David Barbero
-Tenía una gran curiosidad esta tarde cuando caminaba hacia el teatro Arriaga de Bilbao para ver la obra ‘Herencia’ de la emblemática compañía Kulunka, que tantos buenos e interesantes momentos teatrales me ha hecho pasar con sus espectáculos sin palabras pero llenos de sentimientos, emociones e historias humanas muy atrayentes.
-En esta ocasión, se añadía, además, que se trata de una pieza con texto, hablada, lo que incrementaba la curiosidad, el atractivo y una cierta incógnita en forma de preguntas: ¿Funcionará tan bien este espectáculo como lo han hecho los anteriores con solo expresiones, gestos, muecas o miradas? ¿Merecerá tantos reconocimientos, premios u elogios? ¿Será tan gratificante para los espectadores? Otras preguntas y otras curiosidades: ¿Cambiará su estilo? ¿Dónde estarán los nuevos énfasis para la comunicación con el público?
-Otro motivo de atracción era la unión de tantos y tan buenos profesionales de las artes escénicas juntos para llevar a cabo este proyecto. Iñaki Rikarte está en la escritura, en la interpretación y en la dirección escénica. En esta última labor, le acompaña Rolando San Martín. En la interpretación, también están presentes compañeros tan fiables como Isidoro Fernández, Aizpea Goenaga y Garbiñe Insausti.
-Pero los atractivos no se quedaban ahí. Hay más participantes habituales de los trabajos de Kulunka. La música y el espacio sonoro es obra de Miguel Ángel Cobo. El vestuario ha sido diseñado por Ikerne Gimenez. Y la iluminación por David Bernués.
-Desde el arranque de la función, las preguntas y la curiosidad se han transformado en expectación, en inquietud, en atención capturada para no perderse ningún detalle, en la confirmación de que se estaba tratando de un interesante, cuidado experimento o una búsqueda poco frecuente de plasmar teatralmente una historia, unas vivencias, un conflicto, o varios, de una manera novedosa, atrevida y también arriesgada.
La anécdota de la pieza está montada como un recorrido lleno de misterios, con narraciones fragmentadas, ocultando intencionadamente elementos de la historia, sin una exposición lineal, con un ritmo onírico, con ruptura de los tiempos y los espacios. Con intervenciones de todos los miembros de una familia descolocados pero confluyentes. Tiene una estructura de intriga y de suspense. Hay elementos cercanos a un intento de poner a prueba la capacidad del miedo.
Se puede definir como una tragedia contemporánea que gira en torno identidad, al temor a la ‘herencia’ que se anuncia en el título, al deseo de superar los acontecimientos traumáticos imprevistos ,pero a la vez temidos, que llegan o pueden llegar en la vida. En instantes en los que confluyen, juntos. los miedos, los deseos, los recuerdos y las obsesiones.
Los protagonistas de la historia es una pareja que acaba de vivir, o creen haber vivido un acontecimiento traumático; un episodio que puede sacudir sus vidas. La acción trascurre durante lo que puede ser última noche que pasen juntos. O quizá no. Hay un intento de ser los mismos y mantener sus principios y sus afectos, en medio de una sensación de angustia.
Esta producción llega tras el gran éxito de ‘Forever’, la obra con la que Kulunka y su equipo han ganado premios Max a la mejor dirección de escena y a la autoría y otra serie larga de reconocimientos y galardones. Sin embargo, han tenido la valentía de no seguir por caminos conocidos sino abrir nuevas vías de expresión escénica y temática.
Me he referido al comienzo a la curiosidad y expectación con las que he acudido al teatro Arriaga para presenciar esta pieza. Una vez vista con mucha atención y vivida con destacada emoción, puedo decir que he quedado tan interesado que todavía estoy dando vueltas en mi cabeza a lo que he visto, pensado y sentido.
Esta entrada se escribio el jueves, 29 octubre 29 2026 a las 0:32 am. en la categoría: General. Puedes seguir los comentarios de esta entrada usando RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu pagina web.