Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 1 noviembre 2026 - 1:37 am
Categoría: General

David Barbero

-He querido hacer un juego de palabras en el título de este comentario. Pero me parece que no he expresado todo lo que deseaba. He querido decir que la novedosa y excelente pieza titulada ‘El entusiasmo’, escrita y dirigida por Pablo Remón, ha servido para poner en marcha, de nuevo, el Teatro Barakaldo, después de las reformas realizadas y las incorporaciones técnicas, con un también excelente resultado.

-He calificado de novedosa la pieza, producida por la compañía Kamikaze y presentada inicialmente en el Centro Dramático Nacional de Madrid, porque previamente había leído que requería una atención muy espacial dada su curiosa estructura y su construcción singular. He añadido la valoración de excelente, por su buen planteamiento, su originalidad en el desarrollo, su visión crítica y su acertada simbología, además de cuidada y expresiva interpretación. Por poner una pega, señalaré su alargada duración, por innecesaria y por las alabanzas que siempre se han hecho a lo bueno si breve.

Es un montaje técnicamente complejo, en el que desmenuza cómo varios personajes que están atravesando la cuarentena, buscan casi obsesivamente la forma de recobrar cierto pulso vital a través de la ficción, un entusiasmo perdido a la vez que censura con ironía y eficacia diversos comportamientos generalizados.

El espectáculo, interpretado por unos estupendos Francesco Carril, Natalia Hernández, Raúl Prieto y Marina Sala, está lleno de humor, ironía, imaginación y hasta sarcasmo tanto en su desarrollo escénico como en las referencias de carácter cultural social si sin que falten alusiones reconocibles a la vida cotidiana.

Toni es un profesor universitario que publicó un libro de relatos con poco éxito. Ahora anda empeñado en escribir una novela, con una fuerza simbólica importante, pero pasan los días y no avanza, también como metáfora vital. Se adorna con citas ingeniosas a filósofos o literatos, como eficaz fórmula para fortalecer la comicidad. Otro tanto le sucede a Olivia, su mujer, periodista, madre de 2 hijos cuya vida atraviesa también un importante grado de monotonía y desesperanza y la misma falta de entusiasmo. 

Paralelamente aparece otra pareja formada por una chica catorceañera que se enamora de un chaval de la misma edad.  Junto a ellos, existen otros personajes que son los hijos, los padres, el psicólogo, la florista, la amante o el hermano. Todos ellos protagonizan historias que se entrecruzan para completar el objetivo de simbolizar a toda sociedad.

La escenografía representa un espacio minimalista y móvil formado por bloques, que irá multiplicándose a lo largo de la función.  La iluminación colabora en acentuar el espíritu humorístico, crítico e irónico de la historia.

En su conjunto, ‘El entusiasmo’ es una función donde todo está bien diseñado de modo coherente para que todas las piezas encajen y caminen en la misma dirección. La crisis de los 40, el matrimonio, la maternidad/paternidad, la búsqueda de sentido, la vida misma y compleja a la vez se convierten en territorios sobre lo que aplicar la lupa de un agudo análisis, que, aunque Remón recurra a la narración meta-teatral, su viaje termina incidiendo en la realidad cercana e identificable.

Creo que antes ya ha quedado claro que el trabajo de interpretación de los dos actores y las dos actrices ha sido excelente. Pero es de justicia reiterarlo, dado su indudable mérito. Así lo ha reconocido con sus entusiastas aplausos el numeroso público que ha asistido a esta reinauguración del teatro Barakaldo.

Esta entrada se escribio el domingo, 1 noviembre 1 2026 a las 1:37 am. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.

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