Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 18 enero 2022 - 11:10 pm
Categoría: General

David Barbero
-Os pongo en situación sobre este comentario.
-Ya había visto la obra ‘Contado por ellas’ hace algún tiempo. Y entonces, publiqué en este mismo lugar mi opinión. Recuerdo que fue positiva hacia la obra, hacia la autoría, la dirección y la interpretación de Bea Insa. Alabé también la valentía y el compromiso social que significa este espectáculo.
-He seguido con bastante detención la trayectoria de la polifacética Bea. A las autoría, dirección e interpretación ya citadas, hay que añadir la producción, la promoción, la labor pedagógica, y otras muchas actividades en el mundo teatral. Incluso canta y domina instrumentos musicales.
-Todo ese intenso y extenso trabajo ha convertido a Bea en una teatrera conocida y valorada aquí y fuera de aquí. Hace poco, por ejemplo, ha venido de presentar este trabajo el Sudamérica. Aquí desarrolla una actividad muy encomiable con numerosos proyectos, siempre dignos de interés.
-Casi siempre se ha visto obligada a realizar su trabajo con escasez de medios y en circunstancias no siempre favorables. Por esa razón, es de festejar que, en esta ocasión, tenga la oportunidad de presentar su trabajo en un teatro de la categoría del Arriaga. Puede considerarse como un reconocimiento a su trabajo y su calidad.
-Situados aquí, diré que he acudido esta tarde al teatro municipal de Bilbao a ver de nuevo ‘Contado por ellas’ con un propósito concreto. Vi esta pieza en un local pequeño, con muy poca distancia entre el escenario y los espectadores. Se estableció una comunicación muy directa entre la intérprete y el público, casi una complicidad, una cercanía emocional…
-No pongo ningún ‘pero’ a la representación de esta tarde, ni a los complementos y adaptaciones escénicas, hechas para las nuevas dimensiones del escenario y el patio de butacas. Todo lo contrario. Es digno de alabar el esfuerzo. Pero …
-…Pero yo me quedo con la experiencia de ‘Contado por ellas’ en la distancia corta.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 16 enero 2022 - 11:39 pm
Categoría: General

David Barbero
-Debo asegurar que la comparación me pareció arriesgada. Para mí, Antton Chejov y sus obras, y sus personajes y el aroma de sus diálogos y las atmósferas… son una cosa muy seria. Las palabras fueron: ‘Este texto tiene el mismo olor que las obras de Chejov’.
-Le oí esa comparación a Fernando Bernués, en la rueda de prensa de presentación de la obra teatral ‘Mi sólo camina un poco más lento’, que se ha estrenado, este fin de semana, en el Teatro Arriaga de Bilbao, por la compañía Tanttaka. El autor de este texto es el croata Ivor Martinic. Y Fernando es el director del montaje.
-Aunque el autor es todavía desconocido aquí, la obra viene respaldada por numerosos premios. Los miembros de Tanttaka la descubrieron en Montevideo, durante una de sus giras. Después, se han peleado y han arriesgado mucho por llevar a cabo este estreno a pesar de los inconvenientes. Tienen una fe absoluta en ella.
-Han respetado la localización de las acciones y hasta los nombres, porque están convencidos de que los sentimientos, problemas, situaciones y conflictos que se presentan son universales. Tienen profundidad y entidad para afectar a todos, independientemente de procedencias y circunstancias.
-Es una obra muy coral. Refleja los problemas, tensiones, aspiraciones, fracasos y sueños de una amplia familia. Con representantes de varias generaciones. Algunos afectados por enfermedades, demencias o accidentes. Con igual número de mujeres que de hombres. Pero donde ellas hacen y valen más por su intensidad y su actividad.
-Hay condicionantes en sus vidas que pesan mucho. Como la minusvalía o el alzheimer. Pero también, los fracasos, las equivocaciones, los egoísmos o el des-amor.
-Teatralmente, me ha interesado el planteamiento escénico, variado y polivalente, en el que es especialista Fernando Bernués y Tanttaka. Está basado en la pluralidad de todo el plano de una vivienda con sus diferentes estancias y habitaciones. Aunque exige más precisión en los movimientos, proporciona una mayor diversidad y hasta simultaneidad para las acciones.
-Referencia especial merece la apuesta en interpretación, por parte del amplio y selecto elenco elegido para esa diversidad de tipos humanos que hay en la obra. Merecen el reconocimiento de ser citados todos. Miren Arrieta, Klara Badiola, Mireia Gabilondo, Asier Hernández, Ander Iruretagoiena, Xabi López, María Redondo, Martxelo Rubio, José ramón Soroiz y Dorleta Urretabizkaia. Hay que reconocer que, en Gipuzkoa, existe un buen cartel interpretativo.
-No creáis que me he olvidado del ‘olor a Chejov’ que he señalado al principio. Desde el comienzo de la representación, esta tarde en el Teatro Arriaga de Bilbao, he tenido muy abiertas mis pituitarias amarillas para intentar percibirlo.
-Voy a exponer, con sinceridad, el resultado. No lo he logrado. Para ser totalmente honesto con mi valoración, debo añadir el adjetivo ‘todavía’. Y lo voy a explicar.
-Comenzaré insistiendo en que, en el Teatro Arriaga, ha tenido lugar un estreno absoluto. Las primeras representaciones aquí. De un texto y de un montaje complejo. Y con ese experimento escénico, interesante, de acciones y presencias simultaneas. Suele suceder en los estrenos, a los que a veces se llega sin los ensayos suficientes.
-Es un espectáculo que va a crecer mucho y muy pronto. Con unas cuantas representaciones, la función se va a asentar. La compenetración de los actores cambiará el resultado. Los personajes adquirirán personalidad. El juego escénico, en lugar de encorsetar, permitirá agilidad y coherencia.
-De todos modos, me sospecho, -y esto tiene sólo un valor subjetivo- que el olor a Chejov no va a ser muy profundo. Ni los personajes, ni la acción, ni las atmosferas dan para ello. Pero me reitero en el carácter subjetivo de esta apreciación.
-Por delante, va mi reconocimiento de vuestra valentía, riesgo, calidad y esfuerzo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 16 enero 2022 - 12:53 am
Categoría: General

David Barbero
-El título de este comentario debe ser tomado al pie de la letra. A mi juicio, claro. Cuando la compañía teatral La Zaranda viene por las cercanías, hay que cuadrar las agendas para acudir a su encuentro.
-Uno de los sitios donde estos veteranos camaradas de las artes escénicas hacen siempre escala es el Teatro Barakaldo. Allí han estado, esta tarde, con su espectáculo ‘La batalla de los ausentes’.
-Allí, esta tarde, me he encontrado con sus seguidores incondicionales. Incluso, me he encontrado con algunos muy aficionados a los que sólo veo cuando viene esta compañía. Antes, eran Teatro inestable de Andalucía la baja. Ahora se han convertid0 en Teatro igualmente inestable, pero de ninguna parte. Puede considerarse un ascenso.
-A los ‘zaranderos’ nos persigue la necesidad de acudir a alimentarnos de su visión esperpéntica para resituarnos en la comprensión de la autentica realidad. Esta ajustada fotografía social la encontramos en sus imágenes exageradas, en sus acciones aparentemente dislocadas, en sus palabras profundas, en sus gestos deformados.
-Esta tarde, hemos vuelto a encontrar como autor a Eusebio Calonge; como director a Paco de la Zaranda; como intérpretes a Francisco Sánchez, Gaspar Campuzano y Enrique Bustos. El núcleo duro de la formación.
-En esta ‘Batalla de los ausentes’, aseguran que de la resistencia han pasado al ataque. Pero ellos, -y también nosotros- saben que serán derrotados otra vez por los de siempre. Por los que ganan todas las batallas. Superados por las hostilidades del destino y por el tiempo implacable. Pero firmes en el frente, aunque no se sepa dónde está.
-La obra arranca con la reunión de tres soldados que desean conmemorar una batalla, ya olvidada hasta por ellos mismos, en la que fueron derrotados. Pero que ellos no dan por perdida. Desean mantener la esperanza de realizar una última gesta gloriosa, a pesar de que reconocen que no servirá para nada.
-Tampoco saben ya muy bien dónde está el enemigo que les volvió a ganar. Incluso tienen duda de quién en ese enemigo, o con qué rostro se presenta ahora. Pero tienen -tenemos- muy claro que, en definitiva, no es otro que el poder y sus muchas manifestaciones.
-La absurda lucidez se vuelve a manifestar unida a la profundidad de pensamiento. Las frases contundentes están llenas de radical escepticismo; y la mofa sarcástica se mezcla con verdades como puños.
-Esta ‘Batalla de los ausentes’, la que se desarrolla dentro de nosotros mismos, evoca un pasado que no termina de irse. Intuye un futuro que no acaba de llegar. Y se libra en un presente, de cuya existencia se puede dudar. ¡El tiempo!
-Y una vez ‘zarandeados’ -de nuevo en el Teatro Barakaldo- por la correspondiente dosis de visión esperpéntica, pero realista, de la sociedad, intentaremos afrontar la realidad pasando de la resistencia al ataque, con la seguridad previa de volver a ser derrotados, pero no vencidos.
-¡Ah! Me ha parecido significativo que, esta vez, al final, cuando se apagan todas las luces, han dejado encendida una pequeña bombilla.
-Menos mal que La Zaranda sigue existiendo. Haría falta mucha inteligencia para recrearla.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 8 enero 2022 - 11:43 pm
Categoría: General

David Barbero
-Esta tarde me he acordado de los versos escritos por aquel poeta renacentista llamado Jorge Manrique: ‘Cómo, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor’. Ha sido antes de entrar en el Teatro Arriaga de Bilbao, para ver la obra ‘Manolita Chen, un cuento chino’.
-Quiero puntualizarlo desde el principio. Entiendo ese verso de la siguiente manera: Nuestro parecer, es decir nuestra nostalgia, nuestra congénita insatisfacción, nos hace ver que lo que pasó hace tiempo fue mejor que lo que sucede ahora. Pero no es verdad que sea así. Yo, que no soy nostálgico, pienso que Manrique tampoco lo era.
-Creo que el recuerdo de ese verso renacentista me ha venido subconscientemente por pensar que iba a asistir a una obra nostálgica de tiempos pasados.
-Una vez vista la obra, ‘Manolita Chen, un cuento chino’ es efectivamente un recuerdo emocionado de Manuela Fernández, conocida por el apellido de su marido Cheng Tse Ping. Ellos crearon, dirigieron y protagonizaron el teatro portátil e itinerante que se hizo famoso en las décadas centrales pasado siglo XX. En plena dictadura del general del bigotillo. Pero no me ha parecido nostálgico, en el sentido de magnificar aquellos tiempos y aquel tipo de espectáculos. Ha sido una recreación bastante plural, crítica, sugerente, analítica, con equilibrio entre el afecto y la severidad.
-Hace un retrato positivo de Manolita. Realmente tenía valores para destacar. Pero sabe reírse de sí misma y reconocer sus limitaciones. Incluso con humor. Lo cual es signo de inteligencia.
-Reconozco que tenía también el temor de que, en ese recuerdo nostálgico, se llegara a magnificar las supuestas extraordinarias dotes escénicas de algunos de sus colaboradores como Fernando Esteso, Andrés Pajares, los hermanos Calatrava o Bigote Arrocet. Pero tampoco ha sido así.
-No seré yo quien infravalore el trabajo de ningún artista. Y todavía menos, el gusto de quienes disfrutaban con aquellos espectáculos, en los que había que sortear la dura censura franquista. Pero es de justicia reconocer que todo ese mundo respondía a las negativas condiciones sociales, culturales y de miseria que este país sufría en aquellos momentos.
-El alma y la iniciativa de este de este espectáculo y este proyecto de investigación creo que hay que repartirlo entre Pepa Zaragoza, que encarna a Manuela, con gran variedad de registros; Y José Troncoso, responsable de la dramaturgia y la dirección. Responsables ambos del tono lúcido y también emotivo de todo el espectáculo.
-Han estado muy bien acompañados por María Jáimez. Nacho Vera, Chema Noci, Marcos Rivas y Morgane Jaudou. Todos ellos han sabido trasladarnos, con la necesaria distancia y la recomendable cercanía, hacia aquellos teatros portátiles e itinerantes de los años oscuros de la dictadura.
-Al salir del teatro Arriaga, he oído decir a dos personas ya mayores: ‘Ay. ¡Aquellos lejanos tiempos!’. Por el tono, me ha parecido intuir más serena reflexión que nostalgia. Y con una media sonrisa.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 8 enero 2022 - 12:10 am
Categoría: General

David Barbero
- Lo primero que deseo manifestar es mi satisfacción por ver un teatro implicado en la actualidad, atendiendo a los problemas del momento, preocupado por lo que sucede ahora, cumpliendo su misión de ser un espejo de la sociedad en la que vivimos, y también una ‘mosca cojonera’ para concienciar al publico de los problemas a los que nos enfrentamos.
-Esta satisfacción me la ha producido la visión de la obra ‘La panadera’, esta tarde, en la sala BBK de Bilbao. Es una producción del Centro Dramático Nacional en unión con Silencio Teatro e Iría producciones.
-Pero la creadora e impulsora del proyecto tiene el nombre de Sara Ferrús. Ella ha sido la autora del texto. También ha asumido la responsabilidad de la dirección. Y asimismo encarna al personaje protagonista.
-Este personaje protagonista se llama Concha. Ha cumplido 40 años. Está casada y tiene dos hijos. Su oficio ya está expresado en el título de la obra. Regenta una panadería.
-Todos estos datos personales están premeditadamente estudiados para favorecer la identificación del público. Para que su situación o su problema sea más fácilmente considerado como propio, dentro de los muchos matices, variables y connotaciones que puede presentar.
-No es descubrir ningún secreto, si digo que este problema es que, de buenas a primeras, en las redes sociales comienza a distribuirse un video íntimo, muy personal y comprometido para ella. Corresponde a una relación que tuvo hace 15 años con su pareja de entonces. Ese novio ha adquirido ahora notoriedad, por haber participado en un programa de reality en la televisión.
-A raíz de esa distribución indiscriminada y agresiva, su vida queda invadida y atacada. En definitiva, destruida. Es insultada, agredida, atacada. Y no solo ella. Sus hijos, su marido y toda su familia. Sin posibilidad alguna de defensa.
-El uso indiscriminado y abusivo de las redes sociales se lleva consigo el respeto a los derechos personajes, a la exigible intimidad, al respeto social, a la libertad individual, a la privacidad de la vida personal. Es, en estos momentos, un problema especialmente grave y actual.
-El tratamiento escénico de este problema tan grave y este argumento tan potente me ha dado la sensación de haber sido arduo y hasta difícil. El tema es analizado y expuesto desde distintos enfoques. Y también sus consecuencias para todos los que se ven implicados en contra de su voluntad. Y con muchas reacciones no siempre coordinadas.
-También para el espectador, el desarrollo exige un especial esfuerzo, a causa de los sucesivos tratamientos, como círculos concéntricos, sobre una misma situación. La esquemática acción se complementa con la intervención de una terapeuta. Su presencia permite la aportación de datos sobre la vida pasada de los distintos protagonistas. Todas esas referencias, expresadas con aportaciones escénicas muy actuales, exigen un mecanismo de encaje por parte del público.
-Ya ha quedado clara la muy intensa labor de Sara Ferrús en sus labores de autora, directora e intérprete. Está muy bien acompaña en esta labor por Martxelo Rubio, César Cambeiro, Susana Hernández y Elías González. La composición de sus personajes requiere esfuerzo y talento.
-Hay que hacer referencia a que este texto surge de las convocatorias de nuevas dramaturgias, hechas por los teatros municipales de las tres capitales vascas. Interesante iniciativa que, a la vista está, va dando sus frutos.
-La presencia de esta obra en la programación de la sala BBK confirma también la coherencia en los criterios establecidos en ella para difundir un teatro innovador, con atención a los problemas actuales y con una mirada cercana a la mujer. Coherencia que también hay reconocer a otras salas donde se ha programado.
-No me resisto a terminar este comentario sin otra referencia a la satisfacción que produce un teatro implicado en el aquí y el ahora de la sociedad.

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