David Barbero
-Esta tarde he acudido ,con gran ilusión y curiosidad, a la sala Kúpula del teatro Campos Elíseos de Bilbao con la intención de volver a ver la obra ‘Pareja abierta’ De Darío Fo y Franca Rame. He puesto el ‘gran’, porque es una mis obras preferidas de unos de mis autores más admirados.
La versión y la dirección escénica, de lo visto y oído hoy, estaban firmadas por Isabel Martí y los nombres de los intérpretes eran Rafa Alarcón y Marta Chiner.
Ya he calificado de grande mi interés previo. Pero ha habido un aspecto que, con antelación, me ha puesto la mosca detrás de la oreja. En las explicaciones previas a la representación, he leído alusiones a que esta adaptación ha sido realizada pensando en que ahora nos encontramos en un momento distinto a cuando se estrenó.
Se hacía una referencia concreta a que ahora estamos en ‘tiempos de poliamor’. Esa alusión me ha despertado todavía más inquietud y dudas. Pero he continuado hasta la sala Kúpula.
Esta obra fue escrita e interpretada por Dario Fo y Franca Rame en 1983. En ella, se plantea ,en tono de sátira directa y profunda, una crítica inteligente y valiente a la doble moral que ha existido y existe alrededor del sexo y el matrimonio en la sociedad.
Relata la vida de una pareja «progre» que piensan que son muy liberales y abiertos, pero el único que disfruta de esa libertad es el hombre. Muestra el machismo que se encierra a veces incluso en las parejas más liberales y progresistas. Es una obra llena de gags cómicos y situaciones delirantes que ayudan a entender esa crítica, sin que esta deje de mostrar con toda su crudeza la realidad. Es un texto que así que pasen los años, sigue teniendo vigencia.
Sin embargo, nada más comenzar la representación de hoy, se comprobar que esta adaptación, con las correspondientes dirección escénica e interpretación, van en otra dirección, con otro tono, sin la profundidad, ni ironía, ni crítica, ni denuncia que tiene el texto y la versión original. Se encamina hacia el tono de los monólogos, un tanto vulgares y burdos, que tratan el tema de las infidelidades matrimoniales con superficialidad, sin ingenio, con lenguaje chabacano, sin sutiliza y sin muchas de las cualidades que pusieron los autores e intérpretes originales. Además, se exceden en las descaradas y tópicas interpelaciones al público, habituales en este tipo de espectáculos.
Así que debo confesar que el interés, las curiosidades y las esperanzas de disfrutar de la añorada obra de mis autores e intérpretes favoritos han quedado frustradas.
A pesar de este disgusto, dedicaré unas consideraciones positivas hacia Isabel Martí, la escritora de este nuevo texto y la directora de escena. Me ha parecido vislumbrar cualidades en ambos campos dignos, a mi juicio subjetivo, de mejor causa. Y también en el campo de la interpretación, ya que se ha dado la circunstancia de que, en la función de hoy, ha tenido que sustituir, como actriz, a la protagonista. Y quizá se pueda decir lo mismo de Rafa Alarcón, el otro intérprete.
Esta entrada se escribio el domingo, 20 septiembre 20 2026 a las 23:04 pm. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.