Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 8 octubre 2008 - 9:06 am
Categoría: General

-¿Has oído que el gobierno garantiza 100.000 euros de ahorro a todos los españoles?

-No lo había oído. Pero voy corriendo ahora mismo para recogerlos.

-¡No hombre! No ganas nada corriendo. El gobierno garantiza esa cantidad de euros ahorrados a quien ya los tenga.

-¡Ya me parecía a mí!

-Es una medida necesaria para atajar la crisis actual.

-El objetivo es dar confianza a los que tienen ahorros. Se les asegura que no los perderán.

-También se garantiza una cifra enorme, con muchísimos ceros, de euros para los bancos. Para que tengan liquidez.

-Pero los bancos siguen con su ostentosa y agresiva campaña de información de que cada vez ganan más y más dinero. ¿No? Siempre tienen beneficios incontables.

-Para atajar esta crisis tan grave que estamos padeciendo, es necesario darles esta ayuda a los bancos.

-Y a los que estamos siempre en crisis, a los nos hallamos en constante bancarrota, ¿qué?

-Lo están haciendo todos los países.

-Lo único que a mí me parece mal es que la Unión Europea no ha tomado medidas comunes. Ha decidido que cada uno se saque las castañas del fuego como pueda.

-Es que, cuando aprieta el dinero, no hay amigos ni socios que valgan.

-Ese dinero es público. ¿No? Del que sale de los impuestos.

-No seas demagogo. Y además, ignorante.

-Es bueno para todos salvar esta crisis.

-Incluso es bueno para ti que los bancos tengan solidez.

-¿Está seguro de que también es bueno para mí?

-Completamente seguro.

-No sabes qué peso me quitas de encima

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 3 octubre 2008 - 9:17 am
Categoría: General

-Estos días, se están inaugurando oficialmente los cursos de las universidades. Y yo me pregunto: ¿Para qué?

-Los catedráticos y rectores van con esos trajes ridículos y sus birretes pomposos.

-Es la viva imagen de que pertenecen a otra época. Las universidades son los mastodontes del saber. Lo acumulan todo. Se mueven muy lentamente. La sociedad, en cambio, camina a toda velocidad.

-Cuando los alumnos salen, después de terminar sus licenciaturas o sus doctorados, se encuentran con unos problemas profesionales que no han sido tratados en los estudios.

-Hace mucho tiempo que yo terminé los estudios. Recuerdo que, cuando comencé mi primer empleo, tuve que empezar a aprender el oficio.

-¿Lo ves? Lo que yo decía.

-Sin embargo, estoy contentísimo de mi paso por la universidad. Seguramente no aprendí los trucos concretos para desarrollar la materialidad del trabajo o el manejo minucioso de la maquina. Pero logré un desarrollo personal muy grande.

-Yo he oído decir eso mismo de la mili, cuando existía. Aseguraban que se perdía el tiempo durante año y medio, pero que los que iban salían hechos unos hombres.

-¡Por supuesto! Aprovechaban las salidas de las tardes de los sábados para ir a los burdeles.

-¡No seas destructivo!

-Lo que quiero decir es que la universidad debe servir para desarrollar las capacidades, no para aprender técnicas concretas.

-A estas alturas ya sabemos que la educción no consiste en aprenderse de memoria unos textos muy gruesos.

-Hoy las ciencias adelantan tan rápidamente que lo que te dice un catedrático hoy, ha sido superado antes de que termine el curso.

-Mira. Yo prefiero estar ganando dinerito para mis gastos, en lugar de perder el tiempo.

-¡Grave error, a mi juicio!

-Mi consejo es que inviertas tiempo y dinero en desarrollar tus capacidades.

-Hoy en día, la gente está cada vez más capacitada.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 octubre 2008 - 9:12 am
Categoría: General

-No te creo que no te guste el fútbol y que no vibres con los colores de algún club.

-Si no quieres, no lo creas.

-Para mí el fútbol es un deporte interesante para los que lo practican. Quizá un poco agresivo. Se va muchas veces al choque, al contacto físico y puede haber lesiones.

-No me refiero a eso. El fútbol es mucho más que un deporte. Es el símbolo de una ciudad, de un país.

-Lo siento. Yo no me veo representado, con todos los respetos, por un grupo de jóvenes en mangas de pantalón corto.

-Te quieres amparar en una postura elitista e intelectual. Pero te diré que hay muchos escritores y artistas que son muy aficionados al fútbol, que no se pierden un partido y que vibran por los colores de sus respectivos equipos.

-¡Allá ellos!

-Yo sigo la teoría clásica. El fanatismo por el fútbol ha sido fomentado para que la gente se olvide de los problemas reales.

-¡La famosa alineación marxista!

-Marx incluyó, entre las alineaciones, a la religión y al patriotismo. Pero no al fútbol.

-¡Hombre! En sus tiempos, no existía. Pero seguro que lo habría colocado junto a esas otras dos alineaciones.

-Ahora, los políticos y los gobernantes fomentan la afición. Para dar ejemplo, viven apasionadamente los partidos y las rivalidades.

-Franco también presidía partidos de fútbol.

-Pero lo hacía con su cara de palo.

-A ti que te mueves en las artes escénicas, te voy a explicar mi teoría. Hubo un tiempo en que el teatro servia como catarsis de la sociedad y de cada persona, con la identificación del público con los héroes clásicos. Ese papel de catarsis y de identificación lo cumple ahora el fútbol.

-Por eso, los forofos dicen: ¡Hemos ganado’, aunque no hayan dado una parada a la pelota.

-No sé si has puesto un buen ejemplo. Yo no veo muchos parecidos entre un espectáculo escénico y el fútbol. Me parece más cercano a una batalla.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 17 septiembre 2008 - 10:04 am
Categoría: General

-Me ha dado por leer a los colegas de profesión, los filósofos. Y me han convencido de que vivimos tiempos de desaceleración.

-Estás equivocado. Son los economistas los que dicen que estamos en momentos de desaceleración por la crisis financiera que padecemos.

-Estaré equivocado en otras muchas cosas. Pero en esto no. He leído a los filósofos y me han convencido de que, aunque parezca lo contrario, los tiempos no avanzan y la evolución está parada.

-Aunque unos señores tan sesudos digan esas cosas, a mí me parece que ahora es más cierto que nunca eso de que ‘las ciencias adelantan que es una barbaridad’.

-Es indudable que esta sociedad está fascinada por la velocidad.

-No sé si fascinada o aterrorizada. Estamos obligados a caminar a toda velocidad en todos los sentidos.

-¡Eso son apariencias!.

-Detrás de esa dinámica aceleración permanente, hay un estancamiento de la historia. En realidad, no sucede nada. No cambia nada.

-Estamos siempre en el mismo sitio.

-Las dos percepciones son compatibles. Estamos dando vueltas sobre el mismo punto. Así, parece que corremos muy deprisa. Pero, en realidad, estamos en ese mismo punto sin movernos.

-¿Eso es lo que dicen tus amigos los filósofos?

-No. Eso se me ha ocurrido a mí.

-Con ese panorama, debemos estar contentos de que al menos no vamos hacia atrás.

-Los filósofos introducen, además, otro elemento. Esa paralización es voluntaria. Quizá inconsciente, pero voluntaria.

-Eso es incompatible. Si es inconsciente, no puede ser voluntaria, o al revés.

-No saques otro tema de debate. Si quieres, eso los discutimos otro día.

-La resistencia al cambio es voluntaria. La gente, ante el desconcierto producido por la aparente velocidad enloquecida, no se atreve a dar el paso.

-Yo no sé si lo que dices es cierto. Vas demasiado deprisa para mí.

-Detén tu ritmo de vida y piénsalo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 10 septiembre 2008 - 10:04 am
Categoría: General

-Vaya por delante que la mayoría de la gente que asistió al estreno en Bilbao de la obra de teatro titulada ‘Adulterios’ escrita por Woody Allen, dirigida por la actriz Verónica Forqué e interpretada en sus dos principales papeles por María Barranco y Miriam Díaz Aroca, aplaudió.

-Incluso, habría que decir que aplaudieron con entusiasmo.

-Aplaudieron no sólo al término de la obra sino cuando salieron los intérpretes y la directora a saludar.

-Hay que deducir que, si aplaudieron, es que les gustó.

-Bueno, últimamente, la gente es muy educada. Nunca patea, ni organiza protestas escandalosas.

-Es que el teatro se ha convertido en algo plano, de contemplación estética, que incide poco en la sociedad.

-¿Te resistes a aceptar que la obra gustó?

-No. No me resisto. Pero a mí….

-Es que tú vas siempre con prejuicios negativos.

-A ti nada te gusta. Pero después menudas porquerías haces.

-Sobre la obra te diré que distaba mucho de ser ágil. Eso, a pesar de haber sido escrita por un director de cine. Las escenas son larguísimas. Sin ninguna necesidad. Todo lo contrario. Están estiradas. Son reiterativas. Lo que hay que decir en cada una de ellas se repite, se repite y se repite.

-Eso, aunque sea negativo, puede tener algo positivo. Ayuda a que se luzcan los actores.

-Creo que tampoco fue el caso.

-Tienes que admitir que la directora se esforzó en llevar la obra por unos cauces muy estudiados en el control de la interpretación y que midió mucho la actuación de los cinco intérpretes.

-Lo midió sólo en los detalles, en los gestos, en algunas actitudes. Pero el conjunto…

-La interpretación se concreta en los detalles, los gestos y las actitudes.

-No hay creación de personajes.

-Yo creo que la clave está en que es una obra de humor pero ese humor es muy distante. La obra está montada sin contar con la comunicación con el espectador.

-La directora se ha preocupado de montar un juego escénico. Y ese fuego no llega desde el escenario hasta el patio de butacas.

-Te insisto en lo del principio. Si el público aplaudió es que le gustó y el público es el que manda.

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