Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 12 agosto 2018 - 11:16 am
Categoría: General

David Barbero
-Ayer se inauguró la temporada teatral de verano en Bilbao con ocasión de la Aste Nagusia de este año 2018. Los más madrugadores han sido los de la veterana compañía La Cubana, en el Teatro Arriaga, con su último espectáculo titulado ‘Adiós, Arturo’.
-La Cubana tiene un estilo inconfundible, una manera de hacer teatro, una fórmula, casi una receta. Su humor es identificable a la primera, su crítica, su ironía, sus estructura narrativa rompedora, su rapidez en los cambios, su cuidado al caracterizar a los personajes, la conversión del espectáculo en una fiesta participativa, su obsesión por dar cancha a las limpiadoras, su burla de las clases burguesas, la inevitable, pero agradable, implicación del público…
-Casi arrancaron ya, en los ochenta del siglo pasado, de esa manera. A lo largo de estas décadas, la han ido aplicando con determinación, trabajo, compromiso, fidelidad y constancia.
-Este caso concreto de ‘Adiós, Arturo’ es un ejemplo claro de aplicación de esa fórmula. En esta ocasión, la aplican a un funeral de despedida, como antes la han aplicado a una boda o a otros acontecimientos destacados de la vida cotidiana.
-El propio director, y alma mater de la compañía, Jordi Milán insiste siempre que puede en que ellos recogen el teatro que se hace en la vida y lo llevan a los escenarios.
-Hay que destacar que saben hacerlo. Con el tiempo, han adquirido una maestría muy digna de alabar en lo que hacen. Hacen magníficamente su trabajo de forma artesanal y muy cuidada.
-Puede haber comentaristas que duden sobre su capacidad de evolución con los tiempos y de haber sido impermeables a los cambios teatrales que han tenido lugar en estos (muchos) años.
-Sin embargo, ayer el teatro Arriaga estaba completamente lleno. Quizá no había muchos jóvenes. Pero el público asistente conectó espontáneamente con la propuesta y con el juego escénico.
-Por lo tanto, habría que poner en tela de juicio ese comentario de que La Cubana no ha evolucionado al ritmo de los tiempos teatrales. ¿O sí?

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 23 junio 2018 - 10:25 am
Categoría: General

DAVID BARBERO
Los teatros de Bilbao y su entorno, en las localidades vizcaínas conectadas culturalmente con la capital, están ya haciendo en tránsito de una temporada a otra. En los días que restan del mes de junio, se hallan presentando las últimas propuestas de la anterior. Simultáneamente han comenzado a preparar lo que serán los primeros hitos de la próxima.
Es preciso destacar varios espectáculos que protagonizan ese traspaso en estos días.
‘I hate music’, en el teatro Arriaga, constituye un homenaje al gran compositor Leonard Bernstein, uno de los mayores referentes musicales del siglo XX y también una personalidad muy acusada. Lo dirige Barbora Horakova, del equipo internacional de Calixto Bieito. Ella misma asegura que su trayectoria quedo marcada a los 7 años, al oírle dirigir en Praga. La protagonista absoluta como intérprete será Ainhoa Arteta. La Orquesta sinfónica de Bilbao y la Sociedad Coral tienen un papel muy importante. La obra pretende simular una de las fiestas neoyorkinas que Bernstein organizaba en New York en los años 70.
Lekuz Leku es el festival de danza en la calle que anualmente organiza el equipo de la Fundición. Intentan que los caminantes ciudadanos se puedan encontrar con piezas de especial calidad artística. Este año, se va a celebrar en el entorno del Museo Guggenheim. En las tardes de este fin de semana, cada media hora, y en diversos lugares, se van a interpretar piezas muy significativas por intérpretes descotados. Allí van a estar Krego – Martín danza, Javier Guerrero, la compañía Lasala, Carla Diego, el italiano Davide Valroso, La danza inclusiva de Donostia, el japonés Atama to Kuchi, Damián Muñoz, Patricia Guerrero y Helena Golab. Sería un error perdérselo.
’La vida a palos’ es la obra elegida por Imanol Arias para su regreso a los escenarios tras una larga ausencia. La acción se desarrolla en el mundo del flamenco. El texto pertenece a Pedro Atienza, matizado por José Manuel Mora. La dirección es de Carlota Ferrer. En la interpretación, Imanol estará acompañado por el actor Aitor Luna y la actriz Guadalupe Lancho. El estreno, a finales de este mes, es un acontecimiento que tendrá lugar la próxima semana en el Teatro Campos Elíseos. Antes, estos días en este teatro está el muy conocido prestidigitador Jorge Brass con su espectáculo ‘Palabra de mago’. Pasa por ser el adaptador de la magia al siglo XXI.
‘Forever’ es un recuerdo emocionado y un homenaje a Michael Jackson, calificado como King of pop. Se trata de un recorrido por todos sus éxitos. Se ha construido un gran espectáculo. Además de muy buenas críticas, tiene todos los parabienes de la familia, la fundación y los fans. Se presenta en el palacio Euskalduna.
‘Días estupendos’ es el espectáculo que cerrará la temporada en el Pabellón 6. El texto es de Alfredo Sanzol. La dirección de Borja Ruiz. Los intérpretes son integrantes de Kabía Teatro. Pero la actividad de esta asociación profesional no cesa. Al contrario, se incrementa. Tienen que preparar el casi inminente arranque con un musical atípico. También tienen que matizar los espectáculos que presentarán en el palacio Euskalduna durante la Semana grande.
Así que aprovechen estas oportunidades y hasta muy pronto.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 9 junio 2018 - 10:25 am
Categoría: General

-Ya comenté ayer, en este mismo espacio, que estaba muy interesado en analizar el espectáculo titulado en castellano ‘Un cuarteto de cuerda: Ansiedad y sexo’ que está presentando el Teatro Arriaga de Bilbao, bajo la dirección de Calixto Bieito.
-Se ofrece como una manera muy representativa del tipo de teatro que se hace, en la actualidad, en Centro Europa y los Países escandinavos. Además, uno de los objetivos por los que Bieito se ha encargado de la dirección artística del teatro bilbaíno es sintonizar escénicamente con estos países.
-No es la primera vez que acudo a este mismo local con la inquietud de entender en su plenitud esta forma de presentar el teatro. Por delante, ha habido, en los dos últimos años, otros destacados espectáculos dirigidos por el propio Bieito y por algunos de los colegas que caminan por esas mismas coordenadas. Como puntos de referencia, es preciso citar las piezas presentadas esta misma temporada: ‘Obabakoak’ y ‘Johannes Pasión’.
-Debo reconocer que, a pesar de mis esfuerzos y del interés que pongo en captar sus claves, todavía no he logrado desentrañar y definir los elementos esenciales.
-Evidentemente hay un propósito de llevar el teatro por un camino diferente. El propio Calisto Bieito ha dicho en público y en privado que ya no está en la fase de ‘montar textos teatrales’. Se mueve en otras coordenadas.
-Hay quien tiene la teoría de que los directores teatrales de ahora, o una parte de ellos, se han convertido en coreógrafos, a modo de lo que sucede en la danza o el ballet. Hay elementos de semejanza. También se podría decir que adoptan la actitud de un director de concierto. No digo de orquesta. Adoptan la forma de concierto musical para transformarlo.
-Por ejemplo, en ‘Johannes Passion’, parte de un típico concierto clásico y lo lleva hasta una performance llena de emotividad y fuerza comunicativa. En la propuesta actual, arranca de unos textos filosóficos, nada teatrales, y camina hacia una estructura de concierto de un cuarteto de cuerda y unos recitadores a los que imprime una notable fuerza expresiva.
-El tratamiento del texto teatral adquiere una forma diferente. Desde luego, está alejado de los habituales parlamentos dialogados. Se convierten en párrafos, generalmente muy largos, expositivos, narrativos o discursivos, que son recitados directamente al público. Se podría decir que la acción no ‘sucede’ sobre el escenario sino que se cuenta, se narra, se expone. Ésa era la diferencia substancial entre la narrativa y el teatro. Pero también ha sido eliminada.
-La misión del intérprete también es otra. Ya no se trata de encarnar un personaje y darle vida. Quizá aquí sí que sea útil la imagen de los bailarines que hacen una coreografía. No realizan su ‘papel’ con movimientos sino con expresiones y actitudes dirigidas al espectador, pero sin darle las claves para entenderlo o comprender su significado. Este esquema no se aplica sólo a los considerados actores y actrices. Los intérpretes de la música también deben participar de este espíritu.
-Es muy posible que el objetivo de este tipo de espectáculos sea mantener al espectador en una especie de inquietud inestable, de tensión indeterminada o de búsqueda que no termina de hallar lo que persigue.
-El decorado y otros elementos visuales tampoco colaboran con la reconstrucción entendible. Son quizá elementos inquietantes o que pretenden llamar la atención. Además, son utilizados para, en un momento determinado, producir una gran caída a modo de cataclismo con gran ruido y aparatosidad con el fin de impactar al espectador, despertarte e impresionarle.
-Podría enumerar otra serie de los elementos que alcanzo a ver en esto que se presenta como una nueva manera de presentar los espectáculos escénicos. Pero supongo que ha quedado claro que no he llegado a comprenderlo en la profundidad que yo desearía. Así que tendré que seguir intentándolo.
-Desde luego, si reconozco que no he llegado a entenderlo, no tengo la osadía de juzgarlo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 8 junio 2018 - 9:49 am
Categoría: General

DAVID BARBERO
Dentro de la oferta teatral para este fin de semana en los escenarios vizcaínos, me voy a referir exclusivamente a la propuesta del Teatro Arriaga. A mi juicio, tiene unas muy destacadas características que le hacen merecedora de una especial atención. No es un espectáculo al uso. Tiene unas connotaciones multidisciplinares que no son frecuentes en los espectáculos teatrales.
El título con el que se presenta es ‘The String Quartet’s Guide to Sex and Anxiety’. Es una creación original y muy personal de Calixto Bieito, el director artístico del propio teatro. Se trata de una coproducción con el Birmingham Repertory Teatre. Ya se ha presentado allí y en festivales con notable éxito.
Cuando, hace casi exactamente un año, se presentó la temporada que ahora termina en el Teatro Arriaga, ya se habló este proyecto y se expusieron las características que iba a tener. Pero por tratarse de un proceso en marcha, todavía no se indicó el título definitivo ni los nombres de los participantes.
Se adelantó que las bases de su contenido eran dos textos filosóficos. O quizá más sociológicos. Dos ensayos. Desde luego, muy alejados de la estructura clásica en que se presentan los textos teatrales. Se trata, por una parte, del famoso libro ‘La anatomía de la melancolía’ de Robert Burton, escrito en el siglo XVII. Además, se hizo referencia al escritor y pensador surcoreano, aunque residente en Alemania, Byung-Chut Han. En concreto, a su ensayo titulado ‘La sociedad del cansancio’, publicado hace unas décadas.
Ambos textos responden a investigaciones y análisis sobre la psicología de las personas, pero principalmente sobre las características de la sociedad. Son tratados de psicología y sociología. También se pueden clasificar dentro de los estudios filosóficos. Tienen planteamientos científicos. Pero también participaban del cuidado de la exposición literaria, de reflexiones colaterales, y hasta de notas de humor.
Analizan lo que antes se llamaba ‘melancolía’ y ahora se designa como ‘ansiedad’ o ‘depresión clínica’. Pero los análisis se aplican sobre todo a la sociedad, al conjunto de las personas. Se toma como una lente de aumento para examinar, con más precisión, el conjunto de las emociones, los pensamientos, las actitudes sexuales y los comportamientos humanos en general. Se estudia cómo las personas forman la sociedad. Pero también cómo el conjunto influye en el individuo, cómo le manipula y de qué manera culpabiliza a los que no se someten o fracasan.
Ya en los planteamientos iniciales de este proyecto, se daba mucha importancia a la música Por allí, ya aparecían Beethoven y Ligeti. También estaba presente el cuarteto que la iba a interpretar. Este apartado ha adquirido más fuerza y se ha llevado incluso el título del espectáculo.
Tampoco hace un año se destacaron los nombres de los intérpretes definitivos. Pero ahora está confirmada la presencia, entre otros, de la actriz Cathy Tyzon, conocidísima por su intervención en la película ‘Mona Lisa’. A su lado, están otros destacados actores europeos.
En definitiva, un espectáculo y un proceso de trabajo escénico muy interesante y representativo de maneras nuevas de trabajar. Una gran oportunidad para conocer los actuales caminos de las artes escénicas.
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Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 mayo 2018 - 11:39 am
Categoría: General

-Fui ayer al Teatro Arriaga a ver el monologo ‘Inconsolable’, escrito por Javier Gomá, ensayista, director de la Fundación Juan March, patrono del Teatro real y del teatro de la Abadía de Madrid. Llevaba una inquietud colateral. El monologo está interpretado por Fernando Cayo. Es un actor cuyo trabajo estimo. Sin embargo, recordaba que había criticado con bastante severidad su interpretación anterior sobre Maquiavelo.
-Desde el mismo momento de empezar la función, tuve la sensación de que a Fernando Cayo tampoco en esta ocasión le había tocado un buen texto para su esfuerzo interpretativo.
-El texto es un ensayo escrito para ser leído o pronunciado (quizá también leído) en una conferencia. No tiene la configuración ni la estructura ni el dinamismo ni la frescura ni la naturalidad de lo que se suele considerar idóneo para una estructura teatral o favorece para el trabajo interpretativo.
-Desde luego, a estas alturas, o bajuras, de la historia del teatro, no hay motivo para rechazar ningún texto, tenga la configuración que tenga. Pero tampoco se pueden considerar como hallazgos lo que son evidentes errores o claras deficiencias. Un texto con esas carencias, como sucede en esta ocasión, obliga a un trabajo de actuación y de dirección que debe multiplicar efectos, o movimientos, o gestos o complementos para disimular esos fallos. Así las palabras van, o se quedan quietas, en una dirección y todo el resto camina en sentido contrario.
-De esa manera, el espectáculo se convirtió en una reflexión discursiva, reiterativa, con numerosas introducciones para ninguna conclusión, con mucha verborrea, numerosos circunloquios y bastantes meandros intelectualoides, no siempre llenos de contenido. De ‘inconsolable’ pudo pasar a ‘insufrible’.
-A la salida de espectáculo, en nuestra habitual tertulia improvisada, oí comentarios que cuestionaban los motivos para la elección del texto. No faltaban manifestaciones de haber deseado que terminara pronto la función. Alguien consideraba una osadía que el autor de un texto semejante se hubiera permitido hacer, dentro de él, críticas a la mismísima Madame Bovary
-En cuanto a los colaboradores técnicos del espectáculo, había alabanzas para la música. Alguno atribuía al escenógrafo el mérito de haber ‘distraído’ la atención en determinados momentos. Al responsable de la iluminación, le agradecían algunos efectos estéticos. Nadie encontraba justificado la presencia de un responsable de vestuario y un ayudante para la camisa blanca, el vaquero y las deportivas del protagonista, a no ser que se tratara de otra maniobra de distracción.
-En cuanto a la labor de Ernesto Caballero, como director, la mayoría de mis compañeros de debate improvisado se inclinaba por mantenerle la confianza por lo hecho en otros trabajos.
-Yo volví a casa sin haber podido eliminar mi preocupación colateral por los trabajos interpretativos que le ‘tocan’ al esforzado Fernando Cayo. Otra vez será.

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