Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 20 septiembre 2020 - 11:42 pm
Categoría: General

David Barbero
-Esta tarde, he acudido a la Sala la Fundición de Bilbao. Están ya con los motores de la programación a toda potencia. Por lo contemplado hoy, se demuestra que, con pandemia o sin ella, se puede seguir yendo a esta sala alternativa para encontrarse con alguna sorpresa inesperada.
-Hoy han actuado Desirée Belmonte y Cristina Correa. Pertenecen a la compañía valenciana La catrina. Tienen un sistema de trabajo que fusiona distintos géneros escénicos, desde la danza al teatro, pasando por la performance, la música y lo audiovisual.
-Como contenido, acostumbran a realizar lo que se ha dado en llamar teatro documental. Así acercan todavía más la realidad de fuera y la de dentro del escenario.
-En esta ocasión, presentan una pieza titulada ‘Homenaje a una desconocida’. Reconstruyen la vida real de una mujer a través de las cartas que escribió, de sus fotografías y de las postales que recibió. Esta mujer comienza siendo desconocida. Pero termina materializandose viva como Carmen Muñoz.
-Esta reconstrucción, la realizan las dos actrices exponiendo verazmente – y a la vez en un gran trabajo interpretativo – las investigaciones que han realizado con la técnica del mejor documental. Además, llenan la exposición sincera con muchísima emoción, con intriga, con suspense, dosificando la información, manteniendo el interés, logrando que los espectadores nos identifiquemos con el personaje, con la persona y también con ellas.
-De modo rápido, podría concluirse con la socorrida frase de que, a veces, la ‘realidad supera la ficción’. Pero quizá también se podría pensar que realidad y teatro caminan juntos y se intercambian emociones. Sobre todo, si ese camino transcurre en un escenario cercano y abierto a la sorpresa, como es el de la Fundición. Aunque haya que llevar mascarilla.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 20 septiembre 2020 - 5:58 pm
Categoría: General

David Barbero
-Voy a seleccionar sólo cinco adjetivos para no ser demasiado prolijo. Atrevida, osada, valiente, sarcástica, divertida, ocurrente. Han quedado más de cinco. Hay que añadir que algunas mentalidades la pueden considerar irreverente, incluso a estas alturas de la historia.
-Todos estos adjetivos y más se pueden aplicar a la obra que esta tarde he visto en el Teatro Barakaldo, en su primera representación de la nueva temporada.
-El título de la pieza es ‘Ave, osos’. La compañía responsable lleva el nombre de El mono habitado. El autor es Raúl Camino, que también actúa en unión de Begoña Martin Treviño, Aitor Pérez Collado y Javier Liñera. La dirección corresponde a Rolando san Martin.
-La idea de arranque es muy ingeniosa. Ellos mismos la definen como ‘disparatadamente humana con un toque divino’. Es una buena definición porque a una pareja de gays se les aparece una paloma y les anuncia la buena nueva de que han sido elegidos para ser los padres del nuevo Mesías.
-Esta ocurrente elección les permite cuestionar y también poner en solfa muchas ideas y otras tantas instituciones que son tenidas en demasiada consideración por algunos.
-Habría que decir,- ellos ya lo saben -, que, en determinados momentos del desarrollo de la comedia, la acción no es tan chispeante como en el comienzo.
-Eso no es óbice para disfrutar de una comedia llena de humor, ironía y sarcasmo que muestra otra manera de vivir el amor y entender la familia ‘más allá de los tópicos generalizados’.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 20 septiembre 2020 - 5:55 pm
Categoría: General

David Barbero
-En la tarde de hoy, día 17 de septiembre, ha tenido lugar un hecho teatral, a mi juicio, importante. La compañía joven de Pabellón 6 de Bilbao ha inaugurado su sede y ha iniciado su mayoría de edad. Ha asumido las responsabilidades de lo que podemos llamar su autogobierno.
-Tengo la sensación de que en la sociedad en la que vivimos, a pesar de lo que se dice públicamente, existe desconfianza hacia los jóvenes. Además se les teme porque pueden arrebatar a los adultos los cargos que les ha costado conseguir.
-Yo creo que es injusto. Me parece un hecho esperanzador que esta compañía joven vaya a decidir su actividad, administrar su trabajo, determinar su programación y organizar su evolución y su progreso.
-Estoy convencido de que sabrán aprender de los han caminado por delante. También serán capaces de equivocarse y rectificar, que es el camino más eficaz para progresar.
-En el acto de inauguración de su pabellón Garabia, ha habido el simbólico corte de la cinta de salida. Lo han hecho tres grandes maestros que han dirigido sus proyectos anteriores, Ramón Barea, Felipe Loza y Borja Ruiz. Significa un empujón de confianza nada desdeñable.
-La sesión de apertura se ha completado con una nueva representación de ‘¿Qué pasó con Ana García?’, uno de los espectáculos producidos durante su todavía corta vida.
-Me ha parecido una elección acertada. Es una obra cuya trayectoria he seguido desde sus ensayos iniciales. Creo que es un claro ejemplo de cómo crear una pieza joven, con una visión nueva y una manera innovadora de tratar los temas que preocupan hoy mismo.
-También es un ejemplo de cómo mantener una obra viva y no caer en la rutina de la repetición. Esta tarde, me ha vuelto a sonar a nueva y vital. A la vez, me ha parecido más madura, con los personajes mejor asumidos, con más dominio en el desarrollo y más capacidad de comunicación.
-Junto a mi deseo de que este experimento sea útil para la sociedad y para los jóvenes implicados, debo decir que esta tarde he sentido vibraciones muy positivas en muchos detalles. Pequeños, pero significativos.
-Así que buen camino, jóvenes valientes.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 20 septiembre 2020 - 5:53 pm
Categoría: General

David Barbero
-La comedia que he visto esta tarde en el Teatro Arriaga de Bilbao, ‘La función que sale mal’, me ha parecido un espectáculo teatral digno de analizar con detención y al que prestar atención por varias razones.
-Su gran eco internacional y la serie de premios, galardones y reconocimientos en todos los países es un motivo para ello. Pero no es el único ni quizá el más significativo. A mi juicio, incluye las características del teatro de éxito que se exportará internacionalmente en los próximos años. Eso, creo, es digno de análisis y atención.
-El título de la obra ya alude a que la propuesta se basa en una representación con todos los elementos de un caos escénico. Una compañía amateur y pretenciosa desea representar una obra de intriga y misterio. Pero todo, absolutamente todo, sale mal, absolutamente mal.
-Sé que repetir dos adverbios como ‘absolutamente’ seguidos es una incorrección de estilo. Pero lo he hecho con toda intención. La clave de la función está en que ’absolutamente’ todo salga ‘absolutamente’ mal.
-Esa es la base de su comicidad. Se van acumulando desastre tras desastre, torpeza tras torpeza, equivocación tras equivocación. Eso coloca la obra y la interpretación de los actores en una reiteración de situaciones hilarantes, divertidas, llenas de ocurrencias, sorpresas, gags y motivos de risa.
-Tanto el autor como el director, y todos sus ayudantes, han prestado cuidado para multiplicar las posibilidades de error que existen en cada movimiento, frase, acción o gesto.
-Nada de todo lo demás tiene valor en sí mismo. Ni la historia, ni el mensaje, ni el argumento ni los personajes. Todo debe subordinarse a contribuir a esa cadena continua e infinita de torpezas o equivocaciones en la carrera por provocar el humor. Todo debe estar al servicio de ese objetivo. Por supuesto, también el decorado, los muebles, los efectos visuales o los sonoros.
-Destacaría el esfuerzo casi científico de ese propósito. No se puede desperdiciar ni una sola posibilidad de error o torpeza útil para provocar una carcajada. Hay que utilizar ‘absolutamente’ todos.
-Otro elemento también es importante, el ritmo. Quizá habría que hablar de velocidad. La acción, mejor las acciones, deben ocurrir sin descanso, sin pausa, sin reposo.
-Todo esto coloca a los actores en una tensión continua. En cada momento, deben proyectar y emitir varias acciones, expresiones o gestos para provocar es hilaridad. Deben desarrollar un ejercicio físico, a veces gimnástico, con total dinamismo, expresión, movimiento y precisión. Y los hacen.
-Siendo esto muy significativo para marcar las líneas que seguirá este tipo de teatro a nivel internacional, hay, por lo menos, otro aspecto también digno de prestar esta misma atención. Yo lo he designado en el título de este comentario con el adjetivo ‘global’. Me explico.
-Todos conocemos el mecanismo de las franquicias. Las aplicaciones las conocidas se han dado en comercios o tiendas de los más diversos géneros. Todos deben ser iguales en todos los sitios.
-En las artes escénicas, están muy extendidas en los musicales. En Nueva York o Londres se hace una gran producción de un nuevo musical. Se gasta mucho dinero en ese estreno. Y ese montaje se toma como modelo absoluto para ser reproducido. Se ajustan todos los aspectos y se exporta siempre idéntico. En cada país o ciudad, se calca ese montaje. Incluso van desde el ligar original para vigilar que no se desvíe.
-Yo no lo había visto, todavía, aplicado a las obras teatrales. Pero esta ‘La función que sale mal’, es un ejemplo de que ya se está realizando en teatro a escala global. Miren los nombres de los responsables de este montaje. Compárenlos con los de otras ciudades o países. Incluso encontrarán a directores y montadores que ya han aplicado este mismo mecanismo en musicales.
-Por esas razones, decía al comienzo que este espectáculo, que va a estar durante un tiempo en el teatro Arriaga de Bilbao, es digno de ser conocido y analizado para saber por dónde van a ir los tiros escénicos de los próximos años.
-Puede ser que os guste o no. Os habréis fijado en que yo no me he pronunciado en este sentido. Mi gusto es un detalle sin interés. Pero estoy convencido de que hay que conocer lo que sucede.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 20 septiembre 2020 - 5:51 pm
Categoría: General

-Ya he adelantado en el título que deseo reflexionar, también, sobre la contribución del teatro al pensamiento crítico. Pero antes, quiero aludir a los hechos inmediatos.
-Esta tarde, he acudido al Palacio Euskalduna de Bilbao para asistir a la última representación del espectáculo popular y participativo titulado ‘Concierto en Ja mayor’. Ha sido creado y está protagonizado por tres destacados intérpretes, además cómicos reconocidos, Gurutze Beitia, Gorka Aginagalde e Iñaki Maruri.
-Los tres han establecido una conexión muy cómplice con el público. Han logrado, de modo divertido y gratificante, su participación en juegos y canciones. Han completado un espectáculo festivo, agradable y muy ameno.
-Han realizado una demostración de su capacidad interpretativa, de sus cualidades para cantar, de su comicidad, de su fuerza comunicativa.
-Así se han cumplido, con total eficacia, los objetivos establecidos y anunciados de proporcionar un homenaje a las fiestas y a las vacaciones que este año se han visto especialmente afectadas negativamente por la pandemia del coronavirus.
-No seré yo quien no valore en lo que se merece esta función del teatro para divertir y alegrar la vida cotidiana, compensando con dosis de comicidad, los problemas, ya abundantes en situaciones normales, y aumentados en momentos como los actuales.
-Con las palabras anteriores, he querido dejar claro mi reconocimiento y hasta mi admiración por el trabajo y el talento de los tres intérpretes que he visto hoy. Extensivo además a otros muchos compañeros.
-Mi deseo, anunciado en el título, de recordar que el teatro tiene también un compromiso con el pensamiento crítico, está motivado con la sensación de que los espectáculos escénicos, y quizá la cultura en general, se están escorando hacia lo lúdico.
-Por ese motivo, es bueno, creo, recordar que el teatro tiene un compromiso con la sociedad de convertirse, también con humor, en un espejo de las cosas que suceden y de los problemas existentes. Obligación suya es promover una actitud y un espíritu reflexivo en el análisis de esos problemas y en la denuncia de las responsabilidades incumplidas o defraudadas por parte de los poderosos, ricos y explotadores, que se aprovechan incluso de estas desgracias generalizadas para conseguir sus intereses.
-Soy conocedor de que este compromiso está presente en muchos agentes activos. Pero no sé si también existe en los ‘responsables’ de los niveles superiores.
-Ésa ha sido la razón de recordarlo, por si acaso.

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