Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 4 diciembre 2019 - 12:08 pm
Categoría: General

David Barbero

-Estos días, se ha presentado, en el Teatro Arriaga de Bilbao, el espectáculo de danza ‘Gauekoak’. Ha sido ideado, coreografiado e interpretado como bailarín único por Jon Maya.
-Esta ‘singularidad’ sobre el escenario ha significado la ocasión para evidenciar y manifestar el reconocimiento de este gran creador artístico. No solo se ha podido apreciar su trabajo, su evolución y su perfeccionamiento personal.
-También ha servido para reconocer el gran trabajo hecho en su compañía Kukai, nacida con este siglo XXI. Por lo tanto, a punto de cumplir dos décadas de trabajo y experimentación. Ya ha sido recompensado con numerosos y valiosos premios, como el nacional de danza o varios Max.
-El trabajo de Maya ha estado, desde el principio, en la hibridación, en la superación y en la ruptura de límites entre las danzas tradicionales y las corrientes modernas, vanguardistas y experimentales. En esa dirección, ha ido subiendo subir escalones y superando etapas que le han llevado a la altura y consideración en la que está hoy, para seguir ascendiendo.
-Como dice el título, ’Gauekoak’ es un canto a los nocturnos, a los que plantean la vida de una manera especial, diferente, a los que en la oscuridad ven, se iluminan, viven, descubren, imaginan, sueñan.
-Es un diario muy íntimo. Refleja su búsqueda profesional y personal, Su perfeccionamiento íntimo y exterior. Su personalidad, Su naturaleza.
-Hemos destacado su individualidad en esta ocasión sobre el escenario. La forma singular en que ha afrontado este proyecto. Pero ni en esta pieza, ni en su trayectoria, ha caminado solo. Ahí están los músicos en directo Xabi Bandini y Arkaitz Miner. También se halla Luis Miguel Cobo. Mireia Gabilondo y Fernando Bernués, de Tanttaka, Los coreógrafos hermanos Cesc Gelabert, Israel Galván y Sharon Fridman. Las imágenes de Ikerne Giménez. Y muchos más. Y los textos de Joseba Sarrionandia o Carmelo Iribarren.
-Ha sido un punto en la vida y la trayectoria de Jon Maya. Pero la línea continuará. ¡Afortunadamente para todos nosotros!

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 diciembre 2019 - 12:03 pm
Categoría: General

David Barbero

-Ayer, por la tarde, había un ambiente especial en la sala la Fundición de Bilbao. El público era mayoritariamente femenino y joven. Suele suceder así. Pero ayer era más palpable.
-Ese ambiente especial estaba teñido de una sensación de participar en algo nuevo, recién creado. Existía el deseo de compartirlo, de contagiarse. Tampoco esto es nuevo en La Fundición. Pero ayer se percibía con más claridad.
-Claudia Dias e Idoia Zabaleta estrenaban su pieza titulada ‘Thursday’. Está basada en las técnicas de composición en tiempo real. Toca muchos motivos de experimentación: El lenguaje, la rebeldía, la insatisfacción, las palabras, el cuerpo, la mujer, el feminismo, la persona… Y algunas otras cuestiones que van surgiendo en las creadoras y en el público, al también se exige ser imaginativo.
-Las dos artistas llevan años provocando esas experiencias. Ambas están intentando alargar los límites de la danza contemporánea. Claudia se halla empeñada en su proyecto de ‘Sete Anos Sete Pezas’. Comenzó con ‘Lunes’ y ya está en ‘Jueves’. Idoia, además de sus trabajos en la danza, sigue con sus investigaciones en biología y ecología. Mientras, busca nuevas formas coreográficas.
-El experimento de ayer derivó muy pronto en entusiasmo y apoteosis. La provocación creadora de unas y las ganas de contagiarse de las otras enseguida llegaron a la ebullición.
-Eso es lo que buscaban Claudia Dias e Idoia Zabaleta. Eso es lo que deseaba el público. Y para eso, está la Fundición.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 1 diciembre 2019 - 11:56 am
Categoría: General

David Barbero

-En el título, me refiero a la obra teatral titulada con el nombre de la capital danesa. Este fin de semana se ha convertido en la mejor oferta escénica en varias localidades vizcaínas. Anteayer, estuvo en Santurtzi. Ayer, en Basauri. Y esta tarde, estará en Getxo.
-Lo de ejemplo, que también va en título, alude a que es una muestra de excelencia en lo referente al texto, la dirección, la interpretación y también al desarrollo de los elementos técnicos.
-Trata sobre un encuentro histórico entre los grandes físicos Werner Heisenberg y Niels Bohr, en presencia de Margrethe, la esposa del primero. Presenta una profunda reflexión sobre la ‘ética cuántica’ y las responsabilidades en la creación de las armas nucleares utilizadas en la guerra. Es un debate de una intensidad extraordinaria, establecido en términos a la vez precisos y emocionantes.
-El texto del británico Michael Frayn demuestra una sabiduría como autor extraordinaria. Sobresale el domino de la ruptura temporal. Analiza el encuentro desde muy enriquecedoras perspectivas diferentes. Ofrece una lección magistral de la física cuántica al más alto nivel. A la vez, presenta los hechos como un thriller psicológico que capta el interés hasta el punto final.
-La dirección del argentino Claudio Tolcachir lleva la acción con una limpieza absoluta y una habilidad elogiable. A pesar de moverse en un espacio reducido, logra una muy gran agilidad con los movimientos, posiciones, actitudes y gestos.
-Esto lleva a reconocer el gran mérito de los intérpretes, Carlos Hipólito, Emilio Gutiérrez Caba y Malena Gutiérrez. Demuestran precisión, exactitud, variedad, intensidad, comunicación, destreza, contención expresividad, modulación… dignas de los mayores elogios.
-Sería un error no destacar la contribución que hacen los elementos técnicos y artísticos. Se pueden simbolizar en los nombres de Juan Gómez Cornejo, en iluminación, y Elisa Sanz, en escenografía.
-Para que no falte nada, -el público, ayer lo presencié en Basauri-, está llenando los teatros. Su comportamiento es atento, interesado y respetuoso. También generoso en el reconocimiento de los méritos.
- En resumen, me reitero en considerar ‘Copenhague’ como un ejemplo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 29 noviembre 2019 - 11:52 am
Categoría: General

David Barbero

-Guiado por mi equivocado y obsesivo deseo de comprender la danza contemporánea de modo racional, acudí ayer a la conferencia ‘bailada’ que ofrecían en el salón del Colegio de arquitectos de Bilbao. Sus ‘ponentes’ eran el profesor Eneko Lorente y la bailarina Bárbara Díaz. Todo estaba organizado dentro del festival Dantzaldia, por la Sala La Fundición.
-Logré y superé mi objetivo. No hallé esa explicación racional y lógica. Me encontré con una demostración sorprendente de lo que es una vivencia artística, también contemporánea, y llena de imaginación.
-Teóricamente era una introducción a la proyección del documental ‘Asemblaje’ en homenaje al coreógrafo Merce Cunningham. Se convirtió en una obra de arte en sí misma. Una performance impactante. De corte contemporáneo e innovador. Una sorpresa surrealista. O quizá hiper-imaginativa. En el mejor de los casos, hipo-realista.
-La conferencia y la performance estaban renaciendo constantemente. Llenas de poesía. Inyectadas de provocación. Arriesgadas. Valientes. Osadas.
-Trataba y se nutría de la oposición y la convivencia de la tirada de dados con el azar. Del enfrentamiento y la hermandad entre el silencio y la palabra. De la guerra y el amor entre las formas de la danza y las estructuras cinematográficas. De la pelea y el enamoramiento entre la luz y las sombras.
-Al terminar el encuentro, me fui caminando bajo la lluvia. Iba gratificado por esa sorprendente anti explicación irracional e impactante que había recibido del lúcido profesor Eneko Lorente y la bailarina Bárbara Díaz.
-Así que mi agradecimiento a todos.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 27 noviembre 2019 - 11:52 am
Categoría: General

David Barbero

-Sin necesidad de sacar entradas, todos nos vemos obligados a presenciar una ‘pieza’ pseudo teatral cuya valoración no contiene las mínimas cualidades exigibles.
-En cuanto a su concepción general, presenta un argumento monocorde en la descarada conquista del poder, sin otra consideración ni disimulo. No se puede encontrar búsqueda del bien común, del bienestar para las personas, ni respeto a norma alguna de convivencia. El único objetivo de los ‘interpretes’ es ocupar el sillón y lograr sus intereses.
-Para lograr ese objetivo, vale todo. La trama mas recurrida es el soborno. Consiste en consiguir apoyos concediendo prebendas y privilegios. En esta compra, no se usa el patrimonio propio, sino los caudales públicos, recaudados con estricta rigidez.
-Los personajes que no pueden conseguir el sillón o una pequeña parte del sofá, se limitan a torpedear el proceso, también en beneficio propio, con cuchilladas por la espalda o directamente a la cara.
-En cuanto a los intérpretes, es evidente su monolítica construcción psicológica. El único rasgo que aparece es la ambición. A veces, está derivada en una obsesión por recoger las migajas administrativas. Hay ausencia de connotaciones positivas o altruistas.
-En el elenco artístico, hay una aglomeración de actores. Pero las actrices que aparecen, tampoco están caracterizadas con otras cualidades.
-Desde luego, la dirección de escena brilla por su ausencia. Los hechos se desarrollan a lo bruto, de manera grosera, sin ritmo, a la brava.
-El cuidado de los aspectos considerados técnicos de escenografía, vestuario o iluminación parece totalmente olvidado.
-Volviendo al comienzo, habría que matizar el título. El adjetivo mediocre sólo se refiere al retablillo. Las ambiciones hay que calificarlas asimismo de baratas, rastreras y sin ninguna grandeza.
-En resumen, un espectáculo lamentable. Además, es presentado como necesario, aunque no lo es. Entre todos, podríamos evitarlo.

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