Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 27 agosto 2026 - 11:37 pm
Categoría: General

David Barbero

-Se podría pensar que Pabellón 6 de Bilbao se ha incorporado esta tarde, con un poco de retraso, a la programación festiva de la Aste Nagusia bilbaína. Pero es más exacto afirmar que han adelantado su temporada normalizada, ya la número 16, con el estreno de su primera obra, durante los últimos días de la Semana grande.  

-Así que he tenido especial interés en acudir esta tarde al estreno de ‘¡Pelotazo!’, una obra teatral con características peculiares y que ofrece elementos a destacar con la que ha comenzado esta temporada, que, sin duda, va a ser emblemática, por la inauguración de la nueva sede y por los muchos planes que ya se tienen para ella.

-Ya me he referido a las características especiales que tiene esta pieza inaugural- Uno de esos elementos destacables es que trata sobre un problema social que afecta agudamente a la población en general en este mismo momento. Se suele decir que una misión del teatro es servir de espejo de la sociedad de su tiempo y reflejar las inquietudes de sus contemporáneos. Para no entrar en detalles, quizá polémicos, dejémoslo en que es algo que no siempre se cumple.

En esta ocasión sí que se aborda una realidad cada vez más preocupante y dramática, el de la vivienda, con la negación del básico derecho a techo. Se realiza una mirada atenta y crítica que busca la reflexión sobre este , a la vez que mantiene, y muy en alto,  las exigencias del tratamiento teatral y escénico.

Resulta significativo el heterodoxo arranque de la obra con una curiosa partida de Monopoli, fuera de la sala en la que participan todos los espectadores. Después, ya sobre el escenario, su muestra una ciudad virtual y unos vecinos teatrales que ‘viven’ la situación dentro de simbólicos cartones.  También aparecen caseros que tienen otros intereses y puntos de vista. Se presentan casos concretos con los que cualquier espectador se puede identificar. No faltan tampoco los efectos colaterales de este problema de la vivienda, entre los que puede destacar la situaciones de personas afectadas por desahucios, a veces, con consecuencias dramáticas.

Ya he aludido a que el tratamiento que se da a esta denuncia de una situación social es estrictamente teatral y tiene características destacables. ‘El pelotazo’ se compone de seis historias en castellano y dos en euskara, que desarrollan diversos planteamientos y visiones de la crisis de la vivienda y sus consecuencias. Cada una de ellas ofrece su punto de vista, su relato y su estilo específico. Juntos, los ocho relatos componen un mural escénico plural,  diverso, polifacético y, a la vez, complementario y homogéneo.

Se trata de una propuesta, también festiva en el sentido de que no faltan ni el humor ni la música. Sino todo lo contrario.  Aborda una realidad cada vez más preocupante y dramática. Pero con una mirada irónica y analítica, buscando la reflexión, y sin olvidar  también la risa y el humor constante.

La propuesta, ha sido ideada y coordinada por Patxo Telleria. Sobre el escenario, ha sido coordinada y dirigida por, por las también actrices, Getari Etxegarai y Olatz Ganboa, con un trabajo muy meritorio tanto en el tratamiento de cada historia como en las conexiones entre ellas.

La interpretación ha corrido a cargo de dos actores y dos actrices. Los  cuatro han tenido que multiplicarse para encarnar personajes de todas las historias. El cuarteto interpretativo esta formado por Alfonso Diez, Aitor Fernandino, Leire Orbe y María Urcelay. Merecen todo el reconocimiento por el trabajo realizado y la muy eficaz manera de resolverlo. 

Completan el equipo Betitxe Saitua, responsable del vestuario; Iñigo Cobo con las proyecciones, Fernando Alcáuzar y Quique Gago en el diseño de iluminación, y la música original de Adrián Garcia de los Ojos.

Nos queda la labor de citar los nombres de los autores de la diferentes piezas. Ellas y ellos son Lucía Astigarraga, Ramón Barea, Iñigo Cobo, Graciela Izar Doniz, Nuria Hernando, Galder Irusta, Felipe Loza y Jokin Oregi.

Confieso, para terminar, que he participado, con mucho gusto, en el ya tradicional rito de  inauguración de temporada, saboreando la tarta, que cada año está más sabrosa y es más colorista.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 26 agosto 2026 - 11:36 pm
Categoría: General

David Barbero

-La verdad es que, personalmente, considero un acontecimiento que la sala La Fundición de Bilbao comience a participar en la programación teatral de la Aste Nagusia bilbaína, después de tantas décadas de actividad. Y además que lo haya manteniendo su forma de entender y desarrollar el teatro, en lugar de intentar adaptarse a lo que ya hacen otros durante esta mini temporada de teatro festivo.

-Así que esta tarde no me he querido perder el momento en que, tras cuarenta años de trayectoria, La Fundición ha abierto sus puertas a la Semana grande bilbaína con la comedia ‘HERZ. Desde lo más profundo de la patata’. Ya he indicado, en el título del comentario, que ‘Herz’ en alemán significa corazón, lo que puede conectar con esta bienvenida emocional.

-Para la ocasión, los actuales responsables han seleccionado esta obra de la compañía vasca Madame Señorita, con sede en Euskadi y en Londres, y también con esa procedencia ambivalente de su creadora y protagonista, Paula Valluerca.

‘Herz’ es una pieza que, en su contenido, alterna y suma el humor con reflexiones sobre el autoanálisis mental, la necesidad de pertenencia, la vanidad o la presión por cumplir expectativas establecidas, las ilusiones y la realidad.

La obra narra la historia de una, aparentemente famosa, actriz que regresa a su ciudad natal para lo que debería ser una corta visita. No debo contaros el desarrollo posterior. Pero puedo adelantar que hay varios giros de guión por medio. Este personaje, con elementos autobiográficos, se enfrentará a sus propios sueños, al concepto del éxito y a los retos ante la sociedad. Está interpretado, a modo de monólogo, por la fundadora de la compañía, Paula Valluerca.

Teatralmente se caracteriza por un lenguaje escénico físico y gestual, en el que las técnicas del clown contemporáneo conviven con recursos de otras disciplinas. Sobre todo está presente un estilo de el humor disparatado la comunicación directa con el público.

Paula Valluerca es la autora y la intérprete. Junto a ella, otras dos mujeres han participado en la elaboración del montaje: la directora londinense Roisin O’Mahony, especializada en teatro físico y comedia, y la reconocida diseñadora vizcaína Betitxe Saitua, responsable del especial vestuario diseñado para esta presentación.

Este espectáculo no es la primera vez que se presenta sobre un escenario, ya que tiene ya una dilatada vida, incluso internacional. El desarrollo de este montaje arrancó hace ya un par de años con su estreno en el Soho Theatre de Londres, tras ser seleccionado por el London Clown Festival, uno de los principales escaparates europeos del género. Desde entonces, ha girado por salas independientes y festivales de Reino Unido, Alemania o República Checa. También ha conseguido reconocimientos destacados. Ha ganado el premio al Mejor Solo Femenino en el London Solo Festival 2024 y el Premio del Público en el ciclo Mejor Reír 2025. Incluso cabe recordar que también pudo verse en la misma sala de la Fundición de Bilbao hace un año.

Aún a riesgo de ser acusado de reiteración, deseo terminar  felicitando a la sala La Fundición, de nuevo, por su entrada en temporada teatral de la Aste Nagusia, y la anunciada promesa de intentar hacer compatible el tiempo festivo y una manera propia de entender el teatro.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 agosto 2026 - 11:53 pm
Categoría: General

David Barbero

        -Me permito exponer distintas alternativas desde el principio, porque la obra de teatro que he visto esta tarde, se plantea como una reflexión o un debate  nada cerrado sobre el sentimiento amoroso, en la que no sólo se aceptan visiones u opiniones discrepantes, sino que hasta se provocan durante la representación.

-Acabo de llegar a casa después de asistir a la representación teatral de la obra titulada ‘El amor no se reproduce en cautividad’, que se ofrece dentro de la programación festiva de el Palacio Euskalduna durante la Aste nagusia de este año.

-La obra no tiene el esquema expositivo habitual de los espectáculos teatrales, ni la tensión dramática con la que suelen desarrollarse los enfrentamientos y las tensiones entre los personajes en su lucha por conseguir sus objetivos o en la pelea por impedir que los alcancen.

-Se trata de una exposición, casi teórica con algunos ejemplos prácticos, sobre la manera, -quizá haya que hablar en plural- con las que las personas suelen afrontar las  relaciones amorosas, y las distintas fases por las que pasan, para terminar cayendo de nuevo en los mismos errores.

-Como en esta exposición se utiliza un tono general humorístico, se podría hablar de una  comedia ácida y multiforme que lleva al espectador por los momentos y formas donde las relaciones  personales son analizadas en una especie de examen emocional. O también podría ser un laboratorio para diseccionar los sentimientos y su evolución en un camino inexorable hacia el fracaso.

-Entre diálogos afilados y situaciones, tan absurdas como reconocibles, la obra pone sobre la mesa lo que pasa cuando llega la rutina, cuando las expectativas decaen o cuando las excusas —reales o imaginarias— ya no dejan espacio para su desarrollo positivo.

-Es de justicia reconocer que esta valoración subjetiva, expuesta en los párrafos anteriores, no responda a la realidad, ya que durante toda la representación, una buena parte del público asistente ha demostrado, quizá con más conocimiento, su satisfacción y se ha expresado con muestras de aceptación positivas, risas y asentimientos.

El texto y la dirección escénica son responsabilidad de Patxo Tellería, autor, director y también actor de reconocido y acreditado prestigio, como también se manifiesta en esta obra, por sus diálogos punzantes y afilados así como las  situaciones en las que coloca a los personajes, que resultan a la vez surrealistas y cotidianas, irónicas y reconocibles, y por el ritmo ágil que da a todo el espectáculo.

La interpretación corre a cargo de Gorka Mínguez y Gemma Martínez, que están todo el tiempo en acción sobre el escenario. Ponen en evidencia su versatilidad y sus amplios recursos, al encarnar dos personajes que presentan muchas dificultades interpretativas con constantes cambios de tono, situación de actitud.

 Sin duda, es posible una lectura de la obra en clave de comedia, con un humor especial e irónico. Pero también provoca una muy útil reflexión y hasta una identificación o un análisis de las experiencias propias en algo tan destacado como son las relaciones personales y el amor..

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 23 agosto 2026 - 11:28 pm
Categoría: General

David Barbero

-Deseo explicar el título que he puesto a este comentario sobre  ‘Gaupasa’, la obra de teatro que esta tarde se ha estrenado en la Sala BBK de la Gran vía de Bilbao dentro de su programación festiva de la Aste nagusia.

-Comienzo por la expresión ‘mucho más’. He querido decir que me ha parecido en trabajo teatral, además de novedoso, divertido e interesante, muy difícil de escribir, de dirigir y de interpretar, por no aludir también a los elementos considerados técnicos. Y todos ellos han sido realizados de una manera muy solvente, convincente, profesional, valiente, divertida, ágil y digna de todo reconocimiento, por la dificultad que entraña.

-He hecho ya dos alusiones a la dificultad porque considero que realizar una comedia tan premeditadamente enloquecida asume muchos riesgos e implica a la vez una calidad profesional en todos los campos y una madurez artística merecedora de aplauso.

-Seguimos con la explicación del título del comentario. Gaupasa es un festejo festivo que además, por reiteración, trata precisamente sobre lo que les pasa a los componentes de una típica comparsa durante esas mismas fiestas . Lo hace, por tanto, de modo festivo, un tanto loco e incluso exagerado, advirtiendo que estos adjetivos están usados en sentido positivo, para que no haya malentendidos.

Los protagonistas son los miembros de la la cuadrilla Txorimalo. La acción les pilla en los sucesivos momentos en que se preparan para el tradicional arranque de  sus Aste Nagusias durante los últimos años. En ninguna de las celebraciones anuales, falta la comida, ni el vino, ni el txupinazo, ni los fuegos, ni una muy especial gaupasa, que ya se anuncia en el título de la obra. A través de esas sucesivas reuniones, no sólo se ve la evolución de las fiestas y la sociedad, Sino, sobre todo, se visualiza la evolución de cada uno de ellos y del conjunto.

Los intérpretes lo viven y lo contagian a los espectadores como fiesta llena de juegos y bromas, regada con reproches, relaciones personales iniciadas y quizá no terminadas, nostalgia y bastante kalimotxo. 

Se trata de una ‘movida’ reiterada para reír, para bailar, para demostrarse, sobre todo, que siguen más o menos vivos, que todavía son más o menos jóvenes  y que continúan juntos, a pesar de todo lo sucedido durante los años que vienen realizando esa celebración festiva de la misma manera.

Ya he dicho que teatralmente se trata de una comedia intencionadamente enloquecida, escrita y dirigida David Caiña, quien también participa en la representación. Me voy a detener aquí. Mi tocayo Caiña es ya conocido y reconocido como autor ágil, innovador y muy ingenioso. Seguramente aquí se supera a sí mismo. Era, hasta ahora, menos conocido como director y como intérprete. Pero habrá que reconocérselo a partir de este espectáculo.

Paso al apartado de las interpretaciones. Me voy a quitar el sombrero, aunque no lo lleve puesto, en reconocimiento de su excelente, meritorio, y del muy difícil trabajo que pide esta disparatada comedia, que exige actitudes, cambios, expresiones, tonos y gestos diferentes en cada momento. Apunten sus nombres: Son Lucía Astigarraga, Josu Angulo, Aiora Sedano, Iñaki Maruri, e Ibai González Rica. Si ya los han apuntado. No los olviden. 

En el desarrollo de la pieza, todos ellos demuestran su amplio y extenso bagaje profesional en los distintos campos escénicos, como también la complicidad por haber participado juntos en diferentes producciones de muy diferentes estilos.

Destacando su carácter festivo, cabe decir que la obra cuenta una historia que puede resultar muy cercana a los espectadores y permitir así su  identificación. Pero a la vez resulta un análisis que refleja el mundo de las cuadrillas,  muy extendido aquí y que engloba aspectos y matices muy diferentes. Incluso se podría interpretar como un espejo que refleja a los componentes de toda una determinada generación.

Todas esas cualidades se han visto reflejadas en el estreno que ha tenido lugar hoy en la sala BBK de la Gran vía de Bilbao. A la vez, ha quedado demostrada, -permitid que me repita-, la calidad y la profesionalidad de los participantes en este espectáculo que termina resultando mucho más que un mero festejo festivo sobre las fiestas.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 22 agosto 2026 - 10:28 pm
Categoría: General

David Barbero

-La comedia ‘ la cena de los idiotas’ que se está representando en el teatro Campos Elíseos de Bilbao, durante esta Aste Nagusia es una pieza excelente, inteligente, crítica y divertida. Por lo tanto debemos ponernos ‘serios’ para hablar sobre ella.

-Hay que hacer una advertencia. Este magnífico texto, reconocido internacionalmente se suele reponer con bastante frecuencia. Pero a veces, la calidad de las interpretaciones  o de la dirección escénica no está a la altura del proyecto original. En otras ocasiones, se utiliza ese texto como mera excusa para provocar carcajadas vacías, sin respetar la profundidad de su mensaje. Por esa razón, los resultados artísticos, a veces, son irregulares.

-Esta pieza demuestra que lo más repugnante que puede hacer una persona es reírse  y burlarse de otros seres humanos, porque se siente superior a ellos. Pero a la hora de la verdad no está claro quién se ríe de quién y quién es el que al final da pena e demuestra ser más ‘idiota’. 

-Se puede tener más preparación académica, más estudios, sobre todo se puede tener más dinero. Pero eso no justifica que mires a los demás por encima del hombro y mucho menos que te puedas burlar de ellos. Ese pensamiento y la consiguiente diversión estúpida solo la pueden tener personas sin ninguna calidad humana y carentes de valores, individuos que la sociedad debería apartar y rechazar .

-Por todas esas razones, ver ‘La cena de los idiotas’ puede ser una sana terapia ya que te permitirá reírte y además reflexionar sobre algunas estupideces humanas y otras maldades de los hombres. Se trata de una inteligente crítica a una sociedad en la que no es fácil saber quién es realmente el idiota.

En el argumento concreto de esta historia, Carlos se reúne a cenar todos los martes con sus amigos, otros hombres de negocios. Siempre invitan a un supuesto “idiota” con la única pretensión de reírse de él. Normalmente es una persona desfavorecida injustamente por la sociedad. Pero en la velada de esa noche, elegida para invitar a Francisco Piñón, todo saldrá al revés de lo previsto por los organizadores del agravio.

En el desarrollo de la reunión, se produce un giro inesperado y una serie de malentendidos intencionados. Lo que comienza como una cruel broma se transforma en una serie de desventuras para el organizador, mientras que el invitado, con su bondad y torpeza natural, desmantela la arrogancia de su anfitrión. La obra se convierte así en una sátira mordaz sobre la prepotencia y la verdadera naturaleza de la idiotez. Todo ello con momentos muy cómicos que encadenan carcajadas sin parar.

En esta ocasión, la actual versión teatral de este ya clásico moderno del francés  Francis , está  protagonizada por Félix Álvarez, Javier Losán, Santiago Urrialde, Manu Badenes, Anna Hastings y Cristina Acosta, bajo la dirección escénica de Josema Yuste.

           Lo característico de este montaje es el tono exageradamente cómico de todo el elenco y la complicidad que tienen entre ellos en una manera de usar el humor que no brilla por el cuidado y la sutileza.  Se nota la particular conexión que tienen entre ellos, su manera de entender la comicidad llega directamente hasta el patio de butacas.

  En ese ambiente, la improvisación, a veces calculada, es una parte añadida que no siempre está a la altura y la intención del texto. Con todo, la obra no solo ofrece esos momentos de ese humor exagerado, sino que también plantea la aludida crítica a la sociedad, reflexionando sobre la superficialidad y el desprecio de algunas personas hacia sus semejantes.

En la representación de esta tarde en el teatro Campos Elíseos, el numeroso público ha llenado todo el aforo. Ha seguido la obra con gran interés y ha respondido generosamente tanto a los efectos cómicos como a las reflexiones que se le han ofrecido. Una muestra de ello es que actuación más aplaudida ha sido la del actor Javier Losán, que interpreta el personaje del teóricamente ‘idiota’.

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