Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 1 diciembre 2019 - 11:56 am
Categoría: General

David Barbero

-En el título, me refiero a la obra teatral titulada con el nombre de la capital danesa. Este fin de semana se ha convertido en la mejor oferta escénica en varias localidades vizcaínas. Anteayer, estuvo en Santurtzi. Ayer, en Basauri. Y esta tarde, estará en Getxo.
-Lo de ejemplo, que también va en título, alude a que es una muestra de excelencia en lo referente al texto, la dirección, la interpretación y también al desarrollo de los elementos técnicos.
-Trata sobre un encuentro histórico entre los grandes físicos Werner Heisenberg y Niels Bohr, en presencia de Margrethe, la esposa del primero. Presenta una profunda reflexión sobre la ‘ética cuántica’ y las responsabilidades en la creación de las armas nucleares utilizadas en la guerra. Es un debate de una intensidad extraordinaria, establecido en términos a la vez precisos y emocionantes.
-El texto del británico Michael Frayn demuestra una sabiduría como autor extraordinaria. Sobresale el domino de la ruptura temporal. Analiza el encuentro desde muy enriquecedoras perspectivas diferentes. Ofrece una lección magistral de la física cuántica al más alto nivel. A la vez, presenta los hechos como un thriller psicológico que capta el interés hasta el punto final.
-La dirección del argentino Claudio Tolcachir lleva la acción con una limpieza absoluta y una habilidad elogiable. A pesar de moverse en un espacio reducido, logra una muy gran agilidad con los movimientos, posiciones, actitudes y gestos.
-Esto lleva a reconocer el gran mérito de los intérpretes, Carlos Hipólito, Emilio Gutiérrez Caba y Malena Gutiérrez. Demuestran precisión, exactitud, variedad, intensidad, comunicación, destreza, contención expresividad, modulación… dignas de los mayores elogios.
-Sería un error no destacar la contribución que hacen los elementos técnicos y artísticos. Se pueden simbolizar en los nombres de Juan Gómez Cornejo, en iluminación, y Elisa Sanz, en escenografía.
-Para que no falte nada, -el público, ayer lo presencié en Basauri-, está llenando los teatros. Su comportamiento es atento, interesado y respetuoso. También generoso en el reconocimiento de los méritos.
– En resumen, me reitero en considerar ‘Copenhague’ como un ejemplo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 29 noviembre 2019 - 11:52 am
Categoría: General

David Barbero

-Guiado por mi equivocado y obsesivo deseo de comprender la danza contemporánea de modo racional, acudí ayer a la conferencia ‘bailada’ que ofrecían en el salón del Colegio de arquitectos de Bilbao. Sus ‘ponentes’ eran el profesor Eneko Lorente y la bailarina Bárbara Díaz. Todo estaba organizado dentro del festival Dantzaldia, por la Sala La Fundición.
-Logré y superé mi objetivo. No hallé esa explicación racional y lógica. Me encontré con una demostración sorprendente de lo que es una vivencia artística, también contemporánea, y llena de imaginación.
-Teóricamente era una introducción a la proyección del documental ‘Asemblaje’ en homenaje al coreógrafo Merce Cunningham. Se convirtió en una obra de arte en sí misma. Una performance impactante. De corte contemporáneo e innovador. Una sorpresa surrealista. O quizá hiper-imaginativa. En el mejor de los casos, hipo-realista.
-La conferencia y la performance estaban renaciendo constantemente. Llenas de poesía. Inyectadas de provocación. Arriesgadas. Valientes. Osadas.
-Trataba y se nutría de la oposición y la convivencia de la tirada de dados con el azar. Del enfrentamiento y la hermandad entre el silencio y la palabra. De la guerra y el amor entre las formas de la danza y las estructuras cinematográficas. De la pelea y el enamoramiento entre la luz y las sombras.
-Al terminar el encuentro, me fui caminando bajo la lluvia. Iba gratificado por esa sorprendente anti explicación irracional e impactante que había recibido del lúcido profesor Eneko Lorente y la bailarina Bárbara Díaz.
-Así que mi agradecimiento a todos.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 27 noviembre 2019 - 11:52 am
Categoría: General

David Barbero

-Sin necesidad de sacar entradas, todos nos vemos obligados a presenciar una ‘pieza’ pseudo teatral cuya valoración no contiene las mínimas cualidades exigibles.
-En cuanto a su concepción general, presenta un argumento monocorde en la descarada conquista del poder, sin otra consideración ni disimulo. No se puede encontrar búsqueda del bien común, del bienestar para las personas, ni respeto a norma alguna de convivencia. El único objetivo de los ‘interpretes’ es ocupar el sillón y lograr sus intereses.
-Para lograr ese objetivo, vale todo. La trama mas recurrida es el soborno. Consiste en consiguir apoyos concediendo prebendas y privilegios. En esta compra, no se usa el patrimonio propio, sino los caudales públicos, recaudados con estricta rigidez.
-Los personajes que no pueden conseguir el sillón o una pequeña parte del sofá, se limitan a torpedear el proceso, también en beneficio propio, con cuchilladas por la espalda o directamente a la cara.
-En cuanto a los intérpretes, es evidente su monolítica construcción psicológica. El único rasgo que aparece es la ambición. A veces, está derivada en una obsesión por recoger las migajas administrativas. Hay ausencia de connotaciones positivas o altruistas.
-En el elenco artístico, hay una aglomeración de actores. Pero las actrices que aparecen, tampoco están caracterizadas con otras cualidades.
-Desde luego, la dirección de escena brilla por su ausencia. Los hechos se desarrollan a lo bruto, de manera grosera, sin ritmo, a la brava.
-El cuidado de los aspectos considerados técnicos de escenografía, vestuario o iluminación parece totalmente olvidado.
-Volviendo al comienzo, habría que matizar el título. El adjetivo mediocre sólo se refiere al retablillo. Las ambiciones hay que calificarlas asimismo de baratas, rastreras y sin ninguna grandeza.
-En resumen, un espectáculo lamentable. Además, es presentado como necesario, aunque no lo es. Entre todos, podríamos evitarlo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 26 noviembre 2019 - 11:42 am
Categoría: General

David Barbero

-Ayer terminaron las representaciones, en el palacio Euskalduna de Bilbao, de la ópera ‘Jerusalem’ de Giuseppe Verdi dentro de la 68 temporada de la ABAO. De esta manera, ya sólo queda ‘Alzira’ para completar el ambicioso proyecto ‘Tutto Verdi’
-Es una ópera relativamente desconocida. Era la primera vez que se representaba en todo el estado español. Sin embargo, han resultado ser unas representaciones muy potentes, interesantes y de calidad.
-No soy precisamente un entendido. Pero he llegado a comprender que uno de los grandes meritos ha estado en la excelente actuación del coro, dirigido por Boris Dujin. Además de su aportación vocal, ha destacado en su colaboración con la puesta en escena.
-Los tres cantantes principales también han sobresalido. Rocío Ignacio, Jorge de León y Michele Pertusi no son muy conocidos para el gran público. Pero su calidad es muy grande. Su actuación ha sido ya calificada de excelente.
-Sería un error no dar su merecida valoración a la puesta en escena. Sus referencias estéticas emparentando el texto con la concepción de Dante en la Divina Comedia dignificaron la representación. En este campo, hay que citar los nombres de Francisco Negrín y Ángela Saroglou.
-La misma alabanza hay que hacer de la dirección musical de Francesco Ivan Ciampa y la actuación de la orquesta sinfónica de Bilbao.
– Todo esto ha contribuido a que en Bilbao haya existido un importante acontecimiento musical de alto nivel y a que muchas personas hayan podido disfrutar de la ópera como un arte total.
-Creo que hay que matizar eso de ‘muchas personas’. Precisamente, en el debate del intermedio, se habló de los motivos por los que la opera no es apreciada mayoritariamente a pesar de sus grandísimas cualidades. La mayoría de los intervinientes lo achacaban a la enseñanza. En los planes de la enseñanza pública de este país, durante décadas, la música no ha existido.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 noviembre 2019 - 11:43 am
Categoría: General

David Barbero

-Tenía ganas de encontrar una nueva ocasión para alabar, otra vez, el trabajo de un teatrero integral como es Gorka Mínguez.
-Tenía ganas de manifestar, de nuevo, mi admiración por su multiplicidad en la dedicación a todos los oficios escénicos: A la interpretación, la dirección, la producción, la organización, la programación, cualquier tipo de gestión, la pedagogía, la escenografía, el atrezo, la iluminación, remendar cualquier deficiencia, engrandecer detalles menores, liderar grupos, unirse a iniciativas comunitarias…
-La nueva ocasión la encontré ayer con su actuación en el Hotel López de Haro, dentro de la inauguración del foro gastronómico BBVA Bilbao Food Capital. Tuvo la valentía de presentar su espectáculo unipersonal ‘El Chef’ ante los profesionales de ese oficio.
-Fue una de sus interpretaciones más difíciles y en circunstancias más negativas. Las escasas condiciones técnicas del hall, la proximidad de la barra del bar, la deficiente sonoridad, la ‘distracción’ de algunos asistentes saludando a los colegas que llegaban, no colaboraron a favor del normal desarrollo del de la pieza teatral. Pero Gorka, identificado con el chef Fidel Mendieta, supo mantener el tipo, luchó contra los elementos, superó la adversidad y sacó adelante el espectáculo como es obligación de todo teatrero.
-Así que descubriré mi deseo secreto de ser Gorka Mínguez cuando llegue a mayor.

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