David Barbero
-He acudido esta tarde con especial interés al estreno en el teatro Arriaga de la pieza de ballet ‘A.I. (AMALUR INDARRA), una creación del ballet de Lucía Lacarra, bajo la dirección escénica de la propia Lucía y de Matthew Golding con planteamiento y características especiales e innovadoras, especialmente relacionada con la sociedad de este momento.
-‘A.I. (Amalur Indarra)’ es la segunda producción del Lucia Lacarra Ballet, tras su espectáculo Lost Letters, cuyo estreno también tuvo lugar en el Teatro Arriaga y supuso el debut de esta compañía. Se trata de una coproducción de varias entidades teatrales vascas: Teatro Arriaga Antzokia, Fundación Baluarte Fundazioa, Kursaal Eszena, Red de Teatros de Vitoria-Gasteiz.
-Si la presentación del nuevo ballet con ‘Lost letters’ causó, hace algo más de dos años, una excelente sensación, esta vez incluso se ha superado en todos sus aspectos. De los directores, hay que emplear los mismos calificativos laudatorios. Y sobre la gran Lucía Lacarra, es obligatorio reconocer que la perfección no pasa por ella. Se ha quedado en su persona y no la abandona,
-Entre las novedades de esta pieza de ballet está la de plantear una reflexión mental y ética sobre el mundo actual. Pone en cuestión la influencia de las altas tecnologías y la influencia que pueden tener en el pensamiento y la libertad de creación humana. Propone la meditación en profundidad sobre esa situación. Incluso ofrece una alternativa que ya se expone en el título de la pieza. Esto introduce una novedad en el planteamiento del ballet, donde han solido primar los valores estéticos sobre los del pensamiento.
Dirigido por la propia Lucia Lacarra junto a Matthew Golding, el espectáculo cuenta con coreografía de Juanjo Arqués y del propio Golding. La obra se gestó durante ocho semanas en el Komentua Kultur Topagunea de Zumaia, en un proceso creativo intensivo que ha dado lugar a una propuesta de fuerte carga visual y conceptual, con un desarrollo limpio, coordinado, enérgico y casi hipnótico, que no te permite desviar la vista, ni la atención, en ningún momento.
A.I. (Amalur Indarra) sitúa al espectador en un futuro distópico en el que la inteligencia artificial domina todos los aspectos de la vida humana. En ese contexto, cualquier intento de cuestionar el sistema es considerado una amenaza. Frente a este panorama emerge Amalur, como la conexión con la Tierra y la recuperación de la esencia emocional del ser humano.
Otro elemento destacado de la producción es el uso del láser en escena para representar la tecnología, con un impactante diseño de iluminación de Eduardo Chacón. A ello se suma un cuidado diseño de vestuario firmado por Betitxe Saitua y la integración de una significativa pieza audiovisual rodada en las Bardenas Reales, que amplía el universo narrativo y simbólico del espectáculo.
La música, elegida con mucho cuidado, reúne obras de compositores como Max Richter, Jóhann Jóhannsson, Samuel Barber, Hans Zimmer y Kjartan Sveinsson.
Considerada una de las grandes figuras de la danza internacional, Lucia Lacarra lidera esta nueva creación reforzando y ampliando una trayectoria avalada por premios como el Benois de la Danse o el Premio Nacional de Danza, consolidando su apuesta por un lenguaje coreográfico contemporáneo propio.