Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 4 noviembre 2012 - 11:52 am
Categoría: General

-Estos días pasados, he asistido a algunas representaciones del BAD.
-¿El BAD?
-El Festival de teatro danza contemporánea de Bilbao.
-Siempre es sano ver cosas nuevas y rompedoras. Sobre todo, para los que estáis anquilosados en las maneras decimonónicas de hacer teatro y danza.
-¡De la ópera, no te digo nada!
-¿Qué has aprendido de los jóvenes?
-Ha habido de todo. Desde espectáculos interesantes, hasta otros trabajos dignos de mejor empresa. Y la mayoría, cosas inmaduras, que pueden mejorar con el tiempo.
-Hablas como un profesor trasnochado.
-¡Lo que soy!
-Pongo como ejemplo un espectáculo curioso: ‘Mi gran obra, un proyecto ambicioso’. Ése es el título completo. Su autor es el catalán David Espinosa. Estuvo en la sala de la Fundición.
-¿Por qué has utilizado la palabra ‘pequeña’ en el encabezamiento?
-Es una miniatura. Para algunos una pequeña joya. Para otros, una insignificancia.
-En principio es sólo para 20 espectadores. Ni uno más. Son colorados en cuatro filas, por orden de estatura.
-Los bajitos, esta vez, hemos tenido prioridad. Estábamos al lado de la mesa.
-Los de la cuarta fila, los más altos y las más altas, estaban a dos metros de la mesa. Pero se les entregó un binocular -¿se llama así? – Para que lo pudieran ver sin perder detalle.
-La mesa, pequeña, era el escenario.
-Te corrijo. No toda la mesa era el escenario. El escenario era un pequeño mantel de 30 por 30. ¡Centímetros!
-Allí, David Espinosa iba construyendo escenas con figuritas minúsculas. Las más grandes de un centímetro. Las pinchaba en el mantel. Las mantenía un momento, A veces, cambiaba las posiciones de las figuritas.
-Al poco tiempo, cambiaba de escena.
-No había palabras. Sí, música.
-Todo estaba abierto a la opinión del espectador.
-Curioso. ¿No?
-¡La imaginación al poder!

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 28 octubre 2012 - 4:19 pm
Categoría: General

-¡Qué pena que hubiera tan poca gente en la representación de ‘En la luna’ ayer en el Teatro Baracaldo!
-Ese teatro, le tienen cariño al autor y director navarro Alfredo Sanzol. Han puesto varias de sus obras.
-¡Con todo motivo!
-Magníficas obras. ¿No?
-Además, ha creado ya un estilo inconfundible. Aunque no firmara los espectáculos, se sabría que son suyos.
-Esta vez, ha venido auspiciado por el prestigio del Teatro de la Abadía y del Teatre Lliure.
-¿Cuáles son sus claves?
-La clave principal es hacer las cosas bien.
-De acuerdo. Pero especifiquemos.
-Podemos comenzar por la interpretación. Con mucha intención. Medida y estudiada hasta en el más mínimo gesto. Con un toque muy personal. En el límite entre la naturalidad y el histrionismo.
-Es curioso. Los actores van vestidos del momento histórico, pero no siempre del papel exacto que representan.
-En el decorado sucede algo similar. Las escenas o los eskeches se suceden con cambios de ubicación pero sin necesidad de nuevos decorados.
-No sé si es similar o exactamente lo contrario.
-La clave está en las historias que cuenta.
-Yo creo que lo más importante, en lo que más insiste, lo que más cuida son los personajes.
-Quizá las historias y los personajes sean inseparables.
-El punto de humor irónico da un toque de distinción reconocible.
-El acentuado toque de teatro de absurdo produce, por contraste, más credibilidad.
-Todo eso está bien. Pero todavía hay más.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 26 octubre 2012 - 4:18 pm
Categoría: General

-Ayer fui a ver el estreno de la obra ‘La loba’ de William Hellman en el Teatro Arriaga de Bilbao.
-Interesante. ¿No?
-Comencemos por un hecho incontrastable. Había colas para entrar. Eso demuestra el interés de la gente por esa producción.
-¡No es frecuente que haya colas!
-El mérito será de la obra. Pero también de la protagonista, del resto de los actores y del director. Supongo.
-Yo también fui muy interesado. Tiene un tema, el de la especulación y el enriquecimiento sin escrúpulos, que está muy de actualidad.
-Me animó todavía más leer, en el programa de mano, que el responsable de la dramaturgia, de la dirección y de la escenografía aludía también a esa actualidad sobrevenida.
-Gerardo Vera, el responsable de todas esas cosas, fue, hasta hace poco tiempo, el director del Centro Dramático Nacional.
-También participa Ernesto Caballero, que le ha sustituido en ese cargo.
-El uno es responsable de la versión y el otro de la dramaturgia. Hilan muy fino en la división de competencias.
-Bueno. Es una manera de repartirse papeles.
-Con todo ello, yo fui convencido de que la obra situada, originalmente, al comienzo del siglo pasado, exactamente en 1900, sería traída a la actualidad. Se agilizaría el texto para conectar mejor con los tiempos actuales. Se impondría un ritmo más vivo y directo. Se destacarían bien los personajes de los especuladores que buscan por todos los medios, legales e ilegales, el enriquecimiento, cueste lo que cueste, para llevar a cabo, a partir de ese momento, una vida pletórica y rica en medio de las comodidades y las diversiones que da el dinero.
-¿No fue así?
-Bueno, la acción se mantuvo en su sitio y en su ritmo.
-¡Eso no es malo!
-El ritmo del teatro de entonces ahora parece muy lento.
-Los decorados daban la apariencia de una residencia lujosa. Pero estaba tan recargada que, cuando los personajes estaban todos en escena, tenían dificultades de movimiento.
-Pero en esa obra, los personajes son trascendentales. Tendrían su fuerza y su vitalidad, aunque fueran orientadas al mal.
-¡Hombre! A veces la edad de los actores y actrices condicionan a los personajes que representan.
-¿Qué quieres decir?
-Por ejemplo. Si los actores y actrices son muy mayores, es difícil que creen unos personajes vitales, fuertes, dinámicos, ambiciosos para construir una vida por delante llena de lujo y de dinero.
-Yo, en cambio, opino que ‘La loba’ es una obra perfectamente valida en estos momentos y que el reparto era de cinco estrellas.
-Dejémoslo en cuatro y media. ¿Te parece?
-¡De acuerdo!
-Como siempre. Para gustos, fueron hechos los colores.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 22 octubre 2012 - 9:27 am
Categoría: General

-Reconozco que está muy bien montado este homenaje a don Ramón del Valle Inclán que se ha podido ver estos días en el Teatro Barakaldo.
-El ‘culpable’ de ese homenaje y de que esté bien es Etelvino Vázquez.
-Se está especializando ahora en homenajear a sus autores preferidos. Acaba de hacer otro a don Federico García Lorca.
-El homenaje a Valle lo lleva a un tono muy caricaturesco y esperpéntico.
-¡Como está mandado!
-Quiero decir que él lleva a los últimos extremos ese tono.
-En realidad, lo hace todo él. Lo ha adaptado, lo ha dirigido, lo interpreta en los papeles principales.
-El que tuvo, retuvo.
-Etelvino es un maestro para muchos.
-Me voy a permitir poner un reparo al maestro en este espectáculo. Está claro que él se lo sabe todo sobre Valle Inclán. Pero no debe exigir que los espectadores lo sepan también.
-Quien no conozca las entrañas de la obra y la vida del manco don Ramón, se puede sentir perdido al ver este homenaje.
-La obra toma partes y parlamentos de las tres obras que Valle publicó bajo el titulo genérico de ‘Martes de carnaval’. Esas tres obras eran Galas del difunto, La hija del capitán, y Los cuernos de don Friolera.
-A la hora de representar esos parlamentos hay muy pocas claves o apoyos para situarlos.
-También se exige un conocimiento de los pormenores de su relación con la justicia y sus temporadas de cárcel.
-¡Bueno! Tampoco está mal que la gente se vea obligada a estudiar a los grandes maestros.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 21 octubre 2012 - 10:41 am
Categoría: General

-Confieso que cuando ayer fui a ver la obra de teatro ‘Yo soy don Quijote de la Mancha’ en el Teatro Serantes de Santurtzi ya había leído el programa de mano.
-A mí, también me gusta ir a esos espectáculos con toda la información posible.
-Digamos que el autor es José Ramón Fernández. El director se llama Luis Bermejo. El protagonista lo encarna el veterano actor José Sacristán.
-En el programa de mano, el autor dice que ha pretendido recordar a ese Don Quijote que forma parte de nuestra memoria y nuestros deseos.
-También dice que su proyecto es volver a mostrar ese personaje en su esencia, en sus momentos más significativos.
-Insiste mucho en que todos individualmente y el mundo en general necesitamos ese hombre bueno y loco.
-Lo reitera el director. Insiste en que en estos tiempos de desmoronamiento, pérdida de valores, descreimiento, depresión y recesión, hay que llamar a nuestro héroe para que nos devuelva la honra.
-Bueno. Pues ya está. Dicho queda.
-A mí, al final de la representación, me interesó que el personaje de Sanchica, la hija de Sancho Panza, dijera que ella era Don Quijote. Me pareció que iba a coger la bandera que dejaba el caballero de la triste figura, ya viejo y vencido. Pero el autor no iba por ese camino.
-¿Estás seguro de que el autor no iba por ese camino?

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