David Barbero
-Hoy ha sido miércoles. Por lo tanto, un día que no suele ser de teatro. Sin embargo, yo me he acercado hasta el teatro Arriaga de Bilbao para ver a Patti Lupone y su espectáculo ‘Songs from a hat’. Puedo decir, como resumen, que ha merecido mucho la pena.
La tres veces ganadora del premio Tony, legendaria cantante, actriz y comediante estadounidense ha interpretado algunas de sus canciones más famosas y también otras joyas musicales que ha interpretado a lo largo de su vida artística. Sobre el escenario, las ha ido seleccionando sacando papelitos aleatoriamente de su sombrero de copa, como anuncia el título del espectáculo.
Por si alguno de vosotros no está situado sobre la importancia de esta veterana intérprete, según The New York Times, Patti Lupone es ese tipo de artista tan particular, quizás la última de su especie, una auténtica estrella de la edad de oro de Broadway, de esas que pueden convertir un teatro en un salón, desprendiendo una energía tan contagiosa que hace que mil personas se sientan como si les hablara y les cantara individualmente. Puedo dar fe de esas palabras, aunque hoy hemos estado bastantes menos espectadores en el patio de butacas bilbaíno. En la realidad, su espectáculo ha sido una reunión especialmente emotivo.
Su sola presencia sobre las tablas ha transformado la técnica en milagro y el escenario en un territorio de libertad. No ha sido un espectáculo al uso, sino el despliegue de una artista que, tras cinco décadas de trayectoria, ha demostrado ser una autoridad escénica, una voz que no necesita artificios y una personalidad magnética.
La decisión de confiar el repertorio a la extracción aleatoria de títulos desde un sombrero de copa elimina cualquier atisbo de rutina preestablecida, dotando a la velada de una frescura eléctrica. Acompañada magníficamente por la precisión y el rigor de su director musical, Joseph Thalken, LuPone ha desgranado con naturalidad los hitos que definieron su carrera, desde las icónicas partituras de ‘Evita’ y ‘Los miserables’ hasta su inabarcable aportación en ‘Sunset Boulevard’ o ‘Company’ y otras muchas más’.
Lo que el espectador puede ver y oír no es una reconstrucción nostálgica, sino la reivindicación de una intérprete que entiende el escenario como un espacio de verdad y comunicación, donde la técnica, perfeccionada durante décadas, desaparece para dejar paso a la emoción. Asistir a esta función ha supuesto una lección de interpretación y una oportunidad de tener frente a frente a una figura cuya influencia ha redefinido el canon de las artes escénicas modernas.
Así que termino como empecé este comentario, felicitándome por haber conocido hoy en el teatro Arriaga de Bilbao a la gran intérprete norteamericana de musicales Patti Lupone.
Esta entrada se escribio el miércoles, 24 junio 24 2026 a las 23:20 pm. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.