David Barbero
-He acudido, esta tarde, a Pabellón 6 para ver el espectáculo poético, musical, teatral ‘Mucho más que dos’, del actor y dramaturgo Alberto San Juan y del compositor y guitarrista Fernando Egoscue, con varios propósitos. Todos se han cumplido.
-El primero de ellos era disfrutar de la poesía y de la música. También de la intención a la hora de seleccionar los textos y los comentarios.
-Sobre ese disfrute, tenía pocas dudas. Conocía ya las representaciones anteriores, de las que esta pieza es un resumen. En esas ocasiones previas, ya lo había disfrutado y valorado positivamente.
-Esta tarde, he acudido a Pabellón 6 de Bilbao acompañado de uno de mis nietos. Lo he hecho a pesar de algunos consejos que me indicaban que esa poesía, por su forma estética difícil y por su contendido intencionado, sería aburrida para un chaval de diez años.
-Sin embargo, yo deseaba comprobar si los textos de Juan de la Cruz, Teresa de Ávila, Federico García Lorca, Ángela Figueras, Cernuda o Benedetti, podían o no mantener la atención de un chaval de diez años durante una hora y media.
-Ya he adelantado en el primer párrafo que el experimento ha tenido un resultado muy positivo. El ‘chaval de diez años’ ha estado muy atento, ha aplaudido después de cada poema y de cada intervención de guitarra y ha disfrutado. A la salida, ha explicado, no sólo a mí, lo que le ha gustado más y lo que menos. Además, se ha interesado por las y los poetas que han escrito esos versos tan buenos y tan intencionados.
-Por lo que ha indicado, le ha ayudado a comprenderlo y disfrutarlo la actuación de Alberto San Juan y la interpretación de Fernando Egoscue.
-Así que, complacidos los dos, nos hemos vuelto andando a casa comentando lo que habíamos visto y degustado.
-No soy de dar consejos. Pero mantengo mis dudas sobre los prejuicios de que la poesía, incluida la ‘seria’, no es para niños.