Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 23 diciembre 2021 - 12:25 am
Categoría: General

David Barbero
-Lo diré con claridad desde el principio. Esta tarde he acudido al teatro Arriaga para disfrutar del ‘Oratorio de Navidad’ con una expectativa grande y concreta.
-El autor, el clásico, intenso e indiscutible Bach, entraba en expectativa. Y también los cantantes. Y el director musical. Y la orquesta. Y el coro. Pero he de reconocer que la mayor parte de mi curiosidad estaba en comprobar cómo un oratorio se puede convertir en un espectáculo total, integral, moderno, innovador, en el que se integren diferentes artes y se dirija a todos los sentidos.
-En eso, mi confianza estaba puesta en Calixto Bieito como director de escena. Con varias de las piezas que ha dirigido en el teatro Arriaga ha demostrado ya que una de sus especialidades es esa reconversión impactante, novedosa y, para algunos, provocadora, de lo que, en otras ocasiones, se queda en un mero recital monocorde y plano, aunque la música y las voces sean excelentes.
-Insisto en que la materia prima ha sido excelente. Ante Johan Sebastián Bach, hay que quitarse siempre el sombrero y profundizar en sus muchas sensaciones y sugerencias estéticas. En esta ocasión, se han utilizado tres de las seis cantatas que compuso y adaptó para la navidad de Leipzig hace ya casi tres siglos.
-La dirección musical ha corrido a cargo de Diego Martin Etxebarria. La Orquesta Sinfónica de Bilbao, se ha presentado al completo y en buena forma. Los solistas han sido la soprano Vanessa Goikoetxea, la mezzo Nerea Berraondo, el tenor Toby Spence y el barítono Jonathan McGovern. El coro Euskeria de la coral de Bilbao ha estado dirigido por Urko Sangroniz.
-Las actuaciones de todos han estado al elevado nivel esperado. En caso de los solistas, hay que añadirles el mérito de tener que realizar, a la vez, las muchas y no fáciles tareas complementarias establecidas por el director de escena.
-La transformación en espectáculo total ha comenzado ya con el primer impacto visual. La orquesta ha sido colocada ostensiblemente visible al lado del público, en el lugar de las filas de butacas delanteras y en los primeros palcos. Los miembros del coro han entrado de blanco y con las capuchas puestas. Se vislumbraban, en el fondo del escenario, papás-noeles gigantes. En el centro, para crear intriga, impactaba un monumento indefinido y empapelado.
-Al poco tiempo de empezar, para crear el nuevo ambiente, han llegado unos tipos en chándal, con maletas y grandes bolsas. Se han puesto a construir un belén doméstico y a preparar la comida de navidad. Han jugado, han discutido y han realizado las operaciones más variadas. Muy pronto, se ha descubierto que eran los solistas. Han sido obligados a cantar mientras hacían todas esas operaciones. A veces, han tenido que dar las notas más complicadas en posiciones muy incomodas.
-Se ha ido viendo que lo que hacían tenía todo el sentido. Encajaba, metafóricamente, con el texto del oratorio. Y con actitudes simbólicas que no se hubieran comprendido, con los cantantes quietos y rígidos, con trajes de smoking o con vestidos de brillantes.
-La música, el libreto, los tonos, todo, se ha respetado. Pero se ha completado. Se le ha dado vida. Se ha convertido en una obra artística plurivalente, multiplicando los impactos, provocando estímulos, añadiendo significados y acumulando estímulos.
-Es posible que quede algún ortodoxo a una determinada tradición que considere que no se han respetado las normas de ‘hacer’ estos oratorios. Y que siga defendiendo la rigidez, la supuesta solemnidad o la pretendida elegancia habitual hasta ayer mismo.
-Pero es evidente que estamos otros tiempos, que la innovación se agradece, que los estímulos novedosos son bienvenidos, y hasta el punto equilibrado de provocación es recibido con los brazos abiertos.
-En conclusión, que ya era hora para que la modernidad, la innovación y la libertad creativa haya llegado. Y ojalá tenga la intención y la oportunidad de quedarse.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 18 diciembre 2021 - 12:17 am
Categoría: General

David Barbero
-No son pocos los que piensan que ‘Luces de bohemia’, de don Ramón María del Valle Inclán, reúne cualidades y motivos para ser considerada la mejor obra de teatro escrita en el idioma español. Y no soy yo, precisamente, de los que se oponen a esa afirmación.
-Posee todas las características del esperpento perfecto, con sus calculadas exageraciones, para reflejar con absoluta exactitud las miserias, y alguna grandeza, del género humano. También cuenta con un amplio ramillete de personajes extraordinariamente diseñados que poseen una muy rica variedad de matices y brusquedades, muy difíciles de igualar.
-Todo esto hace de ‘Luces de bohemia’ uno de los textos más complejos de poner en escena, más arriesgados para dirigir y con más dificultades para ser interpretados.
-Esta tarde se ha estrenado en el Teatro Arriaga de Bilbao en una producción de Pabellón 6, con la colaboración del propio teatro municipal, que reúne características diferenciadoras que la hacen singular.
-Una de estas características, digna de destacarse, es la decisión de respetar el texto de Valle Inclán con tanto rigor que se han representado hasta las didascalias o acotaciones. Tienen mucho más valor literario que indicación práctica para el movimiento de los intérpretes.
-También es digno de destacar el propósito de dar continuidad, coherencia y agilidad a la, a veces enrevesada, acción, siguiendo el itinerario recorrido del poliédrico protagonista Max Estrella.
-Y por señalar un tercer aspecto destacado, hay que citar el énfasis puesto en desmenuzar y reforzar el poder y las intenciones de cada párrafo, cada frase y hasta cada palabra. Incluso diría que hasta potenciar el valor sonoro de cada una de ellas.
-Estas intenciones se han visto claras en la dirección de Ramón Barea. Tanto en la concepción general del montaje como en sus detalles potenciados, se nota la calidad, el talento y la experiencia acumulada. Todo ello se ha plasmado en un desarrollo expresivo y equilibrado, dentro de las intencionadas exageraciones. Supongo que haber protagonizado, hace ya unos años al propio Max Estrella, también aporta sabiduría.
-La polivalencia de los integrantes del elenco. Todos ellos, con cualidades interpretativas contrastadas. Pertenecientes a ‘generaciones’ diferentes y complementarias. Unos más veteranos y experimentados: Alfonso Torregrosa, Ione Irazabal, Ramón Ibarra o Chema Trujillo. Otros, todavía miembros de la compañía joven. Nagore Cenizo-Arroyo, Diana Irazabal, Sandra Martín Gómez, Yeray Vázquez y Unai Elizalde. Las dos sinergias suman valores y recursos.
-Alfonso Torregrosa encarna al mítico Max Estrella de manera vital y muy expresiva. Una curiosa y acertada novedad es la de utilizar a una actriz para el personaje de Don Latino de Híspalis. Ione Irazabal da un toque especial al personaje y al ‘No te pongas solemne’. El resto de los intérpretes realizan también un muy buen trabajo y además meritorio por los numerosos y rápidos cambios. Con la dificultad añadida de tener que pasar de un personaje muy potente a otro con personalidad tan absorbente o más. Muchas veces y en muy poco tiempo.
-Es preciso señalar también la cohesión de un equipo técnico joven, formado asimismo en Pabellón 6, con criterios propios y una forma de trabajo cómplice. En este trabajo, se nota la coordinación en los criterios y la complicidad. Betitxe Saitua, en el vestuario, ayuda a la definición de los protagonistas y facilita los cambios con los trajes goyescos. Adrián García de los Ojos, en la música el ambiente sonoro, acompaña y da vida a las muy distintas situaciones. María Casanueva, en una escenografía escueta de elementos móviles, proporciona agilidad y movilidad a la peregrinación laica.
-Así que, a lo dicho arriba de unas ‘Luces de bohemia’ singulares y plurales, habría que añadir también las valoraciones de valentía, originalidad e innovación en estas ‘Luces de bohemia’.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 16 diciembre 2021 - 11:34 pm
Categoría: General

David Barbero
Al cumplir, hoy, los 35 primeros años de vuestra actividad en Bilbao, muchas personas, y yo también, deseamos deciros que os queremos, que somos testigos y beneficiarios de vuestro trabajo intenso e inteligente. Nos sentimos muy agradecidos por esa generosidad.
Sabemos que, si La Fundición no existiera en Bilbao, habría que inventarla. Pero ya vinisteis vosotros, Luque Tagua, Laura Etxebarria y Mirian Etxebarria, para fundarla, dirigirla y desarrollarla.
El panorama de la danza y del teatro en Bilbao no sería el que es, sin vuestra presencia y vuestro trabajo. Debéis estar felices, como nosotros estamos muy contentos, por ello.
Esperamos y deseamos seguir con vosotros durante otros muchos años. Necesitamos seguir siendo partícipes de vuestra apuesta por la vanguardia, por la innovación, por las sorpresas, por los descubrimientos. Deseamos continuar formando parte y siendo cómplices de vuestra mirada alternativa.
En el mismo momento en que esta noche hemos brindado por los siete lustros intensos y extensos del pasado, se ha inaugurado una nueva etapa renovada y todavía por descubrir.
Ansiosos estamos, todos, por disfrutar y sorprendernos en esas nuevas temporadas que, de momento, nos llevarán hasta los cincuenta. ¡Porque medio siglo no es nada!
¡¡¡Gracias, Luque, Laura y Marian!!!

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 15 diciembre 2021 - 11:50 pm
Categoría: General

David Barbero
-Entre las ‘cosas’ que indefectiblemente llegan, en esta ocasión al Teatro Arriaga, por estas fechas, ya hay apuntar el ‘Rossini on air, christmas edition’, para alegría, regocijo, diversión y su equilibrada dosis de nostalgia.
-Para quienes no lo hayan disfrutado todavía, se puede definir como una espectáculo músico – teatral, con estructura radiofónica, lleno de humor, con selección de villancicos, alguna entrevista, sorpresas y con eso que se denomina muy buen rollo y extraordinario ambiente festivo.
-Está conducido por dos locutoras muy especiales que se hacen llamar Aurori Badiola y María Ángeles Salas. A su alrededor, van apareciendo o surgiendo, como por arte de magia, todos los elementos antes citados y otros que no deben descubrirse para ser saboreados en vivo.
-El protagonista colectivo son los integrantes del Coro Rossini de Bilbao, acostumbrados a participar y enriquecer espectáculos musicales, con sus voces y sus interpretaciones.
-Junto a ellos, en la parte más estrictamente teatral están los actores Iñaki Maruri y Mitxel Santamarina, haciendo gala de su expresividad polifacética.
-En el campo musical, junto al coro, se hallan el pianista Juanjo Ortega, la solista Ana Begoña Hernández y el músico ‘total’ Carlos Imaz como director.
-La gala de este año ha tenido lugar esta tarde, ya he dicho que ha sido en el Teatro Arriaga. Y creo que hay suficientes pistas para que lo apuntéis en el cuaderno como espectáculo a tener en cuenta.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 12 diciembre 2021 - 12:30 am
Categoría: General

David Barbero
-Lo diré desde el principio. ‘Antoine’ me ha parecido un musical interesante, diferente, cuidado, original, quizá minimalista, posiblemente expresionista. No sigue las normas de los nuevos espectáculos de ese género. Tiene una parte destacada de interpretación con un texto bien elaborado.
-Los premios ‘revelación’, en teatro y en cine, suelen descubrir piezas de valor por su calidad y su innovación. A veces están por encima de las obras que consiguen los galardones absolutos en esas categorías. ‘Antoine’, este año, ha sido galardonado como el musical revelación en los premios Max de las artes escénicas.
-Creo que han estado bien seleccionados los momentos expresivos de la vida aventurera de Antoine de Sant Exupery, su personalidad humana y su valor literario. La simbiosis con las escenas de ‘El principito’, su obra más famosa, también han sido acertadas.
-Todas esas cualidades y atractivos han quedado en evidencia en el palacio Euskalduna de Bilbao, donde este fin de semana se ha representado.
-Este musical ‘Antoine’, escrito y dirigido por Ignasi Vidal, con una escenografía útil para las diferentes acciones de Alessio Meloni, y una producción cuidada de Regattieri, ha confirmado, ayer y hoy, en Bilbao el unánime reconocimiento adquirido ya durante la larga gira que está realizando por numerosas ciudades de toda la península.
-Especial mérito hay que reconocer al amplio elenco en su conjunto por la encarnación de los numerosos personajes, como actores y actrices, y, a la vez, integraban el imaginativo coro, intervenían como solistas o realizaban las expresivas coreografías.
-El público reunido hoy en el Palacio Euskalduna ha sido injustamente escaso. Pero ha premiado la representación con una atención constante así como con sinceros aplausos finales y en algunas escenas.

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