David Barbero
-Hoy ha comenzado la temporada teatral de la Aste nagusia de Bilbao. Se ha inaugurado con la representación de la obra ‘La cuisine de ma cousine’ por la veterana compañía teatral catalana La cubana, que no acudía a Bilbao desde hace ocho años, también con ocasión de estas mismas fiestas y en ese mismo Teatro Arriaga.
-He acudido a ese estreno con curiosidad renovada. Deseaba comprobar si habían cambiado o seguían haciendo el mismo tipo de teatro de la misma manera que hace ocho años. También tenía interés en observar cómo reaccionaría el público de ahora, después de ese tiempo.
Recuerdo que esta compañía ha presentado en Bilbao y en ese mismo teatro, obras memorables, que muchos espectadores recuerdan e incluso algunos todavía hablan de ellas.
-Esta veterana compañía catalana presenta, casi en estreno riguroso, este «melodrama culinario» dirigido por Jordi Milán, que combina, como es habitual en ella, humor, música, canciones y participación del público, para explorar, y también burlarse, de la locura gastronómica contemporánea.
El montaje mantiene un elemento característico de La cubana consistente en procurar que cada espectáculo suyo constituya una auténtica aventura curiosa para el espectador. También cultiva una complicidad característica con el público de cada sitio donde actúan. Incluso se inventan para cada ciudad una conexión cercana con el argumento, con el fin de atraer a los espectadores como si asistieran a una función especialmente preparada para ellos. También trae ingredientes, utensilios o disfraces para fomentar la participación directa en la función. Asimismo utilizan trucos escénicos habituales que añaden color, y sorpresas. Sin embargo, se podría decir que el humor de la primera no resulta demasiado eficaz, o que el final resulta más una moraleja que un efecto impactante, mientras sigue funcionando la participación del público.
Para adelantar esos datos sobre los participantes, hay reseñar que el equipo creativo incluye la idea, la dirección y el guion del veterano fundador de la compañía Jordi Milán, junto a Toni Sans y Rubèn Montañá. La música es original de Albert Mora; la escenografía, de Cesc Colomina; el vestuario y creación de personajes, de Leo Quintana y Raúl Herrera, en una labor participativa de todos los miembros de la compañía. La coreografía es de Leo Quintana y el diseño gráfico de Raúl Pascuali. El elenco está formado por Xavi Tena, Alex Gonzàlez, Montse Amat, Toni Sans, Rubèn Montañá, Ariadna Clapés, Álex Rodríguez, Lourdes Doménech y Aina Quiñones. Todos ellos impregnados del característico e inconfundible estilo propio del conjunto.
La propuesta de ahora se fija en las nuevas formas y maneras de la gastronomía actual. invita a reflexionar sobre la obsesión por «figurar» y por sorprender que existe en esa llamada cultura del espectáculo gastronómico actual. Lo hacen mediante el humor y la complicidad escénica.
La obra utiliza el humor y la música para interpelar sobre la obsesión contemporánea por hacer gala de lo que comemos y de dónde lo hacemos, con el deseo de fortalecer nuestra imagen exterior. Destaca irónicamente el gusto general por dejarse llevar por la afición de colgar, en las redes, imágenes en busca de likes con afán presumir ante amigos y ante desconocidos.
En definitiva, ocho años después, se trata de otra «loca comedia» con un título afrancesado que mantiene el sello inconfundible de La Cubana, que conserva su genio y su figura. Por su parte, el público, que hoy ha llenado el patio de butacas del Teatro Arriaga, ha aplaudido ese tipo de hacer teatro.
Esta entrada se escribio el jueves, 13 agosto 13 2026 a las 23:16 pm. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.