Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 11 enero 2019 - 12:43 pm
Categoría: General

David Barbero
-Me voy a aventurar a comenzar por la conclusión. Más que una aventura es un riesgo. Reconozco que no tengo todas las confirmaciones establecidas ni todas las seguridades para este salto sin red.
-Esta conclusión es la siguiente: La obra teatral ‘Todas las noches de un día’, escrita por Alberto Conejero y dirigida por Luis Luque, que estos días están representado Carmelo Gómez y Ana Torrent en el teatro Arriaga de Bilbao, es una reelaboración de ‘Doña Rosita la soltera‘ de Federico García Lorca.
-He utilizado la palabra ‘reelaboración’. He estado dudando sobre qué término utilizar. Creo que éste no es exacto. Pero no he encontrado otro mejor. No quiero decir que sea una adaptación. Ni mucho menos. Sería más bien un intento, un reto sobre cómo escribir esa obra ahora. O cómo la escribiría García Lorca si viviera en estos momentos. O cómo debería escribirla actualmente la reencarnación de este escritor y poeta. No sé qué palabra exacta habría que utilizar para expresarlo.
-Quiero dejar claro que, con esta afirmación, no deseo infravalorar el trabajo de Alberto Conejero, uno de los autores más emergentes de los últimos años. Al contrario. Deseo enfatizar el arrojo, la gallardía, la valentía de haber adoptado esa actitud, ese reto, ese propósito, ese quizá atrevimiento.
-Creo que nadie negará que en estas ‘Noches…’ están todos los elementos de ‘Doña Rosita…’ La presencia envolvente del invernadero; el tío no sólo jardinero sino amante de las plantas; el juego de los nombres científicos; la identificación de ella con una planta concreta. Está también el novio viajero; la comunicación por carta; la espera diaria del cartero; la vida paralela del novio más allá de mar; la ruptura del compromiso también por vía epistolar; la desalación por la soledad.
-Se podría alargar esta lista de elementos comunes y de concomitancias. Pero las citadas son suficientes para indicar que no pueden ser casuales sino totalmente intencionadas. Conejero es un apasionado y entusiasta seguidor o estudioso del teatro y la vida de Lorca. No creo que a nadie le extrañe la afirmación de que esa admiración tiene tonos de identificación en los propósitos.
-En ‘Doña Rosita…’ no están los motivos psicológicos y personales por los que la joven se va a vivir con sus tíos. Esta es una de las aportaciones destacadas de ‘Las noches…’ Deja entrever o sugiere o insinúa o alude veladamente a un trauma o agresión o violencia o quizá se llega a pensar en una posible violación dentro de la familia. Ese elemento es tan fuerte que cambia el carácter de la protagonista. He utilizado la palabra ‘cambia’. Me surge una pregunta. ¿Podríamos utilizar el verbo ‘deforma’?
-Desde luego hay más preguntas. ¿Esta Silvia que fuma largos y finos cigarrillos con dedos temblorosos, como las heroínas caídas de Tennessee Williams, es más potente que la Rosita desolada por el paso del tiempo en soledad? ¿Es un personaje más rico? ¿Es más actual? ¿O menos antiguo?
-Otra pregunta. ¿Esa introducción del psicoanálisis y las frustraciones personales por agresiones sexuales anteriores sigue vigente? ¿El señor Freud no está ya muy pasado?
-En el personaje del jardinero puede haber una elaboración más diferencial. Pero no menos importante y destacable. En estas ‘Noches…’ se rompe la identificación entre el jardinero y el tío acogedor. Era necesario separarlos para esa muy especial historia de amor con tantos matices, complejos, contradicciones, anhelos, frustraciones… Quizá en términos psicoanalíticos, Freud hubiera utilizado la palabra sublimaciones.
-Yo me arriesgaría a que existe un intento de recrear en este personaje de Samuel al propio Federico García Lorca. Pero reconozco que me costaría encontrar apoyos concretos en el texto de ‘Las noches…’.
-Otro elemento añadido es la presencia ausente de los policías que interrogan al jardinero. Se podría calificar como un truco para contar la historia en tono de intriga o, como ahora se dice, thriller. Hay que señalar que no es un recurso muy lorquiano. A no ser que, dentro de la ambigüedad expositiva de la larga primera parte, alguien haya pensado que los policías son una pareja de la guardia civil, mucho más cercana al mundo de Lorca.
-Un comentario sí que se merece esa aludida ambigüedad expositiva de los hechos y su mezcla con las ensoñaciones y recuerdos. Ese mecanismo expositivo mantiene a los espectadores, sin duda intencionadamente, en una situación de desasosiego, por no decir de desorientación, durante la mayor parte de la obra. Hasta el final, no se le permite encajar el rompecabezas. Dicen que es una manera de hacer más activo al espectador. Aseguran que un autor que se precie no debe permitir que le entiendan a la primera. Yo, sin embargo, he oído que el verdadero escritor es el que hace fácil lo complicado y pone claridad en lo oscuro.
-No puedo terminar este comentario sin hacer una alusión destacada al muy bien trabajo, a mi juicio, de Carmelo Gómez y de Ana Torrent. Su labor interpretativa de estos personajes tan complejos, en el sentido positivo del término, es muy digna de reconocer. Y también el trabajo de dirección de Luis Luque. Son merecedores de todas las alabanzas que he oído y leído hacia ellos.
-Me quedo con el temor de que alguien entienda este atrevido comentario como una infra valoración del texto de Alberto Conejero. Debo reiterar que eso está lejos de mi intención.

Esta entrada se escribio el Viernes, 11 enero 11 2019 a las 12:43 pm. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.

Dejar un comentario

Esta página web utiliza cookies para mejorar tu visita adaptando la navegación a tus preferencias.
Para seguir navegando tienes que Aceptar las política de cookies. Más información