David Barbero
-He tenido especial interés en no perderme las representaciones del monólogo ‘Marika de Gernika’ dentro de la programación teatral festiva de la Aste nagusia en el Euskalduna de Bilbao. En estos días, no siempre es fácil encajar las fechas en el rompecabezas de estrenos teatrales. Al final ha sido posible acudir gracias a la prórroga provocada por la afluencia de público.
Se da la circunstancia de que, en los últimos tiempos, se han desarrollado teatralmente mucho los monólogos o espectáculos unipersonales. Han evolucionado tanto en el contenido como en los aspectos formales, estrictamente teatrales.
En este caso concreto, se trata de un monólogo humorístico, pero polivalente y rico en su diversidad. Hay elementos musicales, un buen porcentaje de reivindicación y otra parte de memoria personal, además la consabida comunicación directa con el público.
Para personalizar esta referencia, es preciso señalar que está protagonizado por el reconocido y polifacético actor Mitxel Santamarina, quien también ha participado en la elaboración del texto en unión del guionista Iñaki Iriarte. Este aspecto es digno de destacar ya por una parte consigue la espontaneidad y la agilidad de una comunicación muy cercana, incluso un tono de cercanía y complicidad. Pero a la vez se percibe una estructura bien estudiada y un contenido pensado y medido. También ha contado con la coreografía de Maitane Zalduegi.
Michel Santamarina es un actor todavía joven, pero antes ya le he calificado de polifacético. Posee recursos correspondientes a diversos géneros escénicos y experiencia en afrontar obras y espectáculos de muy distinto tipo así como el bagaje de haber actuado de escenarios de prestigio y peanas improvisadas o pasillos de autobús. Eso le permite tener una notable variedad de habilidades escénicas, que quedan demostradas en ocasiones como ésta, donde hay que en práctica todo el buen saber actoral.
Esta tarde, sobre el reducido escenario de una de las salas pequeñas del Euskalduna de Bilbao ha dejado constancia de su profesionalidad acumulada sobre todo en teatro, pero también otros géneros escénicos y musicales, incluso en el cine o la televisión.
En el espectáculo de esta tarde ha demostrado saber ganarse la complicidad de un público entregado, que ha estado conectado activamente durante todo el espectáculo y ha correspondido al final con sonoros y sentidos aplausos, puesto de pie en su totalidad.