critica un montaje de este tipo de teatro,  a veces, se entiende que se está en contra de todo tipo de teatro nuevo o experimental, (otra vez la palabreja) o teatro que abre nuevos caminos. En este caso no es así.

 

-Yo estoy muy a favor del teatro que busca nuevos caminos. Lo estoy incluso para aprovecharme de él. Voy al teatro buscando nuevos caminos, nuevas maneras, nuevo signos. Cualquier novedad. Yo deseo, aunque no lo parezca, incorporarme a las novedades y también incorporar las novedades a mí. Pero claro, quiero incorporar las novedades que a mí me convenzan, las que juzgue interesantes. Analizo y escucho los criterios ajenos, pero al final la valoración es mía. Supongo que eso es lógico y lo hacemos todos.

 

-Entonces, el planteamiento no es la valoración del teatro nuevo en general, sino exclusivamente sobre esta pieza.

 

-Con este enfoque,  ya sobre esta pieza, ni siquiera he dicho que me parezca mala. He comentado, y con timidez, que me ha parecido poco trabajada. Que me ha parecido desequilibrada. Algo confusa. Que se ha quedado, a mi juicio, en la acumulación de  ocurrencias, en al primera fase, que no ha dado el paso de trabajar, unir, seleccionar, configurar y profundizar en el resultado final. Yo no soy crítico. No tengo elementos de juicio. Pero mi sensación, después de haberla visto una sola vez, es esa. Es una obra, creo,  inmadura. Creo que puede tener interés para que el propio autor evolucione y madure. Pero dudo sobre sus aportaciones al desarrollo exterior.

 

-No tengo un muestreo amplio para sacar conclusiones generales. Pero me inclinaría por pensar que hay determinados personas en el teatro, que se confían demasiado en las ocurrencias o genialidades  que se les ocurren y que después no las trabajan suficientemente. No corrigen. No borran. No eliminan lo superfluo. En ello, puede influir  que haya quienes les jalean esas novedades sólo por parecer ‘novedades’ sin establecer el criterio de calidad. Hay que tener en cuenta que lo de novedad es muy relativo. Llevamos muchos siglos de teatro. Se han hecho muchas cosas. Es difícil inventar algo.

 

-Tu aludes al desarrollo de la pieza. Dices que es circular, repetitivo, con elipsis, cortando el plano. No te voy a decir que no. Acepto que tú tienes un criterio mejor y sobre todo más abierto y con menos prejuicios que yo. Lo digo de verdad. Conozco mis limitaciones. Tengo más dudas que certezas.  Pero en este caso, teniendo que opinar, me temo que lo circular se quede en que comienza y termina en el mismo punto. En que no avance, en que no progrese. Eso no sería tan positivo.

 

-Acepto que los personajes son perdedores, hundidos e inadaptados, como tú dices. Pero los personajes perdedores, hundidos e inadaptados, hay que trabajarlos. Deben tener personalidad propia. Tienen que estar definidos. Tienen que tener un objetivo dramático. Tienen que avanzar. A esos jóvenes uno y dos, como se llaman en la obra, no sé si les pasa eso. Tengo mis dudas. Y sobre la chica tengo todavía más dudas.

 

-Dices que es como una ‘road movie’ con tintes cinematográficos.

Bueno. Me reconocerás que, en todo caso, es una ‘road movie’ estática. ¿Desde dónde parte? ¿Hasta dónde llega? ¿Qué trayecto recorre?

 

-Dices que tiene un espíritu que conecta con los jóvenes. Desde luego, estoy lejano de mi juventud y tampoco conozco muy bien los gustos de los jóvenes actuales. Pero te pregunto.  ¿Estas segura o es tópico? ¿Conecta con los jóvenes o con las ideas que tenían los autores y actores cuando eran jóvenes? Todos son calvos ya. Los años pasan para todos. ¿Tienes datos sobre la aceptación de los jóvenes? ¿Obras como ésta atraen a los jóvenes al teatro? ¿A cuántos? ¿Este tipo de obras trae a gente al teatro, sea joven o vieja? Ahora dicen que  el teatro  está atrayendo a más gente. No sé si es cierto ¿Es a este teatro al que viene a ver más gente joven? Yo no tengo datos. Pero ….

 

-Aludes al ritmo narrativo. Son dos puntos distintos: Ritmo y narrativo. El ritmo. ¿De verdad había un ritmo ágil? ¿No se imponía el estatismo y la reiteración? Fíjate si soy positivo que digo reiteración en lugar de repetición. Lo de narrativo. ¿Es que el nuevo camino del teatro va por la narración? Yo parto de que las cosas en el teatro deben  suceder en el escenario, no contarlas. Si quieres no utilizo la palabra  cuenta cuentos ni aludo a los monólogos enlazados de la televisión. Esto último hasta lo podrían tomar como ofensivo. Pero eso de que nos cuenten tantos cuentos y que no los veamos, no los vivamos, me huele a poca novedad. Y desde luego no me huelle a trabajo serio y profundo.

 

-Dices que consigue actualizar  el texto teatral en ‘los tiempos’. Eso no lo percibí. Y me fastidia. De verdad. Es lo que estoy buscando. Desde luego, para utilizarlo yo también. ¿Me lo puedes explicar? Te lo digo de verdad. Para mí sería de gran utilidad.

 

-Me preguntas sobre si en La Fundición sólo veo cosas interesantes de analizar. No sé si me he explicado mal. Cosas interesantes de analizar es lo máximo que se puede encontrar en el teatro. Yo estoy encantado con vosotros, con la Fundición y con vuestra programación. No tengo que insistir en eso. Estoy encantado con haber visto esta obra. Fíjate lo que nos está permitiendo reflexionar.  Pero desde hace mucho tiempo, yo, desgraciadamente, no voy al teatro a disfrutar. Ni leo una novela para disfrutar. Insisto en lo de desgraciadamente. Voy a analizarlas, las obras de teatro y las novelas. Sé que es una deformación profesional. Pero es así. Eso me pasa en La Fundición, el Barakaldo, el Arriaga, Madrid, Barcelona y Nueva York, las poquísimas veces que he ido. ¿No te pasa a ti? ¿No ves las obras para analizar si son adecuadas o no para programarlas? Si has logrado superar esa tentación, no solo  te felicito. Sobre todo, te envidio.

 

-Una última cosa. (Por ahora). Importante. Aunque diga las cosas con pasión, no responde a una seguridad o firmeza de criterio. Me muevo en la más absoluta de las incertidumbres y las dudas. Debo decirlo más claro. Estoy disperso, perdido, desorientado. Eso a mis años es grave. Pero tampoco hay que lamentarse. Eso es lo que hay.

 

Si te parece que esto nos puede ayudar a reflexionar, seguimos.

 

Un saludo.

 

David Barbero

 

 

 

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 9 Diciembre 2008 - 11:44 am
Categoría: Teatro

 

            -Bueno, tío. El otro día fuiste a ver una obra de teatro experimental y todavía no has dicho nada.

            -Sí. Fui. La Fundición, de Bilbao, ofrece la oportunidad de ver espectáculos interesantes para analizar.

            -¡Lo has calificado de interesante! Dada tu habitual crudeza, es una nota muy positiva.

            -He dicho que La Fundición ofrece espectáculos interesantes de analizar.

            -Ya me parecía a mí que tendrías que puntualizar.

            -Reconoce que tú no estás abierto a  aceptar  experimentaciones y novedades.

            -Puede ser eso.

-Te has quedado  anclado en el planteamiento, nudo y desenlace.

-¿Es malo?

-Vamos. No seas pelma. Danos tu opinión.

-No se puede juzgar algo, si se ve sólo una vez.

-¡Venga!

-Pues, además de un espectáculo interesante de analizar, me pareció un poco desequilibrado. Quizá algo confuso en la idea fundamental. Quizá sin la selección final de lo interesante sobre lo superfluo. Quizá se queda en la primera fase de acumular ocurrencias y no da el paso de unirlas y borrar las que sobran. Quizá …

-Lo que yo te decía. ¡No estas abierto a lo nuevo!

-Si quieres polemizar, te diré que no creo que ese espectáculo  abra  los caminos del teatro del futuro.

-Por lo menos, trabaja en ello.

-¿No pretenderás encontrar cada día un ‘Esperando a Godot’ o un ‘Ubu rey’?

-Lo importante es abrir caminos. Eso es lo que tú no aceptas.

-Voy buscándolos. En cuanto los descubra, los copio.

-Eres así de ladrón.

-Para seguir con la provocación, te diré que algunos  confunden la  experimentación teatral con su propio aprendizaje y con la búsqueda personal de madurez.

-A ver. ¿Qué quieres decir?

-Está bien que cada uno trabajemos en aprender  y madurar. Pero que no se confunda eso con la apertura de nuevos caminos. Para abrir nuevos caminos, antes hay que haber recorrido y dominar los viejos.

-Este espectáculo tenía novedades interesantes.

-¿Consideras novedoso introducir la voz en off? A mí, me enseñaron que la voz en off se utilizaba sólo cuando no tienes otro recurso mejor. O sea que es preferible no usarla. Es algo viejo y caduco. Y todavía más si se engola la voz como hacían los locutores de la radio antigua.

-¿De la introducción de la pintura qué me dices? Reconocerás que ..

-Reconozco que puede ser un recurso interesante, si se logra implicarla adecuadamente en el discurso teatral.

-Ya veo que hoy estás imposible.

-Quizá en la próxima encontremos más.

-Yo no dejo de buscar.

-Para copiar ¿no?

 

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 24 Octubre 2008 - 9:24 am
Categoría: Teatro

            -¡Te darías cuenta ayer de la grandeza de ser payado, de la visión profunda que los payasos tienen sobre la vida y sobre las personas!

            -Aclaremos a  estos que ayer estuvimos viendo ‘El espectáculo de la nieve de Slava’.

            -Slava es Slava Polunin, uno de los más grandes  payasos del momento. Seguramente el más grande. Ruso.

            -Es curioso que la acción de los payasos trascurre con movimientos a cámara lenta para distinguirse de la ajetreada vida actual.

            -En eso, está la clave de la profundidad del pensamiento y de los sentimientos.

            -La velocidad de la vida moderna no deja  profundizar. No deja sentir. Hay que pasar de una cosa a otra inmediatamente.

            -Se tiene la sensación de pasar de una cosa a otra. Pero en realidad y a pesar de la sensación de tanta velocidad, siempre se está en el mismo sitio. No se avanza nada.

            -¿Qué pasa? ¿Tú también eres payaso?

            -¡Qué más quisiera!

            -A mí, me sorprendió la gran técnica interpretativa que demuestran

            -Sólo con su manera de andar, con los gestos y los movimientos demuestran su maestría.

            -Además, no son sólo poseedores de unas técnicas gestuales o dinámicas. Han profundizado en el arte de la interpretación.

            -Dominan el método de Stanislavski mejor que los grandes  actores que interpretan a Shakespeare o a Checov.

            -La clave está en convertir al público adulto en niños y lograr que jueguen con los grandes balones en el patio de butacas.

            -¿Te parece poco lograr eso?

            -Con todas las represiones y complejos que llevamos  dentro, eso es casi un milagro.

            -Pues, nada. Si hay que hacer el payaso, se hace. 

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 6 Octubre 2008 - 9:41 am
Categoría: Teatro

-Vi anteayer el nuevo montaje teatral que ha dirigido Emilio Hernández  sobre ’Don Juan, el burlador de Sevilla’.

-Un clásico del siglo XVII, llamado el siglo de oro del teatro español.

-Si has querido decir que el siglo XVII está muy lejano, te diré que, en algunos aspectos, sí.

-No me digas que el personaje de Don Juan tiene vigencia ahora, con todo lo que ha llovido sobre la masculinidad y la feminidad.

-Había muchos espectadores.

-Sobre todo mujeres. Como siempre. Las mujeres tienen más preocupaciones intelectuales.

-Era un montaje  ágil y moderno.

-¡Relativamente!

-Basaba su atractivo popular en que varios de los actores y actrices se han hecho famosos y famosas en las series de televisión. Eso tiene mucho tirón.

-No te vayas por la tangente. Estábamos hablando de la vigencia o no del mito de Don Juan en estos momentos.

-Todavía hay muchos donjuanes.

-¡Resultan patéticos!

-Los donjuanes que consiguen éxito ahora son los que tienen pasta.

-El Don Juan de Tirso de Molina también es de la clase alta.

-Siempre ha habido mujeres tontas. Pero van a menos.

-¿Sabes lo que te digo? Me parece más  actual tu obra ‘Doña Juana de Tenorio’. La venganza de la mujer es mucho más de  estos tiempos.

-La venganza y el donjuanismo femenino. ¿O no?