David Barbero
-He acudido esta tarde al Teatro Campos Elíseos de Bilbao para ver la comedia titulada ‘Mejor no decirlo’, escrita por la autora francesa Salomé Lelouch, dirigida por Claudio Tolcachir e interpretada por Imanol Arias y María Barranco.
-Con la gran popularidad que tienen los intérpretes, era fácil suponer que el teatro iba a estar totalmente abarrotado y así ha sido. Lleno de fans o admiradoras. De ambos sexos. De una cierta edad, como se suele decir ahora.
-Sin embargo, ellos no han elegido una comedia de esas al uso, para lucirse con gracietas hilvanadas con un argumento sentimental sobre un falso enredo. Tampoco han buscado un director especializado en provocar carcajadas y aplausos en cada mutis. Incluso, ni siquiera hay mutis.
-Como ya lo sugiere el título, no hago ningún spoiler perjudicial si digo que ellos dos son un matrimonio veterano con los problemas habituales en esa situación. El conflicto, o uno de ellos, es la comunicación entre la pareja. Los secretos o la libertad de decir siempre toda la verdad, los problemas que eso puede traer, y el debate sobre si es mejor callar y no decirlo todo o si resulta aconsejable hacer exactamente lo contrario.
Los dos personajes comparten una vida de apariencia tranquila. Han aprendido a convivir midiendo las palabras, guardando silencios que evitan heridas y preservan la paz. Pero un día, sin motivo aparente, comienza a decirlo todo o casi.
El texto de la francesa Salomé Lelouch, También actriz. construido con agilidad y eficiencia sobre la base de escenas y diálogos sin una acción anecdótica continuada, aborda las relaciones sentimentales desde sus aspectos más cotidianos y, al mismo tiempo, delicados. Es un repaso por los temas que muchas veces evitamos. Aunque no profundiza demasiado en cada uno, funciona como motor dialéctico y explora discrepancias o tensiones.
La dirección a cargo de Claudio Tolcachir, opta por la contención formal, aportando por una comicidad sutil e inteligente, basada en el juego y complicidad verbal. Denuesta el dominio de este director argentino en el manejo de los intérpretes. la escenografía de Mariana Tirantte es minimalista pero versátil, con elementos móviles que transforman puertas en ventanas o camas en armarios y plataformas que mutan los espacios domésticos continuamente. La iluminación de Matías Sendón refuerza esas transiciones. Pero comete el error de colocar las luces detrás de los actores y enfocadas directamente al público.
Esa aparente simplicidad constituye el desafío para los intérpretes tanto Barranco y Arias demuestran su talento y su madurez en el oficio. Deben permanecer totalmente presentes, sin artificios ni apoyos que los protejan. María Barranco aporta toda su versatilidad, encarnando a la voz dominante de la pareja: locuaz, imparable, siempre un paso por delante en el diálogo.
Imanol Arias representa el polo opuesto: el hombre conocedor de que bajar la voz es una estrategia de supervivencia. Su personaje parece simple, pero el actor lo aborda con una ingenuidad fascinante que subraya tanto el humor como la tensión.
En definitiva, una comedia que da, en todos sus aspectos, más de lo que habitualmente se espera.
Esta entrada se escribio el viernes, 16 enero 16 2026 a las 0:21 am. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.