David Barbero
-He seguido, con atención e interés, la evolución de la compañía joven de pabellón 6 desde el principio. Hace media docena de años. Cuántas iniciativas se han llevado a cabo. Cuanta actividad. Cuánto experimento., cuando aprendizaje. Cuántos actores y actrices han pasado y continúan estando. Cuántos teatreros de diversos oficios y profesiones han colaborado y participado.
-A mi juicio, ‘Gris. Morirse en Bilbao’, que se ha estrenado esta tarde, constituye el reto más difícil que ha afrontado la Gazte conpainia en esta nueva etapa en la que los integrantes asumen la responsabilidad integra de los proyectos.
-El género musical ha adquirido ya un desarrollo tal que permite todo tipo de intenciones, mezclas, variaciones y cambios. Pero también tiene unas reglas básicas que, aunque no se vean, deben estar presentes. Su ausencia termina por chirriar.
-En esta ocasión, el espectáculo se lleva hacia el karaoke, que es más libre y permite hasta desentonar, incluso de modo intencionado. De esa manera, cabe la comedia, la crítica social y la especulación filosófica. O quizá deba calificarse como prospección en sociología. Puede estar llena de ironía, descaro y contestación.
-La acción se coloca en el ‘Rendez Vous’ de Bilbao y se sitúa en una fecha emblemática como es el 31 de mayo del año 1992. Fue el día en que murió Josu Expósito, líder del grupo musical Exkorbuto. Y era un momento clave en el que una época estaba acabando y ya apuntaba otra distinta.
-Esa intersección entre el pasado y el futuro, se convierte en el punto neurálgico de la pieza. Resulta especialmente interesante ver el presente que estamos viviendo, cuanto todavía era futuro. La obra se refiere a la capital bilbaína. Pero acepta ampliar la interpretación a una visión más general.
-David Caina, autor del texto, demuestra sus notables cualidades en la construcción de las historias. Los diálogos son uno de sus fuertes. También sabe cómo hacer confluir acciones que parecen dispersas. Tiene mucha mano izquierda para que acontecimientos en teoría secundarios adquieran un significado más general y trascendente. Sobre todo, domina las claves de la comedia.
-Ane Pikaza, actriz, ilustradora, pintora, -y algún otro ‘género’ artístico más -, da el paso a la dirección escénica con este proyecto. Su gran capacidad de creación y comunicación polifacética, lo estaba pidiendo. Sabe aplicar al desarrollo escénico esas sensibilidades plásticas. Cuida la acción con un criterio casi cromático, como si se tratara de la organización pictórica en los cuadros. También los movimientos de los intérpretes producen la sensación de armonía. Se intuye que, en su condición de actriz y joven, ha sabido conectar y encauzar las inquietudes de este proyecto sin imposiciones.
-Los intérpretes, todos ellos miembros de la Gazte conpainia, demuestran la gran preparación técnica y artística con que llegan las nuevas generaciones de actrices y actores. Saben actuar, cantar, bailar. No se acobardan antes ninguna dificultad. Tienen entusiasmo, descaro, energía y bagaje para afrontar cualquier proyecto. Merecen ser citados por reconocimiento a su buen trabajo: Kepa Alesso, Aitor Echarte, Leire Ormazabal, Itxaso Gil, Sandra Tejero y Yeray Vázquez.
-Es un espectáculo en el que tiene especial incidencia el trabajo realizado en escenografía, iluminación, vestuario y todos los elementos llamados técnicos. ¡Ah! Muy especialmente hay que destacar la dirección musical y el espacio sonoro bajo la responsabilidad de Urtzi Iza.
-Sin este trabajo y este entusiasmo ‘joven’, no hubiera sido posible sacar adelante este nuevo reto.
David Barbero
-El autor, director, actor y pedagogo del teatro Javier Liñera tiene un firme compromiso con la memoria, un reto contra las discriminaciones y, en el desarrollo teatral, una lucha con la búsqueda de nuevos caminos.
-Esta tarde, lo he vuelto a comprobar en el Teatro Arriaga en el estreno de la obra ‘Antonia’ escrita y dirigida por él.
-Hace unos seis años, Javier Liñera, tras haber trabajado activamente a una compañía y escuela teatral, dio un importante paso en solitario con ‘Barro rojo’. Ya en esa obra y en su interpretación, estaba la introspección en la memoria, la investigación en las vivencias, la pulsión vital, la denuncias de las discriminaciones, las luchas interiores, los conflictos existenciales con repercusión social.
-Inmediatamente comenzó a recibir el justo y merecido reconocimiento de su trabajo e investigación Llegaron los premios. Ha ido cogiendo seguridad. No ha parado. Ha participado en otros proyectos y en otros grupos. Ha sido requerido. Ha conseguido más premios.
-Javier Liñera lo sigue teniendo claro. Continúa haciendo incursiones en la memoria, reflexionando sobre las vivencias, las propias y las cercanas. Sigue buscado las conexiones y repercusiones sociales de esas vivencias conflictivas.
-En cuanto al mecanismo de expresión artística, ha profundizado en la complicidad y en la comunicación escénica. Un aspecto concreto, en el que ha trabajado es en los límites de las unidades del tiempo y del espacio, así como en la interrelación de la realidad y la ficción.
-A esas inquietudes en el contendido y en las formas, creo yo, responde el estreno de hoy, en el teatro Arriaga, de ‘Antonia’, con la interpretación de Begoña Martín y de Aitor Pérez.
-Insisto en que, además de haberla escrito, está dirigida por él, con su compañía habitual. He querido ver, durante la representación de esta tarde, un deseo de controlar todo el proceso con el fin de decir exactamente lo que desea y como lo desea.
-Ahí están las memorias vividas de esa Antonia y su hermano Álvaro. En los tiempos de mayor represión. Sus recuerdos reales y sus complementos de ficción. Las consecuencias sociales y políticas. Los efectos de los prejuicios y las ideologías dominantes. También están los ‘juegos’ de ruptura temporal y espacial. Tampoco faltan las identificaciones y los desdoblamientos personales
-Un elemento en el que, en esta ocasión, se pone un énfasis muy destacado es el mecanismo del recuerdo. Se desdobla a los personajes para incidir en él y hasta explicarlo con detención. Se destaca el peligro de perder la memoria, a la que se define como un laberinto. E incluso se muestra cómo los recuerdos se pueden ir descomponiendo. Arrastrarían consigo las certezas sobre la realidad y las denuncias que podían motivar. Como si la búsqueda no llevara a la seguridad sino a la duda.
-Fecundo recorrido, en el pensamiento y en la escritura, el que ha llevado a cabo Javier Liñera en esta ‘Antonia’. Y reflexión igualmente fecunda, me ha parecido, la que propone a los espectadores.
David Barbero
-La sala BBK, de la gran Vía de Bilbao, ha Inaugurado esta tarde su nueva etapa de programación con la pieza de danza contemporánea ‘Gorpuztu’, de la compañía de la coreógrafa Eva Guerrero.
-Yo lo he entendido como una declaración de principios. En la elección de esta pieza y en sus características, encuentro las claves del rumbo futuro de la programación en lo que a artes escénicas se refiere.
-‘Gorpuztu’ es una pieza especialmente cuidada y significativa. En ella, Eva Guerrero demuestra la madurez y perfección que ha adquirido como creadora. La bailarina solista Garazi López de Armentia pone en ejercicio todas las cualidades y su gran expresividad como bailarina y como intérprete.
-Muy significativa es la aportación del cuarteto integral de música y canto que participa. Tienen protagonismo en el desarrollo de esa búsqueda del equilibrio. Participan en la creación de las diferentes atmosferas; y establecen la comunicación de las emociones. Citemos sus nombres como reconocimiento, Yolanda Bustillo, Carla Sevilla, Nerea Alberdi y Cristina Samaniego.
-Es un espectáculo en el que se potencia la suma y la fusión de todos los elementos. La escenografía, los objetos, la iluminación, el vestuario y el movimiento caminan en la misma dirección para completar el efecto artístico deseado.
-Es preciso destacar el carácter femenino y polifacético de un amplio equipo muy preparado y profesionalizado, a cuyo frente está la producción de Jemima Cano.
-Otro aspecto a considerar es la actualidad del tema desarrollado en esta coreografía. La búsqueda de la serenidad. La superación de las tensiones y conflictos. Las formas y las posturas para su conquista. La eliminación de los ruidos y los desasosiegos. Unido todo por una curiosa investigación sobre los diferentes usos del cuerpo con referencias rituales.
-En esas claves de trabajo artístico concienzudo, de fusión de géneros, con exigencia de calidad, de equipos femeninos, de modernidad, de investigación, de búsqueda, parece estar orientada la incorporación de la autora, directora y actriz María Goiricelaya, como responsable de la programación de artes escénicas en esta sala BBK.
-¿No creéis que hay motivos para estar atentos? Puede producirse un buen revulsivo.
David Barbero
-Cuando venía hace un rato hacia casa, por las calles casi solitarias de Bilbao, después de ver en el palacio Euskaduna el espectáculo ‘Bilbao. Ahivalahostia’, me preguntaba cómo podría definirse. Y he coincidido con otros colegas en que hay que incluirlo en el ya configurado género de cabaret bilbaíno.
-Entre la bilbainada y una, benévola, autocrítica. Entre el orgullo de la propia manera de ser y la broma de la exageración. Lleno de curiosidades locales, relatos cercanos, costumbres, canciones, dichos típicos y personajes característicos. Rodeado todo es de humor y complicidad.
-Allí están el gargantúa, Marijaia, la enamorada de Arrikibar, la Carola, San Blas, el txikitero, La Otxoa y, desde luego, el athletic club.
-Ya el libro homónimo de Tomás Ondarra, publicado hace unos años, que ha servido de base, fue definido como una biblia sobre Bilbao. Otros preferían la expresión vademécum botxero. O las sagradas escrituras bilbaínas.
-Ahora se ha convertido en el espectáculo, tan peculiar como diferente, que esta tarde se ha estrenado en el palacio Euskalduna. Este complicado, difícil y muy meritorio traslado al escenario ha sido trabajo, – y no ciertamente fácil-, del polifacético teatrero Gorka Mínguez y el músico Yeyo Bayeyo.
-Gorka, de esta manera, ha incluido en su repertorio quizá el único género escénico que le faltaba. Su decisión, su valentía y su entrega en todo lo que emprende, le hacen merecedor de reconocimiento y admiración. Yeyo demuestra sus grandes cualidades al piano, con la voz y en las interpelaciones como actor y showman
-El objetivo de este ‘Bilbao. Ahivalahostia’ es convertirse en un espectáculo referente periódico de Bilbao. Hoy ha comenzado su andadura. Con el rodaje inmediato, desarrollará la personalidad y la forma propia que ya han quedado definidas en el estreno. Y que han sido acogidas con entusiasmo por un público numeroso y atento. Así que todo augura larga vida a ‘Bilbao. Ahivalahostia’
David Barbero
-He acudido esta tarde al Teatro Arriaga con una enorme curiosidad empañada de cierto escepticismo. ¿Sería posible recrear sobre el escenario la complicada, pero emblemática, misteriosa y muy inteligente novela ‘Pedro Páramo’ de Carlos Rulfo?
-Confieso que la primera vez que la leí, además de quedar alucinado por su novedad narrativa, tenía que ir repasando las páginas anteriores para mantener el ‘hilo’. Incluso debía ir tomando notas sobre los personajes.
-Adelantemos que esta tarde se ha estrenado en el teatro Arriaga de Bilbao la adaptación de la novela de Juan Rulfo, ‘Pedro Páramo’, quizá la más emblemática del llamado realismo mágico latinoamericano. El autor de la dramaturgia es Pau Miró. La dirección es responsabilidad de Mario Gas. Los intérpretes son Pablo Derqui y Vicky Peña. De inicio, es para admirar a todos por su valentía al tomar parte en esta apasionante, pero difícil, empresa.
-Mientras caminaba, estaba muy interesado en imaginar cómo habrían resuelto el onírico peregrinaje de Juan Preciado en la búsqueda por descubrir lo que había hecho su padre Pedro Páramo para haberse convertido en el hombre más poderoso y más corrupto del pueblo de Comala, símbolo de la humanidad. Cómo irían encajando los testimonios de los muertos vivientes ya que cada uno esconde más de lo que dice dentro del laberinto de relaciones interesadas y de supersticiones ventajosas.
-Tenía una curiosidad destacada dentro de otras muchas. Cómo habrían materializado, encarnado, a los muchos protagonistas, sus fantasmas, las almas o espectros de los que habían vivido en ese pueblo. Cómo expresarían la utilización y dominio por el cacique despiadado para beneficio propio. Me iba peguntando también si se parecería o no a lo que yo había imaginado en mis lecturas esforzadas y apasionantes.
-¡Ha resultado que sí! Nada más entrar en patio de butacas, encima del escenario de teatro Arriaga, con el telón abierto, estaba el desolado pueblo onírico de Comala. De momento, sus espectros fantasmagóricos parecían ocultos. Inmediatamente ha ido apareciendo la vida esperpéntica y enigmática, extraña e hipnótica, llamativa y sorprendente. A la vez atractiva y rechazable.
-Pau Miró, como adaptador, ha traído la práctica totalidad de las acciones y de los personajes de la novela. Ha mantenido la esencia, los diferentes caracteres, las enrevesadas relaciones, el relato de los abusos, de la miseria, la ignorancia y la corrupción. Está logrado con fidelidad al texto original y manteniendo el espíritu.
-Ese mismo deseo de totalidad y de fidelidad preside la difícil labor de dirección de Mario Gas. Su recreación de lo que se considera (i)realismo mágico es de alabar y de admirar. Ha cuidado hasta los detalles más pequeños. También lo ha contagiado a todo el equipo responsable de la escenografía, el espacio sonoro, la iluminación, con la gran importancia de las sombras. De ellos, es gran parte del mérito para colocar al espectador dentro de ese mundo tan peculiar.
-Sobre el escenario, la admiración se la llevan, desde el principio, Vicky Peña y Pablo Derqui por su esfuerzo titánico y a la vez detallista en la encarnación de los numerosos personajes. Además, personajes tan peculiares cada uno de ellos. Los cambios de identidad, a veces, son tan rápidos que tienen que definirlos con un gesto, una mueca, un cambio de postura o una entonación diferente. Realizan ambos un trabajo excepcional que los define como actores extraordinarios y de gran calidad.
-No se puede minusvalorar la exigencia que esta obra presenta para el espectador. Reclama una atención activa y constante. No cabe ningún descuido o desconexión, a riesgo de perder detalles necesarios para entender a los personajes o mantener la coherencia de la complicada historia.
-Como consecuencia de esa exigida concentración y por el impacto de las imágenes, de las palabras, de los personajes, con sus gestos, sus actitudes y sus expresiones, al terminar la representación, sales a ‘realidad’ y la sigues viendo tan esperpéntica como el Comala desolado que dejó Pedro Páramo después de sus alucinantes fechorías.
-¿Será que el realismo mágico te descubre el auténtico color de lo que pasa?
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