Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 7 junio 2026 - 12:27 am
Categoría: General

David Barbero

-Soy consciente de que he escroto un título incomprensible a este comentario. Voy a explicar mi intención. Me refiero al titulo de la obra de teatro que he visto esta tarde en la sala La Fundición de Bilbao, ‘Miss Cosas y yo’ (lleva dos eses) y el nombre la autora, directora e intérprete, Diana Pla.  He querido unir los conceptos para hacer ver que la persona y la obra están tan unidas que llegan a identificarse.

Una definición retrata la obra como una propuesta que explora la identidad y la vulnerabilidad desde la auto-ficción y el humor. Como una pieza autobiográfica que reflexiona sobre la infancia, la creación artística y las heridas personales a través de un personaje que oscila entre realidad y ficción. No sé si Diana está completamente de acuerdo. Después de ver la obra, a mí me parece ajustada.

Se articula como monólogo pluriforme que interpela directamente a la audiencia, exponiendo el propio proceso de construcción del espectáculo. Entrelaza danza, teatro, clown y mimo para abordar desde el humor cuestiones principalmente emocionales y recuerdos. Convierte el temor al fracaso en material escénico. Invita a repensar cómo afrontamos nuestras limitaciones sin caer en la autocompasión. Constituye una invitación a descubrir cómo la mirada personal puede  aportar autonomía, sin sacrificar profundidad,y  convierte cada recuerdo en un acto de reflexión compartida

 Hay una forma de mostrarse que no insiste en aparentar seguridad, ni en exhibir certezas, o superar los propios miedos. Consiste en exponer las dudas, las contradicciones y las heridas. convierte la vulnerabilidad en materia escénica y la risa en una herramienta para superarla.

La sociedad actual  premia aparentar seguridad, confianza o control. Inclina a celebrar las victorias más que las dudas, a compartir los éxitos más que los titubeos. Diana no se auto presenta como un personaje heroico ni como una historia de superación para ser aplaudida. Expone los claroscuros: la confianza y el miedo, el deseo de avanzar y el impulso de esconderse. Las contradicciones aparecen en toda su complejidad y encuentran una mirada desde la que son observadas, cuestionadas y compartidas.

Además, pone el énfasis absoluto en el humor. Esto es  muy destacado en la obra. Es una introspección que no se realiza desde el drama, sino desde la comedia, Ésta exige precisión, ritmo, inteligencia y una enorme capacidad para conectar con el público. Utilizarla para hablar de inseguridades, bloqueos y conflictos evidencia algo más digno de destacar en contenido del espectáculo.

No sé si con todo esto que os voy contando queda un poco más claro ese intento del título de unir las cosas y el yo, con lo de miss y con Diana Pla. Por si acaso, seguiré aportando consideraciones.

Otro aspecto a destacar: Estas ‘cosas’ y este ‘yo’ del título son singulares y personales Pero resultan muy comunes. Hablan, sin duda, de una experiencia, o aventura, individual . Pero es muy fácil para el espectador identificarla como propia. Quien más quien menos ha sentido alguna vez esos miedos y esas dudas. Hemos intentado aparentar una fortaleza que no sentíamos. Lo que puede significar un acierto en la utilización del humor. Reírse de las propias inseguridades no las elimina. Pero les resta poder. Las humaniza. Las hace más vencibles o por lo menos más soportables.  

Más datos. ‘Miss cosas y yo’ es el primer espectáculo en solitario de la actriz catalana Diana Pla Solina. Resulta de difícil clasificación. Hay elementos de clown, de teatro físico, de danza y de autoficción. Todos ellos son utilizados con evidente dominio y hasta maestría.  Ella es integrante de una de las sagas teatrales más singulares y queridas de la escena catalana: los Pla Solina, también conocidos como los Travy, por el espectáculo que ha venido representando, con gran éxito, toda la familia.

Lleva prácticamente toda la vida vinculada al teatro. Hija de Quimet Pla y Núria Solina, y hermana del actor y director Oriol Pla, comenzó a actuar siendo niña en la compañía familiar, donde creció entre el teatro de calle, el clown y la creación colectiva. Ahora ha dado un paso muy personal con “Miss Cosas y Yo”. Y ya está preparando su próximo espectáculo, es decir sigue desarrollándose, para bien, con ‘Suss cosas y su yo’. Enhorabuena.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 30 mayo 2026 - 11:04 pm
Categoría: General

David Barbero

-Os sitúo en mis dudas y preguntas. Hoy he estado dudando sobre qué obra teatral ver. Había varias que despertaban mi interés. Me ha disgustado tener que elegir una y rechazar otras. Al final, me he decidido a acudir a la Sala BBK de la Gran vía de Bilbao para ver la que lleva el título de ‘It don’t worry me’.

-Me he inclinado por esa pieza ya que había leído que la definían como una de las propuestas “más provocadoras e inclasificables”. La pieza es definida como “un juego teatral” y recibió el premio de la Crítica de Catalunya para nuevas tendencias. 

Más datos favovables que me han influido: Reflexiona, dicen, sobre los límites de la corrección política en el teatro y, en general, en el arte, así como sobre el papel social de los artistas Otra información positiva: Se halla a medio camino entre el metateatro y la performance. Parte de un debate que cuestiona si el arte debe rendir cuentas o existir en total libertad, si hay barreras que la creación artística no debe superar o si puede una obra resultar ofensiva y seguir teniendo valor artístico.  

También había oído que, para hablar sobre todas estas cosas, los autores e intérpretes utilizan el humor y la ironía, intentando desmontar certezas y posiciones cómodas. Lo hacen con una puesta en escena mínima y cambiante, con dos actores que, simultáneamente, van comentando la propia obra que representan.

El objetivo es, según sus creadores, “obligar al público a cuestionar qué está viendo y desde dónde lo está interpretando. Es “una obra en la que conviven reflexión y humor absurdo, provocación y juego, teoría y gags.

La puesta en escena se aleja de los montajes convencionales ya que sobre el escenario, sólo se ve a dos actores que comentan su propia actuación creando un juego escénico que invita a cuestionar las normas establecidas. La obra se construye sobre el esquema de un prólogo, una parte central  y una discusión final en la que se ponen en juego algunas ideas sobre lo que se ha visto.

¡Bueno! Éstos son los ‘motivos’ teóricos por los que esta tarde he renunciado a disfrutar de otras obras que también me interesaban y  he acudido a la Sala BBK de la Gran Vía de Bilbao para ver ‘It don’t worry me’.

Sé que en este momento debería deciros si , una vez visto, creo que ha merecido la pena mi elección o si estoy arrepentido. No lo puedo hacer. Sería precipitado por mi parte. Pido disculpas, pero preferiría conocer antes vuestra opinión. Os doy un dato: si lo veis, no dejéis de fijaros en la danza final de los glúteos. Ahí puede estar la clave..

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 28 mayo 2026 - 11:06 pm
Categoría: General

David Barbero

-No sé lo que os habrá pasado también a algunas de vosotras o vosotros. Yo he tenido mala opinión sobre el escritor Jacinto Benavente, desde que comencé a estudiarlo en mi ya muy lejano bachillerato. Supongo que alguna influencia tendrían mis profesores de literatura. Recuerdo que alguno de ellos afirmó en clase que no merecía el premio nobel que le dieron.

-Por esa razón, recibí con sorpresa las primeras noticias que hacían alabanzas de la adaptación y actualización del texto, realizadas por  Juan Carlos Rubio y Natalia Menéndez, quien también se ha encargado de su puesta en escena. Eso y comentarios posteriores que he oído sobre la interpretación de algunas de las actrices, y también referencias a la escenografía, me han producido una buena dosis de curiosidad antes de acudir a su representación sobre el escenario, que ha tenido lugar esta tarde en el teatro Arriaga de Bilbao.   

En cuanto al texto, en la adaptación aludida, se han potenciado algunos personajes y se han suprimido otros. Además de eliminar el artículo la del título para dejarlo en ‘Malquerida’. Lo que no ha podido mejorarse ha sido es la estructura de la obra, ni los parlamentos demasiado largos, ni las apariciones demasiado rígidas de los personajes. Esto último quizá se pueda explicar por el deseo del autor para dotarlos de su fuerza dramática.

Originariamente es un drama rural, situado en los primeros años del siglo pasado. La adaptación  enfatiza su vertiente sensual y erótica para tratar de enganchar al espectador actual con la fortaleza de los personajes principales, por encima de los condicionantes rurales y la lejanía en el tiempo.

La versión actual concentra la acción en un único espacio escénico, elimina elementos narrativos adicionales y pone el énfasis en los personajes seleccionados. El centro del conflicto es Raimunda, una campesina rica casada en segundas nupcias. Su hija mantiene con el padrastro un enfrentamiento abierto. Esas relaciones ocultas desencadenan una tragedia, en la que todos terminan siendo retratados, a la vez que evidencias las lacras de esa sociedad.

La adaptación mantiene el espíritu del original de que el drama se sostiene en la palabra y en los silencios más que en la acción, en las confesiones más que en la investigación. La intriga se va revelando con las confesiones entrecruzadas. Quizá la historia podría haberse transformado en un drama más cercano a las narrativas actuales, explotando la intriga o las deslealtades afectivas, pero los adaptadores han preferido mantener el espíritu de que lo esencial no es la intriga del crimen sino la verdad que los personajes intentan ocultar o exponer mediante la palabra.  

Gran parte del acierto del montaje estriba en la elección del elenco y en el trabajo de los intérpretes. Este elenco está encabezado por la muy popular Aitana Sánchez-Gijón, en el papel de Raimunda.  Junto a ella, Juan Carlos Vellido, Goizalde Núñez, José Luis Alcobendas, Dani Pérez Prada, Lucía Juarez, Álex Molay y Antonio Hernández.

La dirección de actores apuesta por la contención unida a la profundidad por encima del estallido emocional, para expresar que el crimen es la consecuencia de una red de afectos turbios, silencios interesados, ambiciones escondidas y deseos sin dominar, dando oportunidad y tiempo para que los intérpretes elegidos desvelaran la personalidad y los motivos de cada personaje.

Hay que señalar que en la representación de esta tarde el aforo ha sido completo en su totalidad. La atención se ha mantenido respetuosa en toda la obra. Y los aplausos, al final, se han prolongado con entusiasmo. No he tenido un medidor de intensidades. Pero me ha parecido que los más aplaudidos han sido Goizalde Nuñez, en el papel de Juliana, y Dani Pérez Prada, como El rubio. Pero todos han sido reconocidos por su trabajo.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 27 mayo 2026 - 12:12 am
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David Barbero

-Voy a comenzar este comentario de una forma un poco frìvola. Esta tarde-noche he acudido al palacio Euskalduna de Bilbao para ver la representación de la ópera ‘Andrea Chenier’ de Umberto Giordano, con la que la ABAO cierra su temporada número 74, y he prestado una atención especial a la interpretación del aria ‘La mamma morta’, que se halla en el tercer acto.

-Es un momento importante en el desarrollo de la acción. Pero reconozco que un motivo colateral de mi curiosidad era el recuerdo de su utilización en una película famosa hace ya unas décadas, ‘Philadelphia’, protagonizada por los reconocidos actores Tam Hanks y Antonio Banderas, convirtiéndose en el epicentro argumental. 

-En esa película, este aria era interpretado por la inolvidable María Callas. Esta noche he disfrutado en vivo, de la interpretación que ha hecho en Bilbao la soprano Saioa Hernández, que aquí asume el personaje de Maddalena de Coigny. A juicio de los y las auténticamente entendidas-os, la actuación actual de Saioa no tiene nada que desmerecer.

-De hecho, las actuaciones de los principales cantantes protagonistas, La citada, Saioa Hernández, el tenor Michael Fabiano y el barítono Juan Jesús Rodriguez, han merecido los mayores elogios de los comentaristas y asistentes a las representaciones que están teniendo lugar estos días. Del resto del elenco, creo que hay que alabar a todos. Pero por lo menos a Nancy Fabiola Herrera, que interpreta dos papeles destacados.

  -También ha habido aplausos para el director musical Guillermo García  Calvo y para la orquesta sinfónica de Bilbao. Toda su intervención ha sido destacable. Pero el final ha resultado apoteósico. El responsable de la puesta en escena, Alfonso Romero, ha merecido elogios por el cuidado y detallista montaje, por la agilidad y el dinamismo. Por el eficaz movimiento de los actores y del coro. Ah! El coro en esta opera tiene un papel decisivo y lo ha realizado a la perfección.

-Esta ópera no se puede desligar de su ambientación histórica, con la Revolución Francesa como telón de fondo. El montaje ofrece una mirada diáfana sobre las diferentes atmósferas de la obra, desde el lujoso palacio de la condesa de Coigny hasta el lúgubre patio de la Prisión de Saint Lazare. Habría que hacer una alusión positiva al responsable de la escenografía.

-Ya he dejado dicho que el compositor de esta ópera es Umberto Giordano. No es de los más populares. Pero lo merece. Ah! Tampoco deseo olvidarme del autor del libreto. Suelen quedar en el olvido. Es Luigi Illica. Además de su extraordinaria documentación y dominio histórico, cabe destacar su escritura de los parlamentos cortos, poco frecuentes.

-Soy consciente de que he citado, de modo elogioso, a muchos participantes. Por supuesto, que ha sido intencionado.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 25 mayo 2026 - 12:08 am
Categoría: General

David Barbero

-Esta tarde he decidido correr la aventura de una interesante pieza de teatro amateur de la que inicialmente tenía pocas referencias. Pero de la que he ido descubriendo datos y motivos de interés.  Los datos de los que disponía, al principio, eran los siguientes: Su título: ‘De mí cuando muera’. La compañía responsables lleva el nombre de ‘Ambostres teatro’.

Cuando me he ido enterando de que la representaban en la sala Kúpula del teatro Campos Elíseos de Bilbao, he hecho lo posible por no perdérmela, a pesar de saber que  duraba más de dos horas, lo que ya en principio parece demasiado.

A todo eso, fui añadiendo más datos como que el autor y productor es Juan Camacho, que el intérprete principal se llama José luis Urrutia, a quién conocía como autor de interesantes novelas históricas. Aquí también asume las labores de dirección de escena. En la interpretación asimismo interviene Ernesto F. Valerio, en otro papel protagonista. Idoia Mielgo Merino es responsable de la iluminación y el sonido, además de tomar parte en el desarrollo de la acción.

Os cuento más cosas. Juan Camacho, el autor y productor, procede de Valdepeñas, pero reside en Euskadi desde crío. Empezó además su andadura poética a mediados de los ochenta. Quienes le conocen aseguran que es un hombre seducido por la palabra y la escritura, siempre afanado con el ritmo y la rima de las estrofas, aspirando a compartir emociones y pensamientos.

La representación cuenta con dos actores en escenario prácticamente todo el tiempo. Las escenas son largas y están separadas por momentos musicales, con divisiones que podían entenderse como actos teatrales. La acción mantiene un ambiente íntimo  con fuerte carga emocional. Los diálogos tratan sobre temas transcendentales empleando un lenguaje cuidado, pero quizá no demasiado cotidiano o coloquial. 

El personaje protagonista, en parte identificado con el autor, es un docente jubilado que sigue siendo un autor de novelas. Sin embargo, como propósito final de su vida está empeñado, obsesionado, en escribir un poema insuperable que resuma su existencia y le permita alcanzar la posteridad. Cree que el poema es la síntesis, la palabra poderosa, la voz que puede emocionar más que el relato, porque es el culmen de la literatura. O al menos, eso puede deducirse del desarrollo  aparente de la acción.

Un antiguo alumno y amigo, le visita y no entiende ese empeño o delirio de su antiguo mentor. Esa disparidad plantea un enfrentamiento que provoca sentimientos como el pesimismo, el ocaso, la soledad, el sedentarismo, la vejez o la enfermedad del uno frente a la vitalidad del otro. Todo esto también dentro de ese desarrollo antes aludido, al que hay que otras connotaciones y elementos dramáticos que no conviene desvelar.

En la representación de esta tarde-noche, se ha dado además la circunstancia de que ha asistido el autor, Juan Camacho, recuperándose de un incidente sanitario, lo que ha proporcionado una situación emotiva todavía mayor.

He indicado antes que la pieza tiene una duración superior a las dos horas, que el texto puede ser quizá en algunos momentos calificado de poco espontáneo, y que la puesta en escena, quizá también, prima los detalles sobre la agilidad del desarrollo. Pero es preciso afirmar que la idea dramática tiene potencia, transmite emociones y hay momentos de fuerte impacto que llevan a destacar el interés del conjunto.

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