Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 7 febrero 2020 - 12:16 pm
Categoría: General

David Barbero

-Cuando caminaba ayer hacia el Teatro Arriaga, iba pensando en por qué el actor Antonio Banderas, en la cumbre de su carrera, ha decidido comprar un teatro en su Málaga natal e inaugurarlo con un musical.
-Iba hacia el teatro municipal de Bilbao, precisamente, a ver ese musical: ’A chorus line’. Antonio Banderas sigue figurando, en el programa de mano, como productor y subdirector. Pero el papel protagonista de Zach lo ha dejado en manos de Pablo Puyol.
-Aumentó mi curiosidad sobre los motivos del famoso intérprete, al leer su declaración de principios: ‘El teatro es una respuesta contundente y realista al tiempo que nos ha tocado vivir y a los males que amenazan esta época caótica por la que tratamos de abrirnos paso’. Se podría esperar que, con esa premisa, hubiera comenzado con un teatro comprometido, actual, valiente, rompedor, de análisis del momento presente.
-Sin embargo, el musical elegido fue estrenado en la década de los 70 del siglo pasado. Es decir, hace casi cincuenta años. Hay que reconocer que es un musical bastante elegante, casi de elite. Es preciso señalar que está muy bien montado. Con una dirección y una coreografía recreadas y muy cuidadas de Baayork Lee. Un montaje muy limpio. Perfectamente iluminado. Bien movido. Quizá con algunos ‘números’ un poco extensos. El elenco hace gala de preparación y cualidades en baile, canto e interpretación. En definitiva, una producción exquisita. Para comenzar bien en su nuevo teatro malagueño y hacer gira por toda la península
-En el coloquio posterior, una espectadora sugirió lo siguiente: la clave de la elección puede estar en el personaje protagonista. Un tipo elegante. Bien plantado. Positivo. Con los riegos justos de no muchos pasos de baile. Un papel muy apropiado para lucirse.
-Otra tertuliana improvisada defendió el carácter valiente del famoso actor y sus propósitos innovadores.
-Hubo alguien que recordó que el deseo de todo bien intérprete, e incluso su principal obligación, es lucirse.
-Hubo unanimidad en las alabanzas a que un actor reconocido se arriesgue a poner un teatro y presente obras o musicales de interés.
-De todos modos, seguiremos atentos a ver si, además, continúa pensando que ‘el teatro es una respuesta al tiempo que nos ha tocado vivir’.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 2 febrero 2020 - 11:54 am
Categoría: General

David Barbero

-Deseo hacer dos precisiones previas. La primera. Pongo en el título lo de ‘llamado’ amateur por lo siguiente: Hay muchos que dividen el teatro en profesional y amateur, para limitar la profesionalidad de los amateurs. Yo deseo destacar el amor ‘profesional’ y desinteresado de los amateurs por el teatro.
-Ayer fui a la sala Cúpula del teatro Campos Elíseos de Bilbao. Fui a ver la obra ‘Hoy no leas el horóscopo’ de la compañía Luna llena. Las responsables la definen de la siguiente manera: Es una comedia negra en la que nada queda al azar. Hay un motivo para cada cosa. Sobre todo trata de los (no) límites de la amistad. Habría que señalar que se desarrolla en el mundo femenino. Y que ser amigas para siempre es un juramento.
-La segunda precisión es: Frente a la fachada del teatro, había esperando a entrar una larguísima cola. Como en las ocasiones más sonadas. Cuando subí a la sala, comprobé que las butacas habían sido colocadas para aprovechar todos los rincones y que pudieran entrar más espectadores. A pesar de todo, hubo gente que no pudo entrar. Otra precisión: La proporción de las mujeres sobre los hombres era absolutamente desproporcionada.
-Entendí esa multitudinaria asistencia, unida al entusiasta reconocimiento final con aplausos, como un homenaje emotivo e incondicional hacia el teatro amateur. A su esfuerzo, a su entrega absoluta, a su afecto generoso, a su cercanía y a su total integración con la gente, con el barrio, con la población.
-Era un homenaje extensible a todas y todos los integrantes de ese variado e intenso mundo de las/os teatreras/os aficionadas/os. He citado antes a ellas, porque, sin duda, son más y, casi siempre, mucho más entusiastas y entregadas.
-En este caso, el reconocimiento se ha concretado, merecidamente, en la compañía Luna Llena y en sus integrantes Rosa Quintana, Inés Gómez, Marina Merino y Kepa Gallego.
-Sabed que también hay muchos ‘amateurs’ de vuestro trabajo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 1 febrero 2020 - 2:33 am
Categoría: General

David Barbero

-Esta tarde noche, se ha estrenado la quinta producción de la compañía joven de Pabellón 6 de Bilbao. La mejor manifestación de su éxito es que, en tan sólo en media docena de años, estos estrenos se han convertido en un acontecimiento esperado.
-En esta ocasión, la obra elegida ha sido ‘Ubu, rey de las finanzas’. Está basada en el texto de Alfred Jarry, un clásico moderno de especial trascendencia. Muchos lo señalan como el comienzo de una etapa histórica en el desarrollo teatral del último siglo. Habría motivos para pensar que su elección evidencia una declaración de intenciones.
-El resultado ha superado incluso las expectativas que se había depositado en el proyecto. Reúne características y valores muy dignos se señalar. Se podría decir que se enmarca en una manera de hacer teatro con innovación y enmarcarlo en las tendencias más jóvenes.
-Destacan estas características, comprobando, a la vez, que la versión elaborada por Raúl Quirós Molina recoge todo el potencial de esta obra tanto en los aspectos ideológicos y simbólicos como en los estrictamente teatrales. Además, se coloca en plena actualidad para conectar con el momento actual.
-De la dirección, realizada por Ramón Barea, es preciso destacar también ese mismo carácter de absoluta modernidad. Destaca especialmente el ritmo creado a todo el desarrollo de la acción. Los constantes cambios de situación. La movilidad y transformaciones de los actores. Los tránsitos inmediatos de las escenas.
-Una especial atención atrae la intervención de los ocho miembros de esta nueva compañía joven. Causa sorpresa su madurez, acompañando al dinamismo de su juventud. Su polivalencia. La capacidad de transformación en muy poco tiempo para adoptar una nueva identificación y colocarse en una situación actoral diferente. El mantenimiento de la fuerza y la concentración a pesar de enorme esfuerzo que desarrollan.
-Es de justicia citar sus nombres. Kepa Alesso, Alazne Astorga, Aitor Echarte, Alex Gibaja, Diana Irazabal, Sandra Martín Gómez, Arnatz Puertas y Leire Ormazabal.
-Algo muy destacable es la música y los efectos sonoros. Tanto en la colaboración permanente de la acción, como en la potenciación de determinados momentos. Además, realizada en vivo. Ahí está la creatividad y la mano hábil de Naiel Ibarrola. También la de Lander Macho.
-Se nota un especial cuidado con el vestuario, responsabilidad de Betitxe Saitua. La escenografía y la iluminación de Fernando Alcauzar.
-Ya he indicado arriba, que ésta es la quinta producción de las sucesivas compañías jóvenes de Pabellón 6. Todavía se recuerdan las anteriores: ‘Romeo y Julieta’ ‘Aborígenes’, el ultimo baile’, y ¿Qué ha sido de Ana López?’. Todas memorables.
-Da la sensación de que este ‘UBU’ marca el comienzo de una nueva etapa. Como que estos jóvenes van a adquirir autonomía antes incluso de su mayoría de edad. Preparación, ganas, espíritu, decisión, ideas… han demostrado que tienen.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 31 enero 2020 - 12:11 pm
Categoría: General

David Barbero

-Estos días se está representando en el teatro Arriaga de Bilbao ‘Mrs. Dalloway’. Es una destacada coproducción del Teatro Español de Madrid y el Kvs de Bruselas. Está basada en la muy reconocida novela de Virginia Woolf. La adaptación y la dirección han sido realizadas por Carme Portaceli. Tiene un amplio elenco de intérpretes, en el que sobresale la presencia de la actriz Blanca Portillo.
-En el programa de mano, la directora explica, con claridad, que la autora hace un recorrido durante 24 horas en la vida de la protagonista. Las que emplea en preparar una fiesta para su marido. Este recorrido está señalado por las horas que va marcando la campana del Big Ben. En ese breve tiempo, se ofrece el reflejo de toda su vida. Lo hace a través de los recuerdos y de los encuentros con las personas que más han significado en ella.
-El paso de las horas y la preparación de la fiesta constituyen el marco y la estructura que permite ese recorrido interior y exterior y sus saltos hacia adelante y hacia atrás, Establece un ligero, pero necesario y sutil, hilo narrativo. Sitúa en su sitio los hechos, los encuentros, los recuerdos y las reflexiones. Crea la intriga y la expectación.
-Sorprende cómo, teniendo esto teóricamente tan claro, se prescinde de ese marco y de esa estructura en el montaje y la construcción de la obra. Esa ausencia malogra todo el proyecto. Los recuerdos, las reflexiones, los encuentros y los hechos van cada uno por su lado. El sutil hilo conductor no existe. Ni la expectación. Ni la intriga. En su lugar, aparece la confusión y la deslocalización.
-A fortalecer esa confusión, colabora, además, un escenario lleno de ‘cosas’. Incluso dificulta el movimiento de los actores. Tampoco ayuda que todos los intérpretes estén todo el tiempo en escena sin tener una misión concreta que realizar. Los actores se convierten en músicos y cantantes. Pero no se termina de saber si están en la fiesta de la madre o en el concierto de la hija. Tampoco ayuda esa efectista bajada de la protagonista al patio de butacas. Ni la abundancia de frases sonoras, a veces reiteradas, ni los continuos monólogos interiores altisonantes, que pueden dar la sensación de verborrea.
-¡Una pena! Habría que concluir diciendo que siempre nos quedará Virginia Woolf.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 29 enero 2020 - 12:11 pm
Categoría: General

David Barbero

-Para que puedas entender, y también disfrutar, de la obra que se ha estrenado estos días en el Teatro Arriaga de Bilbao, creo que debes tener en cuenta varias conclusiones previas. O quizá no.
-Tiene dos títulos con muchas connotaciones. El primero es ‘Oymyakon’. Es el nombre del rincón habitado más frio del planeta Tierra. El segundo, ‘habitación 101’, es tomado de la novela de George Orwell 1984. En ella, se encerraba a los sospechosos para producirles más miedo.
-Alex Gerediaga, autor y director de esta obra, la autodefine como film escénico. Con ello, indica su intención de relacionar los códigos teatrales y los cinematográficos. Lo viene haciendo desde hace tiempo. Unas escenas se desarrollan sobre el escenario. Otras se proyectan en la pantalla superior.
-También se da otra auto definición como ‘una tierna tragedia al más puro estilo Tarchov’. Alude al destacado cineasta, poeta y escritor ruso. La contradicción intencionada de la ternura y la tragedia puede referirse a que, a pesar de todo, al final podría encontrarse un deseo de felicidad. Al menos aparente. O quizá no.
-La historia, en el caso de haberla y ser una, se desarrolla en un lugar misterioso, algo claustrofóbico. Los hechos no se exponen de forma lineal. La coherencia, si existe, no se puede explicar a través de la lógica.
-Allí viven, e incluso conviven, tres personajes en una situación extrema, con una carga emocional muy fuerte. ‘Aunque es la primera vez que se encuentran después de la enfermedad’, puede llegar a existir entre ellos algo parecido a la solidaridad. O quizá no.
-Para encarnar a estos tres complicados y enigmáticos personajes, Arrate Etxeberria, Miren Gaztañaga y Txubio Fernández de Jauregui ponen en juego todo su empeño y sus grandes capacidades interpretativas. ¡Aquí sí que sí!
-Con estas conclusiones previas, o quizá posteriores, me gustaría convencerte de que se trata de una propuesta de muy notable interés. Yo acudí interesado en el juego teatral-cinematográfico. Pero desde el principio quedé enganchado por la situación, la historia, si la hay, y los personajes.
-Y a los tres intérpretes no podría ponerles más que muestras de admiración.
-Mi sugerencia. Arriésgate y ganarás.

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