Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 27 enero 2020 - 12:29 pm
Categoría: General

David Barbero

-Creo que sabéis que, cuando se va a la sala teatral de la Fundición de Bilbao, os podéis encontrar con cualquier sorpresa. Habitualmente positiva.
-Yo fui ayer a ver la obra ‘Cariño’ de la compañía valenciana Pérez 6
& Disla. Aunque no son nuevos en esta plaza, pregunté para tener alguna información previa. La enigmática respuesta fue la siguiente: ‘Te puedo decir que, para entender que la pieza es como la vida misma, hace falta tener experiencia vital’. Esa pista me llenó todavía más de inquietud.
-Al entrar en la sala, en el escenario estaba dibujado una especie de ruedo taurino con dos sillas enfrentadas. Los intérpretes eran un hombre y una mujer. Más que animal y torera, ambos parecían el toro.
-Durante toda la pieza estuvieron discutiendo sobre ellos mimos. Sobre su relación. Enfrentándose y a la vez no queriendo enfrentarse. Asegurando que no merecía la pena discutir. Pero no dejando de hacerlo. Solapándose en las interpelaciones idénticas. Recriminándose los mismos fallos. Haciendo ver que era la misma discusión que tenían varias veces cada día. Ambos implicados en esa relación permanente y consolidada. Pero reiteradamente replanteada. Siempre a punto de romper el lazo rojo que une sus dedos meñiques. Pero siempre unidos por ese lazo. Debatiendo incluso sobre lo que están de acuerdo.
-Llegan, en un momento determinado, a pelearse a modo de juego. O quizá más exactamente, a jugar como si fuera una pelea de verdad. Lo hacen, además, acompañados por una canción cuyo estribillo reiterativo es ‘¿Qué significa la palabra amor?’
-En la parte final de la pieza, las posiciones de cada miembro de la pareja se van aclarando. O quizá al revés. Seguramente se enquistan en las respectivas contradicciones. Se hace más evidente que lo que están diciéndose, – pero sin decirlo -, es que no pueden dejar de discutir a la vez que les es imposible dejar de quererse.
-Así que, al terminar la pieza, estaba meridianamente claro el enigma que me había planteado el técnico de la sala justo antes de entrar. La pieza es como la vida misma para parejas con ‘larga’ experiencia.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 26 enero 2020 - 12:07 pm
Categoría: General

David Barbero

-Confieso que ayer acudí al teatro Barakaldo convencido de que iba a disfrutar de un espectáculo interesante y de calidad. Se trataba de ‘Marta la piadosa’ de Tirso de Molina por la compañía Teatro de Fondo. El motivo de esta confianza estaba en la satisfacción que me produjo su producción anterior ‘Orlando’, programada también en este local.
-Mi expectación no fue defraudada. Incluso se añadió la positiva sorpresa por la absoluta libertad cómica y escénica con que han tratado este texto de teatro clásico español. El original ya evidencia intencionalidad burlesca. Pero no es un texto no especialmente fácil de decir ni de entender, por el enrevesado quiebro gramatical para lograr el verso.
-Esa absoluta libertad se manifestó en la búsqueda, eficaz e inteligente, de la comicidad. Tanto en el planteamiento general como en cada uno de las escenas, acciones y hasta gestos de los personajes. Muy curiosos los acentos – cubano o andaluz entre otros – encomendados a los actores a la hora de ‘decir’ el verso.
-En este sentido, es preciso destacar la minuciosa labor de Vanessa Martínez en su doble trabajo de dirección y adaptación. Se nota el cuidado prestado a cada uno de los movimientos y expresiones. Especial atención se ve en la consecución de un ritmo y u n tono cercanos a las dinámicas del vodevil.
-Un elevado porcentaje del mérito hay que atribuirlo a la calidad y versatilidad de los intérpretes. Su dominio va desde los movimientos a los gestos y desde las expresiones a las muecas. Un elemento a destacar es la complicidad entre sí que adquieren las actrices y actores acostumbrados a trabajar con continuidad en las compañías estables. Alejados de los divismos procedentes de famas o series televisivas.
-En la página del debe, hay que señalar la falta de cuidado en que el enrevesado texto de Tirso de Molina llegue al espectador con la nitidez y claridad necesarias para ser comprendido en su totalidad y sus detalles.
-En las columnas positivas, en cambio, hay que añadir la ágil y muy eficaz utilización de una escenografía móvil y expresiva. Tampoco en este apartado, deberían faltar elogios para la música y efectos sonoros.
-Como sugerencia, anoten los nombres de ‘Marta la piadosa’ y de los componentes de Teatro defondo, por si les entra la curiosidad sobre lo que se puede hacer con una obra clásica.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 enero 2020 - 11:38 am
Categoría: General

David Barbero

-Se está representando estos días en el teatro Arriaga de Bilbao la obra ‘Los otros Gondra’ (relato vasco) del autor vizcaíno Borja Ortiz de Gondra.
-Se podría definir, a expensas de matización, como una auto ficción sobre el propio autor y su familia. Una búsqueda de la identidad personal y colectiva. Una investigación en los orígenes más próximos y un poco más lejanos.
-Esta obra ha venido precedida por otra de similares características, estrenada con inmediata anterioridad. Aquella se titulaba ‘Los Gondra: Una historia vasca’.
-Los respectivos añadidos de historia y relato vascos muestran la manifiesta intención de trascender y vincular este propósito con una indagación también social. Unir su desarrollo con el entorno vivido en el país vasco. En la primera obra, se hace alusión al último siglo y la segunda se centra en las últimas décadas.
-Estos aspectos y connotaciones quedan fortalecidas con la presencia del propio autor como intérprete de sí mismo en esa auto ficción – realidad. Expone así su propia búsqueda y sus proyectos, condicionados por las circunstancias que ha tendido que vivir él y su familia.
-He aludido, en el título de este comentario, a la valentía y a los riesgos de este doble proyecto.
-Con la valentía, quiero referirme a que la misión del teatro ha de ser la de tratar y poner a debate sobre el escenario los problemas de la actualidad, los hechos que afectan a las personas de este momento, las circunstancias que nos condicionan, las polémicas que nos afectan, las cuestiones que nos preocupan para bien y para mal.
-En este sentido, debe, a mi juicio, valorarse positivamente el arrojo de Borja Ortiz de Gondra al exponer públicamente su ‘caso’ y tratarlo sin reservas ocultas. Aún sin coincidir, o sí, con su planteamiento o punto de vista, permite un análisis, y quizá una catarsis, no solo personal sino también social.
-En cuanto a los riesgos, pueden existir en una doble vertiente. Por un lado, habría que tratar de evitar que el planteamiento y connotaciones subjetivas empañen o dificulten la aplicación más pública, amplia y generalizada a toda la sociedad. Desde la otra orilla, también podría ser rechazado por prejuicios o posicionamientos fundamentalistas.
-Pueden verse, creo, en el texto y en el proyecto, un honesto propósito de superar esos riesgos. Pero seguramente esto es también subjetivo.
-Sería injusto no hacer alusión destacada a quienes participan en esta aventura teatral. Hay que citar a Josep María Mestres por su dirección detallista y meticulosa llevando a los actores a una fuerte tensión mantenida durante toda la obra. Estos intérpretes son Sonsoles Benedicto, Cecilia Solaguren, Fendra Drame, Marcial Álvarez y Lander Otaola. Además Borja Ortiz de Gondra. También sería un error no valorar la aportación de Clara Notari, en la escenografía e Iñaki Salvador en la música, y Jon Maya en la coreografía.
-Todos participan en la valentía y los riesgos.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 24 enero 2020 - 12:05 pm
Categoría: General

David Barbero

-Éste fue el título de la intervención, ayer en el taller de espectadores de la sala La Fundición de Bilbao, por parte de Iñaki Astigarraga, director y conductor del veterano y muy escuchado programa radiofónico ‘La flor de le canela’.
-Dado su carácter, el de Iñaki, no se trató sólo de una ponencia o una conferencia habitual. Reunió connotaciones de charla abierta, e incluso provocadora, ante la docena y media de ‘talleristas’ habituales de esta sala innovadora de las artes escénicas.
-El presentador expuso, de modo coloquial y entretenido, sus planteamientos profesionales, las características del programa, sus ideas sobre los medios de comunicación y sobre la cultura, con referencias específicas a las artes escénicas.
-A lo largo de dos horas, se expusieron, comentaron y debatieron los aspectos, -los positivos y los negativos-, de las relaciones entre la cultura y la comunicación. Hubo interpelaciones, discrepancias, coincidencias, polémica, denuncia y hasta entendimiento.
-De la cultura, se habló, y hasta se polemizó, sobre su situación actual. Se puso especial énfasis en los intentos de las instituciones políticas y económicas por controlarla y obtener rentabilidad material, ideológica o política.
-Sobre los medios de comunicación, hubo muchas opiniones, unas coincidentes y otras discrepantes. Se evidenciaron y se denunciaron sus intereses, no siempre – casi nunca – destinados a informar de modo objetivo. Salieron a la luz los condicionantes económicos o partidistas que impiden desarrollar bien su misión de informar de modo imparcial a la sociedad.
-De la reunión, amena y muy participativa, se pudo sacar la conclusión de que las personas ‘normales’ tienen –tenemos- muchos problemas para enterarnos de lo que realmente pasa a nuestro alrededor –próximo y lejano – por el afán de algunos para controlar las instituciones, la cultura y los medios de comunicación en su beneficio.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 23 enero 2020 - 12:03 pm
Categoría: General

David Barbero

-Acudí ayer al Teatro Arriaga de Bilbao con el fin de presenciar la nueva joyita de la compañía Marie de Jongh. Lleva el título, original y expresivo, de ‘Ikimilikiliklik’.
-Uno de mis intereses prioritarios era analizar la marcha de la experimentación que este innovador equipo, liderado por Jokin Oregi y Ana Meabe, está realizando sobre el lenguaje teatral.
-Soy consciente, por sus declaraciones, de que esta pieza, deliciosa, está planteada como un trabajo algo colateral en esa línea. Pero presenta elementos interesantes de este ambicioso proceso.
-Quizá la innovación más evidente dentro de su línea, ya larga y exitosa, sea la introducción de la palaba hablada. Hasta ahora, sus espectáculos habían utilizado los otros – muchos – elementos expresivos del teatro. El gesto, el movimiento, la música, los sonidos, los objetos, la ropa, los colores, la interpretación, la luz, las máscaras…
-‘Ikimilikiliklik’ toma las bases de la narración oral más directa. Por eso, la palabra tiene una importancia decisiva. Pero, unida y complementada por la expresividad de todos los elementos presentes sobre el escenario, adquiere una fuerza y una capacidad de comunicación muy notable.
-Otra incorporación destacada es la danza contemporánea. En esta ocasión, se demuestra su poder narrativo, su aportación expresiva y estética para desarrollar la ‘historia’ de una manera dinámica, artística, ágil, imaginativa.
-Si ellos lo dicen, puede ser que esta pieza sea un trabajo lateral de Marie de Jongh. Pero, en la realidad, participa mucho en su encomiable búsqueda de ese lenguaje teatral completo, integral, complementario de todos los elementos expresivos, universal, sin fronteras,
-En la búsqueda de esas últimas cualidades de universalidad y superación de fronteras en el lenguaje teatral, cabría una reflexión particular sobre la incorporación del lenguaje hablado. Necesariamente debe materializarse en una lengua concreta. Lo que podría convertirse en una frontera. Pero esto puede ser motivo de otra meditación.
-Al terminar el espectáculo, camino de casa, a través de algunas conversaciones interesantes, comprendí que hay aficionadas, más mujeres, especialmente interesadas en el desarrollo de este lenguaje teatral. Y con unos criterios muy maduros.
-Así que chicas/os de Marie de Jongh, muchas miradas, curiosas, os siguen.

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