Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 9 junio 2018 - 10:25 am
Categoría: General

-Ya comenté ayer, en este mismo espacio, que estaba muy interesado en analizar el espectáculo titulado en castellano ‘Un cuarteto de cuerda: Ansiedad y sexo’ que está presentando el Teatro Arriaga de Bilbao, bajo la dirección de Calixto Bieito.
-Se ofrece como una manera muy representativa del tipo de teatro que se hace, en la actualidad, en Centro Europa y los Países escandinavos. Además, uno de los objetivos por los que Bieito se ha encargado de la dirección artística del teatro bilbaíno es sintonizar escénicamente con estos países.
-No es la primera vez que acudo a este mismo local con la inquietud de entender en su plenitud esta forma de presentar el teatro. Por delante, ha habido, en los dos últimos años, otros destacados espectáculos dirigidos por el propio Bieito y por algunos de los colegas que caminan por esas mismas coordenadas. Como puntos de referencia, es preciso citar las piezas presentadas esta misma temporada: ‘Obabakoak’ y ‘Johannes Pasión’.
-Debo reconocer que, a pesar de mis esfuerzos y del interés que pongo en captar sus claves, todavía no he logrado desentrañar y definir los elementos esenciales.
-Evidentemente hay un propósito de llevar el teatro por un camino diferente. El propio Calisto Bieito ha dicho en público y en privado que ya no está en la fase de ‘montar textos teatrales’. Se mueve en otras coordenadas.
-Hay quien tiene la teoría de que los directores teatrales de ahora, o una parte de ellos, se han convertido en coreógrafos, a modo de lo que sucede en la danza o el ballet. Hay elementos de semejanza. También se podría decir que adoptan la actitud de un director de concierto. No digo de orquesta. Adoptan la forma de concierto musical para transformarlo.
-Por ejemplo, en ‘Johannes Passion’, parte de un típico concierto clásico y lo lleva hasta una performance llena de emotividad y fuerza comunicativa. En la propuesta actual, arranca de unos textos filosóficos, nada teatrales, y camina hacia una estructura de concierto de un cuarteto de cuerda y unos recitadores a los que imprime una notable fuerza expresiva.
-El tratamiento del texto teatral adquiere una forma diferente. Desde luego, está alejado de los habituales parlamentos dialogados. Se convierten en párrafos, generalmente muy largos, expositivos, narrativos o discursivos, que son recitados directamente al público. Se podría decir que la acción no ‘sucede’ sobre el escenario sino que se cuenta, se narra, se expone. Ésa era la diferencia substancial entre la narrativa y el teatro. Pero también ha sido eliminada.
-La misión del intérprete también es otra. Ya no se trata de encarnar un personaje y darle vida. Quizá aquí sí que sea útil la imagen de los bailarines que hacen una coreografía. No realizan su ‘papel’ con movimientos sino con expresiones y actitudes dirigidas al espectador, pero sin darle las claves para entenderlo o comprender su significado. Este esquema no se aplica sólo a los considerados actores y actrices. Los intérpretes de la música también deben participar de este espíritu.
-Es muy posible que el objetivo de este tipo de espectáculos sea mantener al espectador en una especie de inquietud inestable, de tensión indeterminada o de búsqueda que no termina de hallar lo que persigue.
-El decorado y otros elementos visuales tampoco colaboran con la reconstrucción entendible. Son quizá elementos inquietantes o que pretenden llamar la atención. Además, son utilizados para, en un momento determinado, producir una gran caída a modo de cataclismo con gran ruido y aparatosidad con el fin de impactar al espectador, despertarte e impresionarle.
-Podría enumerar otra serie de los elementos que alcanzo a ver en esto que se presenta como una nueva manera de presentar los espectáculos escénicos. Pero supongo que ha quedado claro que no he llegado a comprenderlo en la profundidad que yo desearía. Así que tendré que seguir intentándolo.
-Desde luego, si reconozco que no he llegado a entenderlo, no tengo la osadía de juzgarlo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 8 junio 2018 - 9:49 am
Categoría: General

DAVID BARBERO
Dentro de la oferta teatral para este fin de semana en los escenarios vizcaínos, me voy a referir exclusivamente a la propuesta del Teatro Arriaga. A mi juicio, tiene unas muy destacadas características que le hacen merecedora de una especial atención. No es un espectáculo al uso. Tiene unas connotaciones multidisciplinares que no son frecuentes en los espectáculos teatrales.
El título con el que se presenta es ‘The String Quartet’s Guide to Sex and Anxiety’. Es una creación original y muy personal de Calixto Bieito, el director artístico del propio teatro. Se trata de una coproducción con el Birmingham Repertory Teatre. Ya se ha presentado allí y en festivales con notable éxito.
Cuando, hace casi exactamente un año, se presentó la temporada que ahora termina en el Teatro Arriaga, ya se habló este proyecto y se expusieron las características que iba a tener. Pero por tratarse de un proceso en marcha, todavía no se indicó el título definitivo ni los nombres de los participantes.
Se adelantó que las bases de su contenido eran dos textos filosóficos. O quizá más sociológicos. Dos ensayos. Desde luego, muy alejados de la estructura clásica en que se presentan los textos teatrales. Se trata, por una parte, del famoso libro ‘La anatomía de la melancolía’ de Robert Burton, escrito en el siglo XVII. Además, se hizo referencia al escritor y pensador surcoreano, aunque residente en Alemania, Byung-Chut Han. En concreto, a su ensayo titulado ‘La sociedad del cansancio’, publicado hace unas décadas.
Ambos textos responden a investigaciones y análisis sobre la psicología de las personas, pero principalmente sobre las características de la sociedad. Son tratados de psicología y sociología. También se pueden clasificar dentro de los estudios filosóficos. Tienen planteamientos científicos. Pero también participaban del cuidado de la exposición literaria, de reflexiones colaterales, y hasta de notas de humor.
Analizan lo que antes se llamaba ‘melancolía’ y ahora se designa como ‘ansiedad’ o ‘depresión clínica’. Pero los análisis se aplican sobre todo a la sociedad, al conjunto de las personas. Se toma como una lente de aumento para examinar, con más precisión, el conjunto de las emociones, los pensamientos, las actitudes sexuales y los comportamientos humanos en general. Se estudia cómo las personas forman la sociedad. Pero también cómo el conjunto influye en el individuo, cómo le manipula y de qué manera culpabiliza a los que no se someten o fracasan.
Ya en los planteamientos iniciales de este proyecto, se daba mucha importancia a la música Por allí, ya aparecían Beethoven y Ligeti. También estaba presente el cuarteto que la iba a interpretar. Este apartado ha adquirido más fuerza y se ha llevado incluso el título del espectáculo.
Tampoco hace un año se destacaron los nombres de los intérpretes definitivos. Pero ahora está confirmada la presencia, entre otros, de la actriz Cathy Tyzon, conocidísima por su intervención en la película ‘Mona Lisa’. A su lado, están otros destacados actores europeos.
En definitiva, un espectáculo y un proceso de trabajo escénico muy interesante y representativo de maneras nuevas de trabajar. Una gran oportunidad para conocer los actuales caminos de las artes escénicas.
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