Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 8 marzo 2026 - 12:06 am
Categoría: General

David Barbero

-He acudido esta tarde al Teatro Barakaldo para ver la obra ‘Leonora’, con dos curiosidades principales. La primera era conocer más Y disfrutar de la muy destacada escritora, pintora y escultora surrealista  Leonora Carrington, a la que siempre he admirado. Y también para analizar y valorar la escritura dramática y la dirección escénica de Alberto Conejero, a quien respeto.

Me he encontrado también con una extraordinaria interpretación de NataLia Huarte, ella sola sobre el escenario, absolutamente desnudo, apoyada en la poética música de Luis Miguel Cobo, la luz intimista y llena de matices de Leticia L. Karamazana, el adecuado vestuario de Yaiza Pinillos y la asesoría de movimiento de Luz Arcas.

Leonora Carrington, nacida en el Reino Unido en 1917 dentro de una familia de clase alta, muy pronto hizo frente al capitalismo y militó activamente como revolucionaria. Su padre la llevó de un internado a otro. Pero nada de lo que buscaba su progenitor pudo hallarlo con esa represión. De hecho, con apenas 17 años se enamoró del pintor alemán Max Ernst y con él se instaló en París. Muy pronto estallaría la Segunda Guerra Mundial – Para protegerse de la persecución nazi, huyó sola a España. Se instaló en Santander, en dónde sufrió un brote psicótico que terminó con un internamiento. Fue tratada con cardiazol, un potentísimo fármaco que provoca serios efectos sobre el cerebro de los pacientes.

El texto no aborda un tema biográfico concreto. No hay un argumento, ni pretende desarrollar una semblanza histórica de la autora. Dice que su objetivo es ‘dibujar’ un retrato colectivo de las mujeres que, como Leonora, han querido ser ellas mismas aún a costa de todo tipo de adversidades, abusos o burlas, pero sin dejar de mirar siempre hacia  la libertad.

La actriz  Natalia Huarte interpreta y encarna el complejo y doloroso viaje emocional de Leonora Carrington, reflejado en algunos episodios relevantes de su experiencia vital y sus vivencias frente a todos los grandes cambios sociológicos, políticos y tecnológicos que jalonaron el siglo XX. Sobre todo, se mueve en el campo más personal y cercano. La persecución que sufrió por parte de su padre con la intención de que ingresase en los sanatorios mentales; las primeras enseñanzas academicistas en el campo del arte y el posterior contacto con el surrealismo; la relación sentimental con el pintor Max Ernst, mucho mayor que ella; la violación grupal que sufrió en Madrid; su matrimonio  interesado con Renato Leduc, y la llegada a México como “destino final”. Estos son los momentos de su vida que Conejero va recorriendo.  

Él mismo asume la dirección escénica  de su monólogo narrativo con elementos poéticos dentro de un espectáculo concebido, desde el punto de vista plástico y escenográfico, en la desnudez absoluta, en consonancia con el personaje y con el texto. Ya en ese escueto título de ‘Leonora’ parece advertirse una decidida voluntad de que todo esté despojado y despejado, limpio, diáfano, con la intención de que el espectador pueda llegar a una mujer de marcada personalidad.

El trabajo de la actriz  Natalia Huarte ha rezumado técnica , dominio escénico y expresión corporal  a partes iguales, junto a la verbalización acelerada y cambiante en los tonos, al componer un personaje complejo, lleno de aristas, contradictorio, descaradamente humano. Probablemente no se hubiese conseguido ese objetivo de no haber contado con una actriz de su versatilidad y entrega.

La representación ha sido agradecida con aplausos entusiastas, pero ha sorprendido negativamente el escaso público que ha sabido apreciar el gran interés de esta propuesta ofrecida por el equipo responsable del teatro Barakaldo.

Esta página web utiliza cookies para mejorar tu visita adaptando la navegación a tus preferencias.
Para seguir navegando tienes que Aceptar las política de cookies. Más información