David Barbero
-Pienso que nadie dudaba de que la recuperación teatral de ‘El florido pensil’ será un éxito.
-En su primer estreno, hace ya veinte años, se convirtió en un acontecimiento escénico. Destruyó barreras y fronteras.
-Ayer vi el estreno absoluto de este nuevo espectáculo en el Teatro Arriaga. Las posibles dudas quedan totalmente excluidas. Será un gran éxito.
-Diré más. Esta versión también gustará más. Y tiene sus méritos para lograrlo. El primero de estos méritos está en que las mujeres y su educación tienen mucho más interés que la de los hombres. Hay muchos más matices y sutilezas.
-A eso, hay que añadir el dato de que las mujeres van mucha más al teatro que los hombres.
-Además, la obra está muy bien hecha. Es muy ágil, además de divertida. Es directa. Es cómplice. Tiene un ritmo extraordinario.
-El texto es el mismo, con algunos añadidos en aspectos concretos referidos a la educación, o deseducación, de las chicas hace unas cuantas décadas. Pero da la sensación de estar más medido y más limpio.
-Hay otro valor añadido de gran calidad. Es la interpretación. Cinco actrices maravillosas. Se les nota las ganas y la implicación con el tema tratado. Hacen un trabajo sensacional.
-Te voy a dar a ti un consejo. No has dicho más que alabanzas. Si quieres mantener tu prestigio como crítico, deberías poner un pero.
-Si lo tengo que poner por obligación, diré que uno de los últimos cuadros, el de la falange, es un poco largo. En lo demás, sería muy difícil encontrar ningún defecto.
-En conclusión, las flores de este pensil femenino tienen un colorido extraordinariamente atractivo.