-¡Aviso para navegantes! Una oleada de entusiasmo patriótico futbolero llega por todos los frentes.
-Se puede comparar a los avisos de vientos huracanados o al peligro de inundaciones.
-Entonces, las autoridades pertinentes decretarán alerta roja para que los ciudadanos estén prevenidos y puedan defenderse.
-No lo creo. A las autoridades pertinentes, les interesa que estas comeduras de coco sean muy generalizadas.
-Seguro que, en el próximo partido de fútbol, los políticos de turno se pelean por aparecer en los palcos presidenciales para animar a los equipos con más socios.
-Los políticos no van a animar a nadie. Van a ser vistos.
-Lo que les interesa es ser fotografiados y aparecer en los medios de comunicación.
-¿Y los obispos?
-¿Qué pasa con los obispos?
– Pregunto si los obispos van a ir también a los palcos presidenciales de los campos de fútbol.
-Estaría bien que, en esos palcos, aparecieran juntos los representantes de las tres comeduras de coco por excelencia: el fútbol, la patria y la religión.
-Carlos Marx los llamaba alienantes de la mente colectiva.
-Ojo. No todos los políticos son patriotas, o estatalistas o nacionalistas o nosequeistas.
-Además. Carlos Marx no habló del fútbol.
-No habló de fútbol, porque entonces no se había inventado. Pero es tan alienante o más que la religión y la patria.
-Ese Carlos Marx debía ser un poco triste. ¿No? Mira que no saber brindar por una victoria futbolera de los sagrados colores patrios.