Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 27 marzo 2026 - 11:38 pm
Categoría: General

David Barbero

-He acudido esta tarde con especial interés al estreno en el teatro Arriaga de la pieza de ballet ‘A.I. (AMALUR INDARRA), una creación del ballet de Lucía Lacarra, bajo la dirección escénica de la propia Lucía y de Matthew Golding con planteamiento y características especiales e innovadoras, especialmente relacionada con la sociedad de este momento.

-‘A.I. (Amalur Indarra)’ es la segunda producción del Lucia Lacarra Ballet, tras su espectáculo Lost Letters, cuyo estreno también tuvo lugar en el Teatro Arriaga y supuso el debut de esta compañía. Se trata de una coproducción de varias entidades teatrales vascas: Teatro Arriaga Antzokia, Fundación Baluarte Fundazioa, Kursaal Eszena, Red de Teatros de Vitoria-Gasteiz.

-Si la presentación del nuevo ballet con ‘Lost letters’ causó, hace algo más de dos años, una excelente sensación, esta vez incluso se ha superado en todos sus aspectos. De los directores, hay que emplear los mismos calificativos laudatorios. Y sobre la gran Lucía Lacarra, es obligatorio reconocer que la perfección no pasa por ella. Se ha quedado en su persona y no la abandona,

-Entre las novedades de esta pieza de ballet está la de plantear una reflexión mental y ética sobre el mundo actual. Pone en cuestión la influencia de las altas tecnologías y la influencia que pueden tener en el pensamiento y la libertad de creación humana. Propone la meditación en profundidad sobre esa situación. Incluso ofrece una alternativa que ya se expone en el título de la pieza. Esto introduce una novedad en el planteamiento del ballet, donde han solido primar los valores estéticos sobre los del pensamiento.

  Dirigido por la propia Lucia Lacarra junto a Matthew Golding, el espectáculo cuenta con coreografía de Juanjo Arqués y del propio Golding. La obra se gestó durante ocho semanas en el Komentua Kultur Topagunea de Zumaia, en un proceso creativo intensivo que ha dado lugar a una propuesta de fuerte carga visual y conceptual, con un desarrollo limpio, coordinado, enérgico y casi hipnótico, que no te permite desviar la vista, ni la atención, en ningún momento.

A.I. (Amalur Indarra) sitúa al espectador en un futuro distópico en el que la inteligencia artificial domina todos los aspectos de la vida humana. En ese contexto, cualquier intento de cuestionar el sistema es considerado una amenaza. Frente a este panorama emerge Amalur, como la conexión con la Tierra y la recuperación de la esencia emocional del ser humano.

Otro elemento destacado de la producción es el uso del láser en escena para representar la tecnología, con un impactante diseño de iluminación de Eduardo Chacón. A ello se suma un cuidado diseño de vestuario firmado por Betitxe Saitua y la integración de una significativa pieza audiovisual rodada en las Bardenas Reales, que amplía el universo narrativo y simbólico del espectáculo.

La música, elegida con mucho cuidado, reúne obras de compositores como Max Richter, Jóhann Jóhannsson, Samuel Barber, Hans Zimmer y Kjartan Sveinsson.

Considerada una de las grandes figuras de la danza internacional, Lucia Lacarra lidera esta nueva creación reforzando y ampliando una trayectoria avalada por premios como el Benois de la Danse o el Premio Nacional de Danza, consolidando su apuesta por un lenguaje coreográfico contemporáneo propio.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 26 marzo 2026 - 11:47 pm
Categoría: General

David Barbero

-Adelanto la conclusión que he sacado esta tarde, después de asistir al estreno de ‘Etena(Exire inertia)’ en Azkuna Zentroa de Bilbao. Si alguien sigue pensando que, en las artes escénicas, no se experimenta, debe asistir a las próximas representaciones de esta obra para comprobar que no es cierto.  

-Se trata de una propuesta de teatro experimental de la agrupación Zelako Kultur Ideiak, enmarcada en el Encuentro de Mujeres Creadoras de Bizkaia. Constituye la búsqueda de un proceso dirigido a las mujeres creadoras  con el fin de fortalecer la colaboración y las relaciones entre ellas.

-La iniciativa ha sido creada por tres profesionales de las artes escénicas y una especializada en la música. Tienen amplia experiencia en los oficios de la interpretación, la producción y la dirección escénica. Son Miren Gaztañaga, Getari Etxegarai, María Urcelay y Garazi Navas.

-Debo advertir que el espectáculo se ha desarrollado en euskera. Yo he podido acceder parcialmente a él, por un conocimiento  previo del mismo. Sin embargo, he podido apreciar y disfrutar de los aspectos estéticos, de la interpretación, de todo el espacio sonoro, de la relación o simbiosis entre lo visual y lo auditivo, del ritmo, de la plasmación estética, del sorprendente vestuario, del escenario a la vez lleno y vacío. Y de bastantes elementos más.

El contenido de la experimentación versa sobre las limitaciones existentes sobre la libertad existentes en la sociedad actual, doce las personas están – estamos – atrapadas por el sistema, por las situaciones impuestas, por las creencias recibidas o fabricadas, sin poder distinguir si realmente somos libres en nuestras decisiones y en nuestras acciones.

En concreto, la acción de esta creación colectiva se centra la vida y circunstancias de dos mujeres, a las que interpretan Getari y María, situadas simbólicamente en un espacio claustrofóbico que las obliga a cuestionarse sobre sus situaciones cotidianas que condicionan sus deseos y sus objetivos. Deben poner en cuestión sus relaciones familiares, personales y sociales. También sus rechazos y aceptaciones físicas o mentales con el fin de buscar una superación o una salida, ante la que cada una de ellas reaccionará de una forma individualizada.

En el estreno realizado esta tarde en Azkuna Zentroa de Bilbao, se ha mostrado el resultado de este intenso y muy personal trabajo realizado, materializado en una pieza escénica, creación colectiva llena de emociones comunicadas muy eficazmente por las herramientas interpretativas y de puesta en escena. Se ha evidenciado a la vez el intenso y muy personal trabajo en esta ocasión, y la profesionalidad acumulada por ellas en su trayectoria. Getari Etxegarai y María Urcelay hacen una demostración de su enorme calidad como intérpretes, con unos personajes y unas situaciones nada fáciles ni asequibles.  Miren Gaztañaga, por su parte hace gala de un dominio cuidadoso tanto en los movimientos, en el ritmo y en los juegos expresivos con gran limpieza y austeridad de elementos.

Hay un elemento artístico, de especial incidencia en esta ocasión. Es la presencia física sobre el escenario de Garazi Navas, excelente acordeonista y experta en la dirección musical de coros. Es preciso destacar la coordinación en vivo de los sonidos con los movimientos de las actrices. De esta manera, se facilita y se completa la comunicación emocional, mediante la música como elemento artístico. ¡Ah! En algún momento también hay que destacar lo apropiado del vestuario, por la imaginación y la capacidad simbólica que demuestra.Así que, si este trabajo experimental tenía como objetivo ir abriendo caminos para un desarrollo más libre de las nuevas creadoras, tengo la impresión de que ha dejado las puertas abierta y hasta ha colocado una excelente alfombra para seguir caminando.
 
 
 
Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 marzo 2026 - 9:42 pm
Categoría: General

David Barbero

-He asistido esta tarde en la librería Cámara de Bilbao a un acontecimiento escénico, narrativo y cultural de especial interés y características polifacéticas dignas de atención. No ha constituido un estreno escénico pero ha reunido numerosas connotaciones similares. También la parte emotiva que se ha desarrollado.

-Se ha tratado de un acto protagonizado por el muy destacado actor, autor, director, novelista, poeta, además de otras varias actividades destacadas, José Luis Esteban, persona especialmente culta y cultivadora de cualidades diversas..

-Ha presentado su último libro, titulado ‘Malaria’. Es una novela. La primera que publica. No la primera que escribe, según propia confesión. En ella, se evidencian bastantes de las muchas y muy intensas cualidades que José Luis demuestra en las diversas actividades que  realiza.

En la presentación de este nuevo libro suyo ha estado acompañado de la escritora María Eugenia Salaverri y la actriz Irene Bau. Las dos han tenido unas intervenciones especialmente destacadas. La primera ha realizado un análisis de la novela como sólo una escritora inteligente y conocedora del oficio en profundidad puede hacer. Además, llena de humor y sensibilidad. Irene tenía que ‘leer’ uno de los capítulos. Pero lo ha interpretado, vivido, y nos lo ha hecho vivir, con impecable sensibilidad a todos los presentes. 

–El acto ha tenido una puesta en escena sencilla, pero eficaz, coloquial, agradable y llena de buenas vibraciones para reunir a unos cuantos curiosos, además de admiradores y amigos de José Luis. Sobre todo, ha estado encaminada a reflejar las características, cualidades, contenido y formas del libro. Lo que ha despertado, aún más, el interés y la curiosidad de las y los asistentes por leer y disfrutar de sus páginas. 

-Sin caer en ningún spoiler irresponsable, puedo adelantar que el título se justifica porque el protagonista de la acción lleva, por decisión propia,  el nombre de Santi Malaria,; que es un perdedor, por lo tanto más interesante que los triunfadores vanidosos, Se trata de un cantante fracasado y profesional del desastre. Debe dinero a la gente equivocada. Mucho dinero. Pero en un momento de la trama, durante uno de sus shows en un chiringuito, sucede algo que… ¡Bueno! Algo que no es conveniente descubrir para no estropear la lectura interesada de cualquier lector. 

Dentro de la novela, hay cosas que suceden en una fecha tan señalada como Nochevieja. Uno de las escenarios es un chalé vacío. Aparecen dos ladrones. Son  torpes, en determinadas habilidades. También hay un perro diminuto. Un incendio tiene la culpa, entre otros acontecimientos, de que la vida de Santi Malaria dé numerosas vueltas sobre sí mismas. Todo ellos hace que que seguirle la pista literaria y humana proporciona al lector muchas satisfacciones y deleites. Hasta ahí, puedo adelantar.

Os asegurar que ya estoy todavía disfrutando de esta primera novela de José Luis Esteban. Pero ya he descubierto que en ella hay una historia afilada, irónica e implacable.  He encontrado mucho  humor, en lo que autor es un maestro, como también lo es en mezclar con la violencia con la ternura. Y no lo digo sólo por dar envidia. Que también.

Añadiré que, en mi lectura, continúo también, y además, la búsqueda iniciada hace ya unos cuantos años, cuando conocí a José Luis, para intentar descubrir cuál es el secreto o el imán profundo o la síntesis o la criptonita que une todas las actividades, oficios, cualidades, dones, habilidades que tiene, que desarrolla y que irradia.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 21 marzo 2026 - 12:16 am
Categoría: General

David Barbero

-Hace ya unas horas que he regresado del teatro Arriaga de Bilbao. Allí me he quitado el sombrero. ‘Chapeau’, en francés. Y todavía no me lo he puesto.

-En el teatro municipal bilbaíno, he estado viendo, con gran expectación e interés, el espectáculo titulado ‘Travi’. Está protagonizado, producido, inspirado, dinamizado, hecho en su totalidad por los miembros de la familia Pla-Solina. Los padres se llaman Quimet y Nuria. Los hijos llevan los nombres de Diana y Oriol.

-Hay quien dice que siguen la tradición de los históricos juglares. En la función también se habla de eso. Incluso alguien se atreve a augurar que con ellos se termina la especie. Entre sus cualidades innatas, se citan la creatividad, la alegría, la inteligencia, la imaginación y el sentido del humor compartidos desde hace ya decenios con el público. Sin descuidar ni mucho menos el trabajo concienzudo y bien hecho, junto al cuidado de todos los detalles.

Son payasos, pero también filósofos, actores, hombres y mujeres integrales del teatro que transitan lo mismo por Shakespeare que por ‘Sibartini’ un artista italiano que acaba de morir y que no conoce muy bien ninguno de ellos y, sin embargo, utilizan como leitmotiv de su imaginativo, lúcido, muy divertido y motivador espectáculo que está preparando.  En él, dentro de un caos perfectamente ideado y mejor interpretado, se dan cita elementos del viejo circo de toda la vida con la danza contemporánea, el teatro posdramático y el teórico, a la vez que agudo, enfrentamiento o diálogo entre lo viejo y lo nuevo, entre la  concepción tradicional de un espectáculo frente al nerviosismo y desnortamiento intencionado de un director o la rebeldía sistemática y casi adolescente de su hermana frente a cualquier propuesta surgida de sus progenitores. O quizá sea exactamente al revés.

Comienzan hablando en catalán. Prosiguen luego en castellano, pasan a un italiano macarrónico y, para terminar, vuelven de nuevo al catalán. Todo para construir una fábula histérica y cotidiana de ese enfrentamiento, a la vez simbiosis, de padres-hijos, incluso en el ámbito de lo artístico. Y, en medio, dan forma a las ideas, aspiraciones y propuestas escénicas, transitando por el surrealismo, lo tragicómico, y recurriendo a todo tipo de artilugios escénicos o circenses, todas ellas llenas de un sentido del humor muy inteligente y contagioso. Desde cajas de madera a grandes pelotas, o sandías, sobre las que hacer equilibrios, desde una bicicleta más que mini al saxo del clown para intentar montar un pasacalle.

 Travy se estrenó en octubre de 2018 en el Teatre Lliure de Barcelona, después ha pasado por otros teatros en gira por Cataluña. También ha triunfado en Madrid y ahora continúa otra exitosa gira. Es una obra en la que vida y teatro se funden y confunden. Una obra metateatral en la que una familia de artistas intenta crear una obra nueva. Es una bellísima, divertida, conmovedora y generosa confesión en familia. Es el testimonio de un legado personal y familiar que vive, respira,  rebosa espectáculo y vida; una mirada desde el presente, para plantearle más de una pregunta al futuro. Es sobre todo una exhibición de talento, imaginación, talento, trabajo y cualidades escénicas extraordinarias en los cuatro creadores de la misma familia.

Así que  mantengo el chapeau quitado en reconocimiento del gran trabajo hecho por los Pla-Solina, Oriol, Nuria, Diana y Quim.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 16 marzo 2026 - 12:27 am
Categoría: General

David Barbero

-He acudido esta tarde a Pabellón 6 de Bilbao con mucha curiosidad, y con notable prisa para ver la representaciones de ‘El despertar de la primavera’.

-Comienzo por lo de la prisa. Quería haber asistido hace unos días a su estreno en Teatro Arriaga. También deseaba acudir estos días anteriores en el propio P6, su propia sede, ya que es una producción de ls compañía joven. Pero no he podido acudir hasta hoy. Así que he acudido con bastante antelación, para que no me ocurriera ningún percance.

-Voy ahora con lo de curiosidad. Me corrijo. Lo pongo en plural. He acudido con varias curiosidades. Enumero algunas. La obra y su autor, Frank Wedekind son de mi devoción, desde que la leí hace años y saqué una interpretación social, que me interesó. En esta ocasión, se me ha añadido la curiosidad por el nombre de Adriana Laespada, a quien he seguido en otros géneros escénicos, como el operístico.

Ya sabía que en esta versión de ‘El despertar de primavera, de Frank Wedekind, se  traslada a un futuro cercano, dentro de unos años, cuando las corrientes de extrema  derecha que hoy apuntan, habrían supuestamente logrado  consolidarse en el poder. Por esa razón, había imaginado que esta nueva versión caminaría por una actualización social o política, similar a que yo había sacado. Sin embargo, casi desde el comienzo de la representación me he dado cuenta de que estaba equivocado. Y además, para bien, porque me ha parecido más interesante y más original. Ademas, he ratificado que, más de un siglo después de su escritura, ‘El despertar de la Primavera’ conserva  una vigencia, hace reflexionar y capacidad de sorprender.

Voy a insistir en que entiendo el teatro como un espejo de la sociedad en la se produce y un análisis de sus problemas y preocupaciones.  Pero ese espejo no siempre tiene que ser naturalista y lineal. Hay espejos, cóncavos o convexos, distópicos o dislocados, que cuestionan la realidad, a veces,de forma más radical. Esta obra siempre me ha parecido emblemática por haber sido una audaz representación de los conflictos internos y externos que afrontaban los jóvenes de hace algo mas de un siglo en un mundo en transformación, donde el deseo, la represión y la búsqueda de identidad convergen y se pelean con los intereses de los poderosos que desean controlar las libertades desde el poder.

La obra no solo representa una crítica a la sociedad de la época en que fue escrita. Ofrece simbolismos, sugerencias y guiños para provocar una reflexión continua sobre el crecimiento y los retos que afrentan los jóvenes de otros momento, como el actual, con circunstancias que, para muchos, son similares, en muchos aspectos, a las de entonces.

Eso es lo que he encontrado en esta visión distópica, pero cercana, con guiños y referencias para ser comprendida, con detalles para obligar a reflexionar sobre lo que está pasando hoy, y con características artísticas, visuales, auditivas o estéticas para sorprender, interesar y captar la atención.

Debo decir con sinceridad que eso es lo que más me ha atraído de esta propuesta presentada por la compañía joven de Pabellón 6, como una muestra escénica novedosa, diferente, llamativa, nada lineal, imaginativa y hasta sorprendente, desde luego para bien.

En la misma situación me encuentro, en lo referente a otra de mis curiosidades con las que he acudido, la referente a la incorporación de  Adriana Laespada a las labores de adaptación de textos teatrales, dirección escénica, cuidado de los actores y actrices, además de mostrar un mundo distópico, para mí original sobre el escenario en diversos aspectos. Todo ello, a mi juicio, digno de gran interés por su novedoso tratamiento.

Otro aspecto igualmente destacable, que he podido constatar muy cerca del escenario, ha sido comprobar cómo los jóvenes actores y actrices llegan a sus primeros trabajos escénicos con más preparación, mejor disposición y mayor entrega. Había sido testigo con las anteriores promociones de esta compañía joven de pabellón 6, y lo he podido ratificar esta tarde. Así que mi más sincera enhorabuena por mi parte como reconocimiento.

Deseo, por lo tanto, destacar los nombres implicados en este trabajo. Comenzamos por el autor, ya clásico, aunque moderno y capaz de adaptarse a tiempos diferentes, Frank Wedekind. La adaptación y la dirección escénica han sido realizadas por Adriana Laespada, con las destacadas características antes señaladas. La interpretación ha sido asumida por la nueva, pero muy consistente, promoción de la compañía joven de Pabellón 6. Está integrada por Unai Arrieta Aguirrezabala, Mikel González Saiz, Oier Agirre, Carlota Cacharrón, Paula Polo Aldanondo, Laura Meabe Abecia y Teo Maiztegi.

Procuro no olvidarme nunca de los otros trabajos escénicos, que en esta ocasión tienen una notable incidencia para configurar las características estéticas del espectáculo. Comienzo por el vestuario de Betitxe Saitua por su contribución visual impactante. Las coreografías las ha diseñado Alejandro Limón. La escenografía versatil y eficaz es de Aintzane Mendez. El asistente de movimiento ha sido Oier Agirre. El diseño de iluminación, contribuye de modo preciso lo firman Fernando Alcauzar y Quique Gago.

Debo añadir que el aforo ha sido completo y su aplauso final de reconocimiento me ha parecido de los más expresivos.

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