Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 21 octubre 2026 - 12:49 am
Categoría: General

David Barbero

-He acudido esta noche a ver la ópera ‘La traviata’ en el palacio Euskalduna de Bilbao, con la que la ABAO inaugura su temperada número 75. He ido con especial curiosidad, convencido de que es una de las piezas clásicas que puede conectar mejor con el público actual para comunicar las emociones que contiene su música y su libreto.

Es, además, una de las óperas más representadas y más solicitada por los aficionados a este género escénico. Así que el amplio  aforo del auditorium estaba lleno. Esta vez, contaba con un reparto de gran atractivo, lo que ha propiciado esa mayor asistencia de público.

La soprano Jessica Pratt, la protagonista, ha sido muy aplaudida. Ha destacado por su interpretación emocional del personaje además de evidenciar su virtuosismo, el dominio técnico y la facilidad de su registro al encarnar a Violetta, 

Junto a ella, ha intervenido Javier Camarena que ha ido ganando aplomo a medida que avanzaba la función, hasta encontrar en el tercer acto su canto suelto y decidido al que acostumbra. Gabriele Viviani ha gustado también como Giorgio Germont. Sin embargo, ninguno de los dos ha llegado a comunicar tantas emociones como su compañera protagonista.

También ha colaborado en esa comunicación emocional el Coro de Ópera de Bilbao, solvente en una partitura que exige precisión en la dicción, el ritmo y la velocidad. Así como el resto de los cantantes: Marifé Nogales, Olga Revuelta,  Josu Cabrero, José Manuel Díaz, Fernando Latorre y Gexan Etxabe.

Como director musical, Francesco Ivan Ciampa mostró su oficio  y su gran conocimiento de la obra de Verdi, al frente de la Euskadiko Orkestra. Ha cooperado de modo muy especial en esa labor de conjunto. La orquesta, cómplice y dispuesta, ha respondido con una gran sensibilidad.

En el sentido que estoy destacando de la comunicación con los espectadores, ha tenido especial incidencia también la puesta en escena. El responsable ha sido Mario Pontiggia. En su planteamiento, ha trasladado la acción a la Belle Époque y ha logrado la posibilidad de que existiera ese acercamiento con una mayor facilidad. La escenografía de Francesco Zito y Antonella Conte, sobre todo en el primer, ha ayudado  al percibir el contraste entre el lujo de esa alta sociedad y la vulnerabilidad de la protagonista.

Como ya he destacado favorablemente la mayor comunicación lograda con el público, gracias en parte a ese acercamiento cronológico, me atreveré incluso a decir que he pensado, durante la representación, que podría haber sido todavía más completo si se hubiera llegado a una actualización hasta este mismo momento del siglo XXI, de una forma elegante, estética, potente y valiente, aunque soy consciente de que eso va en contra de la opinión de muchos que son mucho más entendidos que yo también en esto.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 10 octubre 2026 - 10:59 pm
Categoría: General

David Barbero

-Recuerdo que leí, por primera vez, la novela ‘La muerte y la primavera de Mercé Rodoreda en mis ya lejanos año de estudiante. La tuve que repasar con el fin de entender sus enigmas, sus simbolismos y sus intenciones ocultas. Buscaba, entre otros, el misterio de porqué la autora decisión no terminarla.

-Así que esta tarde he acudido con expectación al teatro Arriaga de Bilbao por ver el espectáculo que la muy reconocida compañía de danza La Veronal bajo la dirección de Marcos Morau, ha elaborado sobre este relato y con el mismo título,  con música original de Maria Arnal. Mi curiosodad principal estaba en descubrir cómo ha sido pasado a la danza ese relato tan misterioso y tan impactante.

-La propuesta combina danza, teatro físico, composición visual y dramaturgia. Incluso aparecen vehículos y se utilizan mecanismos sofisticados. Se fija, como la narración original aunque de otra manera, en los temas de la identidad, la tradición, la angustia, la muerte y la resistencia. Refleja fragilidad, violencia y desolación. Pero quizá lo que más impacta es su traslación a una etapa y a una atmósfera distópica de gran impacto que desde el principio de convierte en inmersiva y envolvente.

La mezcla de la narración y la danza contemporánea se establece desde el movimiento, los gestos y la composición visual, además de un impactante ambiente sonoro y unas canciones llamativas. Se parte de una escenografía oscura, con un potente y simbólico diseño de iluminación con sombras y luces, que fortalece el carácter ritual de la obra, llevando al espectador a un mundo onírico e inquietante.

En el escenario se encuentran Maria Arnal, responsable de la música y las canciones, junto los bailarives e intérpreyes Lorena Nogal, Marina Rodríguez, Shay Partush, Núria Navarra, Jon López, Valentin Goniot, Ignacio Fizona Camargo y Fabio Calvisi. Todo bajo la dirección artística y coreográfica de Morau, que tiene ya un gran prestigio internacional por los importantes premios y reconocimientos conseguidos.

 Este espectáculo reinterpreta el relato  desde una lectura radicalmente contemporánea, estableciendo una alianza escénica entre música y danza. Crea un mundo distópico en el que se entrelazan los elementos simbólicos para formar una instalación potente y provocadora, que resulta la aportación conceptual más destacada.

Tanto la muerte como la primavera, en esta propuesta, se presentan de manera oscura y mística, como  metáforas entre el fin y el renacimiento, tejiendo un universo ambiguo, donde lo ritual y lo sagrado, lo espiritual y lo animal, se entrelazan. Al final, la primavera volverá, simbolizando la poesía de la vida misma: un regreso, un nuevo comienzo. La muerte es el final y la oscuridad, frente a esa floración y renacimiento.

Predomina una atmósfera opresiva y desoladora. Desde el principio, se apodera del espectador una sensación de caos y desasosiego. Todo parece desmoronarse, evocando una idea de deshumanización.

Técnicamente, es una pieza sombría y dinámica, que no ofrece respiro y mantiene una tensión constante hasta el final. Es un trabajo laberíntico y poético, que refleja la complejidad explorando sus capas más profundas. Elabora un imaginario emotivo de ladridos inquietantes y amenazantes. Los  tambores rompen el silencio con la violencia de una ráfaga de disparos. El final marca el punto de ruptura. La danza se convierte en una experiencia  sensorial, un desbordamiento visceral que arrastra a un ritmo más acelerado.

He aludido, al principio, a mis lectura juvenil de la novela original. Las sensaciones y las imágenes que recuerdo eran bastante diferentes a las recibidas hoy. Complementarias. Seguramente enriquecedoras. Sin duda, muy bien recibidas y hasta agradecidas.

El público ha mostrado durante toda la representación una atención expectante. Al finalizar, ha agradecido a los integrantes de esta reconocida y muy meritoria compañía La veronal, el excelente trabajo realizado con aplausos continuados y expresivamente sinceros.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 10 octubre 2026 - 12:13 am
Categoría: General

David Barbero

-Vamos a ver cómo os explico, desde mi punto de vista subjetivo, la propuesta teatral que he visto, con gran curiosidad, hoy en la sala BBK de la Gran Vía bilbaína. Para no confundir a nadie, debería advertir que lo he dicho en singular,con notables dudas. También podría asegurar que han sido dos las propuestas presentadas. Así, además, adelanto una pinta muy válida.

‘Protocolo’ es un montaje libremente inspirado en ‘Un enemigo del pueblo’, de Henrik Ibsen. Su artífice es el dramaturgo y director Abel González Melo, actual director del Corral de Comedias de Alcalá de Henares. Con este espectáculo, plantea un juego teatral de dos perspectivas, o dos visiones o dos planteamientos de un mismo texto. La pieza, o las piezas, está protagonizada por Beatriz Argüello y Ernesto Arias.

La acción tiene como escenario una ciudad europea de la costa mediterránea. Los protagonistas son Petra, joven alcaldesa, y Tomás, su marido, médico del exitoso balneario internacional que ha devuelto el esplendor económico a la región. Su vida es próspera y armoniosa. Pero de repente todo cambia por una crisis imprevista y el pánico desentierra errores sobrevenidos. Todo esto como trasfondo del admirado Ibsen.

A raíz de esa crisis inesperada, un torbellino de recuerdos y circunstancias obliga a la pareja a desnudar sus secretos y a tener que escoger entre el compromiso ético, los beneficios del poder  o su estabilidad familiar.

Pero el espectáculo presenta también, a continuación, otra versión de la misma historia. Los dos personajes cambian sus roles. Tomás pasa a ser el alcalde de la ciudad. Su esposa Petra, adopta el papel de la doctora del balneario. Esta trasformación permitiría contrastar las dos visiones  de un mismo conflicto o una misma historia en las que los intérpretes intercambian su  género. Quizá haya que enfatizar que esos cambios podrían llevar a descubrir los efectos y diferencias en los resultados de que sea un varón o una mujer quien ejerce el poder político y quien debe alertar del problema sanitario.

En mi visión subjetiva de este curioso experimento, de esa manera se dejaría en el espectador la tarea de discernir o valorar si este doble juego teatral modifica, o no, el conflicto esencial. El público se vería implicado en analizar si los intereses del poder y de la conciencia cambian, en este caso y en la sociedad, con el género de los protagonistas. Cada espectador tendría que proyectar, sobre lo que sucede en escena, sus propias ideas o prejuicios. Incluso podría determinar cuáles son sus posiciones ideológicas.

Pero resulta que, de hecho, las dos versiones tienen absolutamente el mismo texto y  el mismo desarrollo. La única diferencia está en que el texto es dicho alternativamente por un actor y una actriz, sin ningún otro cambio en la construcción de los personajes, ni el desarrollo de la acción o el resultado final.

He utilizado intencionadamente la expresión ‘decir el texto’. Me ha parecido, subjetivamente, que al no estar los personajes construidos con profundidad y cualidades psicológicas, el actor y la actriz se han convertido en meros ‘decidores’ de los parlamentos correspondientes en cada caso. En este punto, hay que reconocer que han demostrado su calidad y su habilidad.

Esta sensación generalizada de artificialidad y la sensación de tratarse de un experimento y no de una realidad vivida aumenta por la falta de dirección escénica y por las actitudes actorales de estar sólo declamando el texto.

Ya he advertido, al principio, que iba a exponer mi visión subjetiva. Con ese muy reducido valor debe ser entendida. Sobre todo cuando personas más entendidas que yo han tenido impresiones mucho más positivas.

Pienso, sinceramente, que deberíais hacerles más caso a ellas que a mí. Yo, al menos, así lo voy a hacer.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 4 octubre 2026 - 10:55 pm
Categoría: General

David Barbero

-Esta tarde he podido comprobar que no es cierto que todos los monólogos tienen muchas ganas de provocar carcajadas y escasa calidad. Hay excepciones. He acudido al teatro Campos Elíseos de Bilbao para ver al actor Edu Soto representando una pieza unipersonal titulada ‘Wanted. Se busca’.

En esa pieza, Edu Soto da vida a una decena de personajes y, aunque predomina el trabajo actoral, se consolida como un artista total: canta, baila, toca instrumentos, encarna personajes disparatados y, junto al músico Isaac Pascual, quede acompaña en escena, crea música original en directo

El polifacético artista interviene en este soliloquio interpretando una decena de personajes con un texto muy afilado, con mucha intención, que por encima de hacer reír, que también lo logra, consigue que el público se cuestione sobre importantes cuestiones y problemas sociales de la actualidad, con profundidad y eficacia. Su talento cómico y su capacidad para improvisar se añaden a su habilidad para comunicarse con el público y llevarle a la reflexión, mientras, además, lo entretiene.

En esta obra, Edu Soto, conocido por su versatilidad en medios audiovisuales, sorprende en el escenario con una  interpretación polifacética y llena de matices. A través de una muy estudiada conexión con su perro, desencadena una inteligente e intencionada trama que terminará cuestionando muchas matices de la organización social.

Otro aspecto a destacar es haber contado con la colaboración de Carles Alfaro, reconocido director teatral, quien aporta a la representación una visión intencionadamente irónica u crítica y una sensibilidad para crear atmósferas emotivas envolventes.

La representación sugiere un juicio “canino” a los comportamientos humanos, en un mundo absurdo, donde un perro se convierte en juez y jurado de los auto-considerados animales inteligentes, poniendo en cuestión sus valores y prioridades a la vez que expone sus contradicciones y torpezas, que se convierte en una crítica social

Después del éxito de su espectáculo “Más vale solo que ciento volando”, Edu Solo vuelve al escenario con este soliloquio teatral que habla de las miserias humanas, pero  pone á crítica en boca de un perro.

En el patio de butacas del teatro Campos elíseos ha contado con un público entregado desde el principio, conocedor de su trayectoria.  Desde el principio, ha respondido positivamente a sus intenciones. En los aplausos finales,  han demostrado los asistentes su coincidencia con las intenciones críticas que el artista ha confesado.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 3 octubre 2026 - 11:26 pm
Categoría: General

David Barbero

-Había oído comentarios que indicaban que la obra ‘Caramel’ era muy digna de atención, como representativa del impactante mundo estético de la compañía Les Impuxibles. Así que no he perdido la oportunidad de conocerla y esta tarde he acudido, con gran curiosidad, al centro cultural Muxikebarri de Getxo.

Esta obra, que tiene varios premios, propone una muy curiosa experiencia escénica que combina, de forma original, palabra, danza y música además de proponer  una reflexión sobre las adicciones y el vínculo que diversas personas establecen con esas sustancias. Entra también en los entresijos del sistema social que penaliza unas drogas, pero permite otras. Incluso intenta entender qué lleva a algunos seres humanos al consumo de esas sustancias, tanto si son legales o ilegales,.

 La compañía Les impuxibles, dirigida por las hermanas Ariadna y Clara Peya, se ha aliado en esta ocasión con el dramaturgo Pablo Messiez para tratar este tema. Han dedicado un tiempo a la investigación, encuentros y conversaciones con personas e instituciones vinculadas al tema. Ya habían tratado, de una manera similar temas como el suicidio, la presión social sobre los cuerpos , la salud mental, la violencia sexual o la identidad en anteriores espectáculos,.

El reconocido dramaturgo y director Pablo Messiez ha trabajado con ellas desde el inicio de la creación y ha aceptado sus planteamientos escénicos. Los bailarines e intérpretes Yasser D’Oquendo, Helena Gispert, Pol Guimerà, Mabel Olea, Sandra Pujol y Joan Solé ya están acostumbrados a ellos, por haber participado en anteriores proyectos. 

Caramel nos presenta un texto lleno de variados personajes que explican su vida en relación al consumo de alguna sustancia. El texto que podemos ver en escena intenta reflejar este tema desde toda su complejidad, quitando todo estigma, y planteando las preguntas sin resolverlas ni hacer juicios de valor.  Todo ello ocurre en un bar. un espacio donde la primera droga que todos consumen es algo legal y aceptado socialmente, el alcohol.

Caramel trata todo tipo de adicciones y consumos, incluso el heredado ya que podremos ver como una de los personajes nos habla de su madre, de lo que hacía, de lo que ella veía, y en lo que ella se ha convertido. Los textos de Messiez se entrelazan con las muy destacadas coreografías de Ariadna y la música original de Clara, que interpreta en directo en cada función. 

Caramel se convierte así en un montaje atractivo, sorprendente e impactante, que ayuda además a reflexionar sobre un problema social de destacado interés. Lo mejor de ‘Caramel’ es que no se trata de un alegato en contra de nada, ni ninguna campaña publicitaria advirtiendo de los peligros de las drogas. Es una exposición minuciosa  y teatralizada con muy especial solvencia.

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