Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 9 marzo 2013 - 5:21 pm
Categoría: General

-En el programa de mano de la obra ‘Palabras’, hay un recortable en forma de cochillo. Yo lo entendí como que hay palabras que se clavan como cuchillos.
-Me refiero a la obra de teatro titulada ‘Palabras’, escrita y dirigida por Agurtzane Intxaurraga. Las intérpretes son Ane Pikaza, Ainoa Aierbe y Klara Badiola. También interviene un actor llamado Jabi Barandiaran.
-Yo he trabajado con Agurtzane Intxaurraga. Soy testigo de su talento y del cuidado que pone en el trabajo.
-¡Ah! Se me ha olvidaba decir que Agurtzane también aparece en escena manipulando y dando voz a un muñeco. No es un trabajo menor.
-Una vez presentado el espectáculo, diré que me pareció magnífico, extraordinario en prácticamente todos los sentidos.
-Yo destacaría la narración en la que se van mezclando las tres mujeres, a la vez tres y una.
-¿Como la Santísima Trinidad?
-Como la Santísima Trinidad, pero para bien.
-Todo termina pareciendo, dentro de la crítica que entraña, sencillo, ágil, agradable de ver. Pero hay que trabajar mucho y hacerlo muy bien para lograr esa sensación.
-El texto está muy cuidado. La dirección es meticulosa. Utiliza los elementos necesarios. Pero sólo los necesarios. La actuación, ajustada y precisa
-¡Mi enhorabuena!

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 4 marzo 2013 - 1:35 pm
Categoría: General

-Fui ayer al Teatro Campos Elíseos con un cierto temor.
-No te convencen los monólogos.
-Criticaste incluso el día anterior el derroche de facultades de Manel Barceló ante los villanos de Shakespeare.
-El monologo de ayer se titulaba ‘La lengua madre’. El texto era de Juan José Millás, ilustre escritor, y la interpretación de Juan Diego.
-Creo que te olvidas de alguien importante. El director era Emilio Hernández.
-Te noto más reconciliado con este monólogo.
-Hubo una diferencia. Pensaron en el público. Se preocuparon de gustarle. Crearon un personaje atractivo. El texto también tenía estructura de conferencia. Pero en lugar de darla un falso, distante y altanero actor ingles, la daba un muy ingenuo profesor de gramática, que conectaba muy bien con el público y permitía su identificación.
-Además daba el punto de comicidad con sus exageradas pero calculadas ingenuidades.
-Juan Diego también hizo una demostración de todas sus calidades como actor. Pero no fue una exhibición directa. Fue más astuto. La utilizó para conquistar al público.
-Quizá la astucia se le puede atribuir al director, Emilio Hernández.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 3 marzo 2013 - 1:46 pm
Categoría: General

-El título original, en inglés, es ‘Shakespeare’s villains’. Su autor es el escritor y autor de teatro Steven Berkoff. No tiene una estructura estrictamente teatral. Se puede parecer más a una conferencia. Explica las características del teatro isabelino. Se fija en los personajes. Analiza los ‘villanos’, los ‘malos’. Pone ejemplos e interpreta algunos pasajes de varias obras.
-El texto exige ser interpretado por un actor con unas cualidades muy depuradas. Pide un dominio de las técnicas expresivas.
-Por lo que se vio ayer en el Teatro Barakaldo, el actor catalán Manel Barceló posee esas cualidades. Es un muy buen actor. Tiene muchos recursos tanto en la voz como en el gesto.
-Se puede decir que la representación fue una demostración de esas cualidades. Es posible imaginarse que ha elegido ese texto para realizar esa exhibición.
-Por eso, el decorado son sólo unas cortinas negras. El actor va con pantalón negro y camisa blanca. No hay más elementos. Ni vestuario, ni complementos. Nada de color. Ningún disfraz o caracterización. La luz se centró en el actor. Sólo él existía encima del escenario.
-Está claro que todo estaba destinado a que el espectador fuera testigo de las cualidades del intérprete y su buen hacer teatral.
-Dio una lección magistral.
-Lo que sucede es que no se sabe si esto es suficiente para que el espectáculo sea bueno, para que el público disfrute, se emocione, se divierta, sufra o ría, sienta compasión, miedo o alegría. Es un aliciente, un atractivo, una satisfacción, hasta un lujo, ver a un actor con todas esas cualidades. Pero el actor no es el objetivo. Es un instrumento.
-Al espectador le gusta que piensen en él. Al fin y al cabo, es el destinatario del espectáculo teatral.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 24 febrero 2013 - 12:41 pm
Categoría: General

-Ayer vi, en el teatro Barakaldo, la obra ‘Un extraño encuentro’, escrita por Lionel Goldstein y dirigida por Ángel Fernández Montesinos.
-¿Por qué dices que es poco extraño el encuentro?
-Me pareció bastante previsible en buena parte del desarrollo.
-Debes reconocer que es un espectáculo agradable de ver, bien interpretado, aunque tenga pocos medios escénicos.
-Se ve la mano hábil del veterano Ángel Fernández Montesinos.
-También es un texto estirado en demasía. Las preguntas de uno son incluidas en las respuestas del otro. Las cosas primero se sugieren, después de niegan, para afirmarlas a continuación, cuando el espectador ya las ha captado desde el principio.
-Faltan sorpresas.
-Yo insisto en que se ve con gusto. Los actores sacan muy bien sus papeles. El director tiene habilidad para exponer lo que hay en ese texto.
-Podemos estar de acuerdo. Todo eso hay en el encuentro.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 23 febrero 2013 - 6:25 pm
Categoría: General

-Ayer vi, en el teatro Arriaga de Bilbao, la obra ‘Los hijos se han dormido’ de Daniel Veronese.
-Aunque tenga un título distinto, se presenta como una versión de ‘La gaviota’ de Antón Checov.
-Según mis cuentas, es la tercera adaptación que hace Veronese de obras de Checov. En todas las ocasiones, ha utilizado un título propio.
-Esta vez, se ha rodeado de actores y actrices conocidos en España por sus intervenciones en teatro, en cine, y sobre todo en televisión.
-Creo recordar que en todas esas adaptaciones tú has expuesto públicamente tus reparos.
-Soy consciente de que estoy en minoría a la hora de hacer esos reparos. La gran mayoría dice alabanzas de las adaptaciones de Veronese.
-Yo coincido en su maestría en la dirección de actores.
-Aprovecha para exponer tus reparos.
-La principal consideración es que considero mejores y más profundos los textos de Checov. Pormenorizando, diré que creo que se elimina, para mal, la sutileza en la caracterización de los personajes. El trabajo de Veronese incide en clarificar los sentimientos de los personajes, en definir sus rasgos más característicos. Lo que en Checov es sutileza, insinuación, se transforma en claridad, fuerza directa, evidencia.
-Para el espectador, puede ser bueno.
-Se buscan los rasgos principales y se fortalece ese carácter. De esa manera, se reduce la riqueza de matices.
-Reconocerás que Veronese dota a las obras de un ritmo mucho más vivo y dinámico.
-¿Quieres decir más rápido?
-El otro día cené con el actor Juan Diego Botto. Decía que lo que hace Veronese es quitar las pausas al texto de Checov.
-Creo que es cierto. Quita las pausas y eso da un ritmo más rápido.
-¡Pero en Checov las pausas son muy importantes!
-En resumen, pienso que esas adaptaciones de Veronese ‘aligeran’ a Checov. No sé si utilizar la palabra ‘devaluar’.
-De todos modos, tampoco soy beligerante. Ésta es la sensación que yo tengo. Pero si hay más que piensan de otra manera, tendrán razón.

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