David Barbero
-Pongámonos en situación antes de empezar. Este espectáculo, que es unipersonal y musical, procede del Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz. Y estamos en carnaval. Pueden ser dos elementos que se retroalimentan. Y además hoy se celebran San Valentín.
En el festival gaditano, conviviendo con otras propuestas más experimentales, y tratando de mostrar la variedad de estilos, se presentan piezas más acordes para regocijo del público. Entre estos últimos estaba éste, calificado como gamberro, con perfume de chirigota, para transitar con soltura y valentía por otros terrenos diferentes de los calificados como líricos y musicales.
‘El bar nuestro de cada día’ es un homenaje intencionado a todos los parroquianos, sabios y entrañables que frecuentan las tabernas de toda la vida y forman parte de ellas como un elemento de su propia idiosincrasia. La acción se desarrolla en el hipotético velatorio de uno de estos personajes, que se llamaba Malandro y constituía un arquetipo de todos ellos.
El protagonista de la ficción Antonio Romera ‘Chipi’, artista gaditano muy conocido en Andalucía. En ella, nos cuenta anécdotas del difunto que se van interrumpiendo, o más bien alimentando, con canciones. Con todo ello, expone y defiende la filosofía de vida definida como el ’Sur conceptual’.
Lo mejor y lo más original es la parte humorística de la propuesta, donde ‘el Chipi’, acompañado de tres excelentes intérpretes -Javier Galiana de la Rosa (pianista), Bernardo Parrilla (vientos) y David León (percusión), alcanza verdaderas cotas de comunicación con el público, ya predispuesto, mezclando con estilo muy personal elementos del flamenco, del jazz y del pop.
En la obra, Antonio Romera interpreta a un camarero que debe cumplir la última voluntad del difunto Malandro. Este cliente habitual ha preferido dejar una fiesta pagada en el bar en lugar de un entierro convencional. Por esta razón, ‘Chipi’ improvisa una ceremonia especial. En lugar de un velorio tradicional, convierte el evento en una celebración de vida para exponer de modo práctico su propia filosofía.
Con la música como hilo conductor, ‘Chipi’ crea en el escenario una liturgia canalla. La puesta en escena combina elementos de una ceremonia religiosa con una noche de fiesta en un bar. Además, se mezclan poemas, canciones y monólogos de humor. También incluye reflexiones críticas y sonidos de vinilos. Todo esto crea una atmósfera que a veces parece teatro, otras veces concierto o charla entre amigos.
Después de su paso por el Festival teatral de Cádiz, la obra se ha alzado con tres premios Lorca y también con los galardones principales en la Feria de teatro andaluza: mejor espectáculo teatral, mejor actor y mejor música. Merecido lo tienen.
Esta entrada se escribio el domingo, 15 febrero 15 2026 a las 0:37 am. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.