Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 22 mayo 2021 - 11:07 pm
Categoría: General

David Barbero
-Nada más entrar, esta tarde en el teatro Arriaga de Bilbao, se notaba que era día importante. La actuación de la compañía de la coreógrafa y bailarina Carolyn Carlson, con su última pieza, ‘The tree’, y su presencia, han significado un acontecimiento artístico muy destacable.
-Carlson es una leyenda para la danza contemporánea. También un referente artístico, incluso por encima de su disciplina concreta. Esta coreógrafa, bailarina, poeta y artista integral ha sido, y es, una referencia, en muchos aspectos, para varias generaciones.
-Por coincidencias biográficas, la identificación con su trayectoria ha resultado mayor para los nacidos, como ella, en la mitad del siglo pasado. En los tiempos de postguerra mundial y las consiguientes decepciones. Ella, y esa generación, ha vivido y pasado por el hippismo, el pensamiento libre y el desprecio al poder establecido. Han sido seguidores del flower power, sin ataduras, con pocas posesiones y muchas esperanzas, con utópicos ideales. Han creado respuestas a acelerados acontecimientos mundiales. Y en la etapa actual, con esta pieza, conecta con la defensa de la naturaleza y la denuncia del peligro en que se encuentra.
-Una de sus características de identidad ha sido, y es, su nomadismo, incluso ideológico y artístico, sin fronteras ni ataduras a tierras consideradas propias. Desde sus ascendentes finlandeses, su nacimiento en California, su éxito como excepcional bailarina en Estados unidos, la llamada desde la ópera de París; su fascinación temporal por Venecia; su recorrido europeo; el regreso a Paris; también a Finlandia; su compromiso con Suecia, y siempre Francia en todas las direcciones y vertientes.
-Ella misma, que se define como artista visual, ha dicho que concibe ‘The tree’, su última creación coreográfica presentada en Bilbao, como ‘una pintura dentro de una pintura a su vez dentro de otra pintura, oculta en múltiples capas, como conciencia propia de que nos transformamos unidos a la naturaleza’.
-En el espectáculo, además de la cuidada y expresiva coreografía, impactan las imágenes, las pinturas, en este caso del artista chino polifacético Gao Xingjian, también premio nobel de literatura. A Carolyn Carlson siempre le ha gustado trabajar con imágenes sobre los elementos naturales: el agua, la tierra, los arboles. Ahora está más presente el fuego, el simbolismo de las llamas. Como imágenes de la naturaleza atacada. Pero también como símbolo de renovación.
-Otra constante en su trayectoria es el apoyo y la vinculación creativa con pensadores y filósofos. En esta ocasión, con Gastón Bachelard. Además de belleza y sensaciones, desea comunicar ideas y transmitir denuncias sociales. Está acostumbrada a buscar científicos o investigadores de referencia con destacado tinte poético, para dar más valor a su visión artística.
-Junto a su nomadismo, a su vena poética, a su vinculación con la naturaleza, está su gran espíritu de trabajo y su esfuerzo para adaptarse, e incluso anticiparse, a los tiempos en los que vive y desarrolla su actividad artística. Se asegura que ha creado unas cien piezas coreográficas. Todas, con una trayectoria coherente y una estética especialmente cuidada.
-Junto a la gran concepción coreográfica de la pieza, es preciso señalar la calidad de los ocho componentes de la compañía que intervienen en ‘The tree’. Destacan la precisión, el esfuerzo y la expresividad del trabajo realizado.
-Comenzaba destacando la identificación con la trayectoria de Carolyn Carlson por parte de sus coetáneos de generación. Pero esta tarde en el Teatro Arriaga, había también muchos jóvenes. Más mujeres. He hablado incluso con una bailarina que ha sido alumna suya en París y ahora es profesora de danza aquí en Bilbao.
-El aplauso final también ha sido expresión, y reconocimiento, del acontecimiento vivido. Intensificado en los momentos en los que la propia Carolyn Carlson, -por segunda vez en la capital vizcaína-, ha salido a saludar e incluso ella ha aplaudido al público.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 20 mayo 2021 - 11:06 pm
Categoría: General

David Barbero
-Reconozcamos que las ‘anotaciones’ literarias tienen una notable tradición. A lo largo de la historia, ha habido buenos y hábiles ‘anotadores’ de obras prestigiosas.
-Consiste en un recurso, habitualmente en el noble sentido de la palabra, para recordar un texto pretérito, rendirle homenaje, interpretarlo, manifestar un punto de vista novedoso, criticarlo, e incluso exponer la relación personal con la obra y con su autor.
-Esta breve, y no sé si necesaria, introducción viene a cuento de que esta tarde he presenciado, en el teatro Arriaga de Bilbao, un espectáculo titulado ‘Doña Rosita, anotada’. De esa manera, el dramaturgo y guionista Pablo Remón declara desde el principio su intención ‘anotadora’. Lógicamente hace referencia al reconocido texto de Federico García Lorca ‘Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores’.
-Remón es, en estos momentos, uno de los autores y directores de teatro más reconocidos. Tiene personalidad, criterios, estilo y formas dramáticas personales, originales e interesantes. Varios de sus textos y sus direcciones escénicas han logrado éxitos notables en los últimos años.
-En el texto, se dice que, cuando le propusieron el montaje de esta obra de Lorca, no recibió el encargo con mucho agrado. Incluso lo rechazó inicialmente. Pero al poco tiempo, tras visualizar esta manera ingeniosa de afrontarlo, le despertó incluso entusiasmo para convertirlo en su primera dirección escénica de un texto no enteramente suyo.
-Uno de esos atractivos era la posibilidad de adoptar, en esta ‘anotación’, el mismo punto de vista que él atribuye al autor de ‘Doña Rosita’ Considera que Lorca colocó la acción en los años en que era un niño, porque se trataba de su visión infantil sobre las protagonistas como representantes de las mujeres provincianas andaluzas.
-Así Pablo Remón ha trasladado la acción a finales del siglo XX y principios del XXI, cuando él era niño, para proyectar su propia visión infantil. Incluso introduce como personajes a sus propias tías y a su madre para reforzar el paralelismo.
-Otra aportación destacada es la incorporación de él mismo como protagonista de la auto ficción, interpretado por su actor fetiche, Francesco Carril. Así explica en primera persona los motivos de análisis de esa pieza, sus puntos de vista, anécdotas y las particularidades de su interpretación.
-Todo eso no debe llevar a la idea de que se ha desvirtuado intencionadamente la obra lorquiana. Remón plantea su tratamiento desde el respeto al espíritu del texto original y hasta explicita una intención homenajeadora.
-Este género de las ‘anotaciones’ literarias suele ir acompañado de algunos riesgos. A veces, las explicaciones, complementos o incorporaciones son tan profusas que, en lugar de claridad, aportan confusión y reiteraciones. Sobre el escenario, se puede traducir en escenas sobredimensionadas.
-También puede existir el peligro de poner tanto énfasis a las partes añadidas que produzca la sensación de que la obra original se coloca al servicio de la ‘anotación’ y no al revés.
-En referencia al aspecto concreto de la puesta en escena, Remón demuestra su habilidad para lograr naturalidad y conexión con el público. Quizá se note que el montaje ha sido preparado para un local de reducidas dimensiones y con un tono de complicidad en la cercanía. Eso se pierde en otros teatros y hasta crea algún problema.
-Un aspecto digno de destacar puede ser el reforzamiento del humor. En el texto de Lorca, prima el tono dramático. Manteniendo esa teórica consecuencia del paso del tiempo, se introducen elementos cómicos, más visibles en los personales y anécdotas ‘anotadas’.
-También exige reconocimiento la labor interpretativa. Ya he citado a Francesco Carril. Pero no deben quedar atrás los nombres de Fernanda Orazi y Elisabet Gelabert. Los tres deben asumir varios personajes de diferentes procedencias. Unos son de Lorca y otros ‘anotados’. Hay una notable exigencia de cambio de registros, precisión y soltura en los gestos y en los tonos.
-En definitiva, una manera distinta de presentar la ‘Doña Rosita’ de Federico García Lorca.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 9 mayo 2021 - 11:03 pm
Categoría: General

David Barbero
-Siempre he creído que el teatro debe ser un espejo de la sociedad en la que vive. Pero no me han gustado los retratos hechos con papel de calco. He preferido los espejos cóncavos, o los convexos, o los fragmentarios. Terminan reflejando mejor la realidad y con más matices.
-Confesaré que, esta tarde, he ido especialmente motivado a la sala La Fundición de Bilbao. Todavía con más curiosidad que otras ocasiones. El motivo es que me había informado de que podía encontrarme con una imagen de esas características.
-Allí ha actuado, ayer y hoy, la compañía ‘La ruta 40’. Catalana. Llevan una década trabajando juntos. Investigando. Produciendo obras. Más de una por temporada. Unas veces trabajan sobre textos contemporáneos de su interés. Otras, investigan directamente los temas que les interesa exponer.
-Ellos son cuatro fijos, incluida la responsable de la gestión. A veces, buscan o aceptan la colaboración externa. En esta ocasión, han incorporado a Ferrán Dordal. Es director escénico. Teatrero total. Investigador también. Asimismo desarrolla una actividad pedagógica.
-El título de la obra, que han construido entre todos desde cero, es ‘Reiseführer’. Viene a significar ‘Guía turístico’. Su objetivo, y el de la investigación correspondiente, ha sido buscar y analizar las características del turismo actual, como imagen del mundo de hoy, de la sociedad en la que vivimos, que nos envuelve, nos arrastra y nos identifica.
-El método de exposición de ese contradictorio y muy peculiar fenómeno de masas en la actualidad, ha resultado también fragmentario, nada habitual, no sé si más convexo que cóncavo o al revés. Está lleno de humor. Plagado de intención. Con una exquisita comunicación hacia el público. Muy cómplice. Tan inteligente que presupone que será entendido por un público de igual talante.
-Los asistentes hemos participado activamente en su aventura creativa. La construcción de un puzle gigante, un auténtico rompecabezas de muchísimas piezas, ha sido una tarea escénica real y, a la vez, la metáfora del mundo del ocio: sacar fotos, acumularlas, buscar o inventarse costumbres, descubrir o imaginar comidas típicas, coleccionar anécdotas falsas, no enterarse de nada, decir que lo hemos hecho, quedar vacio, no profundizar, pasar, confundir los recuerdos y prolongar la vacuidad. Quizá el proceso funcione inconscientemente o quizá sea un propósito interiorizado de la vida llamada moderna. Un modelo de sociedad que se auto considera culta y civilizada.
-Así que resulta absolutamente merecido el premio concedido a este ‘Reiseführer’, como el mejor espectáculo de pequeño formato por su singularidad, su capacidad comunicativa y su calidad.
-En consecuencia, es de justicia destacar los nombres los cuatro componentes de la compañía La ruta 40, junto al ya aludido director, Ferrán Dordal. Son Alberto Díaz, Albert Prat, Sergi Torrecilla y María G. Revelló, la productora. Y a La Fundación, por la oportunidad de acercarlo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 8 mayo 2021 - 11:17 pm
Categoría: General

David Barbero
-Esta tarde, ha tendido lugar en Pabellón 6 de Bilbao, la primera sesión como homenaje de las obras premiadas en sus jornadas de Teatro Breve. Han evidenciado una creciente calidad sobre todo en la interpretación.
-El hecho de que, en esas jornadas, se haya presentado ‘El retablillo de don Cristóbal’ es una demostración, y no la única, de que en ese festival se incluyen autenticas joyas escénicas, aunque su tamaño sea corto.
-Sobre el texto de Federico García Lorca, pocas alabanzas, literarias y poéticas, nuevas se pueden decir ya. Pero junto a esas cualidades y ese reconocimiento, puede esconderse un regalo envenenado y un reto muy difícil para representarlo en la actualidad. Su poesía y su lenguaje no logran ocultar que pertenece a una sociedad con una valoración muy diferente, de modo especial, en el tratamiento de la mujer y en el de la violencia.
-Por esa razón, tiene un gran mérito el trabajo de dirección, y casi de adaptación, realizado por Felipe Loza, con la ayuda de Itziar Lazcano. Ha sabido llevar el texto a un tono de farsa total, de esperpento incluso, de exageración y de burla más aceptable en este momento. Además, ha logrado un montaje ágil, divertido, cómplice, crítico y burlón.
-Una decisión muy afortunada es la de que todos los personajes, incluidos los femeninos, sean representados por varones. Ese punto proporciona una comicidad diferente y evita las aristas, o al menso suaviza el desfase en el tratamiento hacia las mujeres.
-Hay otra característica positiva para el resultado estético del espectáculo. Este montaje de Pabellón 8 se preparó con ocasión de acompañar a la exposición que se hizo a raíz de los cursos para desarrollar el ejercicio de los diferentes oficios teatrales como vestuario, maquillaje, peluquería,…
-Esa circunstancia hace que todos esos detalles, tan esenciales aunque no siempre se reconozca, estén muy especialmente cuidados. Es una aportación estética y escénica de gran valor en la caracterización y el colorido de este guiñol.
-Otro aspecto muy a destacar es la interpretación, por las especiales exigencias y riesgos que tiene este tipo de personajes farsescos. No te puedes pasar hasta caer en una exageración inaceptable. Pero tampoco debes quedarte corto. Los cuatro intérpretes logran los gestos, las expresiones y los movimientos apropiados para el propósito perseguido.
-Los actores pertenecen a generaciones diferentes. Pero todos participan de la misma orientación. El ‘veterano’ Iñaki García se ha subido de nuevo al escenario, encarnando a don Cristóbal, después de dos décadas y media dedicado a las labores de iluminación. Ha demostrado que el que tuvo mucho, lo retuvo.
-Junto a él, han intervenido tres representantes de la nueva promoción joven emergente de Pabellón 6. Unai Elizalde, Yeray Vázquez, y Aitor Etxarte han demostrado que esta nueva generación viene especialmente bien preparada en todos los campos escénicos. Y que está madurando con gran rapidez.
-En la sesión que ha tendido lugar esta tarde en Pabellón 6, como cierre de las jornadas de teatro breve, se han representado también las dos obras, en euskera y castellano, que han sido premiadas.
-‘Salaketa’, el premio Kriselu en euskera, con un texto de Goiatz Labandibar, ha servido para demostrar las extraordinarias cualidades interpretativas de Mikel Martínez, que también ha sido el director, y de Gaika Chamizo.
-‘El dilema de Otis’ premio Alex Angulo en castellano, bajo la dirección de Jon Vildósala, ha contado con una sólida defensa interpretativa en Paula Guereñu y Marina Yánez.
-Durante la jornada de mañana domingo, se dará a conocer el resto de los premios.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 6 mayo 2021 - 10:52 pm
Categoría: General

David Barbero
-Digamos, para tener una perspectiva adecuada, que existe la opinión generalizada de que la obra ‘El príncipe constante’, de Pedro Calderón de la Barca, no ha tenido el reconocimiento que requiere su calidad dentro del teatro español del llamado siglo de oro.
-Curiosamente, en cambio, este texto ha sido especialmente valorado en otros países europeos. Ha contado con valedores muy destacados como el alemán Goethe, a principios del siglo XIX; los rusos Meyerhold y Maiakowski, al principio del siglo XX; y el polaco Grotowski, ya en la segunda mitad del siglo pasado.
-Esta calidad se plasma principalmente en la consistencia del personaje protagonista, el infante portugués Fernando, diseñado con una personalidad contundente y ejemplar. Calderón de la Barca sabe evidenciar valoraciones positivas sobre determinadas virtudes humanas. Pone en valor ideas sobre libertad personal, Denuncia las conveniencias o manipulaciones de la política. Muestra una concepción neo estoica de la religión y defiende los planteamientos éticos con todas las consecuencias en el ejercicio del poder. Hay que añadir el mérito añadido de su calidad literaria y la fuerza del texto.
-Esta puesta en escena de la Compañía Nacional de Teatro Clásico ha tenido, desde el principio, la intención de remediar el descuido existente hacia esta obra. En este sentido, hay que destacar la dirección y versión de Xabier Albertí, un absoluto entusiasta de Calderón y en concreto de de esta obra.
-Su entusiasmo ha llevado a un análisis muy meticuloso del texto y a una potenciación del mismo hasta el punto de que todo el montaje está dirigido hacia él. Se podría decir que la puesta en escena se convierte en un homenaje y se traduce en un recitado reverencial, muy cuidado y positivamente enfatizado, del mismo.
-Para contribuir a ese énfasis sobre la palabra, se limitan los movimientos y en las acciones de los personajes. Se impone la sobriedad en los decorados y en el colorido. En el vestuario, se utilizan ropas de estilo actual, sobre todo los trajes oscuros, lo que colabora en el tono uniforme del espectáculo.
-En el campo de la interpretación, de acuerdo con la idea general del montaje, se presta una atención casi absoluta al recitado y la matización verbal en los diálogos y los monólogos. Se cuida mucho la dicción del verso, que, en determinados momentos, exige gran atención por las dimensiones de los parlamentos y la complejidad sintáctica.
-Se cuenta con un reparto amplio y de calidad. Hasta 14 interpretes. Con nombres muy reconocidos. Arturo Querejeta, Rafael Castejón, Beatriz Arguello, entre muchos destacados. También hay jóvenes muy preparados. Sobre todos ellos, destaca la maestría de Lluís Homar, en el personaje protagonista del infante Fernando.
-Es preciso poner en valor que esta representación ha llegado a Bilbao al poco tiempo de su estreno en Madrid, dado que el teatro Arriaga ha colaborado en esta producción de la Compañía nacional, en unión del teatro Principal de Vitoria y del Teatro Soho de Málaga.

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