Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 31 enero 2026 - 5:01 pm
Categoría: General

David Barbero

-Lanzo este brindis con ocasión de estar viviendo, este fin de semana, un significativo festival del teatro elaborado por la muy reconocida compañía teatral bilbaina Marie de Jongh. Eso nos permite disfrutar de varias de sus obras y también hacer una reflexión sobre el excelente trabajo artístico realizado por ellos.

-Esta muestra, que se desarrolla en el teatro Arriaga de Bilbao, ha comenzado con la representación de su emblemática pieza ‘Amour’ estrenada hace diez años en ese mismo escenario. Es una sus creaciones más reconocidas. A mi juicio personal, la mejor. Con una historia llena de emociones, comunicadas muy especialmente a espectadores de todas las edades a través de los gestos, los movimientos, las expresiones, las máscaras, sin necesidad de usar las palabras.

-Lleva ya muchísimas representaciones en numerosos países. Ha recibido cuantiosos premios, y ha permitido potenciar las giras internacionales de la compañía.

Para el año 2015, en el que se estrenó ‘Amour’, la compañía ya había realizado un recorrido exitoso. Había recibido premios importantes. Tenía un estilo propio inconfundible. Sus giras llegaban a países lejanos. Entre sus títulos anteriores, se pueden citar ‘¿Por qué lloras, Marie?’, ‘Humanos’, ‘Querida hija’, o ‘Kibubu’.

El estreno y el éxito de ‘Amour’ , así como su prolongada gira internacional no les impidió seguir creando nuevas piezas. Unas con una estructura similar y otras, introduciendo cambios notables e incluso utilizando la palabra en unión de los otros recursos escénicos. De esta época reciente, cabe citar  títulos como ‘Estrella’, ‘Ikimilikiliklik’, ‘Ama’, ‘Esna’ o ‘Mr. Bo’.

Así llegamos a la pieza más reciente, ’Kimu’ en euskera y ‘La casa de todos’ en castellano, que se ha presentado en el festival propio de estos días. En ella, continúan con el proyecto de desarrollar y perfeccionar la capacidad expresiva sobre el escenario para personas de todas las edades. Quizá una aportación específica de este momento sea la destacada presencia de las formas plásticas , sumadas a todos los otros estímulos escénicos expresivos.

La compañía Marie de Jongh cuenta con un grupo de artistas muy conjuntado, con un trabajo colectivo muy destacado, unido a una calidad individual contrastada. Como reconocimiento, citemos sus nombres. Jokin Oregi, Ana Meabe, Ana Martinez, Javier Renobales, Anduriña Zurutuza, Pío Ortiz de Pinedo. A ellos, se unen otros como los músicos Adrián García de los Ojos y Pascal Gaigne. También Ane Pikaza, Javier Tirado, Xabier Lozano, Nati Ortiz de Zárate, Rosa Solé, Cristina Iglesias. Alejandro Andujar, Eduardo Berja y …

Hacia todos ellos, se dirige como reconocimiento este brindis y compromiso de ‘Forever’, porque todavía queda mucho camino por recorrer.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 29 enero 2026 - 11:28 pm
Categoría: General

David Barbero

-Tengo interés en comentaros que esta tarde he participado en una interesante vivencia cultural y artística. Ha tenido lugar en la sala exposiciones del Azkuna Zentroa de Bilbao.

Allí se ha llevado a cabo la representación escenificada de ‘La consagración de la primavera’ Una recreación escénica a partir de la partitura de Igor Stravinsky, dentro del ciclo de artes en vivo de este centro en el que se incluyen proyectos innovadores de teatro y danza.   

El espectáculo ha tenido características especiales. Ha estado dedicado a un número amplio pero limitado de espectadores, que hemos disfrutado de la oportunidad de convertirnos en los auténticos protagonistas de la obra,

En un amplio espacio vacío, cada espectador participante ha actuado guiado por la voz de unos auriculares que nos han transmitido instrucciones coreográficas o de comportamiento sobre lo que debíamos ir haciendo a cada uno. Poco a poco, de estos gestos ha surgido un ritual, una coreografía compartida que se ha conformado a la vez como experimento individual y comunitario. Se ha podido experimentar en castellano y en euskera.

A través de los auriculares inalámbricos, hemos ido oyendo una recreación de la partitura de Igor Stravinsky a cargo de Cristóbal Saavedra. Se han escuchado también diversas voces, que divergían  bay se entrecruzan. Los espectadores, como protagonistas del espectáculo, hemos sido parte activa del juego escénico y la coreografía en todo momento hasta el desenlace.

La partitura fue Stravinsky la base de la coreografía histórica que Pina Bausch hizo en 1975 y se convirtió en una obra icónica del teatro-danza alemán, Contaba con un lenguaje coreográfico sensual y profundamente humano. Que explora temas como la colectividad, el sacrificio y la opresión de los cuerpos.  

En 2010, Roger Bernat reimaginó La Consagración de la Primavera sin bailarines y bailarinas profesionales, convirtiéndola en esta pieza colectiva en la que he,os participado y que cambia en cada representación. Ha sido ya representada en todo el mundo y traducida a numerosos idiomas.

Como artista y creador escénico, Roger Bernat ha realizado en estas últimas décadas espectáculos teatrales cooperativos que involucran el cuerpo de las y los espectadores. En ellos, el público ocupa el escenario y se convierte en protagonista en la linea  del presentado en el Azkuna Zentroa de Bilbao.

De esta manera y con todos estos elementos, ‘La consagración de la primavera’ de Stravinsky, Baus, Saavedra y Bernat, nos ha parecido a los participantes una vivencia escénica innovadora y enriquecedora.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 enero 2026 - 12:43 am
Categoría: General

David Barbero

-Reconozco que he acudido esta tarde al teatro Barakaldo para ver la obra ‘El efecto’ con notable curiosidad ya que había oído y leído numerosas alabanzas sobre ella y era consciente de la gran aceptación por el público.

Contaré incluso que en dos ocasiones anteriores he intentado ver esta función. Pero cuando he llegado a reservar las entradas, ha resultado que estaban ya todas agotadas. Todo eso había aumentado mi interés por descubrir las motivaciones secretas de ese atractivo. 

En consecuencia, he llegado esta tarde al teatro Barakaldo con bastante frío y con amenaza de lluvia, que después no se ha cumplido. Pero llevaba unas expectativas muy elevadas. Una vez vista la obra, debo decir que esas expectativas se han cumplido e incluso han sido superadas.

A mi juicio, es posible que una de las razones esté en el tratamiento diferente de un asunto tan cotidiano e importante como es el amor. Pone sobre la mesa de análisis, juntos, el sentimiento amoroso y las reacciones químicas  que produce en el cuerpo humano, con las posibilidades de condicionar o manipular esas emociones. Intenta dilucidar dónde empieza el origen, a qué niveles de dopamina  se genera esa emoción y cuáles son los límites y las consecuencias de ese efecto. Analiza si esos niveles químicos en el cuerpo concluyen inevitablemente o no en la generación del sentimiento amoroso.

Otro motivo del éxito y la positiva aceptación general está en el tratamiento que ofrece el texto de Lucy Prebble. Mezcla las emociones con los análisis científicos y las manipulaciones médicas con gran habilidad narrativa y escénica. Además de autora de teatro, ha destacado como guionista en series televisivas y hasta en videojuegos. Todo eso proporciona habilidades narrativas muy notables, que ha sido reconocidas con varios premios. Sobre todo, supera las formas habituales que se usan sobre los escenarios.

No me parece menor, ni mucho menos, el mérito atribuible a Juan Carlos Fisher como adaptador y como director de escena. Lo ha demostrado ya en otras ocasiones. Plantea un desarrollo escénico basado en una serie de secuencias casi cinematográficas con flashes sonoros y lumínicos para abrir y cerrar las diversas escenas de esta  historia. Da a cada una de ellas una entidad propia y las llena de fuerza expositiva y emocional. Así convierte toda la pieza en una experiencia teatral absorbente y cautivadora. La serie de cortantes flashes , visuales y sonoros, llevan al espectador a presenciar este  asunto emocional, ético y científico con cierto distanciamiento y objetividad para que, finalmente, sea el propio espectador y saque sus conclusiones.

Tampoco me ha parecido menor, ni mucho menos, la aportación de los intérpretes. Los jóvenes analizados Elena Rivera e Itzan Escamilla, resultan muy convincentes en todo el proceso. Sobre todo al final, cuando ninguno de ellos sabe si la conexión que sienten es real o si es la consecuencia de los fármacos  que  les están administrando en el ensayo farmacológico en el que participan. También realizan un trabajo muy destacable los científicos y médicos que supervisan el experimento y que a la vez sufren sus propios problemas. Son Alicia Borrachero, como psiquiatra y psicóloga de amplia formación que arrastra tendencias depresivas a raíz de una tortuosa relación amorosa, y Fran Perea,  último responsable frente a la farmacéutica del resultado  del ensayo, que tampoco se libra de su propia mochila emocional.

Con todos esos mimbres, ‘El efecto’ nos hace cuestionar si lo que sentimos puede ser realmente nuestro se nos provoca artificialmente y hasta qué punto es posible controlar nuestras vidas. Una obra de teatro espectáculo teatral en la que todos y cada uno de los elementos están cuidados con precisión, calidad y meticulosidad.

De esa manera es como se logra ‘el efecto’ disfrutado hoy en el teatro Barakaldo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 24 enero 2026 - 12:12 am
Categoría: General

David Barbero

-Para que os hagáis una idea cercana a lo que es en realidad esta propuesta, ‘Filosofía mundana’ que esta tarde se ha presentado en el teatro Arriaga de Bilbao, hay que adelantar que no se trata de una obra teatral.

Es una propuesta del reconocido director de escena Luis Luque a partir de microensayos o reflexiones del escritor y filósofo Javier Gomá Lanzón. En ella , participan  dos actrices y dos actores: Jorge Calvo, Marta Larralde, Pepe Ocio y Laura Pamplona. Hacen más recitadores de estos textos que de auténticos intérpretes.  En este sentido, su labor es muy meritoria, por el cuidado en las expresiones y en los tonos.

Originariamente ‘Filosofía mundana’ es un libro publicado hace  una década que reúne estas reflexiones publicadas previamente por separado. Los textos reflejan, con un estilo directo, ligero y ameno, pensamientos sobre cuestiones diversas como el amor, la suerte, la belleza, la dignidad o el sentido de la vida.

Luis Luque ha realizado la adaptación dramatúrgica seleccionando algunos de sus capítulos. Cada fragmento tiene independencia. No forman un conjunto, ni se entrelazan en una progresión con intención  dramática. Este vacío de estructura teatral se intenta compensar con la iluminación diseñada para cada micropieza, que ayuda a crear atmósferas diferenciadas.

Lo más teatral de la propuesta han sido los cuatro intérpretes. Desde el primer momento, se han movido  con seguridad sobre el escenario, han encarnado el pensamiento y han humanizado la reflexión, bajo la cuidada dirección de Luis Luque.

Uno de los aspectos destacados han sido la integración de estos recitados con la elaboración, en directo, de un jardín oriental ornamental elaborado con delicadeza, y hasta con misterio, por Covadonga Villamir con la colaboración de los intérpretes. Esta poética construcción del jardín ha proporcionado al público una sensación de reposo visual con una estética muy cuidada.

Cono anécdota complementaria, debo añadir que esta tarde también ha acudido el interpelante habitual, del que os he hablado en otras ocasiones y que suele poner en cuestión el carácter teatral de algunos espectáculos. En esta ocasión, no ha lanzado ninguna pregunta agresiva. Ha sentenciado directamente que, para él, lo que había visto no era ni teatro ni filosofía. Nada más decirlo, ha escapado con rapidez sin despedirse. Así que yo no le he podido exponerle mi opinión.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 21 enero 2026 - 1:04 am
Categoría: General

David Barbero

-Reconozco que he acudido con una especial curiosidad esta tarde al palacio Euskalduna de Bilbao, dentro de la temporada operística de la Abao, para disfrutar de la ópera ‘Werther’, de Jules Massenet con  libreto de Éduard Blau, Paul Milliet y Georges Hartmann.

Conozcía el personaje de Werther desde la literatura, por la obra de mi admirado Johann Wolfgang von Goette, en la que se ha inspirado esta composición operística. Siempre me ha parecido un personaje muy potente, de impresionante emotividad, digno de analizar y también para meterse dentro de su espíritu torturado y su vivencia trágica.

Así que me ha resultado muy gratificante y enriquecedora este ‘reencuentro’ emocional añadido y complementario a través de diferentes elementos artísticos y expresivos.. 

En consecuencia, agradeceré a quienes me lo han permitido. Comienzo por los intérpretes. Los protagonistas han sido Celso Albelo, Annalisa Stroppa, Lucía Iglesias, y Ángel Òdena. Ha intervenido  la Bilbao Orkestra Sinfonikoa, dirigida por Carlo Montanaro, el Coro Ópera de Bilbao y Leioa Kantika Korala.

De la dirección de escena se ha responsabilizado Rosetta Cucchi. Deseo detenerme en ella. Su labor ha sido calificada, para bien,  como ‘descontextualizadora’ en el tiempo y en el espacio. Ha realizado una ucronía con gran resultado eficaz y artístico para acercar os hechos y los personajes. Traslada la acción desde el último tercio del siglo XVIII a la mitad del XX, con una plasticidad cuajada en una cuidada sensibilidad  y  dominio escénico, que ha facilitado la conexión emocional para los espectadores. Desde luego, para mí sí. A ello han contribuido la escenografía de Tiziano Santi, la iluminación der Daniele Naldi y el vestuario creado por Claudia Pernigotti.

Vuelvo a los intérpretes. También sobre ellos, también se han expuesto ya valoraciones positivas. En lo referente a la parte de cantantes, y en el aspecto de actores o actrices.   Celso Albelo, en el papel de Werther, ha dado una lección, tanto en el saber escénico como en el canoro, de cómo ha de abordase el personaje del joven escritor enamorado con turbulencias emocionales suicidas.  No soy el primero que lo señala. Ha construido un personaje de calado psicológico y gran inteligencia vocal.

La mezzosoprano italiana Annalisa Stroppa ha encarnado una Charlotte entregada con una gran fuerza y emotividad dramática en su calidad de amante sojuzgada por las convenciones sociales, siendo su momento cumbre cuando canta, con desgarro contenido, las escenas más dramáticas.

Asímismo se ha destacado la expresividad de la soprano a Lucía Iglesias interpretando una Sophie llena de emotividad. El barítono Ángel Òdena, en su rol de Albert, ha demostrado su profesionalidad y maestría.

Así que, volviendo a lo expresado al comienzo, reitero mi satisfacción y hasta mi agradecimiento por permitirme reverdecer mi vivencia emotiva de Werther, e incluso haber añadido la de Charlotte.

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