David Barbero
-Comienzo por un detalle accidental, aunque significativo, de lo sucedido esta tarde en el estreno de la producción propia del Teatro Arriaga de Bibao: el concierto escenificado ‘Gesualdo wc station’. Ha habido pocos espectadores.
-Soy consciente de que la fecha puede no ser buena. Estamos todavía en lo que llaman vacaciones de semana santa. Quizá también los conciertos escenificados no tienen buena fama. También sé que el público es muy libre de asistir a los espectáculos que prefiera, sin que nadie se lo reproche. A pesar de todo eso, me voy a permitir opinar sobre esa ausencia y sobre los limites de la curiosidad de los seguidores habituales del teatro y de los espectáculos musicales.
En primer lugar, Gesualdo es un compositor italiano del final del renacimiento mucho menos conocido y valorado aquí de lo que se merece. Además de sus piezas de música sacra, sus madrigales son especialmente expresivos y de una calidad excepcional para su tiempo. Ya eso debería despertar curiosidad.
Además, los madrigales son interpretados en directo y a cappella por el conjunto vocal Voces Suaves, procedente de Basillea, con notable reconocimiento internacional, gracias a su calidad y a su especialización en este tipo de música, como ha quedado demostrado en el espectáculo de esta tarde.
Al tratarse de un concierto escenificado, va acompañado por una representación teatral, que en esta ocasión ha tenido relación con la vida del compositor Carlo Gesualdo, personaje polémico de la nobleza italiana a caballo entre los siglos XVI y XVII. Se ha elegido el acontecimiento más trágico de su vida, el asesinato de su esposa y del amante de ella, al ser descubiertos en pleno adulterio. Podía haber sido otro motivo de atracción.
Además, Alex Gerediaga, el responsable de la dramaturgia y la dirección escénica, ha tenido la ‘arriesgada irreverencia’ de colocar esta acción violenta, como indica el título, en una ‘Wc statión’ de un centro ferroviario con todos los elementos visuales, sonoros y simbólicos que eso conlleva.
Asimismo, este espectáculo está enmarcado en el experimento estético y narrativo que Gerediaga está llevando a cabo para hacer confluir o sumar los lenguajes teatral y cinematográfico con el fin de potenciar la comunicación. De esta manera, imágenes rodadas complementan la interpretación de los intérpretes sobre el escenario.
La acción, la escenografía y el vestuario trasladan la acción a tiempos más cercanos con el fin, seguramente, de simbolizar cómo la música y los madrigales de Gesualdo se han considerado siempre como adelantados a su época.
En el aspecto interpretativo, también se ha tenido especial cuidado en eligir a las actrices Arrate Etxebarria, Sandra Fernández Aguirre y al actor Aitor Borobia para encarnar a los tres personajes implicados en el asesinato: el compositor, la esposa y el amante. Supongo que se ha notado que los sexos de los de interpretes y personajes no coinciden, lo que lógicamente, ha sido intencionado. A ellos, se une otro destacado personaje simbólico, encarnado por el virtuoso actor Txubio Fernández de Jauregui.
Se podrían añadir algunos elementos más capaces de haber despertado la curiosidad entre los aficionados a dejarse sorprender o disfrutar o estar en desacuerdo o valorar según el gusto y criterio de cada uno. Pero no ha sido así. Podría decir que más porcentaje de todas esas sensaciones y juicios nos ha tocado a quienes hemos asistido esta tarde al Teatro Arriaga en el estreno de ‘Gesualdo Wc Station’.