Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 9 abril 2021 - 10:47 pm
Categoría: General

Desde la fila tres del patio de butacas

‘LA COARTADA’: LA INTRIGA DEL TEATRO

David Barbero
-Permitidme que no vaya directamente al grano. Nunca he ocultado que me gusta el planteamiento teatral de Bertold Brecht. El conocido distanciamiento. Mantener la cabeza fría. No implicarse demasiado. Juzgar en la distancia. Razonar con independencia. Sacar conclusiones reflexivas. Aplicar lo visto sobre el escenario a la realidad social con espíritu crítico.
-Bueno. Pues la obra que he visto esta tarde, en el Teatro Serantes de Santurtzi, va de todo lo contrario.
-Os voy a dar las coordenadas antes de explicarlo. La obra se titula ‘La coartada’. Ha sido escrita por una mujer: Christy Hall. De la versión y de la dirección escénica se responsabiliza Bernabé Rico. La protagonista principal es otra mujer. Está interpretada por la actriz María Castro. A poco aficionados que seáis a las series televisivas, seguro que la conocéis. Está acompañada sobre el escenario de dos actores: Gorka Otxoa y Miguel Hermoso. También son conocidos. Y el primero, además, es cercano.
-Os comentaba que esta obra va de todo lo contrario al distanciamiento. Se trata se implicar al espectador. Meterle en el cerebro de la protagonista. Lograr que se identifique con ella. Impedir que se aleje, que reflexione, que la juzgue. Debe acompañarla incluso emocionalmente. Sentir con ella sus miedos, preocupaciones, dudas, deseos, temores.
-Se presenta como una obra de intriga. De misterio. Un thriller psicológico. También tiene elementos de drama psicológico. Pero más de suspense policiaco. El deseo expresado por todo el equipo es dejar al espectador sin aliento. Y además sorprenderle con el giro final.
-Debéis comprender que no puedo decir nada del argumento. Destriparía la intriga. Arruinaría el thriller. Destruiría el suspense. Aludiendo al título, sólo puedo añadir que buscan una coartada antes de presentarse a un juicio.
-Sin descubrir nada de lo pasa sobre el escenario, os puedo contar mi experiencia. Logran el propósito de la intriga, pero… Los posibles ‘peros’ habría que achacárselos a la grandes dificultades que implica ese tipo de teatro de misterio. Quizá haya demasiado texto. Es posible que los parlamentos sean largos. Que las frases resulten poco naturales. Puede haber poca acción. Quizá se note algo el artificio.
-Si ésas son las posibles debilidades, los aspectos positivos son más. Si estás atento a los detalles y no dejas escapar informaciones subliminares, logras entrar en la cabeza de la atormentada protagonista. Este aspecto es importante. En este tipo de teatro, tampoco se puede ser un espectador pasivo.
El mérito se lo tienen que repartir entre la autora y el director con el buen hacer los tres intérpretes. Sin olvidarse de la porción que corresponde al público atento. Incluso al que le gusta Bertold Brecht

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 8 abril 2021 - 11:18 pm
Categoría: General

David Barbero
-Hace tiempo que sigo con interés, y con gran riosidad, el trabajo de Alex Gerediaga en sus experimentos artísticos para lograr la ‘aproximación’ del teatro y el cine.
-Utilizo la palabra ‘aproximación’, como término aséptico, para que no implique predominio de uno sobre otro. Aunque el intento de Alex va, creo, por aplicar técnicas cinematográficas sobre el escenario. Es decir, el cine en el teatro.
-Por esa razón, esta tarde he acudido expectante al teatro Arriaga para contemplar su nueva propuesta. Lleva el título de ‘Faces’. (‘Rostros’). Además, está basada en la película norteamericana, del mismo nombre, de John Cassavetes. Incluso utiliza su propio guión en esta producción propia del teatro municipal bilbaíno.
-La película fue realizada en 1968. Para ese momento, Cassavetes había tenido una etapa inicial, muy independiente y personal. También había intentado, -y fracasado- triunfar en el cine comercial de Hollywood. Con esta película, recuperó sus propósitos iníciales y volvió a conseguir el éxito. Logró premios. Sobre todo reflejó muy bien las incertidumbres humanas, las dudas, la infelicidad, las maneras engañarse a sí mismo, los vacíos y los errores, con una historia intensa y unos personajes poliédricos
-Antes que nada digamos que Alex Gerediaga no está solo en esta aventura. Los intérpretes teatrales que le acompañan son Felipe Loza, Arrate Etxeberria, Miren Gastañaga, Txubio Fez de Jauregui, Jon Ander Urrresti y María Urcelay. Tanto la película como la obra de teatro van principalmente sobre los personajes, sus rostros, sus conflictos, sus falsas apariencias y sus debilidades verdaderas. Así que la exigencia en ellos es máxima. Y su respuesta está en consonancia.
-El experimento, evidentemente, tiene muchas connotaciones técnicas. Así que los participantes en esta área son fundamentales. Citemos sus nombres. En escenografía y vestuario, está Ezegiñe Urigorria. El espacio y las proyecciones son responsabilidad de Javi Andraka. La iluminación la controla Oier Ituarte. El video, Jesús Pueyo. El sonido, Ibón Aguirre. Fotografía, Son Aoujil.
-Un aspecto importante en esta investigación es el de la distancia o la proximidad entre el intérprete y el espectador. En el cine, se soluciona con los primeros planos. Así ganan fuerza y expresividad los gestos, las muecas, los guiños y los detalles. Aquí se sustituyen, no sé si con tanta eficacia, por proyecciones previamente grabadas de esos momentos.
-Otras cuestiones, entre muchas, son la agilidad de la acción, las localizaciones, el juego de los tiempos, la duración de las escenas, las secuencias, los llamados planos secuencias, el ritmo.
-Gerediaga, en sus manifestaciones previas, ya ha declarado que ha incidido especialmente en el trabajo de los intérpretes, en que capturen y transmitan la vida y las emociones de los personajes. Ha expuesto su deseo de unir los códigos escénicos y los cinematográficos, tanto en lo estético como en lo narrativo, para llegar con más eficacia al espectador.
-Debo reconocer que la hora y media del espectáculo de esta ‘Faces’ me ha resultado una experiencia y un análisis de especial e intenso interés. En ese interés, cuentan tanto las satisfacciones como las dudas creadas, la comprobación de los progresos como la evidencia del trabajo realizado y del que queda por hacer. Un experimento concienzudo en cuyo análisis será interesante profundizar.
-Dos aspectos teatrales muy positivos me han resultado, personalmente, evidentes: Por un lado, la extraordinaria labor de los responsables de la escenografía, la iluminación, el vestuario y los otros departamentos técnicos. Asimismo, los seis intérpretes realizan una exhibición de sus cualidades, trabajo y esfuerzo en la caracterización y desarrollo de unos personajes tan complejos y difíciles de encarnar. Añado un tercer aspecto. Mérito tiene Alex Gerediaga al haber juntado y coordinado a todos.
-He escrito arriba los nombres de todas ellas y ellos. Os ruego que los volváis a leer en su honor.
-Como esta aplicación del modelo cinematográfico al teatro suprime los saludos finales, quiero decir que yo, me he quedado con las ganas de aplaudir el trabajo de todos ellos. De haber tenido ocasión lo habría hecho con gran entusiasmo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 1 abril 2021 - 10:43 pm
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David Barbero
-Una frase lapidaria para empezar: Ser o no ser payasa es fundamental en la vida y en las artes escénicas.
-Soy consciente de que la obra de teatro que he visto esta tarde en Pabellón 6 lleva el título de ‘Sex o no sex’. Con X. Virginia Imaz es la intérprete, directora, autora, productora y todo lo que sea necesario, al frente de su compañía Oihilari Klown. Ella misma juega con la X, la R y todas las letras del abecedario. Sobre todo en femenino.
-La definición como clown puede ser más moderna. Pero el término payasa es más entrañable. Así que lo voy a utilizar porque deseo rendir un más que merecido homenaje a esta extraordinaria persona, mujer y artista. Me corrijo. Añado un ‘muy’ delante de extraordinaria. Grandeza que queda, además, sublimada por su sencillez y su cercanía.
-A título personal, todavía recuerdo, con emoción y nostalgia, aquellas colaboraciones mutuas de las ‘clownclusiones’ en los cursos de verano de la Universidad en Donostia.
-He adelantado que para una buena persona es fundamental ser payasa porque implica una manera de ser, actuar y comportarse. Aporta respeto, estima, consideración. También elimina divismos. Se burla de la presunción. Defiende al débil. Pone en dificultades al auto-fanfarrón. Y añade otra serie de cualidades que constituyen una sana filosofía de vida integral.
-La conexión entre el payasismo y la feminidad en Virginia Imaz ya fue reconocida con el premio Emakunde. Hay que destacar su lucha, -por supuesto pacífica y payasa-, por la igualdad, la integración, el rechazo a la discriminación, a las agresiones. Y es que, detrás de la nariz roja, todos somos iguales a todas. O al revés.
-Deseo detenerme en lo importante que es ser payasa para ser buena artista. Supongo que ya no habrá nadie que crea que lo que algunos siguen llamando payasadas es fácil de hacer. ¡Que lo intenten ellos y comprobarán su dificultad!
-El caso de Virginia, también en esto de la formación, es modélico. La cantidad de horas, dedicación y esfuerzo que ha invertido en su preparación profesional. El cuidado con el que ha elegido a sus profesores y maestros. Los ejercicios, experiencias y trabajos realizados. La investigación. El análisis de las tradiciones y de los métodos innovadores. La búsqueda de caminos nuevos. El perfeccionamiento. La maestría en constante mejora. La auto-exigencia.
-Esto la ha conducido a ser la gran payasa que es. Y el reconocimiento logrado. La estancia en el Cirque du soleil. La colaboración con otras muy destacadas corporaciones artísticas. La evolución de su propia compañía. Su constante labor como guionista, directora y actriz. Su muy intensa actividad como pedagoga de niños y de adultos. Su técnica interpretativa meticulosa y detallista en gestos, expresiones, tonos, muecas o movimientos.
-Pues todo eso lo he vuelto a encontrar esta tarde en pabellón 6, viendo y participando en el espectáculo protagonizado y dirigido por Virginia Imaz. Es mucho más que ‘Sex o no Sex’. Muchas ya lo han comprobado. Y otros tienen oportunidad de hacerlo. Si no la aprovechan, allá ellas/os.

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Por David Barbero | 28 marzo 2021 - 12:00 am
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David Barbero
-Voy a comenzar este comentario con la afirmación de que lo mejor del espectáculo teatral que he visto esta tarde es, a mi juicio, el trabajo interpretativo y de dirección.
-Me sitúo antes de continuar. Esta tarde, día mundial del teatro, he acudido al Teatro Social de Basauri para ver la obra titulada ‘Los mojigatos’. El autor es el conocido dramaturgo escocés Anthony Nelson. Magui Mira ha realizado la dirección y la adaptación. La obra tiene dos personajes, que son interpretados por Cecilia Solaguren y Gabino Diego.
-Ahora debo explicar por qué he destacado, desde el principio, la interpretación. Suele ser un recurso para dejar ver, sin explicitarlo, que el contenido de la obra ha sido bastante flojo y superficial, encaminado a conseguir la risa fácil.
-Puede verse un adelanto disimulado de esta debilidad en la información y propaganda que se hace antes del estreno de la obra. Primero se indica que trata sobre las dificultades en las relaciones sexuales entre la pareja. Pero inmediatamente se añade que ese motivo ‘cómico’ está situado en un contexto del análisis de la soledad, de la imposibilidad de la comunicación o de los conflictos profundos entre la pareja. Se intenta atribuir una profundidad ideológica inexistente.
-Del planteamiento de Anthony Neilson, como autor, es preciso decir que su veteranía le lleva a proporcionar algunos elementos efectistas para disimular el uso de las dificultades sexuales como el centro principal de su obra. Consigue desviar la atención de los espectadores hacia una propuesta de terapia en directo. Pero la realidad se queda en una anécdota superficial, suavemente procaz y muy poco por encima del chiste verde.
-La adaptación de Magui Mira tiene la habilidad de dinamizar la escasa acción del argumento y establecer un ritmo medianamente vivo con movimientos complementarios. Se nota también en ella la intención de contener cualquier exageración o gesto indebido que dejara en evidencia el carácter provocativo de la comedieta frívola.
-Esa contención es más pronunciada en la interpretación de Gabino Diego. Su personaje tiene más peligros para caer en la procacidad. Por eso, fuerza una apariencia cercana a la ingenuidad exagerada. Es posible que alguien haya encontrado sus tics habituales. Son las características interpretativas que gustan y aplauden sus seguidores incondicionales.
-Cecilia Solaguren aprovecha esta comedia ligera para demostrar que ha alcanzado su madurez personal e interpretativa. Se muestra con el dominio de su amplio abanico de recursos en gestos, movimientos y expresiones. Domina la acción sobre el escenario a la vez que mantiene el equilibrio expresivo sin recurrir a excesos innecesarios.
-También ha vuelto a demostrar hoy que tiene una extraordinaria complicidad con el público. Desde sus primeras palabras o gestos, obtiene su asentimiento y su aplauso. Un mérito digno de valorar.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 27 marzo 2021 - 12:19 am
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David Barbero
-Quiero empezar haciendo referencia a un detalle secundario. Esta tarde, he presenciado la obra de teatro ‘A.K.A.’ en la sala BBK de Bilbao sentado en el mismo escenario. Lo destaco porque me ha permitido ver desde muy cerca del intérprete. Y creo que, en este caso concreto, ha sido muy útil para apreciar mejor las características del espectáculo.
-Otra referencia previa. Esta obra, cuyo título completo es ‘A.K.A.- Also Known As’,(También conocido como) era una de la más esperadas en las programaciones vascas, por la gran repercusión que ha tenido en los últimos tiempos a causa de su tratamiento rompedor e innovador.
-Se entrenó en una pequeña sala alternativa catalana hace ya tres años. Enseguida cogió fama. Ascendió a escenarios más ‘normalizados’, importantes y de mayores dimensiones. Inició giras por diferentes zonas de la península. Consiguió premios. Entre ellos, varios Max. Pero no se había acercado, hasta que ha sido traída a esta sala BBK. Lo que es de agradecer.
-Este ‘detalle’, a juicio de varias personas con las que lo he comentado, obliga a hacerse preguntas sobre la rapidez/tardanza con la que son programadas aquí determinadas obras de interés.
-Vamos con los datos para situar el espectáculo. El autor del texto, muy trabajado y matizado, es el argentino Daniel J. Meyer. Su carácter innovador radica en la ruptura de las coordenadas del tiempo y del espacio expositivos. También destaca la novedad de tratar los problemas de la juventud como la viven los propios jóvenes. Y la novedad de afrontar la situación de una parte de la juventud concreta como son los migrantes, aunque ya se hallen integrados. O ellos lo crean.
-La dirección ha corrido a cargo de Montse Rodríguez Clusella. También muestra rasgos novedosos y nada habituales en los escenarios. Se rompen los criterios de linealidad. Se fragmentan las acciones. Se mezclan y se interrelacionan con parámetros más libres, directos y comunicativos. Uno de sus grandes méritos es el ritmo lleno de dinamismo y vitalidad.
-El primer intérprete de este espectáculo fue Albert Salazar. En la actualidad, ha asumido el papel Luis Febrer. El primero consiguió numerosos reconocimientos. Pero este segundo no le va a la zaga. Realiza también un muy buen trabajo fuera de los cauces habituales. Desarrolla un esfuerzo físico extraordinario. Rompe las referencias de los personajes y las acciones con cambios vertiginosos en las localizaciones temporales y espaciales.
-Estas mismas características rompedoras se dan en los planteamientos de la escenografía, en la iluminación y en los recursos expresivos. El espacio sonoro y las canciones fluyen también con idéntica libertad.
-Todas estas innovaciones del texto, de la dirección, de la interpretación, de la escenografía, la iluminación o la música encajan además con las especiales características de la historia que se expone y con el personaje que la protagoniza. Ya he dicho que se trata de la vida de un adolescente migrante. Todo se ve a través de sus ojos. Somos testigos de sus preocupaciones cotidianas. De sus aficiones, sus temores, sus estudios, sus gustos. También sus tristezas y sus dudas. La música que prefiere, su móvil. El amor. Sus aspiraciones. Y las dificultades en que se ve implicado. La incomprensión y el rechazo por los prejuicios y los intereses sociales.
-Junto a él, también queda reflejada la sociedad que le rodea. Desde luego, sus padres adoptivos. Los otros jóvenes y adolecentes. Los padres de estos compañeros. La diferencia de clases sociales. Las leyes. La injusticia.
-Sin duda esa misma historia, ese mismo personaje y esta sociedad actual se podían haber representado siguiendo las normas habituales en los espectáculos teatrales. Sin embargo, el resultado habría sido muy diferente. A mi juicio, no habría habido una simbiosis tan natural y adecuada, una visualización tan clara.
-Personalmente, me he reafirmado en la sensación y en la opinión de que el teatro debe ir transitando por nuevos caminos, si desea tratar de modo más adecuado los problemas actuales. Esos nuevos caminos también son necesarios para comunicar estas situaciones nuevas a los espectadores de hoy, que han cambiado quizá más que el propio teatro.

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