David Barbero
-Esta tarde he acudido a Pabellón 6 de Bilbao con muchas curiosidades. Pero con satisfacción.
-La satisfacción estaba en ver sobre el escenario la adaptación de una de las novelas que más estimo entre las escritas durante el siglo XX. ‘Réquiem por un campesino español’ de Ramón J. Sénder.
-Las curiosidades estaban en comprobar cómo habían afrontado y resuelto este inmenso reto los miembros de la compañía ‘Che y moche’, implicados en el intento.
-Deseo insistir en la dificultad del reto. ‘Réquiem por un campesino español’ es una novela milimétricamente estructurada, calculada con todo detalle, con una mecánica narrativa muy estudiada. Arriesgada. Ambiciosa en el mejor sentido de la palabra. Con elementos muy novedosos. Con sobriedad y sencillez dignas del mejor maestro.
-Incluso tenía una curiosidad añadida. Sénder había sufrido la represión franquista en varios familiares. Escribió esta novela y otros escritos de denuncia. Pero no hubo en él ni odio ni revanchismo. Y tampoco cayó en el panfleto propagandístico.
-La novela se publicó primero con el título de ‘Mosén Millán’. Pocos años después, apareció con el título definitivo. Ambas publicaciones tuvieron lugar en el exilio a causa de la dictadura franquista.
-Los dos títulos tienen mucha coherencia. Es el párroco el que cuenta la historia de Paco el del molino, mientras se prepara para celebrar su funeral, tras haber participado en la delación que terminó en su asesinato.
-Con esas dos historias, perfectamente ensambladas, se ha haciendo un retrato de lo que fue la guerra civil española y la posterior dictadura militar. Las traiciones, las venganzas, las denuncias falsas, las cobardías. La colaboración ominosa de la iglesia. Los intereses de los poderosos y la pobreza de los campesinos.
-La estructurara narrativa de esta novela debería ser obligado estudio en escuelas, universidad y academias de escritura creativa. Las veintipocas constantes narrativas. La interrelación de elementos. Las reiteraciones intencionadas. Las preguntas sin respuesta y las respuestas con pregunta. Los símbolos. Las alusiones del pasado en el presente. Y al revés.
-Poco más de una hora después, al salir de Pabellón 6, en el riguroso orden establecido por la dichosa pandemia, la satisfacción dominaba sobre los otros sentimientos.
-¡Qué buen trabajo de dramaturgia ha hecho con el texto Alfonso Plou! Ha recogido la complejidad, el tono y la intención del original.
-El planteamiento y dirección escénica de Marian Pueo han resultado ingeniosos y eficaces. El equivalente al estudiado armazón narrativo de la novela. Destaca la ágil y variada utilización de los recursos escénicos. El dinamismo de las escenas breves. La expresividad de las proyecciones.
-La labor interpretativa merece elogios propios. Joaquín Murillo encarna a Mosén Millán con contención y, a la vez, con expresividad. Muy creíble. Saúl Blasco interpreta a todos los demás personajes. Una multitud. A todos, los diferencia en su tono, en su actitud, en los gestos correspondientes y en los movimientos justos.
-Mi curiosidad añadida sobre la – llamemos – ‘equidad’ expositiva ha resultado ajustada al tono establecido por Ramón J. Sénder. Quizá alguien haya echado de menos una manifestación más explícita del sentimiento de culpa por parte de Mosén Millán y su Iglesia.
-¡Ah! Sería injusto no apreciar la utilización del cristo articulado y su simbolismo. .
-La compañía aragonesa ‘Che y Moche’ ha estado a la altura del homenaje que ha rendido al también aragonés inolvidable Ramón J, Sénder,
David Barbero
-Voy a comenzar por lo último. Esta tarde, en la habitual tertulia improvisada, tras ver ‘Los siete pecados capitales’ en el Teatro Arriaga, ha habido práctica unanimidad. Ha sido uno de los espectáculos más interesantes, intencionados y completos de los últimos tiempos.
-Esta producción propia ha tenido lugar dentro de la colaboración del Teatro municipal de Bilbao y el Museo Guggenheim en el programa ‘Los felices años 20’. En ese programa, coordinado por Calixto Bieitio, ha habido ya varios espectáculos de interés.
-‘Los siete pecados capitales’ es una pieza de no fácil clasificación. Sus autores son muy prestigiosos: Kurk Weill, en la música, y Bertold Brecht, en el libreto. Ellos lo definen como ‘ballet cantado’. Hay quienes lo sitúan cerca de la ópera. La mayoría reconoce que muchos de sus elementos responden al cabaret satírico y de denuncia.
-Por lo visto en el montaje actual, se puede acercar al concepto de espectáculo total. Une casi todos los géneros escénicos con una calidad muy destacada.
-Weill y Brecht lo compusieron en el año 1933, en París, cuando huyeron de Alemania por la persecución nazi. Ya habían realizado otras colaboraciones. Ésta sería la última. Su intención era realizar una dura crítica – quizá burla – del capitalismo.
-En esos momentos, sus vidas personales y matrimoniales, así como la de Edward James, el productor inicial, pasaban por conflictos diversos. Estas circunstancias, y las de sus parejas, también influyeron en la concepción y el desarrollo de esta singular y emblemática pieza.
-Una de las características destacables es la concepción de su protagonista, Ana. Pongámosla inicialmente en singular. Pero advirtamos que hay Ana I y Ana II. En el libreto, se presentan como dos hermanas. Pero hay sospechas de que puedan ser dos mitades contrapuestas de una misma, quizá esquizofrénica, personalidad. Una cantante y una bailarina.
-En el esquemático argumento de la obra, ella, o ambas, parten de su ciudad natal con el compromiso de lograr dinero para construir una casa para su familia. Van pasando por siete ciudades, que encarnan los aludidos pecados capitales. En cada una, van logrando los recursos deseados. Pero para ello, deben claudicar, y caer en esas esclavitudes, debilidades o pecados. Para regresar y construir la casa deseada para su familia.
-De esta manera, se elabora una muestra de la evolución de la sociedad capitalista, en la que prima la consecución del objetivo monetario a costa de no respetar las normas éticas, morales o sociales.
-Técnica y artísticamente es un espectáculo complejo y difícil. Hay muchos elementos, – ópera, danza, teatro, casi circo, cabaret – que es preciso conjuntar. Casa uno, con sus características y tonos específicos.
-El mérito de este ensamblaje y la detallada coordinación artística de todos los elementos de este espectáculo integral hay que atribuírselo a la Barbora Horakora Joly, como directora de escena. Con el mérito añadido de haber sabido unir la variedad, la calidad, el dinamismo, la complicidad, la naturalidad y hasta una dosis de humor. La pericia de Barbora ya es conocida por otros trabajos en Teatro Arriaga, discípula, muy reconocida internacionalmente y premiada, de Calixto Bieito.
-Ya hemos señalado como elemento característico de esta pieza la especial duplicidad de las dos Anas, como protagonistas. – O quizá sólo una. La cantante y la bailarina. Dos artistas de gran categoría lo logran. La soprano alemana Nicola Beller Carbone e Iratxe Ansa, bailarina y coreógrafa. Ambas han significado la viva representación de la multiplicidad artística. Han sido, a la vez y ambas, cantantes, bailarinas, actrices, dramáticas y cómicas.
-También hay que destacar la labor de los cantantes que encarnan a los componentes de la familia interesada en conseguir el dinero sin escrúpulos. Son dos tenores, Javier Tomé y José Cabrero. Un barítono, José Manuel Díaz, y un bajo, Fernando Latorre, en el papel de la madre. Una labor muy polifacética también la suya.
-En el apartado estrictamente musical, hay que destacar la intervención de la orquesta Bilbao Sinfonietta, con su director Iker Sánchez. También muy destacados los coreógrafos, los bailarines, los actores.
– Repito lo dicho al comienzo. Esta producción del Arriaga, uno de los espectáculos más interesantes, variados, completos, intencionados, polifacéticos de los últimos tiempos.
David Barbero
-Ese título, con intención de enigmática llamada de atención, tiene relación con que esta tarde he asistido a la Sala BBK de la Gran Vía bilbaína para ver la pieza de danza contemporánea titulada ‘Ojo de buey’
-Se trata de una creación del laboratorio Proyecto Larrua. Tienen una fértil rama de cuidada elaboración de nuevas piezas; y otra, no menos atendida, de formación y experimentación.
-La lideran, dirigen e impulsan Jordi Vilaseca y Arith López. Ellos son los que están detrás, y también delante, de este espectáculo. Son los responsables de la coreografía, la interpretación, el sonido. De casi todo. Pero no desdeñan acompañamientos de artistas que trabajan en la misma dirección. Así, entre otros, en la interpretación está Helena Wilhelnsson. Y en la iluminación, David Alkorta.
-Como se sugiere desde el llamativo título, la pieza se inspira en las tradicionales pruebas de arrastre de bueyes. A raíz de esa intención, va adquiriendo una visión y un análisis más general. Incide en la interrelación, el dominio, la utilización del hombre y los animales. Para el trabajo, la diversión o la apuesta.
-La expresión ‘Ojo de buey’ ya indica cuál es el punto de referencia, el enfoque, el lado desde el que se analiza la situación. Con la perspectiva de ese ojo, se mira la dureza del trabajo, el esfuerzo, la explotación del animal, el castigo, la lucha por su supervivencia, el ansia de libertad, la obligación, el rechazo.
-Esta pieza inicialmente fue un espectáculo de calle de dimensiones más reducidas. A causa de su buen funcionamiento y su originalidad, los creadores decidieron convertirlo en un trabajo para el escenario interior con una duración mayor. Es posible que ese proceso tenga incidencia en el resultado.
-En el espectáculo, se destacan los dos elementos básicos en los que trabajan con más detenimiento en el laboratorio del Proyecto Larrua. El juego del arrastre de las pesadas piedras por los esforzados bueyes proporciona una fisicidad y una plástica directa. Está muy presente el cuerpo, el movimiento, el esfuerzo, la tensión física, el (des)equilibrio. El otro elemento son las emociones, los sentimientos, la lucha, la tensión psíquica, incluso la posible opinión, que se quiere transmitir o provocar.
-Lo que deseaba sugerir desde el principio es que hay que prestar atención a este ‘Ojo de buey’, a este laboratorio, a este proyecto Larrua, a Jordi Vilaseca, a Arith López, y a todos los que han participado en éste y en otros de sus espectáculos, investigaciones y enseñanzas.
-Y a las/os responsables de la sala BBK que lo dan a conocer.
David Barbero
-Elegir un texto de Mario Benedetti para representarlo sobre el escenario es una declaración de principios. Y elegir, entre sus textos, ‘Pedro y el capitán’ aclara mucho sobre la intención, el propósito y los principios de quienes lo hace.
-Mario Benedetti escribió, primero, una novela titulada ‘El cepo’. Poco después, la transformó en un texto teatral. Dividido en cuatro actos. Con sólo dos personajes. Lo tituló ‘Pedro y el capitán’.
-Aseguró en su prologo que se trata de ‘una conversación entre un torturador y un torturado. En esa conversación, la tortura no estará directamente presente como tal. Será como una gran sombra que lo cubre todo’.
-Esto sucedió en 1979. El texto se refiere a los métodos de interrogatorio policial tan frecuentes entonces en el cono sur latino americano. ¡Y también en otros sitios! Benedetti no especifica en qué país concreto tiene lugar la acción. Proporciona así un carácter más universal. Se habla sobre todo de la libertad inexistente, de la dignidad personal, de los abusos del poder, de las amenazas, de la represión, de la dignidad.
-Los personajes que aparecen no son tratados exclusivamente en sus facetas de torturador y de de torturado. Son presentados como dos seres humanos. Con sus flaquezas y alguna fortaleza. Se analiza por qué una persona se puede convertir en torturador. Y se deja ver también cómo, por ejemplo, alguien puede comenzar siendo un duro inquisidor y pasar a convertirse en un débil suplicante.
-Esta tarde se ha estrenado ‘Pedro y el capitán’ en la sala Cúpula del Teatro Campos Elíseos de Bilbao. Lo ha presentado la compañía Proscenio de las artes de la escena. La adaptación y la dirección han corrido a cargo de Ricardo Bajaca. Los dos personajes han sido interpretados por Leonardo Castillo y Jorge Santos. En ese orden, de acuerdo con el título.
-A ellos, me refería, al principio del comentario, al decir que elegir este texto demuestra una declaración de principios. Una intención. Un propósito. Lo han remarcado muy intencionadamente en la interpretación, la dirección, la limpieza de la escena, hasta en la música. Incluso por encima de la sutileza recomendada por Benedetti.
-El público ha llenado la sala. Ha seguido la obra con total atención. Y ha agradecido con generosidad el trabajo de todos los implicados.
David Barbero
-Nada más entrar, esta tarde en el teatro Arriaga de Bilbao, se notaba que era día importante. La actuación de la compañía de la coreógrafa y bailarina Carolyn Carlson, con su última pieza, ‘The tree’, y su presencia, han significado un acontecimiento artístico muy destacable.
-Carlson es una leyenda para la danza contemporánea. También un referente artístico, incluso por encima de su disciplina concreta. Esta coreógrafa, bailarina, poeta y artista integral ha sido, y es, una referencia, en muchos aspectos, para varias generaciones.
-Por coincidencias biográficas, la identificación con su trayectoria ha resultado mayor para los nacidos, como ella, en la mitad del siglo pasado. En los tiempos de postguerra mundial y las consiguientes decepciones. Ella, y esa generación, ha vivido y pasado por el hippismo, el pensamiento libre y el desprecio al poder establecido. Han sido seguidores del flower power, sin ataduras, con pocas posesiones y muchas esperanzas, con utópicos ideales. Han creado respuestas a acelerados acontecimientos mundiales. Y en la etapa actual, con esta pieza, conecta con la defensa de la naturaleza y la denuncia del peligro en que se encuentra.
-Una de sus características de identidad ha sido, y es, su nomadismo, incluso ideológico y artístico, sin fronteras ni ataduras a tierras consideradas propias. Desde sus ascendentes finlandeses, su nacimiento en California, su éxito como excepcional bailarina en Estados unidos, la llamada desde la ópera de París; su fascinación temporal por Venecia; su recorrido europeo; el regreso a Paris; también a Finlandia; su compromiso con Suecia, y siempre Francia en todas las direcciones y vertientes.
-Ella misma, que se define como artista visual, ha dicho que concibe ‘The tree’, su última creación coreográfica presentada en Bilbao, como ‘una pintura dentro de una pintura a su vez dentro de otra pintura, oculta en múltiples capas, como conciencia propia de que nos transformamos unidos a la naturaleza’.
-En el espectáculo, además de la cuidada y expresiva coreografía, impactan las imágenes, las pinturas, en este caso del artista chino polifacético Gao Xingjian, también premio nobel de literatura. A Carolyn Carlson siempre le ha gustado trabajar con imágenes sobre los elementos naturales: el agua, la tierra, los arboles. Ahora está más presente el fuego, el simbolismo de las llamas. Como imágenes de la naturaleza atacada. Pero también como símbolo de renovación.
-Otra constante en su trayectoria es el apoyo y la vinculación creativa con pensadores y filósofos. En esta ocasión, con Gastón Bachelard. Además de belleza y sensaciones, desea comunicar ideas y transmitir denuncias sociales. Está acostumbrada a buscar científicos o investigadores de referencia con destacado tinte poético, para dar más valor a su visión artística.
-Junto a su nomadismo, a su vena poética, a su vinculación con la naturaleza, está su gran espíritu de trabajo y su esfuerzo para adaptarse, e incluso anticiparse, a los tiempos en los que vive y desarrolla su actividad artística. Se asegura que ha creado unas cien piezas coreográficas. Todas, con una trayectoria coherente y una estética especialmente cuidada.
-Junto a la gran concepción coreográfica de la pieza, es preciso señalar la calidad de los ocho componentes de la compañía que intervienen en ‘The tree’. Destacan la precisión, el esfuerzo y la expresividad del trabajo realizado.
-Comenzaba destacando la identificación con la trayectoria de Carolyn Carlson por parte de sus coetáneos de generación. Pero esta tarde en el Teatro Arriaga, había también muchos jóvenes. Más mujeres. He hablado incluso con una bailarina que ha sido alumna suya en París y ahora es profesora de danza aquí en Bilbao.
-El aplauso final también ha sido expresión, y reconocimiento, del acontecimiento vivido. Intensificado en los momentos en los que la propia Carolyn Carlson, -por segunda vez en la capital vizcaína-, ha salido a saludar e incluso ella ha aplaudido al público.
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