Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 septiembre 2016 - 3:24 pm
Categoría: General

David Barbero

-Tito Asorey, director de la compañía teatral ‘Il maquinario teatro’, ha definido su obra ‘Perplejo’ como una metáfora del mundo cambiante. Por esa razón, los actores cambian constantemente de rol, se suceden escenas sin conexión lógica y la acción se presenta como un puzle que no encaja.
-Incluso al final, se incluye una escena en la que se está recogiendo el decorado por los actores. Éstos se quejan de que el director no ha llegado y por lo tanto´, no saben lo que deben hacer.
-‘Il maquinario teatro’ es una compañía joven creada con un grupo de actores, actrices y un director, recién salidos de la escuela superior de arte dramático de Galicia.
-Son valientes, decididos, innovadores. Tienen idas nuevas sobre la manera de hacer teatro.
-Además, son sólidos como interpretes. El director, también.
-Sucede que, para que una metáfora funcione, la tiene que entender el público. Tiene que comprender lo que se quiere decir. También debe asimilar los medios con los que se quiere decir. Si no se logra eso, todo queda en considerar que los actores trabajan mucho y bien o que el director es ingenioso.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 23 septiembre 2016 - 10:45 am
Categoría: General

David Barbero

-Ayer, al salir del Teatro Arriaga de Bilbao, tras el estreno de la obra titulada ‘Invencible’ y aprovechando que no llovía, establecimos una tertulia. Se trataba de lograr una definición de la pieza vista.
-Unos aseguraban que era una comedia, con un elevado porcentaje de drama. Otras, principalmente mujeres, se inclinaban porque se trataba de un drama muy emotivo con abundantes elementos cómicos.
-Alguien presentó el testimonio del director Daniel Veronese como prueba de autoridad. En su explicación del programa de mano, lo califica de comedia.
-Uno, más rebelde, añadió, mientras se iba: En el fondo, es una ocasión muy estudiada para que unos buenos actores hagan una exhibición de sus variados registros interpretativos. El autor les hace pasar por momentos cómicos, por emociones fuertes, por peleas, por chistes, por debates teóricos, por borracheras, por canciones …
-Con toda esa oferta, el público llenó la sala y salió contento.
-Está claro que la fórmula funciona: un texto con éxito ya contrastado en Londres, un buen adaptador, o varios, un director de prestigio, un elenco que une eficacia interpretativa y fama.
-Eso quiere decir que hay un teatro, llamémosle ‘comercial’, que cuida su calidad.
-Tenías interés en analizar la dirección de tu admirado Veronese.
-Ya ha dicho él que ha tenido especial interés en poner vida y autenticidad en la interpretación. Los actores han añadido que les ha hecho trabajar mucho.
-Habría que añadir la habilidad de Torben Betts como autor, a pesar de su juventud.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 17 septiembre 2016 - 4:40 pm
Categoría: General

David Barbero

-Ayer estuve viendo una joyita teatral en la sala de ensayos de la compañía experimental Kabía. El título es ‘El árbol de Hiroshima’.
-Destacaré inicialmente lo que tiene de ritual eso de que el director reúna a los espectadores en el hall y les informe de lo que van a ver. Es como si un gran chef te explica lo que te ha preparado y después te descubre el plato.
-También impone esa parte del ritual de quitarse los zapatos y entrar en una sala que habitualmente no recibe espectadores. Unos deben colocarse en sillas improvisadas y otros sentarse en el suelo.
-Pero íbamos a que ‘El árbol de Hiroshima’ era una joyita. Quizá como una delicatesen, pequeñita pero condimentada con mil especias, que se va deshaciendo en la boca y te deja todos su sabores. Incluso contagia a los otros sentidos con olores y placeres variados.
-Dura sólo 15 minutos. Pero no necesita más. La historia está completa en ese tiempo. Y no es una historia resumida. Ni sintetizada. Tiene todos los elementos. Los personajes están definidos. Hay situación. Existe conflicto. El clímax aparece en su momento. Hasta da tiempo para una vuelta de tuerca final, en forma de la simbólica flor a la que aludo en el título.
-También existe una exquisita labor de ‘escritura’, una dirección detallista, elección de los elementos del escenario, iluminación, vestuario. Existe una interpretación actoral muy medida y con fuerza. La intervención musical es para guardarla en la memoria.
-Hay quien dice que escribir un cuento exige mucha más precisión, estilo, reflexión y madurez que lanzarse a una novela de mil páginas. En pocas líneas, se pueden decir más cosas. O por lo menos, mejores y mejor dichas.
-Eso mismo se puede afirmar de ‘El árbol de Hiroshima’.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 17 septiembre 2016 - 9:50 am
Categoría: General

David Barbero

-Voy a dejar muy clara mi postura en esta polémica. Claudio Tolcachir es muy libre de dirigir obras del llamado teatro comercial. Por lo tanto, no tengo nada que reprocharle.
-Yo sólo expongo mi decepción. Tolcachir era un exponente de una manera de hacer teatro y de crear un mundo escénico que transcurría por un camino muy diferente al teatro que sólo busca hacer negocio.
-Me permito situar esta conversación. Claudio Torcachir ha presentado en Bilbao su dirección de la obra ‘La mentira’ producida por la empresa Trasgo Teatro. Como consecuencia de ello, incluso antes del día del estreno, se ha producido una polémica entre los defensores y los críticos de lo que éstos califican de pase de este director argentino al teatro llamado comercial.
-Yo tenía la esperanza de que su entrada en ese tipo de teatro sirviera, por lo menos, para dignificarlo o para introducir elementos novedosos. Pero se limita a servir a los intereses comerciales de este proyecto.
-En el estreno, le vi entusiasmado, como un niño con zapatos nuevos, sacando fotos desde el escenario al público que aplaudía.
-No hay ninguna línea de conexión entre su ‘La omisión de la familia Coleman’ y esta obra.
-Además, ni siquiera hace una dirección moderna. Separa las escenas con el antiquísimo recurso de fundir a negro. Mueve a los actores como una típica comedia de sofá.
-¡Esa es tu opinión!
-Realmente no encuentro ninguna justificación artística para que Tolcachir se haya metido en este proyecto. Para la empresa contratante puede ser un éxito. Para él, es un error. Y para mí, una decepción.
-Es un contrato que le puede abrir nuevas puertas. ¡Aceptémoslo!
-Son puertas que le llevarán por un camino opuesto al que ha seguido hasta ahora.
-Yo lo dejo claro. A mí, se me ha caído un referente.
-Lo más prudente puede ser dar tiempo al tiempo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 16 septiembre 2016 - 11:20 am
Categoría: General

David Barbero

-Esta semana, ha tenido lugar en el Teatro Arriaga de Bilbao el estreno absoluto de la obra teatral ‘La mentira’, del francés Florian Zeller, en toda la península ibérica.
-Eso es un acontecimiento y un tanto muy positivo para ese teatro.
-¡Lo habrás seguido atentamente! ¿No?
-He acudido a la rueda de prensa. He estado en la presentación. He hablado con el director y con los intérpretes en diversas ocasiones y en distintos medios. He acudido al ensayo general. He estado presente en el estreno. He debatido en tertulias y en círculos más reducidos
-¿Conclusión?
-El espectáculo funcionará muy bien. Gustará mucho a muchos espectadores. Tiene todos los elementos para triunfar. La fórmula puesta en marcha por la familia Larrañaga como productores dará los frutos deseados.
-¿Fórmula?
-Han elegido una obra con éxito ya contrastado en una capital europea como Paris. Han buscado un traductor experimentado como Alberto Castrillo. Han añadido la versión de un autor español también de éxito, David Serrano. Han cuidado todos los aspectos técnicos. Han buscado un director de gran reconocimiento intencional como es el argentino Claudio Tolcachir. También han elegido un buen elenco de actores y actrices, solventes y conocidos.
-A eso, se llama hacer las cosas a conciencia. Por eso, no es de extrañar que consigan los objetivos deseados.
-La obra tiene sus atractivos para enmarcarla en el tipo de teatro que busca una audiencia grande entre el público ofreciendo un producto bien hecho.
-Se puede entender como un juego dialéctico que se propone al espectador. Se le pregunta sutilmente: a ver si acierta quién es infiel y con quién. Para que lo descubra, se le van dando confesiones y contra confesiones, acusaciones y desmentidos. Para redondear, al final, el acertijo se completa con una aportación inesperada.
-Junto a eso, ofrece también un debate sobre si es conveniente o no decir la verdad en el matrimonio dadas las nefastas consecuencias que puede tener la confesión de las infidelidades.
-Como autor, habrás analizado detenidamente la obra.
-Florian Zeller, a pesar de su juventud, es ya un fenómeno. Sobre todo en Francia. También en otros países europeos. ‘La mentira’ es un texto especial. Tiene poca acción. Es ‘de hablar’. De discurso. Pero está tan hábilmente construido para mantener el interés todo el tiempo.
-Aunque no es una obra fácil, está desarrollada con mucho oficio. Las escenas se rematan siembre con un punto gracioso. Los diálogos son muy agiles. Los personajes están bien marcados. La colocación de las sorpresas es inteligente. El remate final es adecuado para dejar un buen sabor de boca.
-A mí, me pareció descubrir algunas dificultades. Hay muchas confesiones y contra confesiones. Se encadenan las mentiras y los desmentidos de esas mentiras. Casi se obliga a ir apuntándolas para no perderse.
-Existe un juego entre lo que es verdad y lo que es inventado sólo dividido por una invisible línea. Dejar clara esa línea no siempre es fácil. Tengo dudas de que se consiga en todas las ocasiones.
-Hay otro aspecto a destacar. ‘La mentira’ es una comedia. Tanto la dirección como la interpretación destacan los momentos de risa o de sonrisa.
-Uno de los grandes atractivos del espectáculo es la presencia de un director tan acreditado e interesante como Claudio Tolcachir. Es muy estimado, en el mundo teatral, como innovador y creador de un movimiento escénico alejado, hasta ahora, del llamado teatro ‘comercial’.
-Es un estudiado elemento colocado para lograr el éxito incuestionable de público. Su fama y el interés que despiertan sus intervenciones juegan decididamente en esa dirección. Además, es un director con fama de entenderse muy bien con los actores y de sacar de ellos todas sus posibilidades interpretativas.
-Pero quizá esta obra no encaje en su trayectoria.
-Esa consideración no afecta al análisis de este espectáculo.
-Volvamos al principio. Los objetivos de los promotores de este proyecto teatral están conseguidos. El público salió gratificado. Aplaudió mucho. Siguió la comedia con interés. Ha agotado las entradas para las representaciones en Bilbao. También lo hará en otras localidades. En las ciudades más grandes, hará temporada larga.

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