David Barbero
-He acudido esta noche a ver la ópera ‘La traviata’ en el palacio Euskalduna de Bilbao, con la que la ABAO inaugura su temperada número 75. He ido con especial curiosidad, convencido de que es una de las piezas clásicas que puede conectar mejor con el público actual para comunicar las emociones que contiene su música y su libreto.
Es, además, una de las óperas más representadas y más solicitada por los aficionados a este género escénico. Así que el amplio aforo del auditorium estaba lleno. Esta vez, contaba con un reparto de gran atractivo, lo que ha propiciado esa mayor asistencia de público.
La soprano Jessica Pratt, la protagonista, ha sido muy aplaudida. Ha destacado por su interpretación emocional del personaje además de evidenciar su virtuosismo, el dominio técnico y la facilidad de su registro al encarnar a Violetta,
Junto a ella, ha intervenido Javier Camarena que ha ido ganando aplomo a medida que avanzaba la función, hasta encontrar en el tercer acto su canto suelto y decidido al que acostumbra. Gabriele Viviani ha gustado también como Giorgio Germont. Sin embargo, ninguno de los dos ha llegado a comunicar tantas emociones como su compañera protagonista.
También ha colaborado en esa comunicación emocional el Coro de Ópera de Bilbao, solvente en una partitura que exige precisión en la dicción, el ritmo y la velocidad. Así como el resto de los cantantes: Marifé Nogales, Olga Revuelta, Josu Cabrero, José Manuel Díaz, Fernando Latorre y Gexan Etxabe.
Como director musical, Francesco Ivan Ciampa mostró su oficio y su gran conocimiento de la obra de Verdi, al frente de la Euskadiko Orkestra. Ha cooperado de modo muy especial en esa labor de conjunto. La orquesta, cómplice y dispuesta, ha respondido con una gran sensibilidad.
En el sentido que estoy destacando de la comunicación con los espectadores, ha tenido especial incidencia también la puesta en escena. El responsable ha sido Mario Pontiggia. En su planteamiento, ha trasladado la acción a la Belle Époque y ha logrado la posibilidad de que existiera ese acercamiento con una mayor facilidad. La escenografía de Francesco Zito y Antonella Conte, sobre todo en el primer, ha ayudado al percibir el contraste entre el lujo de esa alta sociedad y la vulnerabilidad de la protagonista.
Como ya he destacado favorablemente la mayor comunicación lograda con el público, gracias en parte a ese acercamiento cronológico, me atreveré incluso a decir que he pensado, durante la representación, que podría haber sido todavía más completo si se hubiera llegado a una actualización hasta este mismo momento del siglo XXI, de una forma elegante, estética, potente y valiente, aunque soy consciente de que eso va en contra de la opinión de muchos que son mucho más entendidos que yo también en esto.
Esta entrada se escribio el miércoles, 21 octubre 21 2026 a las 0:49 am. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.