David Barbero
-Vamos a ver cómo os explico, desde mi punto de vista subjetivo, la propuesta teatral que he visto, con gran curiosidad, hoy en la sala BBK de la Gran Vía bilbaína. Para no confundir a nadie, debería advertir que lo he dicho en singular,con notables dudas. También podría asegurar que han sido dos las propuestas presentadas. Así, además, adelanto una pinta muy válida.
‘Protocolo’ es un montaje libremente inspirado en ‘Un enemigo del pueblo’, de Henrik Ibsen. Su artífice es el dramaturgo y director Abel González Melo, actual director del Corral de Comedias de Alcalá de Henares. Con este espectáculo, plantea un juego teatral de dos perspectivas, o dos visiones o dos planteamientos de un mismo texto. La pieza, o las piezas, está protagonizada por Beatriz Argüello y Ernesto Arias.
La acción tiene como escenario una ciudad europea de la costa mediterránea. Los protagonistas son Petra, joven alcaldesa, y Tomás, su marido, médico del exitoso balneario internacional que ha devuelto el esplendor económico a la región. Su vida es próspera y armoniosa. Pero de repente todo cambia por una crisis imprevista y el pánico desentierra errores sobrevenidos. Todo esto como trasfondo del admirado Ibsen.
A raíz de esa crisis inesperada, un torbellino de recuerdos y circunstancias obliga a la pareja a desnudar sus secretos y a tener que escoger entre el compromiso ético, los beneficios del poder o su estabilidad familiar.
Pero el espectáculo presenta también, a continuación, otra versión de la misma historia. Los dos personajes cambian sus roles. Tomás pasa a ser el alcalde de la ciudad. Su esposa Petra, adopta el papel de la doctora del balneario. Esta trasformación permitiría contrastar las dos visiones de un mismo conflicto o una misma historia en las que los intérpretes intercambian su género. Quizá haya que enfatizar que esos cambios podrían llevar a descubrir los efectos y diferencias en los resultados de que sea un varón o una mujer quien ejerce el poder político y quien debe alertar del problema sanitario.
En mi visión subjetiva de este curioso experimento, de esa manera se dejaría en el espectador la tarea de discernir o valorar si este doble juego teatral modifica, o no, el conflicto esencial. El público se vería implicado en analizar si los intereses del poder y de la conciencia cambian, en este caso y en la sociedad, con el género de los protagonistas. Cada espectador tendría que proyectar, sobre lo que sucede en escena, sus propias ideas o prejuicios. Incluso podría determinar cuáles son sus posiciones ideológicas.
Pero resulta que, de hecho, las dos versiones tienen absolutamente el mismo texto y el mismo desarrollo. La única diferencia está en que el texto es dicho alternativamente por un actor y una actriz, sin ningún otro cambio en la construcción de los personajes, ni el desarrollo de la acción o el resultado final.
He utilizado intencionadamente la expresión ‘decir el texto’. Me ha parecido, subjetivamente, que al no estar los personajes construidos con profundidad y cualidades psicológicas, el actor y la actriz se han convertido en meros ‘decidores’ de los parlamentos correspondientes en cada caso. En este punto, hay que reconocer que han demostrado su calidad y su habilidad.
Esta sensación generalizada de artificialidad y la sensación de tratarse de un experimento y no de una realidad vivida aumenta por la falta de dirección escénica y por las actitudes actorales de estar sólo declamando el texto.
Ya he advertido, al principio, que iba a exponer mi visión subjetiva. Con ese muy reducido valor debe ser entendida. Sobre todo cuando personas más entendidas que yo han tenido impresiones mucho más positivas.
Pienso, sinceramente, que deberíais hacerles más caso a ellas que a mí. Yo, al menos, así lo voy a hacer.
Esta entrada se escribio el sábado, 10 octubre 10 2026 a las 0:13 am. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.