Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 7 diciembre 2019 - 11:39 am
Categoría: General

David Barbero

-Escuché hace poco tiempo una entrevista al autor y director teatral en la que éste se autodefinía como ‘un cómico con temperamento filosófico’. Y precisaba que ‘no soy un filósofo con temperamento cómico’. El orden de los términos altera el producto.
-Cuando ayer llegué al teatro Arriaga para ver su última obra ‘la Valentía’, comprobé que lo repetía en el programa de mano. Al terminar la función, comprendí, otra vez, que era una autodefinición exacta.
-Me di cuenta también de que, en el teatro actual, caben la absoluta libertad, la imaginación, la ingenuidad inteligente y la ruptura de las normas.
-También entendí que ni la comicidad ni el pensamiento comprometido deben ser airados, agresivos, con dudosa profundidad o premeditada modernidad en la forma exterior.
-Yo me permitiría añadir que Alfredo Sanzol es ‘tipo’ absolutamente libérrimo. Lucha contra todas las ataduras. Esa libertad le permite caminar en contra de las corrientes preestablecidas y llegar al puerto que desea.
-Así, ‘La valentía’ es una obra que comienza pareciendo ingenua, deslavazada, contra los cánones de la modernidad, frente a las normas consensuadas sobre la construcción de escenas y personajes. Y lo es en todo su desarrollo.
-Pero sucede que esa ingenuidad aparente encierra una sabiduría profunda. La ruptura con los cánones y las normas se produce después de dominarlas. Se convierte, por lo tanto, en superación de esas herramientas.
-Los personajes desequilibrados demuestran tener una personalidad desbordante y atractiva. Las escenas son potentes y brillantes. La ingenuidad se convierte en compromiso. Y La excentricidad termina siendo inteligente.
-Otra comprobación: para realizar la función de esta manera, desde los intérpretes hasta cada uno de los técnicos deben estar imbuidos de esa misma ‘filosofía’.
-Con referencia a esta obra, que se está representando en el teatro municipal de Bilbao, Sanzol añade que ‘me gustan las historias con humor, aventuras y acción para poner sobre la mesa las paradojas esenciales del ser humano’.
-Una sugerencia. Sé valiente y vete a ver ‘La valentía’.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 6 diciembre 2019 - 11:44 am
Categoría: General

David Barbero

-Ayer acudí al Teatro Arriaga de Bilbao para ver la obra ‘Kingdom’ de la innovadora compañía catalana Agrupación Señor Serrano.
-Fui con ilusión. Me acordaba de haber visto anteriores producciones suyas en teatros alternativos, como la Fundición de Bilbao. Tenía en mente, con agrado, sus manipulaciones de objetos diminutos, sus técnicas del cine en vivo, su rápida composición de encuadres, sus habilidades expresivas.
-En mi recuerdo, estaba presente la consideración de que, en esos tamaños cercanos, comunicaban la sensación de estar tratando los temas en profundidad y con amplitud de símbolos o connotaciones.
-Ahora su situación ha cambiado. Sus espectáculos, como este, son ya de unas dimensiones mucho mayores. Han recibido grandes reconocimientos. Coproducen con teatros y entidades importantes. Reciben encargos y coproducciones oficiales o privadas. Ya no se mueven por los tetaros alternativos
-Esta producción ‘Kingdom’ está considerada como su proyecto más ambicioso, con más medios. Se nota. Sus proyecciones son más ‘profesionales’. Las pantallas de proyección son más grandes. Las cámaras tienen más calidad. Sus técnicas cinematográficas en vivo están más tecnificadas.
-En esta perspectiva de más tamaño y volumen, los análisis de la realidad, sus mensajes, parecen más pequeños, más simples. Llegan con menos consistencia, no tan potentes. Esta obra se ha presentado como una denuncia del capitalismo a través del mercado de los plátanos. Esa intensión debe ser explicada a través de los micrófonos. Suena como más wikipédica, menos incisiva que antes.
-Pero para ser justo, debo exponer que a la mayoría de las personas con las que hablé a la salida, les había gustado el espectáculo. Con esa constatación, deduje que el equivocado soy yo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 4 diciembre 2019 - 12:08 pm
Categoría: General

David Barbero

-Estos días, se ha presentado, en el Teatro Arriaga de Bilbao, el espectáculo de danza ‘Gauekoak’. Ha sido ideado, coreografiado e interpretado como bailarín único por Jon Maya.
-Esta ‘singularidad’ sobre el escenario ha significado la ocasión para evidenciar y manifestar el reconocimiento de este gran creador artístico. No solo se ha podido apreciar su trabajo, su evolución y su perfeccionamiento personal.
-También ha servido para reconocer el gran trabajo hecho en su compañía Kukai, nacida con este siglo XXI. Por lo tanto, a punto de cumplir dos décadas de trabajo y experimentación. Ya ha sido recompensado con numerosos y valiosos premios, como el nacional de danza o varios Max.
-El trabajo de Maya ha estado, desde el principio, en la hibridación, en la superación y en la ruptura de límites entre las danzas tradicionales y las corrientes modernas, vanguardistas y experimentales. En esa dirección, ha ido subiendo subir escalones y superando etapas que le han llevado a la altura y consideración en la que está hoy, para seguir ascendiendo.
-Como dice el título, ’Gauekoak’ es un canto a los nocturnos, a los que plantean la vida de una manera especial, diferente, a los que en la oscuridad ven, se iluminan, viven, descubren, imaginan, sueñan.
-Es un diario muy íntimo. Refleja su búsqueda profesional y personal, Su perfeccionamiento íntimo y exterior. Su personalidad, Su naturaleza.
-Hemos destacado su individualidad en esta ocasión sobre el escenario. La forma singular en que ha afrontado este proyecto. Pero ni en esta pieza, ni en su trayectoria, ha caminado solo. Ahí están los músicos en directo Xabi Bandini y Arkaitz Miner. También se halla Luis Miguel Cobo. Mireia Gabilondo y Fernando Bernués, de Tanttaka, Los coreógrafos hermanos Cesc Gelabert, Israel Galván y Sharon Fridman. Las imágenes de Ikerne Giménez. Y muchos más. Y los textos de Joseba Sarrionandia o Carmelo Iribarren.
-Ha sido un punto en la vida y la trayectoria de Jon Maya. Pero la línea continuará. ¡Afortunadamente para todos nosotros!

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 diciembre 2019 - 12:03 pm
Categoría: General

David Barbero

-Ayer, por la tarde, había un ambiente especial en la sala la Fundición de Bilbao. El público era mayoritariamente femenino y joven. Suele suceder así. Pero ayer era más palpable.
-Ese ambiente especial estaba teñido de una sensación de participar en algo nuevo, recién creado. Existía el deseo de compartirlo, de contagiarse. Tampoco esto es nuevo en La Fundición. Pero ayer se percibía con más claridad.
-Claudia Dias e Idoia Zabaleta estrenaban su pieza titulada ‘Thursday’. Está basada en las técnicas de composición en tiempo real. Toca muchos motivos de experimentación: El lenguaje, la rebeldía, la insatisfacción, las palabras, el cuerpo, la mujer, el feminismo, la persona… Y algunas otras cuestiones que van surgiendo en las creadoras y en el público, al también se exige ser imaginativo.
-Las dos artistas llevan años provocando esas experiencias. Ambas están intentando alargar los límites de la danza contemporánea. Claudia se halla empeñada en su proyecto de ‘Sete Anos Sete Pezas’. Comenzó con ‘Lunes’ y ya está en ‘Jueves’. Idoia, además de sus trabajos en la danza, sigue con sus investigaciones en biología y ecología. Mientras, busca nuevas formas coreográficas.
-El experimento de ayer derivó muy pronto en entusiasmo y apoteosis. La provocación creadora de unas y las ganas de contagiarse de las otras enseguida llegaron a la ebullición.
-Eso es lo que buscaban Claudia Dias e Idoia Zabaleta. Eso es lo que deseaba el público. Y para eso, está la Fundición.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 1 diciembre 2019 - 11:56 am
Categoría: General

David Barbero

-En el título, me refiero a la obra teatral titulada con el nombre de la capital danesa. Este fin de semana se ha convertido en la mejor oferta escénica en varias localidades vizcaínas. Anteayer, estuvo en Santurtzi. Ayer, en Basauri. Y esta tarde, estará en Getxo.
-Lo de ejemplo, que también va en título, alude a que es una muestra de excelencia en lo referente al texto, la dirección, la interpretación y también al desarrollo de los elementos técnicos.
-Trata sobre un encuentro histórico entre los grandes físicos Werner Heisenberg y Niels Bohr, en presencia de Margrethe, la esposa del primero. Presenta una profunda reflexión sobre la ‘ética cuántica’ y las responsabilidades en la creación de las armas nucleares utilizadas en la guerra. Es un debate de una intensidad extraordinaria, establecido en términos a la vez precisos y emocionantes.
-El texto del británico Michael Frayn demuestra una sabiduría como autor extraordinaria. Sobresale el domino de la ruptura temporal. Analiza el encuentro desde muy enriquecedoras perspectivas diferentes. Ofrece una lección magistral de la física cuántica al más alto nivel. A la vez, presenta los hechos como un thriller psicológico que capta el interés hasta el punto final.
-La dirección del argentino Claudio Tolcachir lleva la acción con una limpieza absoluta y una habilidad elogiable. A pesar de moverse en un espacio reducido, logra una muy gran agilidad con los movimientos, posiciones, actitudes y gestos.
-Esto lleva a reconocer el gran mérito de los intérpretes, Carlos Hipólito, Emilio Gutiérrez Caba y Malena Gutiérrez. Demuestran precisión, exactitud, variedad, intensidad, comunicación, destreza, contención expresividad, modulación… dignas de los mayores elogios.
-Sería un error no destacar la contribución que hacen los elementos técnicos y artísticos. Se pueden simbolizar en los nombres de Juan Gómez Cornejo, en iluminación, y Elisa Sanz, en escenografía.
-Para que no falte nada, -el público, ayer lo presencié en Basauri-, está llenando los teatros. Su comportamiento es atento, interesado y respetuoso. También generoso en el reconocimiento de los méritos.
– En resumen, me reitero en considerar ‘Copenhague’ como un ejemplo.

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