Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 11 julio 2020 - 11:21 am
Categoría: General

David Barbero

-Nunca me había sucedido en el mes de julio. Pero, en las semanas que llevamos, me ha ocurrido varios días. Existe, en Bilbao, una oferta teatral tan amplia que te ves obligado a renunciar a espectáculos que te gustaría disfrutar. No se puede estar en dos locales, o en tres, a la vez.
-Esta situación, que no había sucedido nunca en este mes veraniego, tiene su historia.
-Durante el confinamiento por el virus, la situación de los teatros ha estado paralizada. Las perspectivas para los teatreros se hicieron alarmantes. Hubo una movilización general en favor de la cultura. Entre los sectores afectados, fue sin duda el teatro el que más se volcó en reivindicaciones y protestas.
-Como consecuencia de esas acciones, se ha logrado que las administraciones públicas, por lo menos las vascas, hayan ofrecido contratos a las compañías durante este verano. Se puede sospechar que ha favorecido el hecho de estar en periodo electoral. Los políticos suelen mostrarse más dadivosos en esos momentos.
-Todo esto ha permitido tener una actividad escénica que no era habitual en la normalidad anterior. Algunos grupos han recurrido, incluso, a desempolvar viejos proyectos que ya tenían periclitados.
-Hay que reconocer el gran, y rápido, esfuerzo realizado por la mayoría de las compañías comprometidas. Pero con igual fuerza, es preciso indicar que algunas han querido aprovechar la anómala situación para ‘meter mucho gato por poca liebre’.
-No parece que eso ayude a la recuperación definitiva de la actividad teatral ni a ganarse la estima y el interés del público, que van a ser muy necesarios a partir de ahora.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 10 julio 2020 - 12:58 am
Categoría: General

David Barbero

-Quiero comenzar con una definición. Felipe Loza posee las características que le hacen un teatrero singular.
-Por una parte, es autor teatral, director de escena e intérprete. Además, ha desarrollado el arte o la habilidad teatral, no menos útil, en prácticamente todos los oficios técnicos del escenario. Incluidos, desde luego, el de transportar, colocar y recoger decorados, focos, vestuarios y otros utensilios necesarios para la representación. Aunque no lo parezca, tienen gran importancia. Así domina todos los oficios escénicos.
-A esto, añade el ejercicio durante décadas del trabajo de profesor de lengua y literatura a los adolescentes. Ese trabajo le ha permitido conocer autores y textos como nadie. La actividad educativa ante los jóvenes le ha dado muchas ‘tablas’ en la comunicación e interpretación ante un ’público’ muy exigente. Desde esa posición de docente, ha podido elaborar un lenguaje rico, complejo, poliédrico y culto.
-En la última década, ha formado parte del grupo de profesionales rectores de la sala y laboratorio de Pabellón 6 de Bilbao. Tal responsabilidad le ha obligado a poner en práctica estas sabidurías y habilidades para sacar adelante el proyecto.
-Desde esta misma tarde, durante unas cuantas jornadas, está representando allí el monólogo ‘El gilipollas’, del que es autor, director, intérprete, impulsor y otras autorías más.
-La última vez que lo representó fue hace diez años en el estreno de esta aventura aludida de Pabellón 6. Su propuesta actual, que se sigue definiendo como ‘comedía filosófica’, está renovada, mejorada y revitalizada.
-En ella, demuestra ese carácter propio que ha ido acumulando y fortaleciendo con el ejercicio, el estudio, el desarrollo y el esfuerzo en su polifacética actividad.
-Ese enriquecimiento le permite no sólo encarnar su monólogo ‘El gilipollas’ con todos los elementos expresivos e interpretativos del teatro. También demuestra su inteligencia para elaborar un ‘discurso’ profundo, complejo, -incluso hasta complicado- variado y bien construido. Uniendo la comedia y la metafísica. Sabe analizar a las personas, criticar la sociedad, reírse de sí mismo y llevar a los demás a que hagan el mismo ejercicio.
-Esta tarde ha quedado confirmada, una vez más, la definición de que Felipe Loza posee características que hacen de él un teatrero singular, en el sentido noble de ese término.
-Quedan días para poder comprobarlo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 9 julio 2020 - 12:54 am
Categoría: General

David Barbero

-‘Lekuz Leku’ es un festival internacional de danza contemporánea que se desarrolla en lugares públicos exteriores. Lo vienen organizando, desde hace más de tres lustros, los infatigables rectores de la Fundición de Bilbao.
-Al no desarrollarse en los escenarios preparados, con la protección de las luces, la ambientación y otros trucos, tiene una relación directa con la naturaleza y la sociedad.
-Esa relación se produce en las dos direcciones. La naturaleza, normalmente urbana, ambienta, favorece o limita el desarrollo de la danza. Y la danza choca con esos límites tratando de superar o transformar artísticamente tales inconvenientes.
-Esa ‘lucha’ hace todavía más evidente e inmediata la misión de la danza, y del arte en general, para influir en la sociedad y transformar a las personas. No encierra al público en el templo sagrado del arte. Son los y las artistas quienes van a los lugares públicos para encontrarse con las personas y llevar la ‘terapia’ estética a domicilio.
-Este año, estos días, el desarrollo del festival Lekuz Leku se está viendo afectado por las limitaciones del confinamiento sanitario. En una primera valoración, pueden destacar los efectos reductores sobre las compañías internacionales participantes. Pero también es posible ver ventajas en conocer la historia y la evolución de esta vocación positivamente activa de la danza hacia la naturaleza. O participar de las investigaciones sobre la interrelación entre la danza y la ciudad, en ‘Rosas danst Rosas’, de la mano del inquieto profesor Eneko Lorente.
-Sobre todo, está resultando otra comprobación de que el objetivo de la danza, y del resto de las artes escénicas, por encima del sobrevalorado ‘me ha gustado’, es transformar la sociedad y llevar la catarsis renovadora a los individuos.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 4 julio 2020 - 1:07 am
Categoría: General

David Barbero

-Eguzki Zubia ha presentado, esta tarde, en la sala la Fundición su obra ‘Mi tercer acto’. Es un proyecto muy personal. Quizá el más personal de su ya larga y exitosa carrera. Es una obra muy propia en el más absoluto de los sentidos. Ella es la autora, la creadora, la promotora, la intérprete y hasta el personaje.
-‘Mi tercer acto’ es un trabajo elaborado por Eguski de forma interdisciplinar con calma, dedicación, mucha entrega y gran entusiasmo. Constituye una pieza polifacética y poliédrica. Tiene varias disciplinas como el teatro, la danza y la música. Está en el límite entre la ficción y la realidad. Entre la confesión y la denuncia. Entre la sinceridad y el pudor.
-Eguzki Zubia, con esta obra, ha querido, y logra, presentar un retrato de su trayectoria, de su presente, de su manera de entender el oficio al que ha dedicado y sigue dedicando su energía y sus grades capacidades. Habría que decir oficios en plural, porque es a la vez actriz, bailarina, coreógrafa, pedagoga y alguna cosa más
-También ha querido, y logra, reflejar su individualidad como persona y como mujer, con una trayectoria que permite haber acumulado experiencias y conocimientos progresivamente enriquecedores. Ella lo ha definido asegurando gráficamente que se halla en la ‘pleno-pausia’.
-‘Mi tercer acto’ intenta, y también consigue, reflejar las distintas circunstancias sociales del presente y del pasado. Intenta, y deja muy clara, su postura, su protesta y hasta su denuncia, por las dificultades que esta sociedad pone a las personas de su género y de su edad.
-Eguzki Zubia, con ‘Mi tercer acto’, evidencia los motivos por los que es una de las actrices más reconocida, respetada y querida. Son sentimientos y valoraciones que no se regalan.
-En el título de este comentario, se resumía diciendo que ella es mucha Eguski Zubia, con el convencimiento de que, tras este tercer acto, va a haber todavía muchos más.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 3 julio 2020 - 11:31 am
Categoría: General

David Barbero

-Aseguran que vivimos tiempos líquidos. No sólo por esto del coronavirus. Sucedía antes y seguirá después. Lo han dicho gente considerada importante. Ensayistas, escritores, sociólogos, psicólogos. Filósofos. Incluso ¡‘pensadores’!
-Describen que los tiempos líquidos se caracterizan por su movilidad constante, su inestabilidad, su falta de consistencia, su preferencia de la preparación frente al resultado, de la prueba frente a lo definitivo. Por el miedo a lo duradero. Por la preferencia de lo inmediato, lo inmaduro y lo perecedero. Por lo efímero, por lo imperfecto.
-La pieza de danza que se presentó ayer en la sala la Fundición de Bilbao es seguramente una muestra de ese carácter de estos tiempos. He escrito lo de ‘danza’ con cierto miedo. Las referencias se han difuminado. Y he tenido también temor al poner ‘seguramente’. Ya no existen seguridades.
-El título de esta pieza es ‘Ensayo en bruto o práctica compartida’. Ya en el título se dejan claros los conceptos de que se trata de algo no definitivo ni terminado. El autor, intérprete y creador total es Daniel Hernández. Sobre la liquidez de los conceptos autor, creador… también se ha dicho mucho y todavía hay mucho más que decir.
-Es obligatorio y responsable desarrollar el arte de los momentos que te han tocado vivir. Sobre lo que es ‘arte’ y lo que no, también se está pesando mucho. ¿He dicho ‘pensar’? Tengo que revisar ese término.
-Al terminar la función de ayer, me entraron unas ganas enormes de saber cómo serán los tiempos, cuando llegue la época gaseosa.
-Habrá que seguir acudiendo a la Fundición dentro de…

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