David Barbero
-‘Alimento para las moscas’ es una aventura apasionante para un espectador activo del teatro.
-Te permite entrar en la cabeza de un monstruo social, de un asesino. Meterse dentro. Ver y sentir cómo funciona. O cómo dis-funciona. Cómo se conectan – o no – los nervios, las neuronas, los sentimientos. O quizá ver que no existen sentimientos. O descubrir que tiene más debilidades que agresividades.
-Toda obra de teatro te puede permitir realizar esa imprudente operación de voyerismo indiscreto. Entrar en vidas imaginarias, más o menos cercanas a la realidad. Más o menos cercanas a uno mismo. Con posibilidad incluso de jugar a identificarte con el protagonista. O con el antagonista.
-‘Alimento para las moscas’, en cambio, va por otro camino. Está pensada y realizada con la premeditada intención de meterte en el cerebro de alguien al que condenas y que te repugna.
-El texto lo ha escrito el muy insigne y misterioso Eusebio Calonge. La dirección en profundidad es del experimentado Borja Ruiz. La contundente interpretación la ‘vive’ Arnau Marín. Sin desmerecer las aportaciones de la canción de Yolanda Bustillo, el espacio sonoro de Roger Marín y la iluminación de David Alkorta.
-El espectador sólo debe abrirse para recibir la inquietante sensación de ir penetrando en ese cerebro miserable y perverso. Sentir desde dentro el instinto de matar, el deseo sucio de poseer y destruir. La pasión obscena de la crueldad. Pero también encontrarse allí con el miedo. Comprobar la debilidad. La impotencia incluso. ¡Y el gran desprecio hacia sí mismo!
-Como espectadores estamos acostumbrados a ver a los personajes de ficción desde fuera. Con un consciente distanciamiento. Pero ‘Alimento para las moscas’ ofrece una inmersión. Una implicación. Un viaje hasta dentro. La vivencia, el descubrimiento están incluso por encima del juicio o de la condena o incluso del análisis psicológico y moral.
-Hay un aspecto que no se debe obviar. Ha quedado claro que se trata de la maldad y la monstruosidad. Sin paliativos, ni contemplaciones ni dudas. También sin ambigüedades. Sin embargo, se puede percibir o sentir quizá una dicotomía entre el texto de Calonge más narrativo, quizá más descriptivo, frente a una interpretación o una vivencia actoral más emotiva y más visceral. Quizá de esa manera, intencionadamente el impacto de la introspección es todavía más rico en matices.
-En la primera frase, he colocado el adjetivo ‘apasionante’ para calificar la vivencia de esta obra. Para una descripción más completa, habría que añadir fuerte, o quizá brutal. Es posible que algún paladar exija un acondicionador. Pero…
-Pero yo no dejaría pasar la oportunidad.
-¡Ah! Una sugerencia subjetiva. No es una obra para verla desde la última fila, en la distancia. Es más impactante desde la proximidad, notando la respiración entrecortada, o viendo cómo caen las gotas de sudor por el cuerpo del intérprete.
David Barbero
-Os voy a situar. Desde hace algún tiempo, estoy acompañando a una persona, amante del teatro y de la sociología, en una curiosa investigación que está haciendo.
-Esta persona –sin más detalles para no establecer prejuicios sobre sexo, edad o condición – está interesada en descubrir si la sociedad va evolucionando en los comportamientos respecto al género. Quiere descubrir si están cambiando o no los prejuicios sexistas en general.
-Opina que un buen detector de esa posible evolución son los monólogos escénicos. Pretende descubrir si las/os monologuitas se siguen riendo, o mofando o ridiculizando las mismas costumbres o estereotipos o tópicos que hace unos años. También desea investigar si el público –los públicos para precisar más – se ríen de los mismos chistes o exageraciones. Hay un aspecto añadido en el estudio. Es constatar si las humoristas –mujeres – se mueven en las mismas coordenadas y parámetros que los hombres.
-De esta manera, he pretendido explicaros porqué esta tarde hemos acudido al Teatro Campos Elíseos para ver – digamos con exactitud analizar- el espectáculo unipersonal ‘Mature’ de la monologuista Valeria Ros.
-Doy por hecho que sabéis que Valeria es una joven humorista, de Getxo, aunque trabaja habitualmente en Madrid. Actúa con frecuencia en medios de difusión estatal. Define su humor como ‘sano, exagerado, basado en la improvisación y en la interactuación con el público’.
-El espectáculo ‘Maute’ es definido como ‘una reflexión sobre su vida como artista. Como una búsqueda y un camino para encontrarse a sí misma’. Ha habido mucho público, a pesar de la hora. 17.30. En su mayoría, parejas jóvenes. Más temas femeninos de lo habitual en otros monólogos. Las mujeres se han reído más y han aplaudido con fuerza. Incluso, los chistes ‘fuertes’. No ha habido muchos. Lenguaje menos ‘brusco’.
-Mi opinión sobre lo que he visto y oído esta tarde en el Teatro Campos Elíseos es que…
-¡Lo siento! La persona, sin más defección, que lidera esta investigación me ha recordado que me exigió el compromiso de no exponer ninguna reflexión provisional hasta terminar el estudio y llegar a conclusiones definitivas.
-Así que no puedo decir nada más en este momento. Pero vosotras/os -sin más precisiones- sois libres para opinar si creéis que ele ‘panorama’ humorístico va evolucionando. Podía ser parte del estudio.
David Barbero
-Esta tarde, he acudido a la sala La Fundición de Bilbao para ver, de nuevo, ‘Solitaire’ de Marta Urcelay como intérprete única, Bea Insa, como directora y Ángel Mirou como autor. La vi el día del estreno en Pabellón 6 hace unos meses. Hoy deseaba ver cómo va su evolución.
-Sé que no es frecuente acudir de nuevo a las obras ya vistas. Pero yo lo aconsejaría. Las artes escénicas muestran piezas vivas y dinámicas. En evolución. La representación nunca es igual. Las obras van creciendo, madurando. Casi siempre lo hacen para bien, aunque haya excepciones.
-Esta tarde, he tenido casi la sensación de presenciar una obra nueva. Las características de ‘Solitaire’, ayudan en ese sentido. Es una pieza que propone elementos diferentes y complementarios. Se presentan unos como relacionados con el personaje y otros que corresponden a sus fabulaciones. No siempre existe una clara diferencia entre ellos. Eso permite, y obliga, al espectador a ir construyendo el personaje y las historias.
-El texto Ángel Mirou es tan hábil y sugerente que te proporciona la posibilidad de jugar a distintas combinaciones. De esa manera, la obra se convierte para el espectador en una participación activa de especial interés.
-En la representación de esta tarde en La Fundición, se ha podido notar una mayor seguridad en el desarrollo de la obra. Los días de estreno suelen estar presididos por las inseguridades. La tensión inaugural proporciona un plus emotivo. Pero no siempre la serenidad necesaria. Se sigue notando la rigurosa mano directora de Bea Insa. Marta Urcelay se muestra con más dominio en el conjunto de su interpretación y en cada matiz de la misma. Incluso se puede vislumbrar que, con el permiso de la directora, lo llevará progresivamente con más desenvoltura e identificación.
-Como veis, motivos y ventajas hay para no dar una obra de teatro por vista definitivamente.
David Barbero
-He decidido prolongar el insomnio durante unas horas. Las suficientes para alargar el disfrute, esta tarde en el auditorio del Azkuna Zentrum, del exquisito espectáculo ‘Goldberg: Variations’ de Bach, a través del pianista y compositor Dan Tepfer, enriquecido por la compañía de danza Mal Pelo.
-Aunque algunos la pongan en duda, yo defiendo la leyenda de que Juan Sebastián Bach compuso estas variaciones para que el instrumentista Goldberg entretuviera al conde Von Keyserlingk en sus noches de insomnio. Así que supongo que la pieza sirve para contagiar ese agradable estado. Y si va acompañada de la danza, los movimientos, los gestos, las expresiones, la elegancia, la delicadeza y la perfección de ‘Mal pelo’, la prorroga se convierte en deleite.
-Los miembros de esta compañía investigadora e innovadora de la danza dan la sensación de hallarse en un insomnio permanente de creación constante. Sobre todo los infatigables María Muñoz y Pep Ramis, como máximos responsables. Bach es uno de lo que les quita más el sueño. Hace unos años, realizaron el solo de María con ‘Bach’. Ahora están con estas delicadas variaciones. Y tienen preparado ya el estreno de ‘Highland’, para completar la trilogía que tenía en la cabeza.
-En sus ya tres décadas de trabajo creativo, investigador e innovador, han recorrido un fructífero y fecundo camino. Han puesto en cuestión y han experimentado sobre la esencia misma de la danza. Sobre las artes escenas. Sobre la naturaleza del arte. Han diseccionado elementos y sintetizado géneros. Han mezclado artes y fusionado estilos. Han colaborado con muchos artistas polifacéticos. También poetas y escritores. Se han enriquecidos todos mutuamente. En la actualidad, siguen tan jóvenes y buscadores como siempre, convencidos de que, por delante, les espera todavía más de lo que tienen ya en la espalda.
-En estas ‘Goldberg: Variations’, han estado, esta tarde, presentes más que Bach y Dan Tepfer. También se hallaban John Berger y Juan Gelman. Pero sobre todo, estaban los siete magníficos bailarines. Han transmitido emociones, viviéndolas ellos mismos. Han evidenciado su maestría y calidad en movimientos, gestos, desplazamientos, piruetas difíciles, pasos perfectos. Han establecido diálogos entre lo sonoro y lo visual. Han jugado con agilidad y exactitud. Se han enfrentado y han rivalizado en las variaciones propias. Han estado sincronizados en las colectivas. Han hipnotizado en solitario. Se han unido en conjuntos simétricos y asimétricos.
-No hay que dar menos valor a su labor como intérpretes, su complicidad, la vivencia emocional de cada movimiento y cada gesto. Los golpes de humor. La utilización artística de objetos. La exactitud en la iluminación. El cuidado en la sincronización de entradas y salidas. De los arranques y las terminaciones. ¡Ah! La elegancia y armonía en el decorado. Su eficacia y expresiva austeridad.
-Todos esos detalles y cuidados hacen que el espectáculo sea exquisito y de gran calidad. Una ‘delicatessen’ para gustos delicados, decía a mi lado una coreógrafa local. Eso, unido a su innovación y su modernidad. -Una productiva y gratificante oportunidad para disfrutar, ofrecida en el auditorio del Azkuna Zentrum, por la compañía Mal pelo con estas ‘Goldberg: Variations’. ‘Un privilegio’, añadía una bailarina muy joven. Y a la vez, una ocasión para integrarse en los procesos de búsqueda artística e innovación de tan alta calidad.
David Barbero
-Cuando esta tarde me encaminaba, bajo el paraguas, hasta la sala La Fundición de Bilbao, tenía la sensación, y la información, de ir a participar en una inmersión artística.
-Marco Flores, bailaor y coreógrafo vital e innovador, unido en igualdad de propósitos a José Almarcha, guitarrista de referencia en lo clásico y en lo flamenco, se iban a sumergir en un mundo cultural que admiran, para crear y disfrutar allí, a su propio estilo, con el baile flamenco y con la guitarra.
-Ese mundo cultural elegido es el del primer tercio del siglo XX. Ellos lo llaman el siglo de plata por su gran calidad. Allí están Falla, Granados, Sabicas, Antonio José Martínez Palacios y Scarlatti. Y también- ¡cómo no! – se halla Federico García Lorca. A esa inmersión, la han titulado ‘Milonga, sonata y plata’.
-Así que he decidido sumergirme con ellos en esa aventura artística. Enseguida, me he dado cuenta de que un buen número de otras personas- la sala estaba llena – había tomado la misma decisión.
-Se notaba porque, desde el principio, estábamos ya en actitud de entrega y participación. La única duda es si era una decisión nuestra individual o habíamos sido seducidos por la salida libre, abierta y rítmica del bailaor. E inmediatamente fue consumada por la aparición potente y rotunda del guitarrista.
-Ya habían dejado claro que cada uno de ellos participaba con personalidad propia e independencia. Pero a la vez, con coordinación y complicidad. Así que era el ejemplo para que nosotros siguiéramos el mismo camino, con similar autonomía, en pareja coordinación y con igualdad de propósitos.
-No se trataba de recordar las palabras de Federico. Ni los ritmos o melodías de Falla y Granados. Había que dejar libre a la imaginación, a los sentidos y al cuerpo para que sintieran o fueran creando su propia sonata o su milonga.
-Cada poco tiempo, uno se sentía estimulado por movimientos más rítmicos. O por sonidos más fuertes. O por las luces o por las medio tinieblas. O por toques de humor cómplice. Eran apoyos para profundizar en la inmersión.
-En un momento determinado, te sorprendías de la capacidad flamenca que puede salir de la característica voz de Leonard Cohen. O alucinabas por el colorido y las formas ondulantes que son capaces de producir los abanicos de fuego rojo.
-Os puedo decir que hasta los saludos y aplausos finales se han hecho espontáneos a ritmo de las palmas y el zapateado nuestro Como si todos continuáramos inmersos en la ‘milonga, la sonata y la edad de plata’.
-Cuando, después, he vuelto desde La Fundición hasta casa, también bajo el paraguas, me ha parecido que me había dejado allí la cabeza y los sentidos. O quizá me había traído las emociones.
-¡Toda una aventura!
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