Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 10 octubre 2026 - 10:59 pm
Categoría: General

David Barbero

-Recuerdo que leí, por primera vez, la novela ‘La muerte y la primavera de Mercé Rodoreda en mis ya lejanos año de estudiante. La tuve que repasar con el fin de entender sus enigmas, sus simbolismos y sus intenciones ocultas. Buscaba, entre otros, el misterio de porqué la autora decisión no terminarla.

-Así que esta tarde he acudido con expectación al teatro Arriaga de Bilbao por ver el espectáculo que la muy reconocida compañía de danza La Veronal bajo la dirección de Marcos Morau, ha elaborado sobre este relato y con el mismo título,  con música original de Maria Arnal. Mi curiosodad principal estaba en descubrir cómo ha sido pasado a la danza ese relato tan misterioso y tan impactante.

-La propuesta combina danza, teatro físico, composición visual y dramaturgia. Incluso aparecen vehículos y se utilizan mecanismos sofisticados. Se fija, como la narración original aunque de otra manera, en los temas de la identidad, la tradición, la angustia, la muerte y la resistencia. Refleja fragilidad, violencia y desolación. Pero quizá lo que más impacta es su traslación a una etapa y a una atmósfera distópica de gran impacto que desde el principio de convierte en inmersiva y envolvente.

La mezcla de la narración y la danza contemporánea se establece desde el movimiento, los gestos y la composición visual, además de un impactante ambiente sonoro y unas canciones llamativas. Se parte de una escenografía oscura, con un potente y simbólico diseño de iluminación con sombras y luces, que fortalece el carácter ritual de la obra, llevando al espectador a un mundo onírico e inquietante.

En el escenario se encuentran Maria Arnal, responsable de la música y las canciones, junto los bailarives e intérpreyes Lorena Nogal, Marina Rodríguez, Shay Partush, Núria Navarra, Jon López, Valentin Goniot, Ignacio Fizona Camargo y Fabio Calvisi. Todo bajo la dirección artística y coreográfica de Morau, que tiene ya un gran prestigio internacional por los importantes premios y reconocimientos conseguidos.

 Este espectáculo reinterpreta el relato  desde una lectura radicalmente contemporánea, estableciendo una alianza escénica entre música y danza. Crea un mundo distópico en el que se entrelazan los elementos simbólicos para formar una instalación potente y provocadora, que resulta la aportación conceptual más destacada.

Tanto la muerte como la primavera, en esta propuesta, se presentan de manera oscura y mística, como  metáforas entre el fin y el renacimiento, tejiendo un universo ambiguo, donde lo ritual y lo sagrado, lo espiritual y lo animal, se entrelazan. Al final, la primavera volverá, simbolizando la poesía de la vida misma: un regreso, un nuevo comienzo. La muerte es el final y la oscuridad, frente a esa floración y renacimiento.

Predomina una atmósfera opresiva y desoladora. Desde el principio, se apodera del espectador una sensación de caos y desasosiego. Todo parece desmoronarse, evocando una idea de deshumanización.

Técnicamente, es una pieza sombría y dinámica, que no ofrece respiro y mantiene una tensión constante hasta el final. Es un trabajo laberíntico y poético, que refleja la complejidad explorando sus capas más profundas. Elabora un imaginario emotivo de ladridos inquietantes y amenazantes. Los  tambores rompen el silencio con la violencia de una ráfaga de disparos. El final marca el punto de ruptura. La danza se convierte en una experiencia  sensorial, un desbordamiento visceral que arrastra a un ritmo más acelerado.

He aludido, al principio, a mis lectura juvenil de la novela original. Las sensaciones y las imágenes que recuerdo eran bastante diferentes a las recibidas hoy. Complementarias. Seguramente enriquecedoras. Sin duda, muy bien recibidas y hasta agradecidas.

El público ha mostrado durante toda la representación una atención expectante. Al finalizar, ha agradecido a los integrantes de esta reconocida y muy meritoria compañía La veronal, el excelente trabajo realizado con aplausos continuados y expresivamente sinceros.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 10 octubre 2026 - 12:13 am
Categoría: General

David Barbero

-Vamos a ver cómo os explico, desde mi punto de vista subjetivo, la propuesta teatral que he visto, con gran curiosidad, hoy en la sala BBK de la Gran Vía bilbaína. Para no confundir a nadie, debería advertir que lo he dicho en singular,con notables dudas. También podría asegurar que han sido dos las propuestas presentadas. Así, además, adelanto una pinta muy válida.

‘Protocolo’ es un montaje libremente inspirado en ‘Un enemigo del pueblo’, de Henrik Ibsen. Su artífice es el dramaturgo y director Abel González Melo, actual director del Corral de Comedias de Alcalá de Henares. Con este espectáculo, plantea un juego teatral de dos perspectivas, o dos visiones o dos planteamientos de un mismo texto. La pieza, o las piezas, está protagonizada por Beatriz Argüello y Ernesto Arias.

La acción tiene como escenario una ciudad europea de la costa mediterránea. Los protagonistas son Petra, joven alcaldesa, y Tomás, su marido, médico del exitoso balneario internacional que ha devuelto el esplendor económico a la región. Su vida es próspera y armoniosa. Pero de repente todo cambia por una crisis imprevista y el pánico desentierra errores sobrevenidos. Todo esto como trasfondo del admirado Ibsen.

A raíz de esa crisis inesperada, un torbellino de recuerdos y circunstancias obliga a la pareja a desnudar sus secretos y a tener que escoger entre el compromiso ético, los beneficios del poder  o su estabilidad familiar.

Pero el espectáculo presenta también, a continuación, otra versión de la misma historia. Los dos personajes cambian sus roles. Tomás pasa a ser el alcalde de la ciudad. Su esposa Petra, adopta el papel de la doctora del balneario. Esta trasformación permitiría contrastar las dos visiones  de un mismo conflicto o una misma historia en las que los intérpretes intercambian su  género. Quizá haya que enfatizar que esos cambios podrían llevar a descubrir los efectos y diferencias en los resultados de que sea un varón o una mujer quien ejerce el poder político y quien debe alertar del problema sanitario.

En mi visión subjetiva de este curioso experimento, de esa manera se dejaría en el espectador la tarea de discernir o valorar si este doble juego teatral modifica, o no, el conflicto esencial. El público se vería implicado en analizar si los intereses del poder y de la conciencia cambian, en este caso y en la sociedad, con el género de los protagonistas. Cada espectador tendría que proyectar, sobre lo que sucede en escena, sus propias ideas o prejuicios. Incluso podría determinar cuáles son sus posiciones ideológicas.

Pero resulta que, de hecho, las dos versiones tienen absolutamente el mismo texto y  el mismo desarrollo. La única diferencia está en que el texto es dicho alternativamente por un actor y una actriz, sin ningún otro cambio en la construcción de los personajes, ni el desarrollo de la acción o el resultado final.

He utilizado intencionadamente la expresión ‘decir el texto’. Me ha parecido, subjetivamente, que al no estar los personajes construidos con profundidad y cualidades psicológicas, el actor y la actriz se han convertido en meros ‘decidores’ de los parlamentos correspondientes en cada caso. En este punto, hay que reconocer que han demostrado su calidad y su habilidad.

Esta sensación generalizada de artificialidad y la sensación de tratarse de un experimento y no de una realidad vivida aumenta por la falta de dirección escénica y por las actitudes actorales de estar sólo declamando el texto.

Ya he advertido, al principio, que iba a exponer mi visión subjetiva. Con ese muy reducido valor debe ser entendida. Sobre todo cuando personas más entendidas que yo han tenido impresiones mucho más positivas.

Pienso, sinceramente, que deberíais hacerles más caso a ellas que a mí. Yo, al menos, así lo voy a hacer.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 4 octubre 2026 - 10:55 pm
Categoría: General

David Barbero

-Esta tarde he podido comprobar que no es cierto que todos los monólogos tienen muchas ganas de provocar carcajadas y escasa calidad. Hay excepciones. He acudido al teatro Campos Elíseos de Bilbao para ver al actor Edu Soto representando una pieza unipersonal titulada ‘Wanted. Se busca’.

En esa pieza, Edu Soto da vida a una decena de personajes y, aunque predomina el trabajo actoral, se consolida como un artista total: canta, baila, toca instrumentos, encarna personajes disparatados y, junto al músico Isaac Pascual, quede acompaña en escena, crea música original en directo

El polifacético artista interviene en este soliloquio interpretando una decena de personajes con un texto muy afilado, con mucha intención, que por encima de hacer reír, que también lo logra, consigue que el público se cuestione sobre importantes cuestiones y problemas sociales de la actualidad, con profundidad y eficacia. Su talento cómico y su capacidad para improvisar se añaden a su habilidad para comunicarse con el público y llevarle a la reflexión, mientras, además, lo entretiene.

En esta obra, Edu Soto, conocido por su versatilidad en medios audiovisuales, sorprende en el escenario con una  interpretación polifacética y llena de matices. A través de una muy estudiada conexión con su perro, desencadena una inteligente e intencionada trama que terminará cuestionando muchas matices de la organización social.

Otro aspecto a destacar es haber contado con la colaboración de Carles Alfaro, reconocido director teatral, quien aporta a la representación una visión intencionadamente irónica u crítica y una sensibilidad para crear atmósferas emotivas envolventes.

La representación sugiere un juicio “canino” a los comportamientos humanos, en un mundo absurdo, donde un perro se convierte en juez y jurado de los auto-considerados animales inteligentes, poniendo en cuestión sus valores y prioridades a la vez que expone sus contradicciones y torpezas, que se convierte en una crítica social

Después del éxito de su espectáculo “Más vale solo que ciento volando”, Edu Solo vuelve al escenario con este soliloquio teatral que habla de las miserias humanas, pero  pone á crítica en boca de un perro.

En el patio de butacas del teatro Campos elíseos ha contado con un público entregado desde el principio, conocedor de su trayectoria.  Desde el principio, ha respondido positivamente a sus intenciones. En los aplausos finales,  han demostrado los asistentes su coincidencia con las intenciones críticas que el artista ha confesado.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 3 octubre 2026 - 11:26 pm
Categoría: General

David Barbero

-Había oído comentarios que indicaban que la obra ‘Caramel’ era muy digna de atención, como representativa del impactante mundo estético de la compañía Les Impuxibles. Así que no he perdido la oportunidad de conocerla y esta tarde he acudido, con gran curiosidad, al centro cultural Muxikebarri de Getxo.

Esta obra, que tiene varios premios, propone una muy curiosa experiencia escénica que combina, de forma original, palabra, danza y música además de proponer  una reflexión sobre las adicciones y el vínculo que diversas personas establecen con esas sustancias. Entra también en los entresijos del sistema social que penaliza unas drogas, pero permite otras. Incluso intenta entender qué lleva a algunos seres humanos al consumo de esas sustancias, tanto si son legales o ilegales,.

 La compañía Les impuxibles, dirigida por las hermanas Ariadna y Clara Peya, se ha aliado en esta ocasión con el dramaturgo Pablo Messiez para tratar este tema. Han dedicado un tiempo a la investigación, encuentros y conversaciones con personas e instituciones vinculadas al tema. Ya habían tratado, de una manera similar temas como el suicidio, la presión social sobre los cuerpos , la salud mental, la violencia sexual o la identidad en anteriores espectáculos,.

El reconocido dramaturgo y director Pablo Messiez ha trabajado con ellas desde el inicio de la creación y ha aceptado sus planteamientos escénicos. Los bailarines e intérpretes Yasser D’Oquendo, Helena Gispert, Pol Guimerà, Mabel Olea, Sandra Pujol y Joan Solé ya están acostumbrados a ellos, por haber participado en anteriores proyectos. 

Caramel nos presenta un texto lleno de variados personajes que explican su vida en relación al consumo de alguna sustancia. El texto que podemos ver en escena intenta reflejar este tema desde toda su complejidad, quitando todo estigma, y planteando las preguntas sin resolverlas ni hacer juicios de valor.  Todo ello ocurre en un bar. un espacio donde la primera droga que todos consumen es algo legal y aceptado socialmente, el alcohol.

Caramel trata todo tipo de adicciones y consumos, incluso el heredado ya que podremos ver como una de los personajes nos habla de su madre, de lo que hacía, de lo que ella veía, y en lo que ella se ha convertido. Los textos de Messiez se entrelazan con las muy destacadas coreografías de Ariadna y la música original de Clara, que interpreta en directo en cada función. 

Caramel se convierte así en un montaje atractivo, sorprendente e impactante, que ayuda además a reflexionar sobre un problema social de destacado interés. Lo mejor de ‘Caramel’ es que no se trata de un alegato en contra de nada, ni ninguna campaña publicitaria advirtiendo de los peligros de las drogas. Es una exposición minuciosa  y teatralizada con muy especial solvencia.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 1 octubre 2026 - 11:32 pm
Categoría: General

David Barbero

-No sé si he acertado con esto de poner minúsculas entre asteriscos en el título. De todos modos, Lo que quiero decir es que las dos actrices, Malena Alterio y Carmen Ruiz que protagonizan la obra ‘La vida extraordinaria’ hacen un trabajo de gran calidad. Esto tiene todavía mayor mérito cuando el texto de la obra no tiene estructura dramática, es discursivo, explicativo y, además, es reiterativo y largo.

-Nos situamos. Esta tarde he acudido al teatro Arriaga de Bilbao para ver la obra ‘Una vida extraordinaria’, que trata sobre la vida ordinaria, en concreto sobre la amistad y relata la vida de dos mujeres, con un paralelismo comparativo con lo que ha pasado con el nacimiento y la evolución del universo.

La premisa de la obra es tan vasta como íntima, tan sencilla como especial, tan extraordinaria como cotidiana. A través de las figuras de Aurora y Blanca, interpretadas por Malena Alterio y Carmen Ruiz, el espectador transita desde su infancia en un pueblo remoto hasta el mismísimo fin del mundo. No se trata de una historia con enfrentamientos dramáticos sino con narraciones y explicaciones, que las intérpretes se ven obligadas a defender con sentido del humor y con un trabajo de comunicación directa con el público.

El argentino autor y director Mariano Tenconi Blanco utiliza una estructura más apropiada para una narración o para una conferencia escenificada y con explicaciones audiovisuales. Desde escenas fragmentadas de sus hilos biográficos hasta la introspección de sus diarios íntimos. La obra culmina en un estallido metafísico donde la caída de asteroides convive con la lectura bajo la luz de una vela.

El éxito de esta puesta en escena descansa, en gran medida, en el magnetismo de sus protagonistas. Malena Alterio construye una Aurora analítica, cuya existencia está mediada por la palabra y una ironía punzante que esconde una profunda vulnerabilidad. Por su parte, Carmen Ruiz dota a Blanca de una carnalidad desbordante, transitando con naturalidad desde  la comedia más desternillante al desgarro. La química entre ambas está apoya por la narración en off de Alicia Borrachero, cuya voz aporta una dimensión épica al relato.

La propuesta añade una trabajada factura técnica en la escenografía, la iluminación y los audiovisuales. Asimismo, la música original de Ian Shifres, ejecutada en directo por Diana Valencia (violín) y Jorge Naveros (piano),  con una intención de dar cohesión a toda la estructura narrativa.

Creo que eso es lo que deseaba expresar en el título poniendo los asteriscos. Es posible que ahora haya quedado más claro.

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