-Me lo voy a tener que mirar. Últimamente, todas las obras de teatro que veo me parecen confusas. Veo en ellas elementos o partes interesantes y sugestivas. Pero no termino de ver el encaje total, el significado completo. Si eso me pasara en una ocasión, sería explicable. Pero se está generalizando. Sólo puede depender de mi cabeza. No logra ya encajar todas las piezas ni descubrir el sentido global.
-Igual que hace poco te abrieron en canal y te limpiaron las coronarias, pueden ahora proceder a la reubicación de las piezas de tu cerebro. Hay garajes especializados para todo.
-Me sucedió el otro día con ‘La anarquista’ de mi admirado tocayo David Mamet. La vi en el Teatro Social de Basauri. Incluso la elegí entre otras opciones que también me apetecía mucho ver. Fui con gran ilusión.
-En el programa de mano, el director dice que el autor se mueve en una ‘ambigüedad esencial’.
-Me pareció que las dos actrices trabajan bien y hacen un gran esfuerzo sobre sus respectivos personajes. La puesta en escena austera también me pareció adecuada.
-Pondría sólo pegas menores como las interrupciones telefónicas sin que aportaran información añadida u otros elementos de tensión.
-Pero anduve confuso en el enfrentamiento entre la revolucionaria ilustrada, que decía haber logrado la identificación con Jesucristo, y la funcionaria, que gritaba al reclamar la representación institucional.
-Se trata de una reflexión sobre la vida humana más allá de las coyunturas individuales.
-A mí, me parece más bien una reflexión sobre el poder.
-Quizá esa exagerada conversión cristiana de la anarquista tenía un complicado encaje en el argumento.
-Posiblemente todo era una simple estrategia de engaño para lograr ir a ver a su padre.
-Esa interpretación igual rebaja la altura dialéctica de la obra.
-Para mí, la moraleja principal es que la funcionaria ha perdido todavía más su vida en su despacho que la anarquista en la cárcel.
-¿Tú descubriste el punto esencial del interrogatorio de la funcionaria? ¿Qué es lo que realmente deseaba descubrir o lograr que la presa dijera?
-¡Tendrás que verla otra vez!
-Tendré que hacerlo.
-La compañía Kamikaze de teatro ha puesto una versión actualizada de la obra ‘El misántropo’ de Moliere en el Teatro Arriaga de Bilbao.
-Antes, ya la habían puesto en otros teatros de España.
-Aludo a la del Teatro Arriaga, porque es la que yo vi ayer.
-Es un trabajo serio, intenso y meticuloso, a mi juicio.
-Hay un claro y reconocido intento de traer esta obra desde el siglo XVII hasta el siglo XXI.
-Esta obra de Moliere ya es un escaparate de los vicios y costumbres de la sociedad.
-Es de las últimas que escribió Moliere. Estaba ya enfermo y la vida personal le iba bastante mal. Estaba, creo, desilusionado y quizá amargado. Pero hace una acertada y punzante crítica de la sociedad.
-Quizá el título de la obra no es el más acertado. Tiene dos títulos. ‘El misántropo’ no se sabe muy bien lo que quiere significar. Y el otro título ‘O el atrabiliario enamorado’ no aporta mucha claridad al propósito.
-Has dicho que el trabajo del director y de la compañía es profundo.
-Lo mantengo. Se hace un estudio a conciencia de cada uno de los personajes para sacar de ellos toda la crítica posible. Se apuntan también claves para identificarlos en la sociedad actual, tan llena de vicios.
-Eso lleva a hallazgos y momentos concretos de calidad.
-Cambiar el escenario desde la casa de la protagonista al patio de basuras, donde mean a escondidas los invitados, es un simbolismo de lo que se desea.
-Sin embargo, esa preocupación por los detalles y por exagerar los personajes lleva, a mi juicio, a una confusión en el desarrollo total de la obra.
-Se respeta con bastante exactitud la trama de Moliere.
-Yo no he asegurado lo contrario. Pero un refrán dice que, a veces, los árboles no dejan ver el bosque. Eso es lo que me pasó a mí.
-Puede ser problema de tu visión. Quiero decir de tu falta de visión.
-Eso está reconocido desde el principio.
-Reconozco que no sabía muy bien lo que me iba a encontrar.
-Ayer fui al Teatro Barakaldo a ver una obra que se titula ‘La copla negra’. Es un espectáculo montado por tres jóvenes andaluzas que se autodenominan Chirigóticas.
-Es un nombre muy apropiado por su relación con las chirigotas de Cádiz y con el humor andaluz.
-Nada más llegar, el director del teatro me advirtió que iba a ver un espectáculo sorprendente.
-Hay que decir, desde el principio, que las tres actrices protagonistas son muy buenas en lo que hacen. Jóvenes todavía, pero de gran calidad. Además, muy completas. Son actrices muy versátiles. Cantan muy bien y con mucha intención. Bailan también con arte.
-¡Lo tienen todo!
-Para completar la información hay que decir que la obra que representan tiene como autor a Antonio Álamo, que también la dirige.
-Antonio Álamo es un autor de prestigio. Más exactamente se puede decir que es un autor de culto.
-Por lo tanto, hay que atribuirle una parte del mérito.
-Sin duda.
-Pero la mayor parte del mérito es de las tres actrices, cantantes y bailarinas. Sin ellas, el espectáculo no sería lo que es.
-Les aconsejo que, si tiene ocasión, no se lo pierdan.
-Tú nunca recomiendas nada.
-Hoy lo hago.
-Ayúdame, por favor, a analizar la obra de teatro que vimos ayer en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao con el título ‘La vida resuelta’.
-A pesar de ser muy aplaudida, a mí no me …
-No te pido que me la valores. Te pido que la analicemos.
-Es una comedia de situación. A imitación de las que se hacen en la tele. Los actores y actrices son conocidos de la pequeña pantalla, el director pertenece a ese mundo y los autores son guionistas de ese tipo de series.
-En la tele, hay que afinar mucho. Si algo no triunfa, toma viento inmediatamente. Eso lleva a que los que escriben y dirigen esas series deben apretarse los machos con mucho cuidado.
-En primer lugar, hay que pensar si lo que se hace en la tele, incluso lo que triunfa allí, se puede trasplantar al teatro.
-Tendrá sus diferencias. Pero no hay que rechazarlo. El público ve más tele que teatro. Está más acostumbrado a ese género.
-Vamos, entonces, con la comedia de situación en el teatro.
-Lo primero: Hay que llamar la atención con una situación curiosa, llamativa, diferente. Por ejemplo, en la comedia de ayer se quiere hablar sobre los problemas de los treintañeros. Pero se coge como situación una guardería infantil. Se coloca allí a cinco personajes de esa generación en el momento en que van a pedir un puesto para dejar a sus hijos pequeños. Es una situación que sorprende, descoloca. Pero llama la atención.
-Quizá no es la situación más adecuada, la más representativa, la más coherente.
-Eso importa menos. Lo importante es llamar la atención de forma inmediata. Quizá reste coherencia al argumento, al discurso y al mensaje que se quiere trasmitir. Pero lo que se busca es el efecto inmediato.
-Los personajes también son exagerados, llamativos, gritones, con un rasgo que choque desde el principio. Así también se llama la atención de modo inmediato. No tienen una personalidad bien definida. Eso importa menos. La clave está en que sus reacciones atraigan en cada momento. No importa que la manera de atraer sea diferente y descoordinada.
-Con los parlamentos, los gestos y las reacciones, debe suceder lo mismo. Hay que provocar la risa inmediata. Constantemente llamando la atención. Gags tras gags. Sea como sea. Aunque eso resienta la coherencia de la historia. El momento es el momento.
-Un ejemplo de la obra de ayer. Estos padres se reúnen en la guardería para solicitar una plaza. Se crea tensión ya que se sabe que sólo hay una plaza y que deben pelearse por ella. Ese es el argumento, el conflicto y la acción dramática. Al final, se olvidan de todo eso y no se sabe para quién es la plaza. Ni se alude a ello.
-Es un ejemplo claro. El conjunto no importa. Interesa sólo el momento. El conseguir la carcajada. El efecto inmediato.
-Bueno, Eso es un fallo morrocotudo.
-Vete a saber. Igual al público la coherencia del conflicto y la resolución de la trama le importan un pito. En el teatro, hasta ahora ha sido considerado fundamental. Pero quizá haya que cambiar.
-A ti te cuesta aceptar eso.
-Oye. Que yo no me opongo a nada.
-Ayer fui por segunda vez a ver la obra de teatro llamada ‘Fisterra’ con un propósito muy concreto.
-El propósito era compararla con la representación que vi anteriormente. En aquella ocasión, estaba protagonizada por Ángeles Martin y Eva Hache.
-Entonces, saqué la impresión de que era una obra que resultaba larga, que no tenía mucha gracia a pesar de intentar ser cómica, y que su nivel de calidad era reducido.
-Insisto en que ésa era mi impresión subjetiva. La realidad objetiva es que gran parte del público se reía.
-Ahora, Eva Hache, reconocida monologuista cómica, ha sido sustituida por Blanca Portillo, reconocida actriz dramática.
-La impresión que ayer recibí es que uno está deseando que la obra termine de una vez. Tampoco encontré la gracia. Y me pareció que el nivel de calidad seguía siendo el mismo. Insisto en que todo esto es subjetivo.
-La realidad objetiva también continúa siendo que una buena parte del público se sigue riendo.
-Por lo tanto, el que falló entonces y ha fallado ahora he sido yo.
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