Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 22 octubre 2018 - 6:46 pm
Categoría: General

David Barbero
-Creo que es de justicia comenzar diciendo que la obra teatral que vi ayer en el Teatro Arriaga, ‘Lehman trilogy’, autocalificada de balada para sexteto en tres actos, me pareció un espectáculo de referencia.
-Confieso que acudí al teatro municipal de Bilbao con el siguiente temor: A veces, le hablan tan bien a uno de una obra que, después, le decepciona o no le parece acreedora de tantas alabanzas.
-En este caso, no fue así. Superó incluso mis expectativas. Me pareció una obra de mucha calidad tanto en el texto, como en la dirección y la interpretación. Sin que eso signifique una minusvaloración de los otros elementos componentes que, en ocasiones, son calificados de técnicos.
-La calidad del texto es posible verla en varios aspectos fundamentales. Desarrolla una historia muy potente. Expone y transmite un contenido, unas connotaciones, un ritmo, unas tramas, unos protagonistas, unas ideas, unas emociones de gran fuerza. Es un texto muy documentado y construido con maestría. Además, con esa historia, la de varias generaciones de la familia Lehman, sintetiza el desarrollo de la sociedad occidental durante los dos últimos siglos. Es un logro muy digno de reconocer y alabar.
-El autor del texto es el italiano Stefano Massini. Tiene la positiva circunstancia de ser un hombre de teatro total. De esa manera, evita que el análisis se quede en la teoría o la explicación parezca una clase magistral. Lo que hace es teatro total, empleando en él todos los recursos posibles. Dirigió personalmente las primeras representaciones tanto en París como en Milán. Seguramente lo escribió teniendo ya en la cabeza cómo deseaba realizar la representación. Eso le llevó a completar un texto abierto, que ahora deja también libertad a los directores posteriores.
-El mérito de la dirección de Sergio Peris- Mencheta radica, entre otras virtudes, en haber llevado el complejo y extenso texto en una dirección propia y sintetizarlo con un enfoque personal. Uno de los aspectos destacados es la introducción de elementos musicales muy apropiados. Pero lo fundamental es haber dado unidad y coherencia al espectáculo como una historia interesante, divertida y cómplice, sin desechar toda la carga de profundizar en el análisis de la sociedad y en la explicación de lo que ha significado el desarrollo descontrolado de la economía para la vida de la sociedad y de las personas.
-Otro mérito a destacar es el extraordinario ritmo que imprime a la acción, a la vez que mantiene la entidad y el atractivo de cada uno de los elementos que componen el conjunto. Cada escena es enriquecida con todo tipo de elementos y matices. Ese ritmo lleva a envolver al espectador y arrastrarlo con emociones y sugerencias, sin dejarle tiempo, a veces, para asimilar la carga ideológica, crítica o meramente formativa que se le expone.
-A los seis intérpretes hay que reconocerles un mérito extraordinario por su intenso y meticuloso trabajo. Además de conjugar la labor interpretativa con la musical y la instrumental. Cada uno tiene la responsabilidad de encarnar a numerosos personajes. Incluso hay que añadir el inconveniente de hacer los cambios con una gran rapidez.
-Uno de los aspectos más destacables de este proyecto es la intención de fijar la mirada del teatro en los problemas de la sociedad actual, en su análisis, en su denuncia, en el deseo de concienciar al público sobre lo que está pasando a su alrededor. Además, hacerlo con gusto, con calidad, con rigor, con profesionalidad.
-En consecuencia, es una ocasión para sentirse gratamente identificado con las artes escénicas.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 21 octubre 2018 - 10:39 am
Categoría: General

David Barbero
-Levaba muchas esperanzas cuando ayer iba al teatro Barakaldo para ver ‘Malvados de oro’. Incluso había aparcado otros intereses como espectador al decantarme por ese espectáculo. El tema de los personajes perversos tiene muchos atractivos. Imaginaba que esa obra dedicada a los ‘malos’ del teatro del siglo de oro sería muy atractiva. Esperaba un juego interesante, y hasta perverso, entre esos personajes.,
-Otro atractivo previo era la presencia de Daniel Albadalejo como intérprete único. Sus cualidades como actor han sido demostradas en numerosas ocasiones.
-Desafortunadamente para mí, a lo largo de la representación, no fui capaz de ver esos juegos de malvados. Pudo ser culpa mía. Otros compañeros salieron contentos.
-Para consuelo, comprobé que Daniel Albadalejo se mantiene en muy buena forma actoral.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 20 octubre 2018 - 10:22 am
Categoría: General

David Barbero
-Ayer, en el Teatro Arriaga de Bilbao, la compañía teatral Tanttaka completaba su trilogía sobre el abuso y la violencia de género. La obra elegida para ese colofón era ‘Como un viento helado’.
-Es preciso alabar esta atención a los problemas que afectan a la sociedad actual. Muchas veces, el teatro se dedica a construir espectáculos interesantes, e incluso grandiosos, con fines meramente estéticos o crematísticos. Pero la vocación del teatro ha sido siempre prestar atención a los problemas de la sociedad del momento.
-El texto ha sido escrito por Rafael Herrero Martínez. La violencia es un tema ya tratado por este autor desde otras perspectivas. En esta ocasión, el tratamiento expositivo tiene, además, la virtud de utilizar una técnica no lineal, individualizada a cada personaje, con saltos espaciales y temporales. Un interesante ejercicio de escritura.
-La responsabilidad de la dirección de este espectáculo, como la de los otros que completan la trilogía, corresponde a Fernando Bernués. Como siempre se nota, la maestría de su experta mano.
-De acuerdo con las características de los personajes, el elenco de interpretación está en manos de tres jóvenes emergentes. Nerea Elizalde, Tania Fornieles y Koldo Olabarri asumen, con entrega y decisión, unos retos interpretativos de notable dificultad.
-En definitiva, un trabajo muy encomiable en numerosos aspectos.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 15 octubre 2018 - 12:28 pm
Categoría: General

David Barbero
-Acudí ayer al Pabellón 6 para ver, de nuevo, la representación de ‘Ocaña’, escrita y protagonizada por Unai Izquierdo, dirigida por María Goiricelaya e interpretada por Itziar Lazkano, Mikel Losada y Diego Pérez.
-Era una repetición, la mía, anunciada. Hace exactamente una semana, había asistido, en el Teatro Arriaga, al estreno absoluto de esta pieza. Al terminar la representación y escribir el comentario, expuse mi decisión de volver a verla algunos días después. Pensaba que la circunstancia de ser un estreno, y en un lugar distinto al que estaba destinada, afectaba al resultado.
-Antes de la representación de ayer, la obra ha rodado. No mucho. Pero lo suficiente. Ha terminado las representaciones en el teatro municipal de Bilbao y ha llevado a cabo varias actuaciones más en el local para el que ha sido preparada.
-Debo decir, desde el principio, que me sorprendió enorme y satisfactoriamente a pesar del poco tiempo transcurrido. Tanto que sospecho que esas cualidades ya estaban el primer día y yo no supe verlas.
-Vi hasta más variedad en el vestuario. Desde luego, la distribución de elementos en el escenario permitía más fluidez. La iluminación, de David Alcorta, me pareció más ajustada y precisa. Incluso las ilustraciones de Ane Pikaza incidían más directamente en el desarrollo de la obra.
-Creo que no había ningún cambio destacable en el texto de Unai Izquierdo. Pero la historia transcurría más viva, menos lineal, más polifacética y variada.
-Otra duda mía del primer día estaba en el engranaje de las escenas narrativas con los cortes musicales y con los monólogos de opinión. Ayer fluían con naturalidad. Habrá que atribuírselo a la dirección de María Goiricelaya.
-Con todo, la impresión más destacada la noté en la interpretación. Sentí, en los cuatro intérpretes, una actuación directa, entregada, precisa, comunicadora, expresiva, variada, intensa, distendida y a la vez concentrada. Itziar Lazkano exhibe su maestría en los gestos, en el matiz de cada palabra, en las actitudes, en los movimientos. Sobre todo, en el papel de madre. Pero también los otros más circunstanciales. Unai Izquierdo, Mikel Losada y Diego Pérez construyen y encarnan tres tipos muy matizados, contenidos y expresivos según la emoción que debían comunicar en cada momento. Metidos en su papel desde el principio. Contagian muy bien sus varadas emociones.
-En definitiva, una emocionante y muy cuidada pieza esta de ‘Ocaña’. Yo no supe verlo en el primer momento. Pero ahora ya está magnífica en su plenitud.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 12 octubre 2018 - 11:19 am
Categoría: General

David Barbero
– Vi ayer, en el Teatro Arriaga de Bilbao, la representación de ‘Moby Dick’ que interpreta José María Pou, bajo la dirección de Andrés Lima, sobre la adaptación que ha hecho Juan Cabestany del extenso texto de Herman Melville.
-Primera conclusión. Es muy recomendable, para todos, la vivencia, no sólo la visión, de este espectáculo. Para los aficionados al teatro, puede llegar a imprescindible.
-Si lo hacen, además de participar de un extraordinario e intenso trabajo, se sorprenderán. Si tienen una ida sobre el personaje del capitán Ahad y sobre su aventura con la ballena blanca, es muy posible que profundicen en ella y la cambien por otra visión más potente, profunda, rica y polivalente.
-La idea que tenemos del protagonista y de la obra proceden más de la adaptación cinematográfica y de los resúmenes literarios que se han hecho de la larga novela de Herman Melville. Con el fin de popularizar, esas adaptaciones han simplificado al personaje y la historia.
-En esta versión teatral, en cambio, se va a una profundización, una búsqueda de la esencia, de la polivalente personalidad del protagonista, de su locura, de su obsesión, de su sed de venganza, de su tendencia a la autodestrucción…
-Así el personaje del capitán Aheb aparece como un personaje mítico, un héroe clásico, una personalidad enorme, compleja, rica y hasta contradictoria. Tiene una fuerza descomunal y una entidad poderosa.
-En esta propuesta extraordinaria, adquiere una gran relevancia la presencia de un actor con tanta fuerza y entidad como es José María Pou. Tras verle como Ahab, es difícil imaginarse esa figura encarnada en otro cuerpo, con otros ademanes, otra pasión y otra locura. Difícilmente se puede encontrar una fuerza descomunal encaminada hacia la venganza y la destrucción propia.
-Junto a él, ya ha quedado señalado el trabajo de Juan Cabestany como adaptador de la enorme e irregular novela de Melville. La dirección de Andrés Lima camina con los mismos propósitos de profundizar en esa personalidad y esa epopeya. Todos los que participan o han participado en la obra, colaboran con ese objetivo. Sin desmerecer a nadie, me gustaría destacar la música de Jaume Manresa y los coros.
-Espero haber logrado contagiar el entusiasmo y la curiosidad para descubrir este espectáculo. Si no lo he logrado, vayan a pesar de todo. No pierdan esta oportunidad por mi culpa.

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