David Barbero
-He presenciado varias representaciones de la zarzuela ‘El caserío’ de Jesús Guridi. La versión estrenada esta tarde en Euskalduna Bilbao, con ocasión de su centenario, ha resultado la más emotiva, entre otras causas por las connotaciones de esa celebración.
A ello, han contribuidos diversos elementos. Entre ellos, lógicamente, figuran los intérpretes elegidos, de los que ha destacado el barítono Juan Jesús Rodríguez, que es referencia en la lírica y resulta un rostro habitual de las temporadas líricas de Bilbao.
Unos participantes decisivos tanto en la preparación como en el desarrollo del espectáculo de esta tarde han sido los responsables de la dirección musical y escénica, José Luis Egipuz y Yolanda Bustillo. He hecho referencia al desarrollo del espectáculo, porque durante el mismo se han producido determinadas deficiencias de sonido que han ocasionado cambios sobre la marcha.
Detrás de este destacado propósito de solemnizar el centenario de ‘El
caserío’ está la muy meritoria Masa Coral del Ensanche, una agrupación de aficionados presente en Bilbao desde hace más de un siglo, y que anualmente mantiene la representación profesional de las zarzuelas en la capital vizcaína.
El equipo artístico completo de este espectáculo ha estado integrado, además, por Olaeta Ballet Elkartea, a las órdenes de Jone Goiricelaia, que ha seguido las coreografías de Izaskun Iturri. La producción ha reunido cerca de 60 voces –unas 45 de la Masa y el resto, del Coro Rossini– y una orquesta compacta de 35 instrumentistas.
La escenografía de Goitia ha enfatizado el choque de escalas: jirafas que remolonean por salones palaciegos, animales que irrumpen en arquitecturas clásicas, un «clasicismo rebelde» en diálogo con la iconografía europea.
En cuanto a los cantantes, ha habido la incorporación destacada en la presencia de Juan Jesús Rodríguez, que ya había actuado hace años bajo la dirección de Juanjo Mena. Regresa ahora en plena madurez, convertido en uno de los barítonos más destacados del panorama. Le acompañan un elenco íntegramente vasco: Javier Tomé, Patricia Sésar, Alberto Núñez, Adhara Martínez y Josu Cámara, como actor.
La dirección escénica de Yolanda Bustillo, y la musical de José Luis Egiluz han asumido la ardua tarea de poner orden artístico en ese grande y variopinto conjunto de participantes y en las diversas actividades artísticas. Su objetivo ha consistido en crear la unidad necesaria para el buen desarrollo de un conjunto numeroso y variado. Además, han prestado una gran atención a potenciar la expresividad de cada uno de los elementos integrantes. To unido, como han quedado dicho, a la eficacia para reorganizar el espectáculo hacia las partes cantadas y bailadas, a causa de los problemas existentes en los recitados.
El caserío se estrenó el 11 de noviembre de 1926 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. La efemérides de su centenario está sirviendo también para reivindicar la trayectoria de una formación estrechamente vinculada a la zarzuela. La Masa Coral del Ensanche comenzó su andadura en un caserío del Ensanche en 1903, y desde entonces ha reunido a generaciones de amantes del canto que han forjado una trayectoria marcada por la calidad y el respeto al género.