Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 8 mayo 2009 - 5:19 pm
Categoría: General

-No quiero ofender a nadie. Pero quiero decir que…

-Si no quieres ofender a nadie, no digas eso que vas a decir.

-Es que quiero decirlo. Quiero decirlo, una vez más. El fútbol es una comedura de coco instrumentada y dirigida por los que no quieren que se piense en los problemas que existen o las cosas que pasan.

-Di eso de las alineaciones de Carlos Marx. ¡Te queda muy bien!

-Tú te mofas. Pero ahora tenemos un caso concreto que es paradigmático. Dentro de unos días va a tener lugar un partido de final de una competición de copa entre un equipo de Barcelona y otro de Bilbao, el famoso Athletic.

-En esta última ciudad, el ambiente está caldeado con ese partido desde hace ya bastante tiempo.

-Eso, a pesar de que lo más probable es que el Athletic pierda.

-Demuestra que la gente siente los valores patrios hasta en el deporte.

-No seas ingenuo. Eso está manipulado. Alguien esta moviendo los hilos porque no quiere que el pueblo vasco esté atento a lo que está pasando.

-¡Tú siempre tan mal pensado!

-Lo que todavía no sé es quienes son los promotores de esa comedura de coco colectiva

-¡Hombre! Sin duda, son los que han perdido el poder. Desean que la gente no se entere y, por esa razón, están intentando por todos los medios que la gente piense en el fútbol.

-¡Todo lo contrario! Son los que han llegado. Desean que la población no se dé cuenta de lo que les viene encima. Para eso, lo mejor es que la gente piense en el fútbol.

-Yo supongo que serán los dos.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 24 abril 2009 - 9:33 am
Categoría: General

-No creo que sea necesario ser un premio Cervantes de literatura para decir que el contendido de lo que se escribe es más importante que la lengua en que se hace.

-No es necesario. Pero si lo dice un premio Cervantes de literatura, tiene más fuerza.

-Y si es una catalán muchos más.

-En estos momentos, decir eso es ir contracorriente.

-Juan Marsé está por encima de los prejuicios y de las modas.

-Reconocerás que estamos en unos tiempos en que todo lo identitario con el lugar pequeñito en que uno ha nacido es lo que prima.

-No lo digas con desprecio. Es muy importante.

-Lo que quiero decir es que el lenguaje es un instrumento de comunicación. Se habla y se escribe para comunicarse con los demás.

-¿Niegas que el idioma es un rasgo identificatorio de las personas y de los pueblos?

-¿He dicho yo algo de eso?

-Tú tendrás que reconocer que la virtud identitaria del lenguaje es un efecto colateral. Los que hablan un mismo lenguaje tienden a sentirse hermanados.

-Pero si se insiste en le aspecto identitario, se puede perder lo esencial, que es comunicarse.

-Tengo una duda. ¿Por qué las discusiones bizantinas se llaman bizantinas?

-A mí lo que más me ha gustado del discurso de Juan Marsé, al recibir el premio Cervantes, ha sido su reivindicación de ser un narrador. No un intelectual sino alguien que narra historias.

-¡Menudo oficio ese!

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 16 abril 2009 - 9:46 am
Categoría: General

-Queremos que seas uno de los participantes en el blog de esta organización por el acuerdo político en Euskadi. Deberás enviar un artículo cada …

-Querida amiga, te equivocas. Es mejor que tú no me hagas esa oferta o que yo no la acepte.

-¿Por qué?

-Sería perjudicial.

-Has colaborado con esta organización en muchas ocasiones.

-Iba a decir que las cosas han cambiado. Pero es más exacto decir que he cambiado yo. Desde hace algún tiempo, estoy instalado en el escepticismo sobre las posibilidades de llegar a un acuerdo político en Euskadi.

-Bueno, pues…

-Ser escéptico es un mal ejemplo para la juventud. Es mejor que deis la oportunidad de escribir en esas páginas a los que mantienen la esperanza. A ver si se contagia.

-Explícame al menos tu escepticismo.

-Es complicado. Las sensaciones y las emociones se explican mal de modo racional. Te diría simplemente que he llegado al escepticismo. No creo que haya actitudes que permitan mantener la esperanza de que se pueda conseguir un acuerdo político. Tengo la sensación de que cada uno va a conseguir su propio beneficio o sus propios objetivos por los medios que sea y sin contemplaciones.

-Es una generalización. ¿No?

-Seguramente. Ya te he dicho que es una sensación difícil de explicar y justificar racionalmente.

-¡Alguna razón tendrás!

-No sé. Tengo la sensación de que no se quiere el acuerdo. En todo caso, se quiere que el acuerdo consista en que el otro se vea obligado a aceptar mis tesis en su totalidad. Al adversario político, ni agua. Hay que desautorizarlo, deslegitimarlo, destruirlo. Es preciso hacer ver que el adversario es el enemigo. ¡El diablo! El único acuerdo que se busca es imponer las tesis propias.

-Quizá no hayas….

-Mira. Si tú y yo queremos llegar a un acuerdo, debemos estar dispuestos los dos a ceder en algo de lo que tenemos, en retroceder de nuestra posición, en aceptar que hemos ido demasiado lejos. ¿Quién acepta eso? Dime un solo nombre.

-Así a bote pronto, no se me ….

-Otro punto. El deporte universal aquí es declararse victima. Todos somos víctimas del vecino. Todos estamos oprimidos por el otro. A todos nos impiden conseguir lo que deseamos. Y lo que deseamos es el más absoluto e incuestionable de los derechos. Los demás son los opresores. Nosotros, los oprimidos. ¿Quién está dispuesto aquí a reconocer que, en parte, también es opresor de los derechos del otro?

-Es que te pones …

-Lo único que te quería decir es que es mejor que reserves esa participación para los que mantienen el optimismo. Dan mejor ejemplo. Y dar bien ejemplo es más necesario que nunca. Además, seguramente yo estoy equivocado.

-Tampoco te …

-Difundir el escepticismo y estar equivocado, sería imperdonable.

-De todos modos, …

-De todos modos, y a pesar de mi escepticismo, estaré muy contento de que lo logréis. Sinceramente.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 7 abril 2009 - 9:41 am
Categoría: General

-Yo siempre he oído que la televisión está sometida a la dictadura de la audiencia.

-Es evidente. Lo que manda es el número de espectadores. Si un programa logra una audiencia elevada, aunque sea una porquería, se coloca en el horario estelar. Si no logra la cantidad de espectadores exigida, se va tomar viento fresco.

-En los contratos para los nuevos programas, no se pone como exigencia que sean buenos o tengan, al menos, una calidad media. Sólo se establece la condición de una audiencia mínima para garantizar la continuidad.

-¡Eso se terminó! Han llegado los controles de calidad.

-Se llama audiencia cualitativa.

-Los publicitarios son unos maestros en eso de poner nombres sonoros y bonitos. Pero nadie les va a sacar de los números puros y duros de espectadores a la hora de colocar sus anuncios..

-Lo que ahora desean saber los directivos inteligentes de las televisiones es la opinión cualificada sobre la calidad de sus productos.

-Ya no se va a preguntar qué programa están viendo en cada momento. Interesa conocer la opinión. La valoración. Por qué se elige un programa y no otro. El juicio sobre el presentador de un programa, el nivel de interpretación de un actor y el guión de una serie.

-Eso es muy subjetivo.

-Te hago una apuesta. A partir de ahora, como hasta este momento, los únicos que hablarán de calidad de sus programas serán los que consiguen poca audiencia.

-El consuelo del perdedor.

-El objetivo único seguirá siendo ser el más visto. Cueste lo que cueste. Sea por el método que sea.

-Ten cuidado. Estoy analizando la calidad de tus palabras.

-Puedes hacerlo. Yo soy minoritario. Casi clandestino.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 marzo 2009 - 10:36 am
Categoría: General

-Te veo muy enganchado al culebrón ese de la señora que ha vendido su enfermedad y su muerte a los medios de comunicación.

-¡Se ha convertido en el ídolo de las masas!

-En Londres y en toda Gran Bretaña se ha armado un tinglado mediático y popular de alto calibre.

-Se la compara con aquella Lady Di que también se convirtió en un culebrón seguido apasionadamente por las multitudes.

-A mí, me parece que es un signo de los nuevos tiempos.

-¡No me digas que consideras una característica de los tiempos actuales la manipulación mediática al nivel más masivo posible!

-No la considero una característica más. Creo que es la característica esencial.

-Entonces, ¿dónde vamos a ir a parar?

-Yo estoy asustada. Estos tiempos nos llevan a…

-Ni te asustes ni te preocupes. ¡Déjate llevar!

-Además, por mucho que te asustes o te preocupes, no vas a cambiar los signos de los tiempos.

-Acabo de descubrir que el pesimismo y la resignación también son signos de estos tiempos que padecemos.

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