Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 9 mayo 2021 - 11:03 pm
Categoría: General

David Barbero
-Siempre he creído que el teatro debe ser un espejo de la sociedad en la que vive. Pero no me han gustado los retratos hechos con papel de calco. He preferido los espejos cóncavos, o los convexos, o los fragmentarios. Terminan reflejando mejor la realidad y con más matices.
-Confesaré que, esta tarde, he ido especialmente motivado a la sala La Fundición de Bilbao. Todavía con más curiosidad que otras ocasiones. El motivo es que me había informado de que podía encontrarme con una imagen de esas características.
-Allí ha actuado, ayer y hoy, la compañía ‘La ruta 40’. Catalana. Llevan una década trabajando juntos. Investigando. Produciendo obras. Más de una por temporada. Unas veces trabajan sobre textos contemporáneos de su interés. Otras, investigan directamente los temas que les interesa exponer.
-Ellos son cuatro fijos, incluida la responsable de la gestión. A veces, buscan o aceptan la colaboración externa. En esta ocasión, han incorporado a Ferrán Dordal. Es director escénico. Teatrero total. Investigador también. Asimismo desarrolla una actividad pedagógica.
-El título de la obra, que han construido entre todos desde cero, es ‘Reiseführer’. Viene a significar ‘Guía turístico’. Su objetivo, y el de la investigación correspondiente, ha sido buscar y analizar las características del turismo actual, como imagen del mundo de hoy, de la sociedad en la que vivimos, que nos envuelve, nos arrastra y nos identifica.
-El método de exposición de ese contradictorio y muy peculiar fenómeno de masas en la actualidad, ha resultado también fragmentario, nada habitual, no sé si más convexo que cóncavo o al revés. Está lleno de humor. Plagado de intención. Con una exquisita comunicación hacia el público. Muy cómplice. Tan inteligente que presupone que será entendido por un público de igual talante.
-Los asistentes hemos participado activamente en su aventura creativa. La construcción de un puzle gigante, un auténtico rompecabezas de muchísimas piezas, ha sido una tarea escénica real y, a la vez, la metáfora del mundo del ocio: sacar fotos, acumularlas, buscar o inventarse costumbres, descubrir o imaginar comidas típicas, coleccionar anécdotas falsas, no enterarse de nada, decir que lo hemos hecho, quedar vacio, no profundizar, pasar, confundir los recuerdos y prolongar la vacuidad. Quizá el proceso funcione inconscientemente o quizá sea un propósito interiorizado de la vida llamada moderna. Un modelo de sociedad que se auto considera culta y civilizada.
-Así que resulta absolutamente merecido el premio concedido a este ‘Reiseführer’, como el mejor espectáculo de pequeño formato por su singularidad, su capacidad comunicativa y su calidad.
-En consecuencia, es de justicia destacar los nombres los cuatro componentes de la compañía La ruta 40, junto al ya aludido director, Ferrán Dordal. Son Alberto Díaz, Albert Prat, Sergi Torrecilla y María G. Revelló, la productora. Y a La Fundación, por la oportunidad de acercarlo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 8 mayo 2021 - 11:17 pm
Categoría: General

David Barbero
-Esta tarde, ha tendido lugar en Pabellón 6 de Bilbao, la primera sesión como homenaje de las obras premiadas en sus jornadas de Teatro Breve. Han evidenciado una creciente calidad sobre todo en la interpretación.
-El hecho de que, en esas jornadas, se haya presentado ‘El retablillo de don Cristóbal’ es una demostración, y no la única, de que en ese festival se incluyen autenticas joyas escénicas, aunque su tamaño sea corto.
-Sobre el texto de Federico García Lorca, pocas alabanzas, literarias y poéticas, nuevas se pueden decir ya. Pero junto a esas cualidades y ese reconocimiento, puede esconderse un regalo envenenado y un reto muy difícil para representarlo en la actualidad. Su poesía y su lenguaje no logran ocultar que pertenece a una sociedad con una valoración muy diferente, de modo especial, en el tratamiento de la mujer y en el de la violencia.
-Por esa razón, tiene un gran mérito el trabajo de dirección, y casi de adaptación, realizado por Felipe Loza, con la ayuda de Itziar Lazcano. Ha sabido llevar el texto a un tono de farsa total, de esperpento incluso, de exageración y de burla más aceptable en este momento. Además, ha logrado un montaje ágil, divertido, cómplice, crítico y burlón.
-Una decisión muy afortunada es la de que todos los personajes, incluidos los femeninos, sean representados por varones. Ese punto proporciona una comicidad diferente y evita las aristas, o al menso suaviza el desfase en el tratamiento hacia las mujeres.
-Hay otra característica positiva para el resultado estético del espectáculo. Este montaje de Pabellón 8 se preparó con ocasión de acompañar a la exposición que se hizo a raíz de los cursos para desarrollar el ejercicio de los diferentes oficios teatrales como vestuario, maquillaje, peluquería,…
-Esa circunstancia hace que todos esos detalles, tan esenciales aunque no siempre se reconozca, estén muy especialmente cuidados. Es una aportación estética y escénica de gran valor en la caracterización y el colorido de este guiñol.
-Otro aspecto muy a destacar es la interpretación, por las especiales exigencias y riesgos que tiene este tipo de personajes farsescos. No te puedes pasar hasta caer en una exageración inaceptable. Pero tampoco debes quedarte corto. Los cuatro intérpretes logran los gestos, las expresiones y los movimientos apropiados para el propósito perseguido.
-Los actores pertenecen a generaciones diferentes. Pero todos participan de la misma orientación. El ‘veterano’ Iñaki García se ha subido de nuevo al escenario, encarnando a don Cristóbal, después de dos décadas y media dedicado a las labores de iluminación. Ha demostrado que el que tuvo mucho, lo retuvo.
-Junto a él, han intervenido tres representantes de la nueva promoción joven emergente de Pabellón 6. Unai Elizalde, Yeray Vázquez, y Aitor Etxarte han demostrado que esta nueva generación viene especialmente bien preparada en todos los campos escénicos. Y que está madurando con gran rapidez.
-En la sesión que ha tendido lugar esta tarde en Pabellón 6, como cierre de las jornadas de teatro breve, se han representado también las dos obras, en euskera y castellano, que han sido premiadas.
-‘Salaketa’, el premio Kriselu en euskera, con un texto de Goiatz Labandibar, ha servido para demostrar las extraordinarias cualidades interpretativas de Mikel Martínez, que también ha sido el director, y de Gaika Chamizo.
-‘El dilema de Otis’ premio Alex Angulo en castellano, bajo la dirección de Jon Vildósala, ha contado con una sólida defensa interpretativa en Paula Guereñu y Marina Yánez.
-Durante la jornada de mañana domingo, se dará a conocer el resto de los premios.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 6 mayo 2021 - 10:52 pm
Categoría: General

David Barbero
-Digamos, para tener una perspectiva adecuada, que existe la opinión generalizada de que la obra ‘El príncipe constante’, de Pedro Calderón de la Barca, no ha tenido el reconocimiento que requiere su calidad dentro del teatro español del llamado siglo de oro.
-Curiosamente, en cambio, este texto ha sido especialmente valorado en otros países europeos. Ha contado con valedores muy destacados como el alemán Goethe, a principios del siglo XIX; los rusos Meyerhold y Maiakowski, al principio del siglo XX; y el polaco Grotowski, ya en la segunda mitad del siglo pasado.
-Esta calidad se plasma principalmente en la consistencia del personaje protagonista, el infante portugués Fernando, diseñado con una personalidad contundente y ejemplar. Calderón de la Barca sabe evidenciar valoraciones positivas sobre determinadas virtudes humanas. Pone en valor ideas sobre libertad personal, Denuncia las conveniencias o manipulaciones de la política. Muestra una concepción neo estoica de la religión y defiende los planteamientos éticos con todas las consecuencias en el ejercicio del poder. Hay que añadir el mérito añadido de su calidad literaria y la fuerza del texto.
-Esta puesta en escena de la Compañía Nacional de Teatro Clásico ha tenido, desde el principio, la intención de remediar el descuido existente hacia esta obra. En este sentido, hay que destacar la dirección y versión de Xabier Albertí, un absoluto entusiasta de Calderón y en concreto de de esta obra.
-Su entusiasmo ha llevado a un análisis muy meticuloso del texto y a una potenciación del mismo hasta el punto de que todo el montaje está dirigido hacia él. Se podría decir que la puesta en escena se convierte en un homenaje y se traduce en un recitado reverencial, muy cuidado y positivamente enfatizado, del mismo.
-Para contribuir a ese énfasis sobre la palabra, se limitan los movimientos y en las acciones de los personajes. Se impone la sobriedad en los decorados y en el colorido. En el vestuario, se utilizan ropas de estilo actual, sobre todo los trajes oscuros, lo que colabora en el tono uniforme del espectáculo.
-En el campo de la interpretación, de acuerdo con la idea general del montaje, se presta una atención casi absoluta al recitado y la matización verbal en los diálogos y los monólogos. Se cuida mucho la dicción del verso, que, en determinados momentos, exige gran atención por las dimensiones de los parlamentos y la complejidad sintáctica.
-Se cuenta con un reparto amplio y de calidad. Hasta 14 interpretes. Con nombres muy reconocidos. Arturo Querejeta, Rafael Castejón, Beatriz Arguello, entre muchos destacados. También hay jóvenes muy preparados. Sobre todos ellos, destaca la maestría de Lluís Homar, en el personaje protagonista del infante Fernando.
-Es preciso poner en valor que esta representación ha llegado a Bilbao al poco tiempo de su estreno en Madrid, dado que el teatro Arriaga ha colaborado en esta producción de la Compañía nacional, en unión del teatro Principal de Vitoria y del Teatro Soho de Málaga.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 mayo 2021 - 10:38 pm
Categoría: General

David Barbero
-Comenzaré agradeciendo a quienes me habían recomendado que no se me ocurriera perder la extraordinaria antología del Kabaret yidis que el teatro Arriaga ha ofrecido esta tarde.
-Ha resultado una joya de calidad en todos los sentidos y con inmensos atractivos incluso para los no aficionados a ese género imprescindible del cabaret.
-Advirtamos que no se ha tratado de una representación cabaretera con todas las consecuencias. Ha adoptado el formato de concierto, protagonizado el cuartetoJerusalén, reconocido internacionalmente. Los cuatro componentes han hecho gala de su reconocida maestría. Las canciones han sido son interpretadas por la soprano israelí Hila Baggio, extraordinaria como cantante y muy expresiva como actriz. Tanto en los momentoscómicos como en los más emotivos. Tanto vocal como actoralmente. Incluyendo numerosos momentos de humor en los que han colaborado también los virtuosos instrumentistas.
-El recorrido cronológico se ha fijado en el periodo de entreguerrasmundiales de la primera mitad del siglo pasado. Ha mostrado la evidencia de que aquellos años veinte no fueron sólo locos y alegres. Había otras muchas emociones, situaciones, conflictos, miserias y también grandezas. Las canciones muestran la picaresca, el amor, la risa, la crítica, las protestas y las costumbres para superar las precariedades sobrevenidas.
–El recorridogeográfico nos ha llevado por las principales ciudades centroeuropeas, Varsovia, Praga y Viena. También ha dado un salto hasta América. Nos ha llevado al Hollywood naciente en aquellas décadas. Las referencias más concretas se han circunscrito a la situación de los judíos, sus guetos, sus residencias, sus problemas y sus aspiraciones. Pero también ha habido otras alusiones musicales y vocales.
-Tres compositores, también judíos, son losautores de las canciones y las melodías interpretadas.Los más clásicos son Schulhoff, que murió en un campo de concentración nazi, y E. W. Korngold, que pudo escapar a Norteamérica y siguió su carrera en la meca del cine. A ellos dos, se une el actual Leonid Desyatnikov, que aporta arreglos más modernos a sus canciones.
-Por los aplausos y las manifestaciones de aceptación de los asistentes, se puede asegurar queha resultado una gozosa experiencia musical y un deleite escénico aprovechar esta propuesta de Kabaret Yidis incluida en la programación del teatro municipal bilbaíno.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 30 abril 2021 - 11:00 pm
Categoría: General

David Barbero
-Esta tarde he asistido, en el Palacio Euskalduna de Bilbao, al estreno de una comedia bien representada y con la novedad de incluir registros no habituales sobre el escenario. El título es ‘El dilema de jamón’.
-Así que comienzo reconociendo el mérito de sus dos protagonistas, Gurutze Beitia y Txemi Parra. Éste último es, además, quien firma el texto. En los cárteles del crédito, la dirección escénica no se atribuye a nadie, por lo que puede ser responsabilidad también de los protagonistas.
-Os pongo en antecedentes. Gurutze y Txemi llevan trabajando juntos en programas cómicos televisivos desde hace tiempo. Esa actividad les ha permitido una notable complicidad en ese tipo de humor. Han cogido experiencia en las maneras de provocar la hilaridad y las risas en el público televisivo. Asimismo tienen familiaridad con la construcción de tipos cómicos, hasta el punto de dominar los recursos más efectivos.
-Los dos, pero quizá Txemi más intensamente, tienen experiencia de escritura de guiones de lo que se llama, en la jerga televisiva, comedia de situación. Ha formado parte de equipos de creación de diversas series de ese estilo.
-Con estos antecedentes y complicidades, no puede sorprender a nadie su decisión de unirse en este proyecto de estrenar la comedia ‘El debate del Jamón’, escrita por él e interpretada por los dos.
-Con el ánimo de no descubrir el argumento de la obra, os presentaré sólo a los personajes que intervienen. Gurutze interpreta a la madre de un niño con nombre árabe. El personaje de Txemi es un judío convertido, cuyo hijo va al mismo centro escolar.
-De esa manera, queda hábilmente planteado un posible conflicto de religiones complicado por la intolerancia de las personas. También fija dos tipos poco habituales que dan mucho juego humorístico con sus ‘rarezas’. Los enfrentamientos suelen empezar por motivos pequeños que se van ampliando sin motivo aparente, pero con intencionalidad clara. En este caso, ese motivo viene aludido en el título de la obra con la palabra ‘jamón’, un inocente alimento que unas religiones toleran y otras no.
-Después de este rodeo explicativo, regreso a mi opinión adelantada en el primer párrafo. Allí he aludido a que es una comedia que incorpora, con bastante eficacia, los recursos experimentados y aprendidos en los programas televisivos.
-Se nota el dominio del diálogo breve y chispeante. La interrupción provocadora de malentendido. Los gags verbales. La comicidad inmediata de determinados gestos o movimientos. El juego de los equívocos. La intencionada conducción del espectador por un camino que pronto resulta ser falso. El silencio o la música entre palabras para destacar su fuerza.
-Es posible que se note, a veces, una aplicación demasiado literal de esas técnicas televisivas. Quizá al escenario no le convenga que los personajes estén tanto tiempo sentados. En el teatro, pueden notarse más las reiteraciones por pequeñas que sean. Puede exigir que el ritmo sea siempre ascendente sin ningún bajón. El final quizá tenga que ser, o al menos parecer, más contundente, para que el aplauso se produzca inmediatamente.
-Además de incorporar estos recursos cómicos no habituales, ha funcionado la complicidad cómica de los intérpretes. Seguramente más por parte de Gurutze Beitia. A lo largo de la obra, el público ha expresado su satisfacción con muchas risas cómplices y con aplausos unánimes a la finalización de la obra.

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