David Barbero
-Cuando esta tarde caminaba hacia el Teatro Barakaldo, iba pensando en el complicado, para mí, título de la pieza que iba a presenciar. ‘Hombres que escriben en habitaciones pequeñas’. Seguramente pretendía incluirse en la tendencia actual de títulos largos y chocantes. O hacer creer que va más allá de lo evidente. O podría ser un camino hacia el teatro del absurdo.
-También me descolocaba que, en la producción, estuviera el Centro dramático nacional, en unión con otras compañías privadas, más relacionadas con proyectos cómicos. El CDN suele estar vinculado con proyectos incluso solemnes.
-Los intérpretes incluidos en el elenco tienen más fama por sus actuaciones humorísticas. Pero tampoco están carentes de proyectos en los que han demostrado su calidad interpretativa.
-El autor de texto, Antonio Rojano, ha estado relacionado últimamente con el ‘Ricardo III’ de William Shakespeare y el teatro kamikaze. Es un andaluz joven pero con una carrera fulgurante. Sobre todo, en los centros públicos y oficiales. También ha dado saltos internacionales.
-El director, Víctor Conde, asimismo joven. Ha estado metido a la vez en proyectos grandes, como el musical ‘Los miserables’. Y en aventuras más pequeñas, más personales, más ingeniosas, con una trayectoria considerada original.
-Lo que iba a presenciar estaba definido como ‘una parodia de espías y contraespías’. Como ‘una ocurrencia cómica y satírica puesta en marcha por unas funcionarias aburridas’. Quizá como una premeditada paradoja de sí misma.
-Me senté en la butaca del teatro Barakaldo, tras las correspondientes medias de seguridad contra el virus ese de la pandemia, con la cabeza encendida y la curiosidad abierta. Y a partir de ese momento,…
-A partir de ese momento, ya no se puede hablar de nada con seguridad. Hay alusiones a que nos colocan en los sótanos del Centro nacional de inteligencia. Pero puede ser un truco para despistar. Los tres personajes femeninos hacen labores de investigadoras policiales. Pero utilizan términos de física cuántica. Una de ellas ha aprendido chino por correspondencia.
-Hay una pizarra donde escriben posibles referencias a lo que va a suceder. Pero existen sospechas de que pretenden despistar al personal. Muestran apariencia de haber secuestrado a un cocinero de comida rápida. Mientras se calentaba el aceite, escriía novelas que nadie compra.
-Se realiza un estudio científico sobre el peso de Carrero Blanco mientras era lanzado al tejado. Existen alusiones a Kennedy. Al terrorismo. Por supuesto a los espías. Sobre todo a los chinos. Se juega con los viajes intertemporales. Se propone como fecha emblemática el año de gloria de 1976. Al final hay una gracieta de unos golpes en la puerta, como un giño de que todo ha salido bien. O quizá todo sea al revés.
-Antes, he citados los nombres del autor y el director, por su buen trabajo. No se puede hacer menos con los intérpretes: Cristina Alarcón, Esperanza Elipe, Angy Fernández y Secun de la Rosa.
-Abro paréntesis. Cuando salí del Teatro Barakaldo y me encontré con la ‘realidad’ exterior, tuve dudas sobre si seguía o no en la misma atmósfera ¿absurda?. Cierro paréntesis.
David Barbero
-He tenido especial interés en estar presente esta tarde en la sede de la joven compañía de teatro, dentro del complejo de pabellón 6 de Bilbao. A pesar de las amenazas de la lluvia. Y en contra de las limitaciones de lo que se ha dado en llamar la nueva normalidad, que amenaza con quedarse.
-La compañía joven ha iniciado sus actividades de iniciativa propia total, impulsadas directamente por sus miembros. Las desarrollan en paralelo a las representaciones de las obras que hasta ahora han preparado bajo la tutela de profesionales más veteranos de ese laboratorio profesional de teatreros de todas las profesiones.
-Esta tarde, han presentado ‘En standby’. Es una pieza que representa sus inquietudes en el contendido y en las formas. En las intenciones y en la realización, En las ideas y en la construcción. En los hallazgos y en las búsquedas.
-Hay que destacar que los responsables de los distintos aspectos, trabajos o departamentos son miembros de esta joven compañía integrada por los que mal se podrían considerar alumnos. Son miembros de pleno derecho. Se han formado con esfuerzo y determinación en las producciones llevadas a cabo hasta ahora.
-Es tarde, han vuelto a demostrar muy buena preparación, dominio de la voz y el movimiento, un ritmo trepidante, capacidad para saltar de una escena a otra muy diferente sin tránsito, versatilidad, ruptura de la cuarta pared cuando lo pretendían, ausencia de viejas convenciones, superación de las unidades clásicas, empatía con los asistentes…
-Hay que ser consciente de que constituye el nacimiento de una nueva generación de actrices, actores, directores, autores, técnicos y teatreros en general.
-En ‘En standby’, destaca la incidencia de Graciela Doniz, que, en esta pieza, es la autora, directora, y participa en las labores de producción, vestuario, audiovisual… Pero ahí están Sandra Tejero, Diana Irazabal, Sandra Martín, Kepa García, Unai Elizalde, y unos cuantos más en otros oficios necesarios, demostrando sus capacidades, fuerza y firme decisión.
-Es muy significativo, y esperanzador, que hayan elegido para este arranque un texto construido sobre la actualidad, recién cocinado por ellos, para el momento presente, con connotaciones inmediatas, con referencias de ahora mismo. Lo presentan como un viaje desde lo inmediato para mirar al futuro. Abren el telón, encienden las luces y dicen. Esto es lo que nos rodea y aquí estamos para afrontarlo.
-Es posible que haya que entenderlo como una declaración de principios. Otros teatreros, considerados con experiencia, pueden estar más pendientes de adaptaciones, temas subvencionables, centenarios o referencias oficiales y miradas a los clásicos del pasado.
-¡Habrá que estarles muy atentos!
David Barbero
-Ha sido una casualidad. Además, muy oportuna. Justo esta tarde, cuando iba a salir de casa para acudir al teatro Social de Basauri, he recibido un whatsApp, de un número desconocido, con la siguiente pregunta: ¿Por qué el teatro mira al pasado en lugar de intentar analizar el presente y el futuro?
-He quedado sorprendido. Pero he tenido los suficientes reflejos para responder lo siguiente: Te contesto esta noche, después de haber visto la obra ‘Ronejo’ de la compañía Sexpeare en Basauri.
-Con esa respuesta, no sólo deseaba ganar tiempo para saber qué responder. La compañía Sexpeare ha estrenado esta tarde en ese teatro esa obra esa obra, que tiene relación con la pregunta.. Está escrita, dirigida e interpretada por Rulo Pardo. En la interpretación, también participan Carmen Ruiz, Felipe G. Vélez y Juan Vinuesa.
-Trata sobre cómo, en una distopía próxima, los poderes políticos y los económicos intentan introducir en el cerebro de las personas un chip con el fin de condicionarlas a consumir siguiendo los intereses marcados por ellos.
-Ahora, una vez vista la obra ‘Ronejo’ en Basauri, me veo con argumentos para replicar, a este amigo informático desconocido, que no tiene razón en el planteamiento de su pregunta. No todas las obras teatrales miran hacia el pasado.
-Le puedo decir también que es una propuesta especialmente interesante no solo por el tema tratado. Coincide, en gran parte, con los planteamientos de la llamada ciencia-ficción que se expone en la narrativa actual y en el cine contemporáneo.
-Mantiene la misma tendencia a considerar que viene un mundo peligroso, oscuro, negativo y controlador para los seres humanos. También coincide en la tendencia a infantilizar o idiotizar y marginalizar a la mayoría de los habitantes del mañana. Y en presentar soluciones confusas, quizá como reflejo de los miedos existentes ahora.
-En los aspectos formales, le puedo indicar que la representación de esta tarde era el estreno absoluto. Suele suceder que con el paso del tiempo, las obras se asientan y eliminan algunas aristas existentes al principio. Así que es previsible que se eliminarán ciertas reiteraciones o explicaciones poco claras.
-Una vez contada mi positiva experiencia de esta tarde en el teatro Social de Basauri con ‘Ronejo’, y decidido a contestar, con absoluta sinceridad, a mi amigo desconocido, os pregunto: ¿qué creéis que debo decir para responder adecuadamente a su pregunta sobre si el teatro, en general, mira al pasado o al futuro?
David Barbero
-Esta tarde, había varias oportunidades teatrales en los locales de Bilbao
y de las localidades cercanas, a las que se puede llegar por el metro. He tenido dudas sobre a cuál ir. Me he decidido por ‘Desmontando a Séneca’, protagonizada por el muy popular presentador de programas del corazón Jorge Javier Vázquez, en el Teatro Campos Elíseos.
-Me ha movido la consideración, quizá no compartida por todos, de que el hecho teatral no está separado de otras circunstancias sociales. Se halla muy relacionado con los medios de comunicación y con actividades de ocio o entretenimiento. Así que me ha vencido la curiosidad de conocer este espectáculo y este intérprete.
-Hay que advertir que no es la primera vez que este presentador actúa en los escenarios. Es la tercera. En los tres casos, los textos han sido preparados para él. Y ha estado acompañado por el reconocido Juan Carlos Rubio en la autoría y en la dirección.
-Para este tercer proyecto, ha tenido, dice, dos motivaciones añadidas a su deseo de hacer carrera como actor teatral. Al menos, eso afirma la información oficial sobre la obra. Por una parte, quiere compensar las opiniones que le califican de frívolo y banal por su dedicación a los programas llamados del corazón. Por otra, al haber sufrido un ictus, ha llegado el momento de plantearse la vida en un tono más serio.
-Con esa perspectiva, ha elegido el personaje de Séneca y su obra filosófico-moral, ‘Sobre la brevedad de la vida’. Trata precisamente sobre eso de tomarse la vida en serio ya que es corta. Pero su propósito es matizado en el título al señalar que intenta desmontar tanto al pensador clásico como a la obra para exponer su filosofía vital.
-El resultado me ha parecido una osadía. Es la palabra que he utilizado al comienzo de este comentario. Ahora dudo sobre si es el término adecuado. Creo que debería ser más exigente. Quizá llegue a una falta de respeto decir que se quiere desmontar a Séneca para sustituirlo por frases tópicas y pensamientos tan poco profundos que parecen vacíos.
-Hay otro aspecto que se utiliza también en el texto anunciador de la pieza. Es el deseo de ser considerado actor. El conjunto de la obra – él lo llama discurso – podría dividirse en dos bloques, aunque sean discontinuos. Una parte son los textos escritos por los autores. Él, como intérprete, se los ha aprendido para representarlos. La otra son improvisaciones suyas en las que se manifiesta como el comunicador que es. La labor interpretativa no creo que a nadie le haya parecido más allá de lineal y monocorde.
-Pero no se puede dejar de destacar su parte positiva. Ha llenado el teatro Campos Elíseos. Tiene un público incondicional. Ese que aplaude incluso antes de que abra la boca. Le han jaleado todas las intervenciones que recordaban a sus apariciones televisivas. Los aplausos finales han sido entusiastas.
-Eso, sin duda, tiene su mérito, aunque no sea teatral.
David Barbero
-Confieso que esta tarde he acudido al Teatro Arriaga de Bilbao con el prejuicio de la duda. Hago esta confesión porque creo que no es una buena manera de acudir a una representación teatral.
-No voy a justificarme. Pero sí a explicarme.
-Primero me sitúo. Esta tarde han estrenado, en el teatro municipal bilbaíno, la obra ‘La fiesta del chivo’. Es una adaptación de la novela del premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa. La narración ha sido adaptada por Natalio Grueso. La dirección es del reconocido cineasta Carlos Saura, que también se responsabiliza del escenario y del vestuario. El personaje principal está interpretado por Juan Echanove, rodeado de un equipo actoral potente.
-Hace un tiempo relativamente corto, fue estrenada teatralmente la adaptación de la novela ‘El coronel no tiene quien le escriba’, del asimismo premio nobel Gabriel García Márquez. El adaptador también fue Natalio Grueso. El director, Carlos Saura. En aquella ocasión, el protagonista fue Imanol Arias. Estaban allí el mismo ayudante de dirección, el productor y varios intérpretes.
-En mi subjetiva, y quizá equivocada, opinión, aquel montaje no estaba a la altura requerida por el texto original. Lo expuse en su momento. Así que no lo voy a repetir. Pero ese era el motivo de que, esta tarde, haya acudido al teatro con el prejuicio de la duda.
-De acuerdo con ese mismo criterio, ‘La fiesta del chivo’ vista esta tarde en el Teatro Arriaga tiene más entidad. La obra original de Vargas Llosa, sin restar meritos literarios a ninguna de las dos, posee más cuerpo argumental y proporciona más elementos para su teatralidad.
-En ese sentido, un inconveniente ha tenido que ser el de reducir la novela a una duración teatral estándar. Ha sido obligatorio seleccionar solo algunas escenas, con lo que la obra no queda reflejada en su esencia. Se podría decir, en el aspecto positivo, que se ha tratado de reflejar los contenidos más definitorios de los regímenes de los dictadores militares. Muchos espectadores habrán podido ver las semejanzas con tiempos vividos aquí. En sentido menos positivo, se puede valorar la falta de movimiento en algunas partes seleccionadas de la obra.
-El aspecto más destacable de la representación de esta tarde es preciso ponerlo en la labor actoral. En el trabajo y esfuerzo de todos los intérpretes para la construcción de sus personajes, en la fuerza de las acciones, en la matización de las intenciones, en la búsqueda de los gestos y los tonos precisos. Es, por eso, de justicia dar constancia de sus nombres. Juan Echanove, Lucía Quintana, Eugenio Villota, Eduardo Velasco, Gabriel Garbisu y David Pinilla.
-Otro nombre importante en este proyecto es Carlos Saura. No sólo asume la dirección escénica en los dos espectáculos aludidos. También el diseño del escenario y las proyecciones así como el vestuario. Saura tiene un tan merecido prestigio como director de cine, que al escribir este desacuerdo le tiemblan a uno los dedos. Pero, según mi criterio, en esta encomienda de la dirección teatral no está tan acertado. Lleva las obras al estatismo, no es moderno, ni innovador, ni imaginativo ni ágil.
-Para ser totalmente justo, en la buena labor de los intérpretes, habrá que atribuirle una parte del mérito por haberlos dirigido. Además, es sólo una opinión subjetiva y posiblemente equivocada.
-Y llego hasta este punto con la necesidad de pedir disculpas al señor Saura, por hacer este comentario negativo y con el deseo de reafirmar mi gran reconocimiento como director cinematográfico.
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