David Barbero
-Esta tarde-noche he acudido ilusionado, en modo celebración, a la sala teatral La Fundición de Bilbao, con el fin de asistir al comienzo de la temporada numero cuarenta, que ha resultado ser de muy notable calidad, lo que puede-debe ser interpretado como un signo esperanzador e ilusionante.
-Este arranque ha sido realizado con la representación de la pieza ‘Sólo quería bailar’, con texto elaborado a partir de la novela homónima de Greta García, por el dramaturgo Sergio Martínez Vila, con una meritoria dirección escénica de Alberto Velasco, y en la que su única intérprete, Olalla Hernández realiza un trabajo memorable.
Al entrar en la sala, el público se encuentra en el escenario con un cuadrilátero construido a base de muchas zapatillas de ballet y con una silla en su interior. Tan eficaz y elemental espacio escénico sirve para que se desarrolle una representación intensa, absorbente, lúcida y de creciente interés.
En ella, se expone, de un modo original, variado e impactante, la historia en primera persona de Pili, una joven treintañera, que va contando desde la prisión en la que está encerrada tras su condena a treinta años de reclusión. En esa muy expresiva exposición, el público va reviviendo sus aventuras y desventuras en torno al mundo de la danza y los problemas que surgen alrededor.
Esta bailarina sevillana, está en la cárcel porque acabó jarta (como ella dice) de las instituciones y de la burocracia, hasta el punto de convertirse en una violenta ‘terrorista’. Pili habla en ‘andalú’ y se expresa corporalmente con tanta perfección que transmite todos sus sentimientos y emociones. Es divertida, escatológica y tonta, o eso le han dicho una y otra vez, pero sus palabras demuestran todo lo contrario.
Olalla Hernández se adueña de la atención completa desde el primer minuto, hipnotiza al público y no lo suelta porque muestra una actitud sincera y profunda, además de rebelde y combativa, para hacer frente a una vida que no parece sonreírle nunca.
La dramaturgia de Martínez Vila provoca la necesidad en el espectador de saber cada vez más. Así el montaje resulta interesante, y desgarrador, a la vez que divertido, emocionante, amargo, crítico contra el sistema y también realista.
El monólogo posee una extraña y cautivadora forma de vida, en la que su expresividad interpela sin pedir permiso. Por momentos, la convención teatral desaparece y la sensación es que no hay de distancias. Solo existe una habitación cerrada, para asistir a algo que sucede en presente y en directo.
En el mismo sentido, hay que destacar la labor de la dirección del montaje, que va diseccionando escena por escena con una mirada quirúrgica e inquieta. La propuesta permite ver el presente en la cárcel, pero al mismo tiempo abre fisuras para que se cuelen su pasado y su futuro, incluyendo todo su recorrido vital.
Cabe, por lo tanto concluir que la presentación de ‘Sólo quería bailar’ ha constituido un magnífico comienzo de la cuadragésima temporada de la entrañable sala teatral La Fundición de Bilbao.
Esta entrada se escribio el sábado, 19 septiembre 19 2026 a las 23:54 pm. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.