Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 18 abril 2019 - 11:32 am
Categoría: General

David Barbero
-Ayer asistí, en el Teatro Campos Elíseos, a la representación de ‘His life’. Es un musical que está en gira internacional desde hace ya muchos años. Ahora llega a Europa y Bilbao es una de las primeras plazas. La vida que se cuenta, y a la que alude el título, es la de Jesucristo.
-Es un espectáculo diferente. Los aspectos artísticos y escénicos están muy cuidados. Harold Lee, el director, demuestra una notable habilidad para integrar todos los elementos. Sabe cómo comunicarse con los espectadores y cómo transmitir las ideas y emociones que desea. El protagonista principal Randy Brooks lleva la identificación con el personaje hasta las últimas consecuencias. Es lógico después de estar encarnándole durante tres décadas.
-Pero ésta no es la diferencia esencial. ‘His life’ es un espectáculo cuyo objetivo principal no está en su desarrollo artístico. El objetivo religioso y la comunicación de los valores cristianos a través de este musical, están en el primer lugar de las intenciones de sus promotores, pertenecientes a la Iglesia Evangelista.
-Con ese propósito, está ideado y se desarrolla todo el musical. Las palabras del texto y de la mayoría de las canciones están tomadas directamente de la biblia. Los elementos escénicos, interpretativos e incluso los técnicos están orientados a comunicar de modo emotivo y favorable al personaje de Cristo. El objetivo principal es lograr una simpatía, una identificación, una admiración, una vivencia positiva hacia el protagonista.
-Precisamente el título de este comentario hace referencia al anuncio de ‘His Life’, Asegura que es ‘un evento que transforma la vida de los espectadores’.
-Creo que ya he destacado mi valoración favorable sobre la calidad estética y artística del espectáculo. Pondría el reparo de que la ‘utilización’ religiosa que se hace al final del mismo puede ser demasiado larga y evidente. Quizá un poco mas de sutileza sería, incluso, más eficaz.
-A la salida del teatro, oí comentarios de todo tipo. La mayoría favorables. Había muchos fieles evangelistas. Algunos más ‘técnicos’ opinaban que las manifestaciones artísticas deben separarse de otro tipo de intenciones. Pero no es seguro que el origen del teatro esté muy lejos de estos planeamientos.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 15 abril 2019 - 12:28 pm
Categoría: General

David Barbero

-Estos días andan abarrotadas las dependencias de Pabellón 6 en el Off Bilbao con ocasión de las jornadas de Teatro breve. Me ha dado la impresión de que incluso más que en años anteriores. Algunos compañeros se lamentaban ayer de que se habían quedado sin entradas a pesar de haber acudido con antelación. Y es que, en sólo siete años, este teatro breve se ha hecho muy mayor.
-Se ha hecho mayor en todos los sentidos buenos de este término. No sólo en la aceptación de los aficionados, que nunca ha faltado. La organización, que siempre ha solucionado con éxito las aglomeraciones, ha mejorado la fluidez de los traslados. Hasta la intendencia global ha mostrado todavía más agilidad.
-Pero a mi juicio, sobre todo este teatro breve se ha hecho mayor en la calidad de las representaciones. Sin tener ningún motivo para no valorar positivamente las primeras ediciones, en estas últimas el nivel ha adquirido una altura muy notable.
GENERACIÓN
-En los comentarios entre pieza y pieza, había coincidencia en que este año se está viendo que una nueva generación teatrera da muestras de estar preparada para coger las riendas del carro de la escena. Por concretar, hay más unanimidad en lo referente a la interpretación y a la dirección que a lo que antes se calificaba de autoría. Pero los nuevos valores están dispuestos.
-Y otra constatación: entre los nombres que suenan, los femeninos se oyen más. Y todos los indicios señalan que no es por casualidad.
ESPECTADORES
-Entre los muchos servicios que Pabellón 6, como asociación y laboratorio de profesionales de la escena, está aportando, no se suele destacar el fomento y la formación de un nuevo publico teatral. Y no es una consecución menor. Los coloquios y debates que tienen lugar entre los asistentes son cada vez más frecuentes y más participativos. Es como si estuviera funcionando una escuela de espectadores que, sin dar títulos, extienden la sabiduría y los criterios para ver, valorar, disfrutar, y también criticar, los espectáculos.
JOYITAS
Entre las piezas presentadas este pasado fin de semana, mi selección personalizada colocó en primer lugar el titulo quizá más largo del teatro breve ‘Que siempre estemos todos y el cocodrilo en el techo’. Lo firman el exquisito quinteto emergente femenino de Goiricelaya, Etxegarai, González, Gamboa y Pikaza. Fue una nueva demostración de que cualquier cosa que tocan, la convierten en oro escénico. Qué capacidad de comunicar emociones y qué cuidado de los detalles.
Mi segunda pieza no se quedaba atrás de las dimensiones el título. Y además, con olor gastronómico. ‘Esencia de día festivo de un matrimonio joven e instruido’. Otra demostración de la calidad y potencia lograda por Lucía Astigarraga, en colaboración con Víctor Algra. Para mí, con esta breve e intencionada representación, logra transmitir coherencia en la descripción de las contradicciones, paranoias, majaderías, necedades y desatinos de la sociedad actual. Algo digno de admirar.
En el texto de ‘Terapia’, de Unai García Amaro, hay que reconocer su habilidad y sus intenciones. Pero sobre todo, sorprende la capacidad de Leire Orbe, como directora, y de los intérpretes Gabriel Ocina, Alfonso Diez y Aitor Borobia, para llevar a los personajes a otras dimensiones.
En la ‘Sala de espera’, hay tiempo para apreciar el nada frecuente tratamiento que se hace en el teatro de la ciencia ficción. Aquí los Sagarzazu, con la ayuda de Naiara Arnedo, nos llevan por nuevos caminos que se abren para la escena.
APUESTAS
-Los coloquios improvisados entre pieza y pieza llevan a matizar opiniones de las joyitas vistas en los fines de semana anteriores. Incluso había apuestas sobre quiénes se llevarán los premios de los miembros del jurado o las preferencias del público, aunque todavía faltan muchas por ver. Por las reiteradas alabanzas oídas, ‘Fósforos’ de Tania Fornieles y Yeray Vázquez, tiene muchas cerillas encendidas entre recuerdos y momentos vividos.
-Ana García Peña y Yune Nogueiras se han colocado en situaciones de abandono y renuncia en ‘Cuídame de mí’ y han transmitido el impacto que puede causar el abismo. Chema Trujillo demuestra que es un teatrero total. En el escaso tiempo que dura ’Insider’, logra inquietar y sorprender con su sibilina y macabra intriga. El trío de Unai Izquierdo, Diego Pérez y Alaitz Cabriada proponen jugar con el ‘Asesinato en Portlan Street’, aunque advierten que debes tener cuidado para que la sangre no te salpique,
No añado más. Todavía hay varios fines de semana para meterse en ese mundo breve e infinito de las joyitas del teatro de Pabellón 6. Lo uno con mi reflexión del principio. Vayan a comprobar si hay aquí una nueva generación de teatreras y teatreros dispuesta a marcar las líneas del futuro inmediato.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 7 abril 2019 - 11:27 am
Categoría: General

David Barbero

-Ayer estuve viendo en el Teatro Barakaldo de la obra ‘Partículas de luz’. Se trata de un cuento poético, bienintencionado, agradable, breve, con moraleja, sobre personajes entrañables.
-Una imagen poética interesante la proporciona el título al destacar las partículas de luz que colocaba en el aire la proyección de las películas en los cines de antes.
-Citemos los nombres de los responsables. El texto es de Luis Elizetxea. La dirección de Mireia Gabilondo. La producción de la compañía Vaivén se concreta en Ana Pimenta y Mónica Zumeta. El elenco está compuesto por Miren Gojenola, Mikel Laskurain, Ander Iruretagoiena y Ane Salvador. Además de otros muchos implicados en este trabajo
-Es de justicia destacar la labor de Naiel Ibarrola en las ilustraciones y el video. Su trabajo en la realización de las imágenes del comic que sintetiza el contenido de la obra tiene un gran mérito.
-Para dar una idea más completa de este espectáculo hay que aludir a su ritmo pausado, sus movimientos contenidos, su cuidado meticuloso y su construcción minimalista, casi a cámara lenta.
-También es preciso hacer referencia a la manifiesta intención de que el argumento no se quedara en la anécdota de dos ancianos de carácter contrapuesto que se encuentran en una residencia y logran dar la vuelta a sus vidas. Se introducen elementos históricos y alusiones ideológicas con la intención de conseguir una profundidad social e interpretativa de más transcendencia,
-Sin embargo, podría pensarse que existe un desequilibrio y hasta contradicción entre esos elementos. Estas alusiones pueden chirriar con el tratamiento de aparente ingenuidad, lentitud y cercanía que se da a los personajes y a la acción en forma de cuento.
-Especial choque puede producir que se quede como una mera anécdota la confesión de uno de los personajes sobre su venganza violenta hacia otros niños en el acantilado, relacionada con la guerra civil.
-Sobre la puesta en escena, quizá también se haya podido echar de menos un mayor aprovechamiento de las buenas imágenes del comic para no dejarlas casi como mero decorado de fondo. Una interacción dinámica con los personajes hubiera introducido agilidad, dinamismo, modernidad y riqueza visual.
-Por esa razón, los aspectos positivos más destacados en este espectáculo se refieren al propósito poético del mismo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 abril 2019 - 5:55 pm
Categoría: General

-Ayer tuve ocasión de asistir a una representación teatral de especial calidad. Fue ‘Comedia Aquitana’ de Torres Naharro, por la compañía Nao d’amores, bajo la dirección de Ana Zamora. La especial calidad se extendió al meticuloso cuidado de todos los detalles.
-Es una obra injustamente infravalorada, del renacimiento español, del siglo XVI. Está llena de frescura, dinamismo, incluso picardía y hasta modernidad. Esa injusta infravaloración es la otra cara de la quizá super estima que se hace de la generalidad del teatro del llamado siglo de oro, inmediatamente posterior.
-La recuperación de esta ‘Comedia aquitana’ ha venido de la mano de la celebración del quinto centenario de la recopilación de las obras de Torres Naharro. Y ha tenido la gran suerte de caer en manos de la extraordinaria directora Ana Zamora y de su compañía Nao d’amores.
-Eso ha permitido la posibilidad de que se presente un texto de gran valor literario y con unas características excepcionales como testimonio de un periodo histórico especialmente interesante.
-La dirección ha logrado descubrir todos los matices, a la vez que ha dado una agilidad muy dinámica a la acción. Ha conseguido eso que se suele dar en llamar un espectáculo total para poder disfrutar de sus variados elementos.
-La interpretación de un elenco tan consolidado como es el de esta compañía ha hecho parecer fácil su comunicación actoral, cuando se percibe un muy cuidado trabajo de preparación y una técnica interpretativa muy dominada.
-Especiales alabanzas es preciso atribuir al vestuario por su contribución a la fidelidad del espectáculo. Tampoco hacia la música y hacia su interpretación, no se pueden escatimar los mayores elogios por su originalidad y su calidad.
-He leído que la compañía completa y la directora han trabajado la preparación de esta obra en la Real Academia de España en Roma para matizar al máximo las influencias italianas en este peculiar texto del siglo XVI. También se han encerrado en un monasterio para redondear su puesta en escena. Es muy de agradecer esta meticulosidad. Se nota en la calidad del resultado final y en la gratificación que recibe el público al contemplarlo.

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