David Barbero
-La comedia ‘ la cena de los idiotas’ que se está representando en el teatro Campos Elíseos de Bilbao, durante esta Aste Nagusia es una pieza excelente, inteligente, crítica y divertida. Por lo tanto debemos ponernos ‘serios’ para hablar sobre ella.
-Hay que hacer una advertencia. Este magnífico texto, reconocido internacionalmente se suele reponer con bastante frecuencia. Pero a veces, la calidad de las interpretaciones o de la dirección escénica no está a la altura del proyecto original. En otras ocasiones, se utiliza ese texto como mera excusa para provocar carcajadas vacías, sin respetar la profundidad de su mensaje. Por esa razón, los resultados artísticos, a veces, son irregulares.
-Esta pieza demuestra que lo más repugnante que puede hacer una persona es reírse y burlarse de otros seres humanos, porque se siente superior a ellos. Pero a la hora de la verdad no está claro quién se ríe de quién y quién es el que al final da pena e demuestra ser más ‘idiota’.
-Se puede tener más preparación académica, más estudios, sobre todo se puede tener más dinero. Pero eso no justifica que mires a los demás por encima del hombro y mucho menos que te puedas burlar de ellos. Ese pensamiento y la consiguiente diversión estúpida solo la pueden tener personas sin ninguna calidad humana y carentes de valores, individuos que la sociedad debería apartar y rechazar .
-Por todas esas razones, ver ‘La cena de los idiotas’ puede ser una sana terapia ya que te permitirá reírte y además reflexionar sobre algunas estupideces humanas y otras maldades de los hombres. Se trata de una inteligente crítica a una sociedad en la que no es fácil saber quién es realmente el idiota.
En el argumento concreto de esta historia, Carlos se reúne a cenar todos los martes con sus amigos, otros hombres de negocios. Siempre invitan a un supuesto “idiota” con la única pretensión de reírse de él. Normalmente es una persona desfavorecida injustamente por la sociedad. Pero en la velada de esa noche, elegida para invitar a Francisco Piñón, todo saldrá al revés de lo previsto por los organizadores del agravio.
En el desarrollo de la reunión, se produce un giro inesperado y una serie de malentendidos intencionados. Lo que comienza como una cruel broma se transforma en una serie de desventuras para el organizador, mientras que el invitado, con su bondad y torpeza natural, desmantela la arrogancia de su anfitrión. La obra se convierte así en una sátira mordaz sobre la prepotencia y la verdadera naturaleza de la idiotez. Todo ello con momentos muy cómicos que encadenan carcajadas sin parar.
En esta ocasión, la actual versión teatral de este ya clásico moderno del francés Francis , está protagonizada por Félix Álvarez, Javier Losán, Santiago Urrialde, Manu Badenes, Anna Hastings y Cristina Acosta, bajo la dirección escénica de Josema Yuste.
Lo característico de este montaje es el tono exageradamente cómico de todo el elenco y la complicidad que tienen entre ellos en una manera de usar el humor que no brilla por el cuidado y la sutileza. Se nota la particular conexión que tienen entre ellos, su manera de entender la comicidad llega directamente hasta el patio de butacas.
En ese ambiente, la improvisación, a veces calculada, es una parte añadida que no siempre está a la altura y la intención del texto. Con todo, la obra no solo ofrece esos momentos de ese humor exagerado, sino que también plantea la aludida crítica a la sociedad, reflexionando sobre la superficialidad y el desprecio de algunas personas hacia sus semejantes.
En la representación de esta tarde en el teatro Campos Elíseos, el numeroso público ha llenado todo el aforo. Ha seguido la obra con gran interés y ha respondido generosamente tanto a los efectos cómicos como a las reflexiones que se le han ofrecido. Una muestra de ello es que actuación más aplaudida ha sido la del actor Javier Losán, que interpreta el personaje del teóricamente ‘idiota’.