Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 22 agosto 2026 - 10:28 pm
Categoría: General

David Barbero

-La comedia ‘ la cena de los idiotas’ que se está representando en el teatro Campos Elíseos de Bilbao, durante esta Aste Nagusia es una pieza excelente, inteligente, crítica y divertida. Por lo tanto debemos ponernos ‘serios’ para hablar sobre ella.

-Hay que hacer una advertencia. Este magnífico texto, reconocido internacionalmente se suele reponer con bastante frecuencia. Pero a veces, la calidad de las interpretaciones  o de la dirección escénica no está a la altura del proyecto original. En otras ocasiones, se utiliza ese texto como mera excusa para provocar carcajadas vacías, sin respetar la profundidad de su mensaje. Por esa razón, los resultados artísticos, a veces, son irregulares.

-Esta pieza demuestra que lo más repugnante que puede hacer una persona es reírse  y burlarse de otros seres humanos, porque se siente superior a ellos. Pero a la hora de la verdad no está claro quién se ríe de quién y quién es el que al final da pena e demuestra ser más ‘idiota’. 

-Se puede tener más preparación académica, más estudios, sobre todo se puede tener más dinero. Pero eso no justifica que mires a los demás por encima del hombro y mucho menos que te puedas burlar de ellos. Ese pensamiento y la consiguiente diversión estúpida solo la pueden tener personas sin ninguna calidad humana y carentes de valores, individuos que la sociedad debería apartar y rechazar .

-Por todas esas razones, ver ‘La cena de los idiotas’ puede ser una sana terapia ya que te permitirá reírte y además reflexionar sobre algunas estupideces humanas y otras maldades de los hombres. Se trata de una inteligente crítica a una sociedad en la que no es fácil saber quién es realmente el idiota.

En el argumento concreto de esta historia, Carlos se reúne a cenar todos los martes con sus amigos, otros hombres de negocios. Siempre invitan a un supuesto “idiota” con la única pretensión de reírse de él. Normalmente es una persona desfavorecida injustamente por la sociedad. Pero en la velada de esa noche, elegida para invitar a Francisco Piñón, todo saldrá al revés de lo previsto por los organizadores del agravio.

En el desarrollo de la reunión, se produce un giro inesperado y una serie de malentendidos intencionados. Lo que comienza como una cruel broma se transforma en una serie de desventuras para el organizador, mientras que el invitado, con su bondad y torpeza natural, desmantela la arrogancia de su anfitrión. La obra se convierte así en una sátira mordaz sobre la prepotencia y la verdadera naturaleza de la idiotez. Todo ello con momentos muy cómicos que encadenan carcajadas sin parar.

En esta ocasión, la actual versión teatral de este ya clásico moderno del francés  Francis , está  protagonizada por Félix Álvarez, Javier Losán, Santiago Urrialde, Manu Badenes, Anna Hastings y Cristina Acosta, bajo la dirección escénica de Josema Yuste.

           Lo característico de este montaje es el tono exageradamente cómico de todo el elenco y la complicidad que tienen entre ellos en una manera de usar el humor que no brilla por el cuidado y la sutileza.  Se nota la particular conexión que tienen entre ellos, su manera de entender la comicidad llega directamente hasta el patio de butacas.

  En ese ambiente, la improvisación, a veces calculada, es una parte añadida que no siempre está a la altura y la intención del texto. Con todo, la obra no solo ofrece esos momentos de ese humor exagerado, sino que también plantea la aludida crítica a la sociedad, reflexionando sobre la superficialidad y el desprecio de algunas personas hacia sus semejantes.

En la representación de esta tarde en el teatro Campos Elíseos, el numeroso público ha llenado todo el aforo. Ha seguido la obra con gran interés y ha respondido generosamente tanto a los efectos cómicos como a las reflexiones que se le han ofrecido. Una muestra de ello es que actuación más aplaudida ha sido la del actor Javier Losán, que interpreta el personaje del teóricamente ‘idiota’.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 21 agosto 2026 - 11:34 pm
Categoría: General

David Barbero

-Como, en el título de este comentario, he hecho una alusión a eso tan subjetivo como es la comedia y su arte, me veo obligado a explicar lo que entiendo en este momento por tal cosa. Pienso que es el positivo encuentro entre unas personas que acuden con el sano objetivo de divertirse, pasar bien el rato y reírse con un espectáculo que han escrito e ideado otras personas y que es interpretado públicamente con esa misma intención.

-También he utilizado de adjetivo ‘secreto’ con el fin de expresar lo difícil que resulta señalar lo que convierte a comedia o humor a la simbiosis de elementos diferentes como las palabras, los gestos o las entonaciones. Y también para aludir al misterio de por qué unas cosas concretas a alguien le producen una gracia incontenible mientas a otro le dejan indiferente.

-Sin necesidad de hacer más precisiones a esta peregrina reflexión, diré que ese positivo encuentro ha tenido lugar, a mi juicio, esta tarde en una de las salas del Palacio Euskalduna de Biblao, donde se está representando la obra ‘Operación Maletero’ dentro de la programación teatral festiva correspondiente a la Aste Nagusia bilbaína.

-Comenzando por la parte contratante, es decir el público asistente, hay que decir que se notaba que, en su mayoría, había realizado la elección con conocimiento de causa, sabiendo lo que deseaba ver y sobre todo a quienes quería ver y escuchar, contando ya con el conocimiento de otras ocasiones. Se podría introducir una precisión mayor. Habría que hablar en femenino en las dos direcciones. En el publico, porque la mayoría eran espectadoras. Y también entre las profesionales, ya que se trata de actrices locales conocidas y reconocidas.

-Del autor, Ozkar Galán, con z, tengo conocimiento de su cuidado y experiencia en ese meticuloso y exigente trabajo con las palabras, los giros y los desplantes en la búsqueda y la consecución del humor escénico, lo que ha demostrado ya en sus frecuentes manifestaciones escénicas.

-De la directora, Gurutze Beitia, también actriz, me voy a fijar aquí, en un sólo aspecto, entre los muchos que se podrían destacar. Es su experiencia, su conocimiento, no abstracto sino muy concreto, de este género cómico, de este lugar y de este ‘su’ público. Su saber sobre cómo, dónde, cuándo, de qué manera y con qué ritmo hay que enfatizar una palabra, hacer una mueca o ampliar un gesto. También lo viene evidenciando desde hace tiempo.

-Pero en sobre el escenario donde todo se cuece y se comunica. Ahí, en la interpretación, junto a Gurutze Beitia, están las también conocidas y reconocidas Maribel Salas e Ylenia Baglietto. Dominan el oficio de actriz en muy diversas formas, maneras, géneros y papeles. Son practicantes esforzadas en trabajarse la conexión con el público, su identificación con los personajes y con la acción así como ganarse sus risas, sonrisas y también  las emociones dramáticas.

-Este último apunte, es también digno de subrayar, porque en un encuentro cómico, no pueden faltar momentos tiernos y otros quizá más angustiosos para completar la gama emocional. Incluso también ayudan las referencias, aunque sean indirectas, a algún acontecimiento polémico, social o político, que haya tenido repercusión popular. 

-De esta manera, he intentado explicar esa alusión al secreto arte de la comedia puesta en el comentario sobre la pieza ‘Operación maletero’ que he visto esta tarde en una de las salas del palacio Euskalduna de Bilbao.

-Creo que sería perjudicial para quienes vayan a dar gusto a su curiosidad de ver la obra, que yo exponga una sinopsis de lo que allí van a ver.  Sólo indicaré unos detalles. Por supuesto, tiene mucho que ver con Bilbao. También con los años ochenta del siglo pasado.  Hagan memoria momentánea sobre algo que parece que sucedió un 23 f. ¡Ah! Y al salir, piensen a ver si hay motivo  para hablar de un género escénico llamado  kastañuela western.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 21 agosto 2026 - 12:33 am
Categoría: General

David Barbero

-La intención de esta versión del musical ¡Cabaret’, que hoy se ha presentado en Bilbao es llevarlo a otro nivel, donde la irreverencia y el caos no tienen límites. Se pretende que todo sea una fiesta. Se asegura que no hay filtros, ni hay pudor. Existe un torbellino de emociones, porque nada es como lo espera.  Y ¡ah!  Algo destacado. La música suena a todo volumen y todo el sonido está microfonado a tope..

-Esta frase no es mía. Es la manera oficial de anunciar lo que se puede encontrar en el espectáculo musical que esta tarde se ha estrenado en el auditorium del palacio Euskalduna de Bilbao en el arranque de la programación festiva con ocasión de la Aste Nagusia bilbaína.

-Con todo eso, y quizá a pesar de alguno de esos aspectos, al asistir hace un rato a ese estreno, he sacado una notablemente positiva impresión por varias razones. Una de ellas es la novedosa y trabajada puesta en escena. En especial, el colocar a los espectadores en el escenario e ir intercalando entre ellos las diferentes escenas adecuadamente iluminadas y dramatizadas.

Otro aspecto que ha contribuido a esa, en mí, positiva impresión es el siguiente. En la actualidad, los musicales no suelen ser explícitos en el compromiso social de sus contenidos. Sin embargo, es muy significativa la elección del musical ‘Cabaret’ para representarlo en este  momento explicitando las similitudes actuales con los riesgos ideológicos y políticos que se denuncian en el texto, que tuvieron lugar hace ahora un siglo.

Este musical se estrenó hace ya seis décadas. Recoge la magia, la denuncia social, y el espíritu crítico del cabaret alemán del primer tercio del siglo XX, con música de John Kander, letras de Fred Ebb y libreto de Joe Masteroff. Adquiere ahora una especial actualidad un siglo después, cuando la sociedad parece encaminarse por los mismos caminos represivos y totalitarios que entonces.

En los aspectos formales, el resultado es un espectáculo inmersivo incluso desde antes de empezar. Los actores y cantantes ya se hallan activos sobre el escenario. Los miembros de la  orquesta ya están trasladando ese ambiente sonoro y visual hasta el patio de butacas, que  además esta poblado de mesitas iluminadas y sillas en torno a las cuales el público puede comer y beber a la vez que se divierte y escucha tanto el contenido artístico como la denuncia social.

  Es un espectáculo, acústica visualmente  muy potente y audaz, con una acumulación de recursos y efectos escénicos para logra desde el principio la conexión con el público más contagiado por  la actual era de las redes sociales, destinado a una generación que busca participar de una experiencia directamente.

El original montaje, antes señalado, ayuda a que el público se identifique con los intérpretes  como si de un cabaret real se tratase. Así se convierte en una tarde noche para olvidar los problemas, dejarte llevar y unirte al desenfreno intencionado del Kit Kat Club, donde canciones, sensualidad y emociones van desfilando.

Un destacado cuerpo de bailarines y bailarinas, junto a los actores y cantantes, van presentando esta historia junto a la orquesta que ameniza y da alma sonora a la acción. Las luces y las sombras, se entremezclan con las copas y las alegrías del cabaret, para que todos los espectadores puedan tener más opciones de completar esta aventura musical. 

En esta noche de estreno, el público ha respondido, no sólo aplaudiendo en muchas de las escenas y actuaciones musicales, sino también mostrando una actitud muy activa y participativa con el tono festivo en el que está colocada la programación de la Aste Nagusia bilbaína y con la reflexión que este espectáculo oportunamente proporciona.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 13 agosto 2026 - 11:16 pm
Categoría: General

David Barbero

-Hoy ha comenzado la temporada teatral de la Aste nagusia de Bilbao. Se ha inaugurado con la representación de la obra ‘La cuisine de ma cousine’ por la veterana compañía teatral catalana La cubana, que no acudía a Bilbao desde hace ocho años, también con ocasión de estas mismas fiestas y en ese mismo Teatro Arriaga.

-He acudido a ese estreno con curiosidad renovada. Deseaba comprobar si habían cambiado o seguían haciendo el mismo tipo de teatro de la misma manera que hace ocho años. También tenía interés en observar cómo reaccionaría el público de ahora, después de ese tiempo.

Recuerdo que esta compañía ha presentado en Bilbao y en ese mismo teatro, obras memorables, que muchos espectadores recuerdan e incluso algunos todavía hablan de ellas.

-Esta veterana compañía catalana presenta, casi en estreno riguroso,  este «melodrama culinario» dirigido por Jordi Milán, que combina, como es habitual en ella, humor, música, canciones y participación del público, para explorar, y también burlarse, de la locura gastronómica contemporánea.

El montaje mantiene un elemento característico de La cubana consistente en procurar que cada espectáculo suyo constituya una auténtica aventura curiosa para el espectador. También cultiva una complicidad característica con el público de cada sitio donde actúan. Incluso se inventan para cada ciudad una conexión cercana con el argumento, con el fin de atraer a los espectadores como si asistieran a una función especialmente preparada para ellos. También trae ingredientes, utensilios o disfraces para fomentar la participación directa en la función. Asimismo utilizan trucos escénicos habituales que añaden color,  y sorpresas. Sin embargo, se podría decir que el humor de la primera no resulta demasiado eficaz, o que el final resulta más una moraleja que un efecto impactante, mientras sigue funcionando la participación del público. 

Para adelantar esos datos sobre los participantes, hay reseñar que el equipo creativo incluye la idea, la dirección y el guion del veterano fundador de la compañía Jordi Milán, junto a Toni Sans y Rubèn Montañá. La música es original de Albert Mora; la escenografía, de Cesc Colomina; el vestuario y creación de personajes, de Leo Quintana y Raúl Herrera, en una labor participativa de todos los miembros de la compañía. La coreografía es de Leo Quintana y el diseño gráfico de Raúl Pascuali. El elenco está formado por Xavi Tena, Alex Gonzàlez, Montse Amat, Toni Sans, Rubèn Montañá, Ariadna Clapés, Álex Rodríguez, Lourdes Doménech y Aina Quiñones.  Todos ellos impregnados del característico e inconfundible estilo propio del conjunto.

La propuesta de ahora se fija en las nuevas formas y maneras de la gastronomía actual.  invita a reflexionar sobre la obsesión por «figurar» y por sorprender que existe en esa llamada cultura del espectáculo gastronómico actual. Lo hacen mediante el humor y la complicidad escénica. 

La obra utiliza el humor y la música para interpelar sobre la obsesión contemporánea por hacer gala de lo que comemos y de dónde lo hacemos, con el deseo de fortalecer nuestra imagen exterior. Destaca irónicamente el gusto general  por dejarse llevar por la afición de colgar, en las redes, imágenes en busca de likes con afán presumir ante amigos y ante desconocidos.

En definitiva, ocho años después, se trata de otra «loca comedia» con un título afrancesado que mantiene el sello inconfundible de La Cubana, que conserva su genio y su figura. Por su parte, el público, que hoy ha llenado el patio de butacas del Teatro Arriaga, ha aplaudido ese tipo de hacer teatro.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 27 junio 2026 - 11:23 pm
Categoría: General

David Barbero

-Reconozco que tengo cierta prevención hacia las versiones teatrales de las obras de Aghata Christie. La verdad es que sus novelas tampoco me han gustado mucho nunca. Pido disculpas porque sé que cuenta con la aceptación muy generalizada.

-Sin embargo, esta tarde he ido al teatro Campos Elíseos de Bilbao a ver   ‘Asesinato en el Orient Expres’, de Aghata Christie. Lo he hecho al saber que la adaptación había sido escrita por el conocido autor y director de teatro  norteamericano Ken Ludwig. Este dato ha despertado mucho mi curiosidad.

-Tenía la esperanza de que este adaptador que ha demostrado su hábil ejercicio escénico como autor teatral aportaría más agilidad en los planteamientos y más dinamismo en la solución de los casos investigados. Incluso pensaba en la posibilidad  de que diera mayor consistencia a los personajes y también favoreciera a que el conflicto y la intriga funcionaran teatralmente de un modo más eficaz graduando el suspense sobre las diferentes sospechas o tramas.

Sin embargo no ha sucedido así. Esta versión escénica ha mantenido, a mi juicio subjetivo, todos esos fallos encontrados en las anteriores. No ha ganado ni en agilidad, ni en dinamismo escénico ni en consistencia de personajes ni en la claridad del conflicto o en la rapidez de su solución.

La dirección escénica de José Saiz se mueve en esa misma línea, también en mi opinión. Por lo que se refiere a la interpretación actoral, he llegado a la misma valoración. Debo repetir aquí que esto también es subjetivo. Pero tengo que decir que la concepción de la escenografía sí que ofrecía aspectos originales.

Soy consciente de he repetido varias veces esa atribución a la subjetividad. Lo he hecho intencionadamente para resaltar el siguiente dato contradictorio a mi opinión. El aforo del Teatro Campos Elíseos de Bilbao estaba esta tarde completamente lleno. El público ha escuchado la obra con atención. Y al terminar la presentación, los aplausos  han sido unánimes, potentes y calurosos. Incluso gran parte de ese numeroso público se ha puesto de pie para manifestar más claramente su reconocimiento.

Así que, siendo honesto, debo reconocer que el equivocado soy yo.

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