Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 7 mayo 2026 - 10:59 pm
Categoría: General

David Barbero

-Tenía gran interés en ver ‘Un monstruo viene a verte’ sobre el escenario. No sólo tengo EL recuerdo de la película. Reconozco que no he leído le novela. He visto también una grabación en video. He hablado con alguno de los responsables. He oído comentarios de personas entendidas que la ha vito. Por fin, he podido satisfacer esa curiosidad esta tarde en el teatro Arriaga de Bilbao. Me ha perecido de gran interés para encajar la opinión sobre los distintos tratamientos de este tema.

A pesar de conocer ya el argumento, en la versión escénica de ‘Un monstruo viene a verme’ hay muchos elementos que funcionan muy especialmente al verlos en vivo. En ella, tienen un gran impacto e incidencia el acoso escolar al que se ve sometido el protagonista, junto a la negación de la enfermedad terrible de la madre, la sensación de soledad y la incomprensión que siente ese adolescente.

Desde hace una década, La Joven, la compañía teatral que ha producido esta versión está dirigida por David R. Peralto y José Luis Arellano. Desarrollan una labor destinada al público adolescente y joven, quizá reticente a acudir a los patios de butacas de los teatros. Esto se ha reflejado en una mayor asistencia de jóvenes esta tarde al teatro Arriaga.

Este montaje de La Joven es coherente con esta intención de sus trabajos y su preocupación hacia los problemas de la juventud. Lo teatral tiene una extensión social o educativa, y en esta ocasión se une a la relación de los jóvenes con el cáncer. Se cuenta la historia del joven Conor, que ha de enfrentarse a la enfermedad terminal de su madre; su padre vive en otro continente y a su abuela la ve como un enemigo más que como una ayuda. Conor, además, sufre ‘bullying’ en el colegio y muestra una actitud huraña que le hace rechazar la ayuda que le ofrecen profesores y compañeros. En esas circunstancias, cada noche, recibe la visita de un ‘monstruo’ procedente del árbol que se levanta junto a su casa y que le cuenta un cuento que servirá para abrirle los ojos.

La adaptación escénica de la novela camina por la línea emotiva, más que por la coherencia lógica del argumento. Toca el corazón de los espectadores y, a la vez, hace reflexionar. La puesta en escena es dinámica y rápida; los elementos ‘fantásticos’ que posee el relato son simultáneos con el sufrimiento interior de un chico que se resiste a aceptar la realidad y cuya pelea es con él mismo.

El equipo interpretativo está nutrido por actores y actrices jóvenes que dan muestra de una naturalidad y buen hacer. Les acompaña un reparto de ‘veteranos’ en el que destacan Cristina Bertol como la madre de Conor y  Eduardo Aguirre de Cárcer como Monstruo.

La puesta en escena está muy estudiada. El equipo artístico está integrado por artistas del máximo nivel: la iluminación de Juan Gómez-Cornejo y Jesús Díaz Cortés; la escenografía de José Luis Raymond y Laura Ordás; el vestuario de Ikerne Giménez; la música de Alberto Granados Reguilón; la videoescena de Álvaro Luna, y  el movimiento escénico de Chevi Muraday.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 mayo 2026 - 11:28 pm
Categoría: General

David Barbero

-Confieso que he acudido esta tarde con una muy notable curiosidad al teatro Barakaldo con el fin de ver ‘Hegoak’ (Alas). ¡Bueno! No sé si la palabra curiosidad sola es la adecuada. Habría que añadir interés, expectación y alguna otra.

-Todo lo que toca la incomparable compañía Kulunka produce esa emoción. Aunque éste no sea un espectáculo característico suyo. Pero ver a la mismísima Garbiñe Insausti. ¡Y sin máscaras! Además, acompañada por el incomparable pianista, y músico, Iñaki Salvador y por la violonchelista Maider Zapirain. Es difícil aspirar a más.

Ya los he resumido en el título. ‘Hegoak’ es un ejemplo de cómo hacer que un concierto se convierta en una intensa aventura llena de emociones a flor de piel. Se trata de un viaje musical y poético que camina entre de melodías conocidas de la mano de Mikel Laboa o Imanol y, suavemente, se adentra en  sonidos y versos de otras lenguas y otros lugares, visitando -y haciendo nuestras- canciones de grandes artistas como Edith Piaf, Jaques Brell o Kurt Weill.

Visualmente se trata de una propuesta muy teatral, con un escenario sugerente, y también emotivo. Además, añade significados a los breves, pero muy expresivos textos de autores como Pessoa y Lorca. También sitúa y da sentido para para recordar anécdotas y historias ligadas a las canciones y sus artistas.

Este concierto teatralizado de Kulunka ofrece  música, no sólo en directo, sino también cercana, viva, directa, que aúna el piano de Iñaki Salvador, el chelo de  Maider Zapirain y la voz solista de la cantante y actriz Garbiñe  Insausti.

Todo esto ha tenido lugar en la sala pequeña del teatro Barakaldo. Las butacas están muy cerca del escenario, invadiéndolo. O quizá sea que es el escenario el que se mete entre el patio de asientos para que la comunicación sea más personal y casi individualizada con cada uno de los espectadores.

Iñaki Salvador demuestra su virtuosismo con las teclas, añade emoción, sabe acompañar, y también es exacto en los momentos de protagonismo. Lo mismo puede decirse de Maider Zapirain. Y de la conjunción de ambos.

Reconozco que tenía ganas de ver la presencia física y el rostro de Garbiñe Insausti, más allí de las muy expresivas máscaras. También oír voz y sus expresiones, con gran capacidad de transmitir emociones. Soy consciente de que estoy repitiendo, intencionadamente, esta palabra. 

‘Hegoak’ es la más reciente y especial producción de la compañía Kulunka Teatro. Se trata de un salto más allá de su trabajo habitual. Está celebrando sus primeros 15 años de vida habiendo recorrido ya más de 30 países. Han obtenido varios premios y reconocimientos, entre los que destacan el premio MAX  2024 a mejor autoría por FOREVER, premios MAX a Mejor espectáculo 2018 por SOLITUDES, premio TALÍA 2024 a mejor espectáculo por Forever, y finalista en los premios MAX optando al premio a mejor actriz protagonista por su trabajo en “EDITH PIAF, Taxidermia de un gorrión”.

Es posible que el grupo y sus miembros se hallen en uno de los momentos de mayor reconocimiento hasta ahora. Insisto en esta última indicación temporal, porque sin duda el aire del futuro va a soplar todavía más a su favor.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 1 mayo 2026 - 12:11 am
Categoría: General

David Barbero

-He acudido esta tarde al teatro Arriaga de Bilbao para ver la obra ‘Gigante’ convencido de que iba a presenciar un espectáculo teatral completo, bien planificado, escrito con profesionalidad, sobre todo muy bien interpretado y con destacadas virtudes en los otros oficios que acompañan el  hecho teatral.

-Ese convencimiento nacía de haber seguido con cierto detenimiento los comentarios y las reacciones de las representaciones de este espectáculo que ya han tenido lugar en Barcelona y Madrid. Quizá pueda haber algunas discrepancia referidas a la innecesariamente  larga duración del mismo y a que alguna de las escenas intermedias tiene más fuerza y contundencia que la parte final en contenido y forma teatral.

El resumen, poniendo nombres, puede ser el siguiente: el dramaturgo británico y judío Mark Rosenblatt ha escrito el texto , José María Pou lo ha traducido a la vez que interpreta el papel protagonista y Josep Maria Mestres dirige el , todos, con acierto y eficacia, brillantez y otras cualidades destacables.

El texto del británico Rosenblatt con  una aguda retórica y fino humor, enfrenta a al escritor Roald Dahl en 1983,  en plena guerra de Israel con el Líbano cuando se produjeron las graves  matanzas de Sabra y Chatila. Sin necesidad de enfatizar las semejanzas con los acontecimientos de ahora mismo en Gaza, Irán o el mismo Líbano, porque son evidentes.

En esas circunstancias, aparece en los medios informativos la polémica por la publicación de una reseña literaria de Dahl sobre otro libro con claros tintes antisemitas. El hecho pone en dificultades a la editorial que va a publicar el libro de Dahl. Ésta intenta torcer la posición del autor a través de su editor, un judío de origen alemán, y de la joven editora  también judía y estadounidense.

Junto a los intereses editoriales, aparecen de modo inmediato sobre el escenario la visión óptica israelí y la palestina, con todos sus elementos: el discurso del odio, la cultura de la cancelación, el debate político, el racismo, la identificación o no de la población israelí con lo que hace su gobierno, la presión social provocada por las izquierdas de todo el mundo, además de la tensión económica universal. Esa fuerza dialéctica es más evidente en la primera parte que en la segunda, y en el planteamiento más que en el desenlace.

Especial atención merece la actuación interpretativa de  Josep María Pou. Este actor está muy acertado en el gesto,en los tonos, en los gestos, en el tiempo de la frase, en cómo asentar cada palabra en el cuerpo. Tiene aquí todavía más mérito al encarnar a un personaje lleno de matices y a veces también contradicciones. Esas alabanzas hay que extenderlas al resto de los intérpretes, ya que lo que más sobresale en el espectáculo es la interpretación.

Gigante se convierte en un combate dialéctico donde las cuestiones morales de hoy mismo, como  la libertad de opinión o el dilema de si artista y arte tienen que ir de la mano, se ponen en juego. Pero también es un retrato psicológico de una destacada figura de la literatura del siglo XX como es Roald Dahl.  

  La acción transcurre en la casa en obras del propio Dahl. El escritor se ha separado de su mujer, la actriz Patricia Neal, y está comenzando vida con quien sería su segunda mujer Felicity Crosland. A ellos, se unen los representas de las editoriales que publican sus libros para convencerle de que se retracte de sus palabras y ponga en cuestión sus convicciones personales.

La acción transcurre en tiempo real. El primer acto comienza como una obra casi costumbrista en el que vemos al escritor, inteligente y maniático, trajinar en su vida diaria. Pero de pronto, con la llegada de la editora americana, la obra se convierte en un verdadero juego dialéctico.

En el segundo acto se ahonda en ese combate de ideas y, al mismo tiempo, van surgiendo aristas que hacen bailar la opinión de cada personaje. Más allá de la esgrima intelectual sobre el conflicto árabe israelí, radica en la complejidad con que la obra dibuja al protagonista y a los otros personajes. 

El combate dialéctico y de personalidades que protagonizan Roald Dahl y la editora Jessie Stone se convierte en el verdadero motor de un drama, con grandes dosis de ironía, que aborda importantes y polémicas cuestiones relacionadas con la actualidad social y política, como es la función del teatro en la sociedad.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 29 abril 2026 - 11:18 pm
Categoría: General

Desde la fila tres del patio de butacas

‘ÍCARO’ LA POLIVALENCIA DE DANIELE FINZI PASCA 

David Barbero

-Hoy he conocido en persona a un interesante teatrero polifacético, Daniele Finzi Pasca, y una de sus obras más curiosas, ‘Ícaro’, en el teatro Campos Elíseos de Bilbao. Este creador suizo está realizando una gira para  celebrar el 35 aniversario de este montaje muy especial en su trayectoria.

‘Ícaro’ nació como un experimento y ha terminado viajando por todo el mundo. Es un monólogo escénico, una propuesta, casi íntima, que ha llamado la atención a públicos de muchos países y marca un punto importante en su carrera artística. A su juicio, en ella se concentra la esencia de su manera de entender el teatro: la relación directa con el público, el equilibrio entre la risa y la emoción y una forma de narrar que busca acompañar al espectador.

En cada función, un espectador es elegido para participar con él en escena, de manera que la historia se construye desde ese encuentro. A partir de ahí, la obra plantea una aventura imaginativa compartida entre dos personajes que se conocen por primera vez en una habitación de hospital y crean un vínculo de amistad.

‘ Ícaro’ fue ideadoo¡ en prisión, durante el tiempo en el que Finzi cumplía condena por su objeción de conciencia al servicio militar, obligatorio en Suiza. Ahora  alterna esta gira con trabajos tan variados como director de ópera y de otros grandes proyectos escénicos, o trabajando como clown o en otros géneros teatrales. 

Para que os hagáis una idea de sus diferentes características personales, Daniele Finzi ejerce de dramaturgo, director de escena, payaso, coreógrafo y empresario cultural. Es cofundador del Teatro Sunil en Suiza, del Teatro Blu en Italia y desde 2011 de la Compagnia Finzi Pasca, además de cocreador de la técnica «teatro della carezza» (teatro de la caricia).

Su familia paterna estaba dedicada a la fotografía y contaban con un laboratorio fotográfico herencia de su bisabuelo. Llegó al circo inspirado por la gimnasia artística que practicó desde los 6 años. Su debut artístico fue como payaso acrobático en el Circus Nock. Con 18 años trabajó como voluntario con enfermos terminales con la Madre Teresa de Calcuta en India.

Durante el tiempo que estuvo en prisión a causa de su objeción de conciencia al servicio militar, completó la Trilogía Fuga, de la que forma parte Icaro. Entre 2002 y 2007, completó la Trilogía del Cielo, conformada por Nomade, Rain y Nebbia., con coproducción del Cirque Éloize de Montreal.

Escribió y dirigió en 2005, Corteo, uno de los espectáculos del Cirque du Soleil. También fue el encargado de la Ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Turin 2006. En 2009, junto a su esposa, la artista canadiense y cofundadora del Cirque Éloize, Julie Hamelin, creó la compañía Inlevitas, con la que produjo el espectáculo Donka, una carta a Chéjov, por encargo del Festival Internacional de Teatro Chéjov de Moscú, para la celebración del 150 aniversario del nacimiento de Anton Chéjov.

También ha dirigido óperas para el Teatro Mariinski de San Petersburgo o el Teatro de San Carlos de Nápoles. Además, ha escrito cuentos, una novela y ha recibido diversos premios teatrales y reconocimientos del sector del espectáculo. Ha participado en proyectos sociales, como el que realizó en Etiopía para integrar a huérfanos en la sociedad a través del teatro. La lista podría seguir.

Tipo curioso e interesante. ¿No?

 

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 abril 2026 - 11:38 pm
Categoría: General

David Barbero

-He acudido esta tarde al teatro Social de Basauri a ver la comedia ‘Los hermanos’, un texto cómico clásico romano que escribió Publio Terencio Africano, con la intención de analizar cómo se puede adaptar el humor dirigido a los romanos antiguos hasta los espectadores del siglo XXI, lo que no me parece tarea fácil.

Señalaré, para empezar, que adaptación en esta ocasión ha sido realizada por Josu Eguskiza acompañado de la dirección escénica de Chiqui Carabante. En el elenco de intérpretes, figuran Eva Isanta, Cristina Medina, Santiago Molero, Belén Ponce de León, Josu Eguskiza, Jasio Velasco y Falín Galán.

El tema de la obra es la educación de los hijos, que al parecer ya preocupaba a los antiguos romanos. Terencio, en tono de comedia, versa sobre si hay que educarlos con rigor o en libertad, por utilizar términos generales. Una  discusión que todavía hoy puede estar también presente.

Los Hermanos’, estrenada en el año 160 antes de Cristo, durante las fiestas públicas en honor a Júpiter, está considerada como la  más depurada comedia de Terencio. A su vez, a este autor se le suele atribuir un estilo más depurado que el de Plauto, aunque éste tenga más fama, Sabe combinar el humor con la crítica social. Trasciende la trama amorosa y plantea un debate de mayor alcance. En esta ocasión, propone la oposición entre disciplina y libertad, entre severidad y permisividad, entre las apariencias sociales y la realidad personal.

El tratamiento escénico y las reacciones actorales que se ofrecen a su texto, en esta ocasión unos dos mil docientos años después, llevan a una atención mayor hacia los aspectos cómicos que al tema de debate, aunque éste se mantiene, con algunas variaciones. Quizá el cambio más llamativo sea cambiar a los dos padres de Terencio por dos madres y hacerlas a ellas responsables de la educación de los hijos.

Ese énfasis en el humor se manifiesta sobre todo en la interpretación y la puesta en escena. Los gestos, las actitudes, los tonos, los movimientos, todo en definitiva, se lleva a la exageración con la intención de provocar la risa inmediata. Abundan las expresiones de doble intención. Las reiteraciones intencionadas, dirigidas hacia ese mismo objetivo.

Un elemento que se ha cuidado especialmente es la parte musical, tanto instrumental como vocal. También bañada por la intención humorística. Quizá en este aspecto del sonido haya que señalar el uso potente de la microfonía individual para crear intencionadamente una atmósfera invasiva sobre el público.

Otro elemento que no se puede dejar de señalar es la disciplinada entrega de las actrices y los actores en esa interpretación y encarnación exagerada de sus personajes.

Todos estos elementos, detalles y cuidados han tenido como consecuencia, o mérito, el reconocimiento final de numeroso público que llenaba el Teatro Social de Basauri con sus aplausos y las risas a lo largo de la obra, que ha llevado el humor de Terencio hasta la enésima potencia.

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