Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 1 octubre 2026 - 11:32 pm
Categoría: General

David Barbero

-No sé si he acertado con esto de poner minúsculas entre asteriscos en el título. De todos modos, Lo que quiero decir es que las dos actrices, Malena Alterio y Carmen Ruiz que protagonizan la obra ‘La vida extraordinaria’ hacen un trabajo de gran calidad. Esto tiene todavía mayor mérito cuando el texto de la obra no tiene estructura dramática, es discursivo, explicativo y, además, es reiterativo y largo.

-Nos situamos. Esta tarde he acudido al teatro Arriaga de Bilbao para ver la obra ‘Una vida extraordinaria’, que trata sobre la vida ordinaria, en concreto sobre la amistad y relata la vida de dos mujeres, con un paralelismo comparativo con lo que ha pasado con el nacimiento y la evolución del universo.

La premisa de la obra es tan vasta como íntima, tan sencilla como especial, tan extraordinaria como cotidiana. A través de las figuras de Aurora y Blanca, interpretadas por Malena Alterio y Carmen Ruiz, el espectador transita desde su infancia en un pueblo remoto hasta el mismísimo fin del mundo. No se trata de una historia con enfrentamientos dramáticos sino con narraciones y explicaciones, que las intérpretes se ven obligadas a defender con sentido del humor y con un trabajo de comunicación directa con el público.

El argentino autor y director Mariano Tenconi Blanco utiliza una estructura más apropiada para una narración o para una conferencia escenificada y con explicaciones audiovisuales. Desde escenas fragmentadas de sus hilos biográficos hasta la introspección de sus diarios íntimos. La obra culmina en un estallido metafísico donde la caída de asteroides convive con la lectura bajo la luz de una vela.

El éxito de esta puesta en escena descansa, en gran medida, en el magnetismo de sus protagonistas. Malena Alterio construye una Aurora analítica, cuya existencia está mediada por la palabra y una ironía punzante que esconde una profunda vulnerabilidad. Por su parte, Carmen Ruiz dota a Blanca de una carnalidad desbordante, transitando con naturalidad desde  la comedia más desternillante al desgarro. La química entre ambas está apoya por la narración en off de Alicia Borrachero, cuya voz aporta una dimensión épica al relato.

La propuesta añade una trabajada factura técnica en la escenografía, la iluminación y los audiovisuales. Asimismo, la música original de Ian Shifres, ejecutada en directo por Diana Valencia (violín) y Jorge Naveros (piano),  con una intención de dar cohesión a toda la estructura narrativa.

Creo que eso es lo que deseaba expresar en el título poniendo los asteriscos. Es posible que ahora haya quedado más claro.

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