David Barbero
-Hace ya algún tiempo una persona, muy entendida en danza contemporanea y de cuyo criterio me fío, me dio el siguiente consejo. ‘Si tienes la suerte de que la compañía belga Peeping Tom se cruce en tu camino, no la dejes escapar. Y si no la tienes, ve en su busca y sé tú el que se cruce con ella. No te arrepentirás’
Así que esta tarde me he ido a verla en el Teatro Arriaga de Bilbao. Allí han presentado su programa doble titulado ‘Díptico: La puerta que falta y la habitación perdida’. Peeping Tom reincorpora estas dos piezas cortas y las actualiza de los montajes originales creados hace una década por Gabriela Carrizo y Franck Chartier con el Nederlands Dans Theatre.
-En Díptico los personajes, dan la sensación de estar perdidos en el tiempo y el espacio. Se alejan y se acercan, mientras se buscan unos a otros. Cuando comienzan este viaje vital en busca de un ideal estaban llenos de esperanza. Pero la realidad los ha llevado por caminos extraños hacia un destino confuso. Ahora intentan encontrar un camino propio mientras reviven sus recuerdos, o crean nuevas versiones de ellos, abiertas a distorsiones.
-Ésta puede ser una sinopsis provisional de una pieza poliédrica que se desarrolla en un mundo inquietante, oscuro y cerrado, característico de esta compañía y de sus creadores. Hasta los cambios entre escenas se realizan a plena vista y constituyen parte de la representación, como si se tratara de un montaje en construcción. Juega con atmósferas que crean tensiones en escena y en el patio de butacas, los bailarines deleitan con movimientos espasmódicos y solos virtuosos. Durante la pieza asoman sutiles toques de humor que ofrecen un soplo de aire, o quizá más bien viento, en el ambiente, surrealista, enigmático y asequible a interpretaciones diversas..
-Esta compañía, creada a principios de este siglo por la argentina Gabriela Carrizo y el belga Frank Chartier, se enmarca en los nuevos modelos de la dramaturgia y escenografía centroeuropea. Los bailarines son también actores y cantantes. Juegan con llegar a todos los sentidos del espectador.
El escenario resulta para el espectador un laberinto, lleno de puertas y habitaciones que permiten transitar por mundos simbólicos y compartir vivencias no siempre comprensibles. La escenografía se concibió, al parecer, como sets de filmación sucesivos, en los que los personajes intentan crear una nueva versión de su realidad ilusoria. Esa es la sensación que se comunica al espectador y al que se le introduce en esa atmósfera. Ese mismo aspecto fílmico ,y en evolución, se manifiesta en el paisaje sonoro, que está salpicado de efectos: un vaso que cae, un portazo, un corazón que late, un metrónomo, los chirridos de un barco, el llanto de un niño y otros muchos más.
-Gabriela Carrizo y Franck Chartier, los fundadores de la compañía, han fusionado la danza contemporánea con una impactante narrativa visual y emocional que desafía la imaginación. A lo largo de estos cinco lustros , han creado un lenguaje propio que se nutre de cuerpos entrenados, capaces de llevar la danza acrobática y los movimientos extremos al escenario con una agilidad asombrosa. Crean atmósferas perturbadoras que inyectan intriga a sus propuestas y las rodean de un humor ácido, muy cercano al absurdo.
-Os he comentado más arriba que quien me dio el consejo de buscar a este grupo creador, me aseguró que no me arrepentiría de haberme encontrado con los Peeping Tom. Después de haberlos disfrutado en el teatro Arriaga de Bilbao, puedo asegurar que ha sido una gran satisfacción. Así queos transmito la misma recomendación.