Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 14 febrero 2026 - 12:35 am
Categoría: General

David Barbero

-La verdad es que he estado esperando, sin noticias pero con gran curiosidad, cuál sería el nuevo espectáculo de la compañía Pont Flotant, dado el extraordinario buen sabor dejado en los anteriores. La sorpresa ha sido colmada por la originalidad, la valentía y la calidad del tratamiento, al presenciar esta tarde su última pieza, ‘Adolescencia infinita’, en la sala BBK de la Gran vía bilbaína.

-También por esa razón, me ha sorprendido que la sala no estuviera completamente llena.  No hace todavía tres años que ese mismo escenario se representó su pieza anterior, de extraordinaria calidad, ‘Eclipse total’. Que ha recibido numerosos premios.

El tema  de ‘Adolescencia infinita’ es interesante, de importancia, serio, delicado, ocurrente, arriesgado y muchas cosas más. Con el añadido de estar realizado y escenificado con originalidad, calidad, delicadeza, sentido del humor y otras varias cualidades. Los adolescente. La importante etapa de la vida por la que todos hemos pasado. Ahora pasan otros. Y habrá quien la pase más tarde.

La pieza propone  un viaje hacia la propia adolescencia y un intento de aproximación a la adolescencia de hijos,  nietos,  y otros parientes, vecinos o conocidos.

El minucioso, alegre y natural texto de este atractivo y profundo espectáculo lo firman Joan Collado, Jesús Muñoz y Pau Pons. En la interpretación, figuran Joana Alfonso, Yolanda García, Jesús Muñoz y Javi Vega. En todo ello, destaca la naturalidad, la sencillez, a la vez que la profundidad, la multiplicidad de puntos de vista  y la cercanía con que son capaces de impresionar, emocionar y sorprender al público.

Las herramientas que los miembros de Pont Flotant  utilizan son la ironía, el humor, la delicadeza, la empatía y una mirada llena de  comprensión hacia esa etapa convulsa, necesariamente peligrosa e imprescindible para acabar conformando nuestra personalidad a base de aciertos y errores., de esperanzas y contradicciones.

Con una estética de síntesis entre luces y sombras, rodeados de muñecos que representan a otros tantos adolescentes con sus pantalones modernos, deportivas y sudaderas con capucha de tonos grises, tres adultos se juntan inicialmente para recordar sus tiempos de instituto, los motes de los colegas, las aventuras reales o inventadas, terminar tratando de empatizar con los que han venido después.

Milimétricos y muy cuidados los han estado también los trabajos de escenografía y vestuario de Joan Collado; el de iluminación, diseñado por Marc Gonzalo; el espacio sonoro de Adolfo García, autor también de la composición musical junto a Javi Vega r la asesoría artística de Fermín Jiménez.

El montaje puede ser recomendable para disfrutarlo en familia. A ver si así se establece complicidad y mutua comprensión generacional. En ‘Adolescencia infinita’, desde luego, están todas las claves para que así sea.

La obra no se desarrolla con  una narrativa lineal, sino que son fragmentos de diferentes historias de distintos adolescentes que pertenecen al mismo universo. La quedada para ir a una discoteca, de nombre intencionado y simbólico, es el eje vertebrador para explicar cuatro historias muy diferentes entre sí.

La pieza plantea una serie de cuestiones que muestran cómo cada nueva generación está conectada con las anteriores y las siguientes. Con una mirada humorística y con tono irónico en algunos momentos, esta propuesta invita pensar en la pubertad actual, pero también en cómo los protagonistas fueron también jóvenes y cómo vivieron esos años empujando emocionalmente al público a la misma reflexión.

La inteligente estrategia del humor sirve para enlazar las historias gracias también a la versátil rapidez de sus polifacéticos actores protagonistas. El resultado es una obra que combina de forma equilibrada la mirada más cercana al entretenimiento con el enfoque reflexivo que lo otorgan las situaciones dramáticas.

La compañía Pont Flotant ha demostrado otra vez ser única a la hora de reflexionar sobre los momentos vitales del ser humano. Quienes han dejado pasar esta ‘Adolescencia infinita’, es posible recuperarla, estando atento a las programaciones. Mas o menos como la vida misma.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 13 febrero 2026 - 12:59 am
Categoría: General

David Barbero

-Reconozco que, desde joven, he sentido debilidad por Bertold Brecht, por su actitud personal y su calidad teatral. Así que tendré dificultades para ser objetivo. He acudido esta tarde al teatro Arriaga de Bilbao para ver el nuevo montaje de ‘La ópera de tres centavos’ de Bertold Brecht y Kurt Weill con varias curiosidades y expectaciones.

-Precisaré cuál era mi curiosidad más concreta. Esta obra se estrenó en 1928. Es decir, hace casi un siglo. Eran tiempos complejos, conflictivos y controvertidos. La obra respondía, de forma militante, a esos hechos y a esas circunstancias. Deseaba yo comprobar si ahora la pieza respondía también y con la misma exactitud, a lo que está sucediendo en este momento. Creo que vivimos incluso en tiempos, por lo menos, tan complejos y conflictivos. 

Esta versión está protagonizada por el cantante y actor Coque Malla en el papel principal de Mackie Navaja. Bajo la batuta escénica del canario Mario Vega y con dirección musical de Miguel Malla, su hermano. El espectáculo fusiona teatro hablado, de Brecht. con música, De Weill, en directo ejecutada por un octeto sobre el escenario, creando una atmósfera híbrida que mezcla jazz, cabaret y sonidos clásicos con ironía y sátira social.

La escenografía, basada en grandes estructuras modulares de madera se decanta por una estética que oscila entre lo grotesco y el simbólico. Es una apuesta consciente por el distanciamiento brechtiano. Tiene como objetivo obligar al espectador a pensar, reflexionar y, sobre todo, interrogarse por la realidad que tiene ante sus ojos. En esa misma línea van las rupturas constantes de la cuarta pared por parte de los intérpretes.

El montaje mantiene un ritmo dinámico y desafiante, donde el humor negro se entrelaza con una crítica a la sociedad capitalista y a las estrategias oportunistas del poder. Las de entonces y las de ahora, quizá todavía más agudizadas y descarnadas en la desigualdad y la deshumanización social actual.

Soy consciente de que no he respondido a la curiosidad sobre si este montaje de ‘La ópera de tres centavos’, y la obra en sí misma, siguen vigenten, a mi juicio,  como denuncia y crítica de la actual deriva del capitalismo galopante. Es que, en realidad, en este momento, yo tampoco lo tengo claro. Debo pensarlo más detenidamente.

Lo mismo me pasa con otra de las curiosidades que llevaba al acudir esta tarde al teatro. Versaba sobre si  la técnica teatral de Bertold Brecht, y su famoso distanciamiento, continúan teniendo vigor en la actualidad. Tampoco lo tengo claro. Debo dar unas cuantas vueltas más en mi coco oxidado.

También soy consciente de que posiblemente esto os decepcione a algunos de vosotros. Pero es la realidad. Y no deseo frivolizar. Menos todavía con alguien, que os he presentado como una de mis debilidades.

Añadiré únicamente que el resto del reparto, muy conjuntado, lo completan intérpretes como Omar Calicchio, Andrea Guasch, Paula Iwasaki y Carmen Barrantes. Han realizado un meticuloso trabajo. El público ha llenado el aforo del Teatro Arriaga, y al finalizar el espectáculo lo ha agradecido con amplios aplausos.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 8 febrero 2026 - 11:32 pm
Categoría: General

David Barbero

-Creo que me van dominando las costumbres. Cuando asisto a espectáculos de danza contemporánea o simulares, me propongo estar muy concentrado y atento con el fin de captar su significado, su intención o su trasfondo emocional. Y debo decir que, en ocasiones, no lo logro, a pesar de que, después, suelo reflexionar sobre ellos.

-Esta tarde ha acudido a la sala La Fundición a ver la pieza multidisciplinar titulada ‘ (Des)aparecer’. La creación, la dirección y la interpretación están firmadas por Lucía Marote. Tiene el acompañamiento artístico de  Violeta Gil con la asistencia a la coreografía de Poliana Lima. Entre las colaboraciones se cita al Centro Coreográfico María Pagés, a la Faktoria Choreographic Center y al Colectivo Glovo y MIHL, entre otros. Todos de notable prestigio.

Para mi análisis acostumbrado,  esta vez, he contado con una idea expresada por la autora. ‘Veo imágenes del universo y algo pasa por mi cuerpo. Me atrae el cosmos, no porque quiera ir a sus confines, mucho menos soñar con conquistarlo’.

Me he preocupado de conocer a la impulsora de la pieza en todos los aspectos. Lucía Marote, nacida en Costa Rica,  es bailarina, coreógrafa y docente de danza contemporánea afincada en Madrid. Su trabajo se nutre de investigaciones constantes sobre el cuerpo como vehículo poético, intuitivo y relacional.

Tiene una cuidada trayectoria. Desde su primer solo El Pie (2012), ha desarrollado una obra escénica que incluye piezas como ‘Anatomía del sentimiento’, ‘Ella’, ‘El ojo del huracán’ y la que ahora presenta ‘(des)aparecer’. Su obra ha sido presentada en locales y entidades de prestigio.

En los últimos años, ha desarrollado una línea de investigación en torno al vídeo como herramienta coreográfica y el acto de grabar como práctica corporal y relacional, así como las posibilidades compositivas del montaje, lo que se nota especialmente en esta composición.

He indicado que ha ejercido y ejerce como docente en numerosos centros y festivales. Su enfoque pedagógico combina aspectos técnicos con una escucha activa del cuerpo y del espacio, y un trabajo sobre la atención, la presencia y la relación entre personas. Incluso debo añadir que compagina estas actividades con la práctica y enseñanza del Yoga Iyengar.

La pieza, ‘(Des)aparecer’, en la que destacan las proyecciones y juegos visuales, parte de los conceptos de vulnerabilidad, asombro y entrega en nuestra condición como humanas y se articula como un acercamiento personal y desde el cuerpo al cine, tomando la ciencia ficción como camino o búsqueda para conciliar nuestra convivencia con lo inexplicable.

Esta investigación se apoya en la exploración de las posibilidades de la interacción coreográfica y la plástica entre cuerpo, la cámara у la proyección de vídeos, generando una fusión en la que todos los elementos se relacionan entre sí y dan lugar a una plasticidad que vincula estéticamente la imagen y el movimiento.

Así que ya veis que esta he conseguido un buen ‘material’ para la reflexión que voy a iniciar ahora.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 7 febrero 2026 - 12:27 am
Categoría: General

David Barbero

-Reconozco que la curiosidad que me ha llevado esta tarde al teatro Arriaga de Bilbao para ver la comedia de William Shakespeare ‘Los dos hidalgos de Verona’ ha sido, sobre todo, la presencia de Declan Donnegan, al que considero un muy buen conocedor de este clásico inglés y universal además de un director de escena cuidadoso y atrevido a la vez. Sin desdeñar la posibilidad de comprobar una vez más el extraordinario lenguaje de este autor.

Se trata de una de las primeras comedias del autor. Desde luego, no de las mejores. En el argumento, cruza  sus temas preferidos, en las comedias, amor y amistad, celos y traiciones. Dos amigos cuya amistad se ve amenazada por las tensiones del caprichoso amor. El primero está enamorado de Silvia y el segundo, unas veces de Julia y otras tampoco le hace ascos a Silvia. Por medio, la traición aparca la amistad y la relega a un segundo término, y el desvelo de un padre noble por dar a su hija el mejor de los esposos.

Poco hay de original en el argumento. Su mejor cualidad reside en la belleza formal a la hora de hacer que los personajes expresen ese sentimiento amoroso de acuerdo a ese conflicto un tanto estandarizado hasta llevarlo al final armonioso de devolver las piezas a su situación inicial.

Esa es la auténtica virtud que Donnellan ha explotado al máximo, con gran talento y habilidad artística, en una propuesta que es puro juego teatral de principio a fin, y en la que han generado un código escénico original, donde confluyen de manera armoniosa lo sublime y lo consuetudinario, la elevación poética y el prosaísmo ridículo. Hay  un homenaje al extraordinariamente bello lenguaje de Shakespeare y a las situaciones que protagonizan con habilidad sus personajes. Para ello, ha impreso un ritmo vertiginoso y ha cuidado cada una de las situaciones, de las reacciones, sacando expresividad de cada movimiento o gesto, dando significado a cada escena de cohesionado, ingenioso y chispeante.

Hay que decir desde el principio que otro de los grandes atractivos es la interpretación, con trajes de actualidad, más que notable de todo el amplio elenco integrado por Jorge Basanta, Prince Ezeanyim, Alberto Gómez Taboada, Rebeca Matellán, Manuel Moya, Alfredo Noval, Carmen Mayordomo, Antonio Prieto e Irene Serrano.

 Estamos ante una propuesta minimalista y cuidada en la que sobre el escenario casi no hay escenografía. Esa limpieza permite concentrarse en el lenguaje y en la riqueza de matices con que están caracterizados los personajes. Aspectos, que son intencionadamente destacados en este inteligente puesta en escena.

De esta forma, lo que prima en la representación es el tratamiento escénico, el ritmo, la expresividad y la interpretación que dan lo mejor de sí para destacar las traiciones, engaños, disfraces y malevolencias que se denuncian, todo ello bañado con un ligero sentido del humor que recorre los incesantes vericuetos de la obra.

El teatro Arriaga estaba completamente lleno y los aplausos finales han resultado muy entusiastas como reconocimiento a ese trabajo bien realizado.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 4 febrero 2026 - 12:21 am
Categoría: General

David Barbero

-Acabo de venir del Teatro Arriaga de Bilbao donde he completado una interesante vivencia teatral. Allí he asistido al estreno, en euskera, de la obra ‘Kandida’, escrita y dirigida por el infatigable Patxo Tellería. Y he experimentado otra vez la grandeza del teatro

Voy a dar más nombres de personas intervinientes en este acontecimiento. Los diferentes personajes han estado interpretados por dos actrices, Miren Gaztañaga y Nerea Mazo, y un actor, Mikel Martínez. Quisiera llamar la atención en que no he precisado el número de personajes que se mueven en la acción.

Otros nombres destacados. Adrián García de los Ojos es el responsable de la música y de todo el mundo sonoro, en unión de Borja Arbaiza. Ikerne Giménez ha diseñado la escenografía como un totem en forma de libro, y el vestuario.  Ambos aspectos tienen notable influencia en el desarrollo. Los audiovisuales y las grabaciones, que también la tienen, son obra de Jone Novo.

Ah! Un aspecto decisivo para explicar mi vivencia personal es que, siendo la representación en euskera, había tenido la oportunidad de una lectura previa del texto en castellano, a causa de mis limitaciones lingüísticas.

Para mí, la vivencia ha comenzado con esa lectura atenta y curiosa donde he encontrado un inteligente, hábil y muy trabajado juego de identidades personales. Con abundantes cambios de puntos de vista, matizaciones psicológicas e interpretaciones diferentes de matices decisivos.

Todos esos datos me han provocado giros y han aumentado los puntos de vista,ç. Me han  obligado a estar todavía más atento a los detalles a la vez que asumía la visión de una realidad múltiple, cambiante y compleja.

He dedicado adjetivos positivos a ese juego móvil de identidades. Lo mismo debo decir de los límites inseparables entre la ficción y la realidad. Entre la verdad y lo que no es tanto.

Quiero tener un cuidado especial en no hacer ningún spoiler, ya que también he sentido una clara intención de construir una narración de intriga, con sorpresas intermedias y un final inesperado unido a la intención manipuladora por parte de uno de los personajes, en el campo del ejercicio literario y sus estrategias. Sobre todo las comerciales.

Con esa vivencia interiorizada he acudido, esta tarde, al teatro Arriaga para asistir al estreno. Con idéntica atención y curiosidad. Pero con diferente resultado. Resulta que la impresión o la lectura de la astuta manipulación comercial se me ha impuesto por encima del juego de las identidades. Con tal intensidad, que ha resultado como otra interpretación.

Creo que no debo decir nada más, por el peligro de descubrir lo que no se debe. Ah! En toda esta estructura de elementos y matices también ha aparecido una oculta historia de amor. Y una cosa más a tener en cuenta en ambos lados. La dudosa contribución de las redes sociales.

Todas estas cosas dichas o sugeridas puede parecer que se refieren a los aspectos del contenido. Sería un error llegar a esa conclusión. Para sostener este milimétrico ‘tinglado’ de matices, elementos y juegos, hace falta, quizá más en la representación, una maquinaria de relojería en la que todas la piezas encajen a la perfección.  

Al comienzo de este comentario he señalado la lista de los principales responsables, sabiendo que es incompleta. A Patxo Tellería, le corresponde una muy buena parte del mérito. Tampoco sorprenderá a quieres le conocen. Junto a la maestría en la escritura teatral y a la carpintería escénica, hay que alabar que, teniendo todo demostrado, mantenga la valentía de afrontar nuevos retos estimulantes.

El trabajo de los tres intérpretes, Miren Gaztañaga, Nerea Mazo y Mikel Martínez, es de admirar por el encaje de bolillos que piden esos personajes y esas situaciones. Si hay alguien que no suele dar la importancia merecida a música o a todo el sonido, en esta ocasión no tendrá más remedio que hacerlo. Lo mismo que a la escenografía o al vestuario. Y no te digo nada de la labor que se le pide al espectador.

Por mi parte, añadiré sólo que ya estoy pensando en pasar de Kandida, con K, a Cándida, con C, para revivir la aventura, cuando se represente en castellano.

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