Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 3 marzo 2020 - 7:13 pm
Categoría: General

David Barbero

-Comencemos por lo que está claro. El objetivo de ‘Macho man’ es concienciar sobre la inhumanidad y la vergüenza que significa la violencia machista. Remover emocionalmente a toda la sociedad. Especialmente, a los varones. De modo específico, a los jóvenes.
-Algo todavía más evidente es la gravedad y la extensión de esta lacra de la violencia, las agresiones y los asesinatos que muchos varones ejercen sobre las mujeres.
-Esa claridad ya no es tan nítida, si se quiere realizar un análisis, una especie de disección anatómica, sobre la naturaleza escénica de ‘Macho Man’. Incluso por los propios creadores, se utilizan diversos términos: Instalación escénica, teatro documento, viaje emocional, artefacto dramatúrgico, experiencia sinestésica… Es muy posible que sea todas esas cosas a la vez. Tampoco se oculta el carácter de denuncia social, o de propaganda terapéutica, o de actividad educativa.
-Esta variedad también existe en los muchos elementos que están presentes en esto que también se podría llamar manifestación performática. Hay escenas de denuncia, explicaciones de cuadros renacentistas, fotografías de las víctimas, retratos de mujeres asesinadas, simbologías de narraciones orales, videojuegos que fomentan esa agresividad machista, acciones reflexivas…
-En el aspecto estrictamente teatral, habría que situar este proyecto de Alex Rigola en su deseo de hallar nuevas formas escénicas, experimentos heterodoxos, quizá para-teatrales, en su búsqueda de otras maneras de influir en los espectadores, o visitantes, en sus investigaciones de caminos innovadores para el teatro, incluso para el arte en general, en su propósito de no repetir fórmulas, o códigos, o parámetros establecidos y ya superados.
-Se trataría de desarrollar los utensilios teatrales, o culturales o artísticos en general, para influir en la sociedad, para concienciar a la gente, para inquietar a la población, para provocar, para emocionar, para impactar. Como si las manifestaciones artísticas, los recursos escénicos y los géneros expositivos, utilizados hasta ahora, hubieran perdido fuerza, o como si ya no conectaran con los individuos de este momento. En definitiva, se ve la lucha por abrir nuevos caminos que logren hacer efectiva, ahora, la misión del teatro para conectar e influir en la sociedad de hoy mismo.
-En este sentido, es digno de alabar que una personalidad muy destacada en el mundo del teatro, que ha conseguido éxitos en muchos géneros escénicos y profesiones teatrales, esté dedicado a la búsqueda y creación de estos nuevos senderos pequeños o posibles autopistas.
-Volviendo a las consideraciones iníciales, es también digno de alabar que esta búsqueda y este empeño se dirija a remover las conciencias y las acciones para eliminar esta infame y vergonzante lacra que es la violencia machista.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 marzo 2020 - 12:54 pm
Categoría: General

David Barbero

-Este fin de semana ha habido una oportunidad más para sorprenderse teatralmente en la Fundición de Bilbao. En esta ocasión, la sorpresa ha sido motivada por los nuevos caminos que algunas personas y algunos grupos están transitando para llevar el teatro hacia el futuro.
-En esta sala, han estado los integrantes de la compañía gallega Cinema Sticado. Los más representativos son Xosel Diez y Helena Varela. Han presentado un espectáculo titulado ‘Strpts. Fin de temporada’. Es continuación de otra pieza presentada también hace un tiempo en esta misma sala. Está enmarcada en el circuito de creación escénica contemporánea de la red de teatros alternativos.
-Una de las características innovadoras de su manera de trabajar consiste en ir construyendo en vivo, y a pocos metros de los espectadores, la pieza a partir de los elementos o materias primas teatrales presentes sobre el escenario.
-Estas materias primas teatrales están materializadas en pequeños objetos representativos de personas u otros seres animados. Son manipuladas en directo de acuerdo con un guión flexible en el que están determinadas las acciones, las intenciones, las críticas, las ironías, en definitiva las historias, que se desea reflejar.
-Sobre el escenario están también los constructores de los objetos, manipuladores de sus movimientos e interrelaciones. Ellos son también actores, dinamizadores de la acción, impulsores de que lleguen al público las intenciones expositivas o críticas deseadas.
-Dentro de este proceso, que sucede en vivo absoluto, hay otro elemento que aumenta la visualización. Existen unas cámaras y un mecanismo de (re)presentación inmediata. Las imágenes producidas se van proyectando de modo simultáneo sobre una pantalla que forma parte asimismo del espectáculo.
-De esta manera, sobre el escenario, existen varias acciones en directo a la vez. Están los objetos y las mini escenas por un lado. Está la acción e interpretación que provocan los actores y sus personajes. Se producen también los conflictos entre estos actores. Se realiza la captación de esos hechos por las cámaras. Se efectúa su proyección inmediata y efímera en la o las pantallas. Está asimismo la utilización de avanzados programas informativos. Son accionados en directo por los intérpretes con el fin de que todo el mecanismo pueda estar sincronizado.
-A todo esto, hay que añadir la acción producida en los espectadores a quienes no se les atribuye una actitud estática. Deben estar muy activos, participando en la creación del espectáculo.
-Hay quienes utilizan la expresión de cine en directo para definir el mecanismo parcial de estas técnicas innovadoras. Sin embargo, puede ser más apropiado hablar de teatro digital, o espectáculo con varias representaciones simultáneas. Hay que insistir en que es teatro auténtico porque todo sucede en vivo sobre el escenario.
Permitidme una sugerencia. Si tenéis ocasión de presenciarlo y participar, no la desaprovechéis. Os aproximaréis al teatro que se va a ir haciendo en el futuro inmediato. Y evolucionará aceleradamente.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 1 marzo 2020 - 12:33 pm
Categoría: General

David Barbero

-Es tan raro el título de este comentario que debo explicarlo. Ayer estuve en el estreno de espectáculo ‘No más boleros, gracias’ de Juan Carlos Garaizabal, en la sala Cúpula del Teatro Campos Elíseos dentro del ciclo de teatro de cerca. He manipulado el título de la obra para destacar los muchos elementos que la integran.
-Por la confluencia de todos estos elementos, es difícil definir el espectáculo. El propio autor lo describe como ‘un juguete para ser leído, contado, cantado, escuchado y mirado que invita a la tranquila reflexión’. La pareja que estaba a mi lado en las butacas, aseguró que ‘es más que una lección magistral sobre boleros y sobre cómo deben cantarse’.
-Refiriéndose al contenido emocional, ‘es una promesa de no dejar de enamorarse de quienes somos y de lo que hacemos. También ‘es un agradecimiento a quienes nos han ofrecido una mano para vivir y siempre van contigo’.
-A lo largo de la pieza, Juan Carlos Garaizabal deja evidencia de sus conocimientos y practicas técnicas sobre la expresión de la voz. Sobre su relación con las emociones y con el cuerpo. Sobre sus dominios en los campos de la voz y la música.
-Junto a él, también demuestran sus cualidades, y su sabiduría, Juana Lor como directora artística y asesora del proceso creativo, o Eva Pons como intérprete y en la dirección musical. Tampoco hay que olvidar a Mayu Olalde, Cristina Fernández, Jorge Santos…
-En definitiva, en el espectáculo de Juan Carlos Garaizabal, hay mucho más que boleros.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 29 febrero 2020 - 11:35 am
Categoría: General

David Barbero

-Tuve ayer la satisfacción de ver la obra ‘Barro Rojo’ de Javier Liñera en la Sala Cúpula del Teatro Campos Elíseos dentro del ciclo ‘Teatro de cerca’. Me puse, además, en primera fila para que la proximidad fuera todavía mayor.
-No se trataba de descubrir una nueva obra. ‘Barro Rojo’ lleva representándose, con éxito, desde hace años por una geografía muy amplia. Además, su calidad ha sido ya reconocida con premios y nominaciones.
-El objetivo tampoco era descubrir a Javier Liñera. Se había ganado el crédito profesional ya antes de crear este espectáculo. Lo ha incrementado con él, y en la actualidad sigue haciendo trabajos interesantes en sus diversas facetas de actor, director y autor.
-La intención era deleitarme con este trabajo, disfrutar del buen hacer del autor y protagonista, y comprobar la evolución de la obra con el tiempo.
-Esta comprobación resultó ayer ilustrativa. Sigue quedando clara la hábil síntesis de sus diversos elementos. Primero, tiene apariencia de cabaret. Se recrea, después, en elementos del transformismo. El humor se va haciendo progresivamente más serio. Adquiere tonos de denuncia, Entra en el drama. Concluye en el testimonio duro e impactante.
-Un aspecto curioso es la riqueza del viaje –mejor los viajes, en plural- que sirve de estructura a la obra. Se detiene en estaciones imaginarias. Del campo de concentración nazi de Hitler, pasa a las cárceles españolas de Franco. El pasado se mezcla y se retroalimenta con el presente. La historia del tío se identifica con la del sobrino. Estos tránsitos se hacen con plasticidad visual. Sin abandonar la denuncia, nos encontramos impactados por la crudeza de unas vidas destrozadas por los prejuicios y los intereses sociales.
-Se expone un intencionado y severo análisis sobre la familia. La fuerza represora de su estructura. La severa caracterización de los padres, de la madre, que se trasforma en esposa, que también actúa como hermana y asimismo es abuela. Un hogar donde no caben ni el tío ni el sobrino ‘diferentes’.
-En lo estrictamente teatral, he aludido antes a su plasticidad visual. En la mayoría de los monólogos, suele haber solo palabras. Predomina la narración. Aquí los hechos se ven, se sienten, se viven, suceden sobre el escenario. Ahí radica su fuerza y la comunicación de las emociones.
-Por todo eso, en este ‘Barro Rojo’ se puede encontrar mucha sinceridad, denuncia, comprensión, rechazo, amargura, también ternura, su dosis de humor, la parte de ironía. En definitiva, muchos colores, además del rojo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 28 febrero 2020 - 1:21 pm
Categoría: General

David Barbero

-Creo recordar que la letra del juego-canción comenzaba así: ‘El patio de mi casa es particular. Cuando llueve se moja como los demás. Agáchate y vuélvete a agachar. Que las/os agachaditas/os no saben bailar’.
-Utilizando este título como gancho – además de guiño cómplice – María Goiricelaya ha montado una pieza teatral muy ‘particular’. En las múltiples acepciones que este adjetivo puede tener. Es un propuesta diferente, peculiar, cómplice, ingeniosa, intencionada, sutil, atrevida, aparentemente ingenua, implicada en los problemas y preocupaciones de la sociedad actual, imaginativa…
-Tiene apariencia de juego infantil divertido. Pero sin perder esas ventajas lúdicas, entra inmediatamente en otros ‘juegos’ de más profundidad como la identidad personal, la colectiva, las diferentes maneras de vivir un mismo hecho, las versiones contrapuestas que se pueden proyectar sobre acontecimientos compartidos, las tragedias, las ideologías, los prejuicios, las vanidades, los miedos.
-Mantiene a la vez el atractivo de lo lúdico y la sutil profundidad del análisis. La piel de juego y la enjundia de la crítica o de la ironía. El enfrentamiento y la concordia. La broma y la intención de denuncia.
-Un aspecto muy destacable es el sistema de tela de araña que se va tejiendo a través de los recuerdos y circunstancias personales o familiares. El tratamiento de asuntos ‘trascendentales’ – muchas veces dolorosos -, desde la cercanía de la vivencia próxima. Hay que destacar, en ese mismo campo, la atención que se presta a las emociones y los sentimientos. Desde ellos, se llega a consideraciones más racionales sobre las ideas y los hechos.
-He aludido a María Goiricelaya como ‘responsable’ máxima de esta muy cuidada y muy trabajada pieza multidisciplinar. Sería injusto no destacar los nombres de los intérpretes por su esfuerzo de hacer evidentes las ambivalencias: Iñake Irastorza, Nagore González, Josune Vélez de Mendizabal, Haizea Baiges, Martxelo Rubio, Jontxu Martínez, Egoitz Sánchez. Me ha parecido fundamental la aportación – en música y en todo el espacio sonoro- de Adrián García de los Ojos. Y todos los otros participantes. Desde vestuario a escenografía.
-A todos, hay que agradecer que el patio de ‘nuestra’ casa pueda verse de una manera tan ‘particular’.

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