Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 5 mayo 2018 - 10:10 am
Categoría: General

David Barbero

-El título de ‘Cronología de las bestias’ no describe fielmente el contenido de la obra que este fin de semana se representa en el Teatro Arriaga de Bilbao. Pretende más ser un símbolo o una imagen o quizá una pretensión del impacto artificioso que se desea conseguir.
-Por lo que ve en el desarrollo de la representación, existe el intento de construir una historia complicada de intriga; obligar al espectador a estar muy atento a los indicios, datos y contradatos que se le van ofreciendo. Quizá como si se tratara de la receta ya conocida de un thriller cinematográfico.
-Otra imagen o pretensión puede ser la de proponer un puzle, o rompecabezas, con piezas difíciles de colocar, para provocar la sensación de un artificio ingenioso, cuya resolución se agradece al finalizar.
-En este intento de retorcer la intriga, se juega constantemente con la mentira. Se parte de una situación en la que las cosas no son como se presentan. Y a partir de ahí, se añaden todavía más equívocos para que el revuelto narrativo sea muy complejo.
-Otro de los ingredientes utilizados es el juego o la mezcla con acciones sucedidas en diferentes momentos pero que se presentan deslocalizadas. Se utiliza así la fórmula de crear falsos paralelismos para que la diferenciación de los tiempos sea más dudosa.
-Con esta conocida receta, se intenta que el espectador permanezca atento e se dedique a encajar las diferentes piezas. Esa provocación a la actividad mental del público asistente es siempre una laudable intención digna de agradecer.
-Pero en el programa de mano, ya se dice que la obra parte de ‘sospecha de que una mentira fundacional requiere de un gran tejido de otros engaños y auto convencimientos indispensables para sostenerla’.
-Quizá esa sospecha sea una premonición de que las obras de intriga, los puzles o los rompecabezas requieren un tratamiento muy meticuloso y sutil. No se trata de echar grandes cantidades de datos inconexos o contradictorios. Requiere más de manos hábiles en arte de las sugerencias veladas y de las sorpresas realmente inesperadas.
-De todos modos, sería injusto no reconocer el mérito del intento trabajado por parte del autor y director, Laurato Perotti, que ya ha triunfado como actor en la escuela del maestro Tolcachir.
-También hay que alabar la convicción y el entusiasmo con el que los intérpretes, algunos tan conocidos como Carmen Machi, asumen la labor de superar todas las dificultades.
-Asimismo, como espectadores, hay que reiterar el agradecimiento por el intento de hacer pensar y seguir la obra activamente.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 mayo 2018 - 6:46 pm
Categoría: General

David Barbero

-Este domingo se va a presentar en el Teatro Barakaldo una pieza titulada ‘Las muertes de los otros’. Es especialmente interesante tanto en los aspectos formales como en su contenido y en el tratamiento reflexivo de los acontecimientos de la actualidad social. Asimismo hay que destacar, y agradecer a sus artífices, por abrir nuevos caminos expresivos en las artes escénicas.
-Especialmente destacado es el intento de comunicar la pieza como una elaboración de radiofrecuencia. El público ve las acciones actuales, pretéritas o alegóricas, a la vez que escucha, a través de cascos inalámbricos, la exposición de los hechos, los parlamentos de los personajes y las reflexiones de la protagonista,
-Este mecanismo hace, por una parte, que el público se concentre alrededor de la propuesta escénica. También, y sobre todo, produce el efecto de tener una comunicación directa e individualizada. Convierte la experiencia teatral en una confidencia intima y cómplice.
-Quizá este método de retrasmisión radiofónica exige superar algunas reiteraciones narrativas, con el peligro hacer un producto algo monocorde. Pero abre nuevos caminos para la comunicación emocional y artística. Permite participar más intensamente en el espectáculo escénico.
-El tratamiento de los preocupantes acontecimientos actuales se concreta en un análisis, reflexivo y emotivo a la vez, de la obligada emigración de los refugiados sirios. Se convierte en una denuncia del genocidio despiadado de muchas personas por los egoístas intereses políticos de los poderosos.
-Se nota, en la puesta en escena, el variado periodo de elaboración y las aportaciones recogidas en las investigaciones de campo junto al trabajo directo encima del escenario.
-A este resultado polifacético, contribuye el trabajo coordinado de muchas personas. Seguramente hay que destacar la labor de Fer Montoya. Además de asumir la autoría y la dirección, ha estado muy activamente atento a todos los elementos complementarios. Muy encomiable es el esfuerzo realizado alrededor de los mecanismos sonoros, responsabilidad de Ibon Aguirre y Olatz Gorrotxategi. También las video-protecciones de Urko Olazabal; el vestuario de Lorena Montenegro; el atrezzo de Laura Fernández e Itxaso San Juan; la escenografía de Andrés Arias y Sabina Peca; la iluminación de Arantza Flores y Joseba Lazkano. En la interpretación, Marta Álvarez del Valle y Andrés Arias han tenido que jugar con delicados matices para implicarse en el conjunto.
-Sin duda, una trabajada labor de equipo que se aprecia en el resultado innovador.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 29 abril 2018 - 11:29 am
Categoría: General

David Barbero

-Ayer tuvo lugar, en el teatro Barakaldo, la presentación solemne del musical ‘El Bodorrio’. Ha sido escrito y dirigido por Agurtzane Intxaurraga. La producción es de su compañía Hika. Resultó un acontecimiento festivo, atrevido y valiente Al que asistieron muchos miembros de la profesión teatral.
-El programa de mano, en forma de corazón de color rosa, era ya un preludio del tono del espectáculo. En el texto, se destacaba una definición de bodorrio: ‘Boda cuya forma de celebración se considera impropia por su ostentación excesiva o su inadecuación. Boda, bodrio’
-Debía considerarse una declaración de intenciones. El espectáculo está planteado para transcurrir por cauces excesivos, ostentosos, exagerados, quizá desparramados, seguramente incoherentes, irónicos con premeditación, críticos en numerosas direcciones.
-Otras características definitorias del espectáculo deben ser la entrega total de los participantes; el trabajo sin límites y el esfuerzo sin descanso. Estos elogios hay que atribuírselos a los seis intérpretes, que además, multiplican el número de personajes que interpretan.
-Junto a esa entrega esforzada, hay que señalar la calidad con la que llevan a cabo las interpretaciones y los cambios, muchas veces repentinos. Por estas razones, es de justicia exponer los nombres de Sandra Fernández Agirre, Kepa Errasti, Juanjo Otero, Iñaki Maruri, Iñigo Aranbarri y Patxi González.
-Mención especial hay que dedicar a la labor de dirección de Agurtzane Intxaurraga, con el cuidado que siempre pone en la matización de los caracteres de los personajes de sus obras.
-Un aspecto a reseñar de este espectáculo de la compañía Hika es el gran contraste, casi la oposición con sus piezas anteriores. Se había caracterizado por el cuidado detallista, la meticulosidad, la contención, los matices significativos, la delicadeza, la precisión, el control sin concesiones y la coherencia de todos los elementos.
-Es posible que este gran salto haya quedado un poco desequilibrado en algún aspecto. Pero están en el arranque. Su talento y su dedicación lo matizarán en breve para consolidar un nuevo e interesante camino.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 23 abril 2018 - 11:36 am
Categoría: General

David Barbero

-En este pasado fin de semana, el teatro Arriaga de Bilbao ha conseguido dos llenos totales con las representaciones de la obra ‘Esto no es la casa de Bernarda Alba’. Está basada en el texto casi homónimo de Federico García Lorca. Es una adaptación de José Manuel Mora, dirigida por Carlota Ferrer.
-Los llenos teatrales son siempre de agradecer. Sobre todo, cuando la primavera y el buen tiempo influye en la decisión de los espectadores. En esta ocasión, los expertos en los gustos del público atributen esta masiva afluencia al ‘morbo’ del travestismo y a la popularidad de algunos de los artistas participantes. Pero también habría que apuntar la curiosidad por disfrutar de planteamientos escénicos novedosos.
-El ‘morbo’ aludido está en el elenco de intérpretes. En el texto de Lorca, todos los personajes son femeninos. En esta adaptación, son representados mayoritariamente por hombres. Habría que señalar otra característica. El grupo que ha llegado a Bilbao tiene novedades respecto al que estrenó la obra en Madrid. Una variación importante es que la propia directora se incorpora como actriz y asume el decisivo papel de Adela.
-También el novedoso título de ‘Esto no es…’ ha sido motivo de interpretaciones variadas. Algunos han buscado un deseo de diferenciarse del original de García Lorca. Otros han querido ver un guiño de modernidad aludiendo a un recordado título en el revolucionario arte plástico moderno. Pero en el propio texto de la obra, se alude nuevamente a un deseo de profundizar más en los planteamientos feministas de la obra.
-Las alusiones a la profundización en el debate del genero, cobra más fuerza por la concreción de los objetivos de la adaptación en el programa de mano. Allí se dice que los personajes femeninos interpretados por hombres facilitan la comprensión y la denuncia de la rigidez de los roles sexistas establecidos.
-En los parlamentos introducidos en la obra también se pretende insistir en ese deseo de potenciar esa denuncia feminista. Es muy significativo un monologo puesto en boca del personaje de Angustias, en un intento de explicar las teorías socioeconómicas sobre la importancia del dinero en la estratificación social y personal.
-Como es ya habitual en los espectáculos de esta joven y muy valorada directora, se presta una especial atención a los elementos coreográficos a los que se quiere dar una significación especialmente potente, a pesar de que los movimientos en danza contemporánea son asépticos por naturaleza.
-En este sentido, hay que reconocer y agradecer la valentía, el coraje y hasta la osadía de afrontar una obra clásica, aunque moderna, con ese talante. También hay que valorar las aportaciones, las alusiones artísticas interdisciplinares y las incorporaciones plásticas. Especialmente oportuno puede ser la recuperación del ‘prólogo’ de Federico García Lorca reivindicando a los poetas en el teatro. Pero también hay que señalar los riesgos de sobrevalorar los efectos estéticos a costa de devaluar las intenciones proclamadas de hacer una denuncia social o feminista.
-Las interpretaciones actorales están asimismo impregnadas de connotaciones, alegorías, rupturas o ensoñaciones intencionalmente significativas, aunque a veces resultan ambiguas en la eficacia para transmitir conceptos o emociones concretas al público.
-Se nota una exigencia en el cuidado de la interpretación. Pero a veces confunde la ambigüedad o desestructuración de los personajes. En este sentido, quizá se pudiera percibir una benevolencia de la directora con ella misma como actriz.
-En el juego de incorporaciones y recortes en el texto original de Lorca, existe también el peligro de prescindir o minus valorar elementos considerados decisivos en la intención de la denuncia. En ese sentido, puede ser de complicada justificación colocar tras un telón semi trasparente las escenas finales muy importantes en el desarrollo de la acción. Es posible que algunas propuestas queden devaluadas por el esquematismo de la escenografía con que la obra se ha presentado en Bilbao.
-Esas connotaciones adquieren una remarcada presencia en el mitin final con el que se recoge la ‘moraleja’ de la obra. Quizá exista un deseo de compensar las aludidas ambigüedades o abstracciones del espectáculo. Sin embargo, esa intervención larga puede reforzar la lentitud del espectáculo. En el proceso de profundización de la denuncia feminista, ese mitin quizá evidencie un discurso, aunque encendido y militante, poco elaborado, estándar, simplificado, con pocas aportaciones originales y sin ritmo teatral.
-En definitiva, muchos espectadores, pudieron salir de este moderno y estético intento de profundización en los conflictos de género, con la sensación de que las sutiles y elaboradas denuncias de Federico García Lorca son más contundentes y eficaces.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 22 abril 2018 - 10:58 am
Categoría: General

David Barbero

-Muchos de mis amigos saben que esperaba el día de ayer con impaciencia, para ver ‘Blackbird’, en el Teatro Barakaldo. Eliminé otras ofertas para esa fecha. Incluso cambié otros acontecimientos para que fuera posible.
-Incluía en mi interés, principalmente, el texto David Harrower, la dirección de Carlota Ferrer, la adaptación de José Manuel Mora y las interpretaciones de Irene Escolar y José Luis Torrijo.
-Sabía de la expectación creada por esta obra desde que fue escrita hace ya una docena de años. Conocía su éxito desde el principio en varios países. También era consciente de los interesantes trabajos escénicos hechos con ella por directores e intérpretes importantes.
-En concreto, había seguido con interés su puesta en escena, hace unos años en Barcelona, en catalán bajo la dirección de Lluís Pasqual. Aunque no pude ver el espectáculo, he releído las críticas que destacan su meticuloso estudio de los personajes y el trabajo para potenciar el hilo ascendente y emotivo de la acción.
-En el origen concreto de este proyecto, recordaba el rápido interés de la actriz Irene Escolar por hacerse con los derechos de este texto. Incluso en pugna con algún veterano director. El propósito era dar el salto definitivo desde los éxitos conseguidos en los círculos de teatro más experimental hacia otros campos más abiertos y generales. También estaban en la memoria sus gestiones con actores destacados, que no terminaron de asumir el arriesgado papel del protagonista masculino.
-En las últimas peripecias, aparecían la asunción del proyecto por parte de la directora Carlota Ferrer y el adaptador José Manuel Mora. Las suspicacias creadas hacia los peligros de intentar introducir señas personales reconocibles, incluso a costa de oscurecer el texto o perjudicar el desarrollo limpio de la acción y los discursos, mental o emotivo, de los personajes.
-Como detalle de la intensidad de mi expectación, diré que me cambié de butaca con el fin de tener una visión más directa y una comunicación más próxima con el escenario.
-Ya la primera visión con los intérpretes muy lejanos, metidos en un contenedor fue negativa. Difícil de justificar el juego de maquetas colocadas en medio. El primer efecto era distanciar lo substancial para acercar las aportaciones secundarias.
-Antes, ya había habido una muestra del video de arranque, que se completaría al final con el de cierre. Se puede reconocer que la idea llega a ser ingeniosa. Pero la aportación es muy reducida.
-Esa distancia y esa frialdad se prolongan a lo largo del espectáculo. Hay momentos en los que los intérpretes, sobre todo Irene Escolar, intentan dar contenido emotivo a su rico y complejo personaje. Pero el planteamiento general no ayuda. La línea ascendente de la acción y la comunicación emotiva, que en otros montajes habían sido alabados y agradecidos, se transforman aquí en continuas rupturas o cambios de registro que provocaban idas y venidas que reforzaban la separación y desconcierto.
-A esa sensación, contribuye también el uso de micrófonos y altavoces innecesarios, salvo para provocar esa sensación de alejamiento, o aumentar la falta de naturalidad. Ese efecto se nota de modo todavía más perjudicial en los dos monólogos remarcados artificialmente. Quizá en ellos, se hubiera salvado el efecto de la invasión del mar en otro planteamiento más emocional.
-Sobre la canción y la coreografía, se podría salvar la buena interpretación vocal del donostiarra José Luis Torrijo, y los movimientos suavemente rítmicos de la danza. Pero otros efectos al conjunto eran difíciles de percibir.
-Punto y aparte, como efecto negativo, cabe atribuir al artificial juego de las bolsas de basura. Está incluso a punto de arruinar la sorpresa final del texto.
-En definitiva, una pena, pensando en lo que podía haber sido un ‘Blackbird’ con las alas completas. Y también una oportunidad perdida, especialmente para quien adquirió los derechos con ilusiones positivas.

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