Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 12 febrero 2021 - 11:44 pm
Categoría: General

David Barbero

-Me ha sorprendido, y me ha alegrado, que esta tarde estuviera prácticamente lleno el patio de butacas del teatro Arriaga de Bilbao para ver la obra ‘The mountain’ de la compañía Agrupación señor Serrano.
-Es un grupo teatral que ha adquirido fama por realizar un tipo de teatro muy experimental. Utiliza con intensidad las últimas tecnologías en el desarrollo de sus actuaciones.
-Ese interés por parte del público Bilbao demuestra que aquí existe curiosidad cultural por las novedades artísticas. Hay que señalar que los asistentes han sido más jóvenes de lo habitual. Lo que resulta otro motivo de alegría.
-Esta compañía catalana fue fundada en Barcelona en el año 2006 por Alex Serrano. En este tiempo, ha adquirido una merecida fama internacional por sus planteamientos innovadores. Hasta tal punto se han ‘globalizado’ que este espectáculo lo realizan en inglés y añaden subtítulos en el idioma del país que visitan.
-Sus métodos no son ni habituales, ni convencionales. Utilizan un elevado porcentaje de elementos técnicos sorprendentes, inesperados y algunos con un contenido y un simbolismo más hermético, al menos todavía, que inmediato.
-Quizá el método que mantienen desde el principio de su trayectoria es la proyección en pantallas sobre el escenario de acciones simuladas en pequeñas maquetas. Pero la evolución les ha llevado a realizar ahora esas proyecciones a través de drones.
-Suelen tratar temas de notable impacto. De vigente actualidad. Acostumbran a plantear cuestiones debatidas, polémicas, que preocupan a la sociedad de este momento. No se rigen por unos planteamientos localistas. Tienen inclinación a preocuparse por cuestiones internacionales y de interés muy extendido.
-Con estos presupuestos, sus espectáculos no tienen un desarrollo lineal. No siempre cuentan una historia. Se pueden parecer a un debate, a una exposición, o a eso que llaman una performance. Tampoco se rigen por la típica triada de planteamiento, nudo y desenlace. El desarrollo de la acción lleva líneas más sinuosas, o más simples. Mezclan historias paralelas o divergentes. Establecen conexiones o argumentos que no siempre resultan lógicos.
-En el caso de la obra que esta tarde han puesto en el teatro Arriaga, su título ‘The mountain’ no alude a todo su contenido. El tema fundamental es la verdad. Las posibles dudas sobre su existencia. Sus relaciones, no siempre opuestas, con la mentira intencionada. Se plantea como un debate sobre las noticias falsas. Se muestra la sutil y a veces inexistente separación entre la realidad y lo inventado. Evidentemente es un asunto de rabiosa actualidad, polémico y con una extensión global.
-En la obra, se presentan varios acontecimientos históricos conocidos como la primera expedición al Everest, liderada por George Mallory, la impactante realización radiofónica de ‘La guerra de los mundos’, realizada por Orson Welles, mítines políticos protagonizados posiblemente por Vladimir Putin. Y otros acontecimientos en los que la verdad y la mentira están en juego directo o en pelea inseparable.
-Este tema controvertido favorece que el escenario y algunas otras partes del teatro se conviertan en una invasión de imágenes, cámaras, pantallas, y proyecciones. Hay mucho impacto de estímulos visuales y sonoros.
-Todos estos elementos colaboran en la composición de un gran espectáculo integral, sorprendente, llamativo. Impactante para los sentidos, con el objetivo de dejar impresionados a los espectadores. Pero quizá se pueda generar la duda sobre si permiten tratar los temas en profundidad.
-Es una muestra clara de la gran importancia que están adquiriendo las nuevas tecnologías en el desarrollo de las artes escénicas. Todo indica que provocarán una revolución en este campo artístico. Seguramente esos cambios se van a producir de forma rápida.
-Por esa razón, es un privilegio poder asistir a estas experiencias y ser testigos de los nuevos caminos que se abren.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 7 febrero 2021 - 11:56 pm
Categoría: General

David Barbero
-Hace unas semanas, comenté en este espacio el estreno de la obra teatral ‘La mejor madre del mundo’ en el teatro Arraiga de Bilbao. Describí la buena impresión que había causado. Y añadí una coletilla. Aludí a que esa obra se iba a representar durante unas semanas en Pabellón 6, también de Bilbao. Y manifesté mi interés en volver a verla allí.
-Había dos motivos para ese interés. Me pareció que, además de haber arrancado con mucha seguridad en el estreno, esa pieza podría madurar con algunas representaciones más. Y otro aspecto. Desde el principio, pensé que las emociones que transmite ‘La mejor madre del mundo’ funcionarían mejor en las distancias cortas.
-Así que esta tarde he ido a Pabellón 6. Lleva allí varias semanas de representaciones seguidas. He podido analizar estos dos aspectos de mi curiosidad.
-Sobre el asentamiento de la obra, puedo decir que su desarrollo parece todavía más armonioso y equilibrado. Como si se hubieran limado algunas pequeñas aristas del estreno. Esto beneficia a una propuesta que presenta un tema tan trascedente como el de la maternidad desde un punto de vista distinto al habitual. Permite una comunicación más convincente, más aceptable.
-En cuanto al juego de las distancias cortas, he tonado más su efecto en los matices de las interpretaciones. La seguridad en las actitudes y en los cambios. La complicidad que se ha conseguido en el equipo. Se podría decir lo mismo de la exactitud de los responsables técnicos. Desde cerca, se nota mejor el ‘buen terminado’ de cada uno de los elementos.
-Hay una comprobación que no tenía prevista. Me ha surgido en el desarrollo de la representación de esta tarde. Desde luego, entre el público había muchas más mujeres, en una proporción todavía mayor a lo habitual. Pero a lo que me refería a que he observado reacciones a matices, diálogos, gestos, o alusiones que yo no llegaba a percibir. Reflexionándolo después, he querido justificarlo por el tema tratado, la maternidad. Pero me he quedado con la sensación de que existe, en ellas, una sensibilidad más fina que no se limita a los temas netamente femeninos.
-Esa percepción me ha llevado a otra evidencia comprobada no sólo esta tarde. Es la cada vez mayor incidencia, – no sé si la palabra empoderamiento es correcta – de la mujer en el teatro.
-No es sólo el mayor número de mujeres ‘teatreras’ en todos los campos y categorías de las artes escénicas. Sus problemas, preocupaciones, intereses y situaciones están cada vez más presentes. Son tratadas con más profundidad. E interesan más. Están presentadas a su estilo. Desde sus puntos de vista. Lógicamente femeninos.
-Para mí, es evidente que esto, que ya está ocurriendo en el teatro, es reflejo de que también sucede, o está a punto de suceder, en la sociedad. ¡Afortunadamente! Constituye un punto de esperanza de que se pueda cambiar este tinglado violento, competitivo e injusto, basado en la lucha por el poder. Difícil tarea. Está muy enquistado. Se ha montado durante siglos con criterios masculinos, aunque en él participen también algunas mujeres interesadas.
-‘Que no se frustre’, me ha parecido oír esta tarde en Pabellón 6, al salir de la representación de ‘La mejor madre del mundo’.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 6 febrero 2021 - 12:04 am
Categoría: General

David Barbero
-Federico García Lorca expuso un concepto que llamó ‘teatro bajo la arena’. Lo contraponía al teatro en la superficie. Decía que había que hacer un túnel subterráneo para extraer su fuerza oculta. Allí es posible la autentica representación. Se puede encontrar la verdad. Se convierte en un viaje mágico, alucinante y catártico.
-De ese ‘teatro bajo la arena’, me he acordado esta tarde en el teatro Arriaga de Bilbao durante la representación de ‘Una noche sin luna’. Escrita e interpretada por Juan Diego Botto y dirigida por Sergio Peris Mencheta.
-No es que considere que esta obra representa ese ideal lorquiano. Pero sí que es, a mi juicio, un excelente acercamiento al mundo de Federico García Lorca y su manera de entender el teatro.
-No se trata –sólo- de una semblanza diferente, otra visión, otro punto de vista sobre la trayectoria del excelente poeta y autor teatral. Constituye un viaje –sobre todo interior – acompañado del propio Federico por los aspectos menos conocidos de su vida y de su obra. Dibuja su figura con otras referencias, desde otras fuentes, con otros colores.
-Para aumentar la atracción de esta pieza, todavía influye más el presentar a Lorca y su pensamiento vivo como un espejo sobre la actualidad, sobre lo que nos rodea hoy, sobre lo que somos en este momento. Con un enfoque muy preciso y desde una posición clara. Con unas denuncias evidentes y muchas ironías reconocibles.
-Pero lo que, sobre todo, hace que este viaje resulte mágico es la conexión emocional que se establece entre el espectador y el personaje-intérprete. Se plantea como un recorrido común, sincronizado, quizá metido dentro de Lorca. Exige – y también proporciona -, una actitud participativa, abierta por parte del público. Por parte de cada uno de los espectadores.
-Sin duda, hay que atribuir el mérito de esta identificación a Juan Diego Botto. En la doble labor de autor e intérprete. En el texto, se nota un gran conocimiento de la vida, la obra y todo lo que rodeó a García Lorca. En los aspectos más destacados y en los más ocultos. Se percibe, además, que no ha sido una investigación inmediata para escribir esta obra. Es fruto de una vivencia continuada y de una lectura habitual de sus textos más diversos.
-En cuanto a la encarnación de García Lorca, se ve el resultado de un meticuloso trabajo que incide hasta en los más mínimos detalles. En las actitudes, los gestos, la colocación de las manos, la de las piernas, los tonos. La precisión de los cambios de voz. La trabajada naturalidad. Las atmósferas emotivas de cada momento. Y la gran atención prestada a la manera de comunicarse – en plural, las maneras – de comunicarse con el público.
-Sería una injusticia no valorar destacadamente la aportación de Sergio Peris Mencheta, como director, en la configuración de este espectáculo. La precisión y la riqueza de estímulos. El uso comunicador y simbólico de todos los elementos escénicos. La capacidad de exprimir los significados posibles de cada detalle. Ya habían trabajado juntos en un proyecto anterior: ‘Un trozo invisible de este mundo’. Y habían logrado efectos similares.
-También hay que expresar el reconocimiento a los responsables de la escenografía, por los recursos plásticos y útiles que proporciona; de la iluminación, por la exactitud en los momentos y lugares de luz; y del espacio sonoro, por la creación de atmósferas.
-En definitiva, una tarde-noche en la que sólo ha estado ausente la luna porque no ‘debía’ estar allí.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 5 febrero 2021 - 12:04 am
Categoría: General

David Barbero
-He seguido, con atención e interés, la evolución de la compañía joven de pabellón 6 desde el principio. Hace media docena de años. Cuántas iniciativas se han llevado a cabo. Cuanta actividad. Cuánto experimento., cuando aprendizaje. Cuántos actores y actrices han pasado y continúan estando. Cuántos teatreros de diversos oficios y profesiones han colaborado y participado.
-A mi juicio, ‘Gris. Morirse en Bilbao’, que se ha estrenado esta tarde, constituye el reto más difícil que ha afrontado la Gazte conpainia en esta nueva etapa en la que los integrantes asumen la responsabilidad integra de los proyectos.
-El género musical ha adquirido ya un desarrollo tal que permite todo tipo de intenciones, mezclas, variaciones y cambios. Pero también tiene unas reglas básicas que, aunque no se vean, deben estar presentes. Su ausencia termina por chirriar.
-En esta ocasión, el espectáculo se lleva hacia el karaoke, que es más libre y permite hasta desentonar, incluso de modo intencionado. De esa manera, cabe la comedia, la crítica social y la especulación filosófica. O quizá deba calificarse como prospección en sociología. Puede estar llena de ironía, descaro y contestación.
-La acción se coloca en el ‘Rendez Vous’ de Bilbao y se sitúa en una fecha emblemática como es el 31 de mayo del año 1992. Fue el día en que murió Josu Expósito, líder del grupo musical Exkorbuto. Y era un momento clave en el que una época estaba acabando y ya apuntaba otra distinta.
-Esa intersección entre el pasado y el futuro, se convierte en el punto neurálgico de la pieza. Resulta especialmente interesante ver el presente que estamos viviendo, cuanto todavía era futuro. La obra se refiere a la capital bilbaína. Pero acepta ampliar la interpretación a una visión más general.
-David Caina, autor del texto, demuestra sus notables cualidades en la construcción de las historias. Los diálogos son uno de sus fuertes. También sabe cómo hacer confluir acciones que parecen dispersas. Tiene mucha mano izquierda para que acontecimientos en teoría secundarios adquieran un significado más general y trascendente. Sobre todo, domina las claves de la comedia.
-Ane Pikaza, actriz, ilustradora, pintora, -y algún otro ‘género’ artístico más -, da el paso a la dirección escénica con este proyecto. Su gran capacidad de creación y comunicación polifacética, lo estaba pidiendo. Sabe aplicar al desarrollo escénico esas sensibilidades plásticas. Cuida la acción con un criterio casi cromático, como si se tratara de la organización pictórica en los cuadros. También los movimientos de los intérpretes producen la sensación de armonía. Se intuye que, en su condición de actriz y joven, ha sabido conectar y encauzar las inquietudes de este proyecto sin imposiciones.
-Los intérpretes, todos ellos miembros de la Gazte conpainia, demuestran la gran preparación técnica y artística con que llegan las nuevas generaciones de actrices y actores. Saben actuar, cantar, bailar. No se acobardan antes ninguna dificultad. Tienen entusiasmo, descaro, energía y bagaje para afrontar cualquier proyecto. Merecen ser citados por reconocimiento a su buen trabajo: Kepa Alesso, Aitor Echarte, Leire Ormazabal, Itxaso Gil, Sandra Tejero y Yeray Vázquez.
-Es un espectáculo en el que tiene especial incidencia el trabajo realizado en escenografía, iluminación, vestuario y todos los elementos llamados técnicos. ¡Ah! Muy especialmente hay que destacar la dirección musical y el espacio sonoro bajo la responsabilidad de Urtzi Iza.
-Sin este trabajo y este entusiasmo ‘joven’, no hubiera sido posible sacar adelante este nuevo reto.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 febrero 2021 - 11:56 pm
Categoría: General

David Barbero
-El autor, director, actor y pedagogo del teatro Javier Liñera tiene un firme compromiso con la memoria, un reto contra las discriminaciones y, en el desarrollo teatral, una lucha con la búsqueda de nuevos caminos.
-Esta tarde, lo he vuelto a comprobar en el Teatro Arriaga en el estreno de la obra ‘Antonia’ escrita y dirigida por él.
-Hace unos seis años, Javier Liñera, tras haber trabajado activamente a una compañía y escuela teatral, dio un importante paso en solitario con ‘Barro rojo’. Ya en esa obra y en su interpretación, estaba la introspección en la memoria, la investigación en las vivencias, la pulsión vital, la denuncias de las discriminaciones, las luchas interiores, los conflictos existenciales con repercusión social.
-Inmediatamente comenzó a recibir el justo y merecido reconocimiento de su trabajo e investigación Llegaron los premios. Ha ido cogiendo seguridad. No ha parado. Ha participado en otros proyectos y en otros grupos. Ha sido requerido. Ha conseguido más premios.
-Javier Liñera lo sigue teniendo claro. Continúa haciendo incursiones en la memoria, reflexionando sobre las vivencias, las propias y las cercanas. Sigue buscado las conexiones y repercusiones sociales de esas vivencias conflictivas.
-En cuanto al mecanismo de expresión artística, ha profundizado en la complicidad y en la comunicación escénica. Un aspecto concreto, en el que ha trabajado es en los límites de las unidades del tiempo y del espacio, así como en la interrelación de la realidad y la ficción.
-A esas inquietudes en el contendido y en las formas, creo yo, responde el estreno de hoy, en el teatro Arriaga, de ‘Antonia’, con la interpretación de Begoña Martín y de Aitor Pérez.
-Insisto en que, además de haberla escrito, está dirigida por él, con su compañía habitual. He querido ver, durante la representación de esta tarde, un deseo de controlar todo el proceso con el fin de decir exactamente lo que desea y como lo desea.
-Ahí están las memorias vividas de esa Antonia y su hermano Álvaro. En los tiempos de mayor represión. Sus recuerdos reales y sus complementos de ficción. Las consecuencias sociales y políticas. Los efectos de los prejuicios y las ideologías dominantes. También están los ‘juegos’ de ruptura temporal y espacial. Tampoco faltan las identificaciones y los desdoblamientos personales
-Un elemento en el que, en esta ocasión, se pone un énfasis muy destacado es el mecanismo del recuerdo. Se desdobla a los personajes para incidir en él y hasta explicarlo con detención. Se destaca el peligro de perder la memoria, a la que se define como un laberinto. E incluso se muestra cómo los recuerdos se pueden ir descomponiendo. Arrastrarían consigo las certezas sobre la realidad y las denuncias que podían motivar. Como si la búsqueda no llevara a la seguridad sino a la duda.
-Fecundo recorrido, en el pensamiento y en la escritura, el que ha llevado a cabo Javier Liñera en esta ‘Antonia’. Y reflexión igualmente fecunda, me ha parecido, la que propone a los espectadores.

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