Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 12 junio 2021 - 11:25 pm
Categoría: General

David Barbero
-He asistido, esta tarde en el teatro Arriaga, a la presentación de ‘Kakerlake/Kafka’. Se trata de la adaptación escénica de la enigmática, y también emblemática, novela ‘Metamorfosis’ de Frank Kafka.
-Para definir su propósito, Richard Sahagún, adaptador, director y protagonista de la obra, ha asegurado que se trata de un viaje poético hacia la misma esencia humana. Una inmersión en la auténtica naturaleza de la persona y de la sociedad.
-Para hacer una valoración de este propósito y de este reto, habría que añadir un adjetivo más. Difícil. Incluso en superlativo. Adaptar al escenario esta singular narración, la conversión de una persona en una cucaracha y la reacción familiar o social ante ese hecho, constituye un reto de una valentía sin límites.
-La metamorfosis de Gregorio Sansa, descrita por Kafka, contiene simbolismos profundos e intensos. Además de la narración, implica ideas de gran profundidad. Habría que hablar en plural de imágenes muy potentes y alusiones poliédricas.
-La adaptación que se ha presentado esta tarde en el teatro Arriaga es una creación muy personal de Richard Sahagún. Es el adaptador, el director, el creador del espacio escénico y también el intérprete protagonista.
-La pieza tiene un carácter multidisciplinar. Adquieren un especial peso las videograbaciones realizadas por ElecKtrarte. Su objetivo es ayudar a comprender el proceso de transformación y la evolución del complejo personaje.
-En este proceso y esa evolución, adquiere importancia decisiva la interpretación de la persona convertida en cucaracha por parte del propio Richard Sahagún. Ha tendido que trabajar los movimientos y las expresiones. Sobre todo, las manifestaciones sonoras. Un esforzado reto al estar toda la representación en escena.
-La reacción de la familia, y de la sociedad en general, tampoco es una encomienda fácil, aunque esté más cerca de la normalidad. Esta también difícil labor ha sido afrontada por dos actrices fetiche de este director como son Nuria Valente y Paule Barcenilla, La incorporación del solvente actor Iñaki Urrutia. Y especial repercusión popular ha tenido la recuperación como actriz de la escritora Toti Martínez de Lezea, que se ha subido al escenario después de mucho tiempo.
-Han tenido una destacada aportación la presencia de los coros Esker Esku y Litura Abesbatze. Es una característica de las últimas producciones de Richard Sahagún. Y también la atmósfera sonora creada por Olatz Arrese.
-Volviendo a las características reseñadas al principio, hay que destacar la valentía y el empeño puesto en este difícil reto de la adaptación escénica de la ‘Metamorfosis’ de Frank Kafka.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 11 junio 2021 - 10:55 pm
Categoría: General

David Barbero
-Esta tarde, he acudido a la sala de La Fundición en Bilbao. Sabéis que lo hago con una relativa frecuencia en busca de espectáculos de vanguardia. El de hoy llevaba el título de ‘Ensayo sobre Grieta y Experimentación’.
-Desde luego no ha sido una pieza al uso. Ni mucho menos. Voy tratar de explicároslo. A ver si lo consigo. Tengo mis dudas.
-Está enmarcado en el programa llamado ‘Zer(K)nías’. Son intentos de forzar los límites y las fronteras de las acciones y procesos artísticos.
-En este caso, las fronteras estaban situadas entre el cuerpo y el sonido. El flamenco y la música. Entre los sonidos analógicos y los digitales. Entre lo considerado de élite y lo popular. Habría que añadir un elemento más. La luz. O quizá más exactamente las descomposiciones de la luz y el espacio.
-El flamenco, aunque parezca muy libre, está regido por reglas severas, incluso rígidas. Lo que manda es el compás. Y lo que han pretendidos los artistas de hoy en la Fundición ha sido salirse de ese compás. Transgredir las normas. Dejar que las castañuelas, por ejemplo, vayan a su aire.
-Ya en el título se dan pistas para la definición. Se habla de ensayo. De experimentación. De grieta. Es decir, de pequeño agujero para salir. Para escapar.
-Desde luego no es una pieza terminada, redonda y cerrada. Está en ejecución. En el proceso. En el movimiento de su creación. Quizá sea una performance móvil. O un concierto dinámico.
-Inicialmente aparecen dos artistas: Dani Hernández y Derek Van Den Bulcke. Teóricamente, uno representa el cuerpo, el flamenco. El otro, el sonido. Mejor en plural, los sonidos. Durante el proceso, se añade un tercero. Emilio Manzano. Sería la luz, el espacio.
-Hay también otro dúo geográfico convertido en trío. Euskadi, Murcia y Andalucía. En centros escénicos de estos territorios, se está llevando a cabo la experimentación. Van realizando residencias esporádicamente en estas geografías. Incorporan nuevos elementos. También de modo alternativo se fusionan o se disgregan, dependiendo del momento y las circunstancias.
-Estoy absolutamente seguro de que, con esta pésima explicación mía, no he logrado describiros la experiencia artística de esta tarde en la sala la Fundición de Bilbao.
-Mi recomendación es que apuntéis lo nombres y estéis atentos. Van a volver. Realizarán nuevas residencias creadoras. Os aseguro que, si vais abiertos a la experiencia, será una gratificación renovadora.
-Comprenderéis que, en una experiencia artística, no es necesario partir de una composición cerrada o de un texto con el típico desarrollo tripartito de planteamiento, nudo y desenlace.
-Se puede disfrutar participando de una inmersión artística, una búsqueda, un deseo de salir, un proceso de incertidumbres, sobresaltos y experiencias inesperadas.
-¡Daos esa oportunidad! A ver cómo resulta. Aunque, después, no lo podáis explicar de modo comprensible.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 10 junio 2021 - 11:15 pm
Categoría: General

David Barbero
-Voy a explicar el título de este comentario por si resulta enigmático. Arnold Schönberg, el compositor de la opera ‘Erwartung’, definió su contenido como ‘el movimiento de un segundo de máxima excitación expandido hasta la media hora’.
-He tenido especial interés en colocar la palabra ‘intensidad’ para referirme al gran impacto emocional que ha producido su representación, esta tarde, en el Teatro Arraiga. La ha protagonizado la soprano Ausvine Stundyte, acompañada por el pianista Andrey Hovrin.
-La califico intencionadamente de representación, aunque se haya presentado en versión concierto. Su cuidada puesta en escena ha conseguido ese gran impacto. Ha ocupado todo el patio de butacas. Como si simbolizara el oscuro bosque en el que la desequilibrada protagonista busca el cadáver de su amante infiel. Mientras, su cerebro no reconoce haber cometido ese crimen.
-Se trata de un intenso monólogo lleno de dramatismo. Es un parlamento cantado sin interrupción con una gran variedad de matices. Esa variedad se muestra en los aspectos musicales. Pero también en el contenido de la acción. Están presentes el amor desesperado, los celos, la pasión desequilibrada. Sobre todo, la locura. La soledad. La desesperación. La inseguridad. El miedo.
-Arnold Schönberg compuso la música en poco más de dos semanas intensas y apasionadas. Introdujo numerosos cambios métricos. Dedicó un tratamiento muy minucioso para la orquesta. Utilizó recursos muy expresivos para la emisión de la voz con variación de estilos. Se considera como uno de los grandes momentos del modernismo.
-Esto sucedía en el año 1909. El compositor se hallaba en lo que llaman su etapa atonal o disonante. Llena de texturas expresionistas. No había llegado todavía a la dodecafonía.
-Antes, había elegido el texto de Marie Pappenheim. En aquel momento, era una joven poeta que estudiaba medicina. Conocía muy bien los análisis psicoanalíticos de Freud sobre la histeria y la capacidad destructiva de la mente para deformar la realidad. Se sabe que el compositor solicitó algunos cambios en el texto. Pero la escritora se negó a realizarlos para preservar la coherencia del drama.
-Especial importancia en el impacto emocional ha tenido el planteamiento escénico y actoral. También la estudiada iluminación y el trabajo del equipo técnico del teatro. En estos campos, se ha notado la hábil mano de su actual director artístico Calixto Bieito. No es la primera vez que convierte un concierto o un recital en un espectáculo integral.
-Hay que reconocer el extraordinario y polivalente trabajo de la soprano lituana Ausvine Stundyte. Tanto en la faceta estrictamente musical, dada la dificultad y complejidad de la composición. Como en la labor interpretativa de actriz. También su valentía en afrontar un texto de tanta dificultad.
. -Hace no mucho tiempo, Ausvine Stundyte ya había dado muestra, en ese mismo escenario, de sus cualidades y su preparación, interpretando ‘Mendi Mendiyan’, también bajo la dirección de Calixto Bieito.
-Es preciso destacar la interpretación al piano de de Andrey Hovrin. Aunque la calidad de la música de Schönberg se pueda apreciar mejor en la gran orquesta para la que fue compuesta.
-En definitiva, ha sido otro momento destacado de este ciclo de ‘Los felices años 20′, que el teatro Arriaga está ofreciendo en colaboración con el Museo Guggenheim.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 6 junio 2021 - 10:40 pm
Categoría: General

David Barbero
-Cuando esta tarde, hace un rato, salía de la Sala La Fundición de Bilbao y caminaba hacia casa, iba pensando en que la historia es circular. Se repite. Vuelve a empezar constantemente. Con los mismos parámetros aunque con distintos protagonistas.
-Voy a concretar un poco más. Una línea fundamental de la historia de la (des)humanidad es la lucha por conseguir el poder y por mantenerse en él. Para lograr esos objetivos, los poderosos tienen buen cuidado en controlar y eliminar a los que se opongan, o difieran, o puedan perjudicar ese egoista objetivo.
-Les importa mucho a los poderosos tener el control. Dar las normas, las leyes, los reglamentos. Que todos sean súbditos, esclavos, y obedezcan. Que no se desvíen. Que, acepten y paguen. Hay que eliminar cualquier disidencia antes de se convierta en insumisión. Evitar que llegue a rebeldía. Eso pondría en riesgo su continuidad en el poder.
-En ese afán de auto fortalecerse y eliminar las disidencias, los poderosos a lo largo de las historia, a lo ancho de la geografía y a lo alto de las atmósferas, se han inventado todo tipo de inquisiciones. Han exigido bautismos, confesiones, adhesiones, firmas, carnets, papeles de acreditación.
-A los que se resisten, discrepan en cualquier campo o simplemente no se aclimatan, se les echaba, y se les sigue echando, a la hoguera. A las diferentes hogueras de cada momento, lugar o coordenada.
-Frente a esas ‘inquisiciones’ de los poderosos controladores, los disidentes, los rebeldes se ven obligados a luchar, a huir, a buscar escapatorias, a lograr papeles, a vivir en riesgo y entre limitaciones.
-Estos pensamientos me los había provocado, esta misma tarde, la pieza que acababa de ver en la sala La Fundición. Se titula ‘Los papales’. Está incluida en su programa de Zer(K)nías. En él, se presentan espectáculos fronterizos, colocados en los límites, en el cuestionamiento, en la rebeldía y en la oposición.
-En esa pieza de teatro corporal con proyecciones, Anthony Kmeid ha escenificado las inquisiciones que ha sufrido y sigue sufriendo. Son de muy diverso tipo. Políticas, sociales, sexuales, personales. Se ha visto obligado a huir, buscar papeles, encontrar caminos, rebelarse, denunciar.
-En la pieza, lo hace con numerosos elementos escénicos eficazmente utilizados. La danza, la palabra, la expresión corporal. Ha empleado un tono poético. Se ha comunicado en la proximidad. Hasta se ha permitido cierto humor. Ha sido insistente en la denuncia.
-Así que todavía sigo pensando en los innumerables, infinitos, Anthonys Kmeids que en el tiempo han sido. Y que en la actualidad continúan siendo.
- Aunque la insaciable ambición de los poderosos continúe sin límites ni escrúpulos, estas esforzadas denuncias deben seguir existiendo. Ojalá sean atendidas y escuchadas.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 5 junio 2021 - 10:47 pm
Categoría: General

David Barbero
-Esta tarde he acudido a Pabellón 6 de Bilbao con muchas curiosidades. Pero con satisfacción.
-La satisfacción estaba en ver sobre el escenario la adaptación de una de las novelas que más estimo entre las escritas durante el siglo XX. ‘Réquiem por un campesino español’ de Ramón J. Sénder.
-Las curiosidades estaban en comprobar cómo habían afrontado y resuelto este inmenso reto los miembros de la compañía ‘Che y moche’, implicados en el intento.
-Deseo insistir en la dificultad del reto. ‘Réquiem por un campesino español’ es una novela milimétricamente estructurada, calculada con todo detalle, con una mecánica narrativa muy estudiada. Arriesgada. Ambiciosa en el mejor sentido de la palabra. Con elementos muy novedosos. Con sobriedad y sencillez dignas del mejor maestro.
-Incluso tenía una curiosidad añadida. Sénder había sufrido la represión franquista en varios familiares. Escribió esta novela y otros escritos de denuncia. Pero no hubo en él ni odio ni revanchismo. Y tampoco cayó en el panfleto propagandístico.
-La novela se publicó primero con el título de ‘Mosén Millán’. Pocos años después, apareció con el título definitivo. Ambas publicaciones tuvieron lugar en el exilio a causa de la dictadura franquista.
-Los dos títulos tienen mucha coherencia. Es el párroco el que cuenta la historia de Paco el del molino, mientras se prepara para celebrar su funeral, tras haber participado en la delación que terminó en su asesinato.
-Con esas dos historias, perfectamente ensambladas, se ha haciendo un retrato de lo que fue la guerra civil española y la posterior dictadura militar. Las traiciones, las venganzas, las denuncias falsas, las cobardías. La colaboración ominosa de la iglesia. Los intereses de los poderosos y la pobreza de los campesinos.
-La estructurara narrativa de esta novela debería ser obligado estudio en escuelas, universidad y academias de escritura creativa. Las veintipocas constantes narrativas. La interrelación de elementos. Las reiteraciones intencionadas. Las preguntas sin respuesta y las respuestas con pregunta. Los símbolos. Las alusiones del pasado en el presente. Y al revés.
-Poco más de una hora después, al salir de Pabellón 6, en el riguroso orden establecido por la dichosa pandemia, la satisfacción dominaba sobre los otros sentimientos.
-¡Qué buen trabajo de dramaturgia ha hecho con el texto Alfonso Plou! Ha recogido la complejidad, el tono y la intención del original.
-El planteamiento y dirección escénica de Marian Pueo han resultado ingeniosos y eficaces. El equivalente al estudiado armazón narrativo de la novela. Destaca la ágil y variada utilización de los recursos escénicos. El dinamismo de las escenas breves. La expresividad de las proyecciones.
-La labor interpretativa merece elogios propios. Joaquín Murillo encarna a Mosén Millán con contención y, a la vez, con expresividad. Muy creíble. Saúl Blasco interpreta a todos los demás personajes. Una multitud. A todos, los diferencia en su tono, en su actitud, en los gestos correspondientes y en los movimientos justos.
-Mi curiosidad añadida sobre la – llamemos – ‘equidad’ expositiva ha resultado ajustada al tono establecido por Ramón J. Sénder. Quizá alguien haya echado de menos una manifestación más explícita del sentimiento de culpa por parte de Mosén Millán y su Iglesia.
-¡Ah! Sería injusto no apreciar la utilización del cristo articulado y su simbolismo. .
-La compañía aragonesa ‘Che y Moche’ ha estado a la altura del homenaje que ha rendido al también aragonés inolvidable Ramón J, Sénder,

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