David Barbero
-He acudido esta tarde al teatro Arriaga de Bilbao para ver la obra ‘Gigante’ convencido de que iba a presenciar un espectáculo teatral completo, bien planificado, escrito con profesionalidad, sobre todo muy bien interpretado y con destacadas virtudes en los otros oficios que acompañan el hecho teatral.
-Ese convencimiento nacía de haber seguido con cierto detenimiento los comentarios y las reacciones de las representaciones de este espectáculo que ya han tenido lugar en Barcelona y Madrid. Quizá pueda haber algunas discrepancia referidas a la innecesariamente larga duración del mismo y a que alguna de las escenas intermedias tiene más fuerza y contundencia que la parte final en contenido y forma teatral.
El resumen, poniendo nombres, puede ser el siguiente: el dramaturgo británico y judío Mark Rosenblatt ha escrito el texto , José María Pou lo ha traducido a la vez que interpreta el papel protagonista y Josep Maria Mestres dirige el , todos, con acierto y eficacia, brillantez y otras cualidades destacables.
El texto del británico Rosenblatt con una aguda retórica y fino humor, enfrenta a al escritor Roald Dahl en 1983, en plena guerra de Israel con el Líbano cuando se produjeron las graves matanzas de Sabra y Chatila. Sin necesidad de enfatizar las semejanzas con los acontecimientos de ahora mismo en Gaza, Irán o el mismo Líbano, porque son evidentes.
En esas circunstancias, aparece en los medios informativos la polémica por la publicación de una reseña literaria de Dahl sobre otro libro con claros tintes antisemitas. El hecho pone en dificultades a la editorial que va a publicar el libro de Dahl. Ésta intenta torcer la posición del autor a través de su editor, un judío de origen alemán, y de la joven editora también judía y estadounidense.
Junto a los intereses editoriales, aparecen de modo inmediato sobre el escenario la visión óptica israelí y la palestina, con todos sus elementos: el discurso del odio, la cultura de la cancelación, el debate político, el racismo, la identificación o no de la población israelí con lo que hace su gobierno, la presión social provocada por las izquierdas de todo el mundo, además de la tensión económica universal. Esa fuerza dialéctica es más evidente en la primera parte que en la segunda, y en el planteamiento más que en el desenlace.
Especial atención merece la actuación interpretativa de Josep María Pou. Este actor está muy acertado en el gesto,en los tonos, en los gestos, en el tiempo de la frase, en cómo asentar cada palabra en el cuerpo. Tiene aquí todavía más mérito al encarnar a un personaje lleno de matices y a veces también contradicciones. Esas alabanzas hay que extenderlas al resto de los intérpretes, ya que lo que más sobresale en el espectáculo es la interpretación.
Gigante se convierte en un combate dialéctico donde las cuestiones morales de hoy mismo, como la libertad de opinión o el dilema de si artista y arte tienen que ir de la mano, se ponen en juego. Pero también es un retrato psicológico de una destacada figura de la literatura del siglo XX como es Roald Dahl.
La acción transcurre en la casa en obras del propio Dahl. El escritor se ha separado de su mujer, la actriz Patricia Neal, y está comenzando vida con quien sería su segunda mujer Felicity Crosland. A ellos, se unen los representas de las editoriales que publican sus libros para convencerle de que se retracte de sus palabras y ponga en cuestión sus convicciones personales.
La acción transcurre en tiempo real. El primer acto comienza como una obra casi costumbrista en el que vemos al escritor, inteligente y maniático, trajinar en su vida diaria. Pero de pronto, con la llegada de la editora americana, la obra se convierte en un verdadero juego dialéctico.
En el segundo acto se ahonda en ese combate de ideas y, al mismo tiempo, van surgiendo aristas que hacen bailar la opinión de cada personaje. Más allá de la esgrima intelectual sobre el conflicto árabe israelí, radica en la complejidad con que la obra dibuja al protagonista y a los otros personajes.
El combate dialéctico y de personalidades que protagonizan Roald Dahl y la editora Jessie Stone se convierte en el verdadero motor de un drama, con grandes dosis de ironía, que aborda importantes y polémicas cuestiones relacionadas con la actualidad social y política, como es la función del teatro en la sociedad.
Esta entrada se escribio el viernes, 1 mayo 1 2026 a las 0:11 am. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.