Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 13 junio 2021 - 11:11 pm
Categoría: General

David Barbero
-Debo comenzar por un hecho singular que ha sucedido en la representación del teatro Arriaga de esta tarde. Lo califico de singular, porque sucede en muy pocas ocasiones. El público ha interrumpido la representación para aplaudir.
-Normalmente se espera hasta que termine la obra. Antes, sí que había una cierta costumbre de aplaudir algún mutis destacado. Pero esa costumbre había desaparecido. Y además, en esta obra ya no hay ni mutis. Por esa razón, me permito destacarlo con especial relieve.
-Esta tarde se representaba en el teatro municipal de Bilbao la obra ‘¿Qué fue de Ana García?’ por la compañía joven de pabellón 6. Allí ha tenido el aplauso singular.
-Así que he comenzado ya a referirme a las preguntas que he colocado en el título del comentario.
-Un vez más los jóvenes actores han dado muestra de la acelerada veteranía y madurez que van cogiendo sobre las tablas. La experiencia acumulada con esta obra, y con otras en las que también participan, les ha dado seguridad fuera y dentro de casa. En distancias cortas y distancias largas. Con público próximo o con espectadores más asépticos.
-‘Qué fue de Ana García’ es una obra que conecta con todo tipo de públicos. Su temática está en constante actualidad. Y en algunos momentos, como éste, todavía más. Trata de algo tan actual y polémico como la violencia de género.
-La forma directa, ágil, moderna y dinámica de presentarla favorece mucho la conexión con los espectadores. La acción directa. La ruptura de los convencionalismos. El dinamismo total. La complicidad en el equipo. La pasión, el coraje, las ganas y el entusiasmo de estos jóvenes actores y actrices la hacen todavía más atractiva.
-Es una de las obras que más veces he presenciado durante estos últimos años. Desde sus ensayos iniciales. En cada ocasión, he encontrado matices nuevos. Una relación más viva entre las escenas. Una coordinación mayor entre los actores. Una profundización de los personajes. Y esta tarde han demostrado que siguen en progreso.
-Con la presentación de sus productos en los grandes teatros, esta Gazte Konpainia va quemando etapas muy aceleradamente. Prácticamente todas sus producciones están teniendo giras. Incluso han sido programadas en capitales y ciudades no siempre cercanas.
-Recientemente han recibido un espaldarazo muy significativo al ser colocada una de sus producciones entre los candidatos a los próximos premios Max. Esta nominación ha sido realizada en competencia con obras de compañías veteranas, oficiales, de notables presupuestos, con nombres muy destacados.
-Hay también miembros de esta joven compañía que están formando parte de agrupaciones comerciales veteranas. Otras/os han comenzado a volar solos. En un corto periodo de tiempo, una buena parte de ellos saldrán al mercado abierto.
-Eso va a introducir una variable a tener en cuenta en el futuro inmediato del panorama teatral vasco. ¿Qué efectos tendrá esa incorporación? Habrá que estar muy atentos. De momento, contáis con la enhorabuena y el aplauso de muchos.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 12 junio 2021 - 11:25 pm
Categoría: General

David Barbero
-He asistido, esta tarde en el teatro Arriaga, a la presentación de ‘Kakerlake/Kafka’. Se trata de la adaptación escénica de la enigmática, y también emblemática, novela ‘Metamorfosis’ de Frank Kafka.
-Para definir su propósito, Richard Sahagún, adaptador, director y protagonista de la obra, ha asegurado que se trata de un viaje poético hacia la misma esencia humana. Una inmersión en la auténtica naturaleza de la persona y de la sociedad.
-Para hacer una valoración de este propósito y de este reto, habría que añadir un adjetivo más. Difícil. Incluso en superlativo. Adaptar al escenario esta singular narración, la conversión de una persona en una cucaracha y la reacción familiar o social ante ese hecho, constituye un reto de una valentía sin límites.
-La metamorfosis de Gregorio Sansa, descrita por Kafka, contiene simbolismos profundos e intensos. Además de la narración, implica ideas de gran profundidad. Habría que hablar en plural de imágenes muy potentes y alusiones poliédricas.
-La adaptación que se ha presentado esta tarde en el teatro Arriaga es una creación muy personal de Richard Sahagún. Es el adaptador, el director, el creador del espacio escénico y también el intérprete protagonista.
-La pieza tiene un carácter multidisciplinar. Adquieren un especial peso las videograbaciones realizadas por ElecKtrarte. Su objetivo es ayudar a comprender el proceso de transformación y la evolución del complejo personaje.
-En este proceso y esa evolución, adquiere importancia decisiva la interpretación de la persona convertida en cucaracha por parte del propio Richard Sahagún. Ha tendido que trabajar los movimientos y las expresiones. Sobre todo, las manifestaciones sonoras. Un esforzado reto al estar toda la representación en escena.
-La reacción de la familia, y de la sociedad en general, tampoco es una encomienda fácil, aunque esté más cerca de la normalidad. Esta también difícil labor ha sido afrontada por dos actrices fetiche de este director como son Nuria Valente y Paule Barcenilla, La incorporación del solvente actor Iñaki Urrutia. Y especial repercusión popular ha tenido la recuperación como actriz de la escritora Toti Martínez de Lezea, que se ha subido al escenario después de mucho tiempo.
-Han tenido una destacada aportación la presencia de los coros Esker Esku y Litura Abesbatze. Es una característica de las últimas producciones de Richard Sahagún. Y también la atmósfera sonora creada por Olatz Arrese.
-Volviendo a las características reseñadas al principio, hay que destacar la valentía y el empeño puesto en este difícil reto de la adaptación escénica de la ‘Metamorfosis’ de Frank Kafka.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 11 junio 2021 - 10:55 pm
Categoría: General

David Barbero
-Esta tarde, he acudido a la sala de La Fundición en Bilbao. Sabéis que lo hago con una relativa frecuencia en busca de espectáculos de vanguardia. El de hoy llevaba el título de ‘Ensayo sobre Grieta y Experimentación’.
-Desde luego no ha sido una pieza al uso. Ni mucho menos. Voy tratar de explicároslo. A ver si lo consigo. Tengo mis dudas.
-Está enmarcado en el programa llamado ‘Zer(K)nías’. Son intentos de forzar los límites y las fronteras de las acciones y procesos artísticos.
-En este caso, las fronteras estaban situadas entre el cuerpo y el sonido. El flamenco y la música. Entre los sonidos analógicos y los digitales. Entre lo considerado de élite y lo popular. Habría que añadir un elemento más. La luz. O quizá más exactamente las descomposiciones de la luz y el espacio.
-El flamenco, aunque parezca muy libre, está regido por reglas severas, incluso rígidas. Lo que manda es el compás. Y lo que han pretendidos los artistas de hoy en la Fundición ha sido salirse de ese compás. Transgredir las normas. Dejar que las castañuelas, por ejemplo, vayan a su aire.
-Ya en el título se dan pistas para la definición. Se habla de ensayo. De experimentación. De grieta. Es decir, de pequeño agujero para salir. Para escapar.
-Desde luego no es una pieza terminada, redonda y cerrada. Está en ejecución. En el proceso. En el movimiento de su creación. Quizá sea una performance móvil. O un concierto dinámico.
-Inicialmente aparecen dos artistas: Dani Hernández y Derek Van Den Bulcke. Teóricamente, uno representa el cuerpo, el flamenco. El otro, el sonido. Mejor en plural, los sonidos. Durante el proceso, se añade un tercero. Emilio Manzano. Sería la luz, el espacio.
-Hay también otro dúo geográfico convertido en trío. Euskadi, Murcia y Andalucía. En centros escénicos de estos territorios, se está llevando a cabo la experimentación. Van realizando residencias esporádicamente en estas geografías. Incorporan nuevos elementos. También de modo alternativo se fusionan o se disgregan, dependiendo del momento y las circunstancias.
-Estoy absolutamente seguro de que, con esta pésima explicación mía, no he logrado describiros la experiencia artística de esta tarde en la sala la Fundición de Bilbao.
-Mi recomendación es que apuntéis lo nombres y estéis atentos. Van a volver. Realizarán nuevas residencias creadoras. Os aseguro que, si vais abiertos a la experiencia, será una gratificación renovadora.
-Comprenderéis que, en una experiencia artística, no es necesario partir de una composición cerrada o de un texto con el típico desarrollo tripartito de planteamiento, nudo y desenlace.
-Se puede disfrutar participando de una inmersión artística, una búsqueda, un deseo de salir, un proceso de incertidumbres, sobresaltos y experiencias inesperadas.
-¡Daos esa oportunidad! A ver cómo resulta. Aunque, después, no lo podáis explicar de modo comprensible.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 10 junio 2021 - 11:15 pm
Categoría: General

David Barbero
-Voy a explicar el título de este comentario por si resulta enigmático. Arnold Schönberg, el compositor de la opera ‘Erwartung’, definió su contenido como ‘el movimiento de un segundo de máxima excitación expandido hasta la media hora’.
-He tenido especial interés en colocar la palabra ‘intensidad’ para referirme al gran impacto emocional que ha producido su representación, esta tarde, en el Teatro Arraiga. La ha protagonizado la soprano Ausvine Stundyte, acompañada por el pianista Andrey Hovrin.
-La califico intencionadamente de representación, aunque se haya presentado en versión concierto. Su cuidada puesta en escena ha conseguido ese gran impacto. Ha ocupado todo el patio de butacas. Como si simbolizara el oscuro bosque en el que la desequilibrada protagonista busca el cadáver de su amante infiel. Mientras, su cerebro no reconoce haber cometido ese crimen.
-Se trata de un intenso monólogo lleno de dramatismo. Es un parlamento cantado sin interrupción con una gran variedad de matices. Esa variedad se muestra en los aspectos musicales. Pero también en el contenido de la acción. Están presentes el amor desesperado, los celos, la pasión desequilibrada. Sobre todo, la locura. La soledad. La desesperación. La inseguridad. El miedo.
-Arnold Schönberg compuso la música en poco más de dos semanas intensas y apasionadas. Introdujo numerosos cambios métricos. Dedicó un tratamiento muy minucioso para la orquesta. Utilizó recursos muy expresivos para la emisión de la voz con variación de estilos. Se considera como uno de los grandes momentos del modernismo.
-Esto sucedía en el año 1909. El compositor se hallaba en lo que llaman su etapa atonal o disonante. Llena de texturas expresionistas. No había llegado todavía a la dodecafonía.
-Antes, había elegido el texto de Marie Pappenheim. En aquel momento, era una joven poeta que estudiaba medicina. Conocía muy bien los análisis psicoanalíticos de Freud sobre la histeria y la capacidad destructiva de la mente para deformar la realidad. Se sabe que el compositor solicitó algunos cambios en el texto. Pero la escritora se negó a realizarlos para preservar la coherencia del drama.
-Especial importancia en el impacto emocional ha tenido el planteamiento escénico y actoral. También la estudiada iluminación y el trabajo del equipo técnico del teatro. En estos campos, se ha notado la hábil mano de su actual director artístico Calixto Bieito. No es la primera vez que convierte un concierto o un recital en un espectáculo integral.
-Hay que reconocer el extraordinario y polivalente trabajo de la soprano lituana Ausvine Stundyte. Tanto en la faceta estrictamente musical, dada la dificultad y complejidad de la composición. Como en la labor interpretativa de actriz. También su valentía en afrontar un texto de tanta dificultad.
. -Hace no mucho tiempo, Ausvine Stundyte ya había dado muestra, en ese mismo escenario, de sus cualidades y su preparación, interpretando ‘Mendi Mendiyan’, también bajo la dirección de Calixto Bieito.
-Es preciso destacar la interpretación al piano de de Andrey Hovrin. Aunque la calidad de la música de Schönberg se pueda apreciar mejor en la gran orquesta para la que fue compuesta.
-En definitiva, ha sido otro momento destacado de este ciclo de ‘Los felices años 20’, que el teatro Arriaga está ofreciendo en colaboración con el Museo Guggenheim.

Desde la fila tres del patio de butacas
Por David Barbero | 6 junio 2021 - 10:40 pm
Categoría: General

David Barbero
-Cuando esta tarde, hace un rato, salía de la Sala La Fundición de Bilbao y caminaba hacia casa, iba pensando en que la historia es circular. Se repite. Vuelve a empezar constantemente. Con los mismos parámetros aunque con distintos protagonistas.
-Voy a concretar un poco más. Una línea fundamental de la historia de la (des)humanidad es la lucha por conseguir el poder y por mantenerse en él. Para lograr esos objetivos, los poderosos tienen buen cuidado en controlar y eliminar a los que se opongan, o difieran, o puedan perjudicar ese egoista objetivo.
-Les importa mucho a los poderosos tener el control. Dar las normas, las leyes, los reglamentos. Que todos sean súbditos, esclavos, y obedezcan. Que no se desvíen. Que, acepten y paguen. Hay que eliminar cualquier disidencia antes de se convierta en insumisión. Evitar que llegue a rebeldía. Eso pondría en riesgo su continuidad en el poder.
-En ese afán de auto fortalecerse y eliminar las disidencias, los poderosos a lo largo de las historia, a lo ancho de la geografía y a lo alto de las atmósferas, se han inventado todo tipo de inquisiciones. Han exigido bautismos, confesiones, adhesiones, firmas, carnets, papeles de acreditación.
-A los que se resisten, discrepan en cualquier campo o simplemente no se aclimatan, se les echaba, y se les sigue echando, a la hoguera. A las diferentes hogueras de cada momento, lugar o coordenada.
-Frente a esas ‘inquisiciones’ de los poderosos controladores, los disidentes, los rebeldes se ven obligados a luchar, a huir, a buscar escapatorias, a lograr papeles, a vivir en riesgo y entre limitaciones.
-Estos pensamientos me los había provocado, esta misma tarde, la pieza que acababa de ver en la sala La Fundición. Se titula ‘Los papales’. Está incluida en su programa de Zer(K)nías. En él, se presentan espectáculos fronterizos, colocados en los límites, en el cuestionamiento, en la rebeldía y en la oposición.
-En esa pieza de teatro corporal con proyecciones, Anthony Kmeid ha escenificado las inquisiciones que ha sufrido y sigue sufriendo. Son de muy diverso tipo. Políticas, sociales, sexuales, personales. Se ha visto obligado a huir, buscar papeles, encontrar caminos, rebelarse, denunciar.
-En la pieza, lo hace con numerosos elementos escénicos eficazmente utilizados. La danza, la palabra, la expresión corporal. Ha empleado un tono poético. Se ha comunicado en la proximidad. Hasta se ha permitido cierto humor. Ha sido insistente en la denuncia.
-Así que todavía sigo pensando en los innumerables, infinitos, Anthonys Kmeids que en el tiempo han sido. Y que en la actualidad continúan siendo.
– Aunque la insaciable ambición de los poderosos continúe sin límites ni escrúpulos, estas esforzadas denuncias deben seguir existiendo. Ojalá sean atendidas y escuchadas.

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